Los niños soldado no se unen a grupos terroristas por ideología

El de los niños soldados es un drama común, en algunas zonas de Iberoamérica, Asia y sobre todo en África. En el norte de...

¿Es el queso tan adictivo como la droga?

mailto  facebook  twitter  google+

Tantos platos de gastronomías de todo el mundo, tantas variedades… De él se dice que es rico en ácido linoleico (Omega-3 y Omega-6), esencial para el crecimiento y beneficioso para los sistemas cardiovascular, reproductivo, inmunológico y nervioso.

Pero ahora, unos científicos de la Universidad de Michigan , tras experimentar con 120 estudiantes que tuvieron la oportunidad de escoger 35 alimentos de diferentes valores nutricionale, afirman que una proteína que contienen todos los productos lácteos (aunque en el queso su valor se multiplica por diez), la caseína, puede provocar unos efectos similares a los de los opiáceos durante su digestión, porque libera casomorfinas, lo que, según estos estudiosos, genera una sensación de bienestar y provoca adicción.

La segunda parte del estudio tomó aquellos resultados y puso a 384 individuos frente a los alimentos que habían resultado ganadores en la fase anterior.

La investigación también confirmó que mientras más grasosa y procesada sea la comida, es más probable que te vuelvas adicto a ella.

De hecho, como parte del estudio,  se analizaron los platos preferidos de los encuestados, para ver en qué contexto este alimento resulta más adictivo. La comida favorita de la mayoría de los encuestados resultó ser la pizza con queso. Se concluyó que hay ciertos alimentos que son adictivos por la manera en la que son elaborados. Cuanto más procesado y graso, mayor es la adicción que genera en las personas.

Los estudiosos han creadop la Escala de adicción de alimentos de Yale. En ella, el queso están ubicado en las posiciones de los más adictivos.

 

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Los programas de cocina nos van a intoxicar

mailto  facebook  twitter  google+

Programa de cocina en televisión
Foto: Uris

Es tal el boom de la gastronomía que es difícil no encontrarse varios programas de cocina en la televisión. En cuanto te pones a cambiar de canales ves a un tipo cortando filetes de pollo, a otro preparando croquetas o a una cocinera elaborando una carrot cake.

Falta de higiene

El problema es que todas esas preparaciones que vemos elaborar con tanta pericia y mimo pueden intoxicarnos. Al menos es lo que dice un estudio del Instituto Federal de Riesgos, una institución alemana que se encarga de controlar los riesgos alimentarios. Según los analistas de la organización, los programas de cocina son, por lo general, un desastre en cuanto a la higiene.

Y se trata de algo muy importante, dado que lo que aparece en estos programas suele ser luego reproducido en las cocinas de los hogares con gran fidelidad. El guiso puede salir magnífico siguiendo los pasos del programa, pero puede intoxicarnos.

Contaminación cruzada

La carencia más grave se detecta en la contaminación cruzada. Este tipo de contaminación es frecuentes en las cocinas y se produce cuando se emplean los mismos utensilios con alimentos crudos y alimentos cocinados. De este manera, las bacterias que residen en los alimentos crudos y que se eliminan una vez que se cocinan, pueden volver a los alimentos ya elaborados y hacerlos tóxicos. Cuchillos, tablas de cortas y trapos de cocina suelen ser los vehículos más comunes.

En el experimento que certificó la mala influencia que pueden tener estos programas para los cocinillas domésticos. Los investigadores hicieron la prueba con dos grupos. A ambos les pusieron a preparar una mayonesa, una salsa que puede ser altamente nociva y tiene cierta facilidad para contaminarse. Antes les habían puesto un vídeo en el que un cocinero observaba todas las normas de higiene en la preparación y otro se las saltaba. Como cabía esperar, el grupo que había visto la receta preparada correctamente seguía las normas de seguridad con fidelidad. El otro grupo acabó preparando una mayonesa explosiva.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Cómo decide tu cerebro si se fía de un extraño

mailto  facebook  twitter  google+

¿Le ha pasado? Conoce a alguien que le da buena espina, confían en él, avanza si hay un posible negocio o proyecto entre las manos de ambos. O al revés, al ver por por primera vez a una persona siente cierto rechazo y prefiere pasar página y no volver a cruzársela.

Un nuevo experimento de la Universidad de Psicología de Nueva York, publicado en  Proceedings of the National Academy of Sciences, ha encontrado una explicación a todo esto. A por qué nos fiamos de algunos extraños nada más conocerlos, mientras que con otros preferimos poner distancia.

El parecido con otros, determinante

Para obtener sus hallazgos, los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos basados en juegos en los que los participantes tenían que decidir sobre la credibilidad de sus compañeros.

Y todo es muy empírico, nace de la experiencia, de nuestras vivencias previas. Y del parecido de aquellos con quienes nos cruzamos con otras personas que con las que ya hemos convivido.

Así, si un extraño nos recuerda a alguien en quien confiamos, esto nos predispone a confiar en él. Pero si nos recuerda a alguien en quien no confiamos, entonces el condicionamiento será a la inversa, le creeremos menos.

Y sí, a menudo decidimos en un primer vistazo nuestra opinión de una persona, incluso sin tener gran cantidad de información de ella. No es tanto intuición como cuestión de referencias e interacciones personales.

 

[Ver: No cambiamos de opinión ni aunque nos paguen]

 

Los científicos examinaron la actividad cerebral de los jugadores mientras tomaban estas decisiones. Los participantes recibieron 10 dólares para invertir con tres posibles “socios”, cada uno de los cuales estaba representado por un tiro en la cabeza diferente en la pantalla de un ordenador. Cualquier dinero invertido con un socio se cuadruplicó automáticamente (una inversión de 2.50 con cualquier socio arrojaría un rendimiento de 10, por ejemplo), momento en el cual el socio podría dividir la ganancia con el jugador o quedarse con todo.

[Ver: Por qué votamos a los Machos Alfa como Trump]

 

Ahí, vieron cómo cuando decidían si confiaban en les extraños o no, los jugadores utilizaban la misma zona cerebral que cuando realizaron el primer juego. Estaba involucrada la amígdala, una región importante en el aprendizaje emocional. A mayor similitud en la actividad neuronal entre el primer aprendizaje de gente en la que no confiar y la decisión de creer a un extraño, más sujetos decidían no creerle.

Relación con Pavlov

Los científicos describen el fenómeno como una respuesta “pavloviana”, por las regiones de aprendizaje emocional de su cerebro. Ciertas partes del cerebro están condicionadas a confiar en los demás ,gracias a su parecido con caras amigables.

“Nuestro estudio revela que se desconfía de los extraños incluso cuando se parecen mínimamente a alguien previamente asociado con un comportamiento inmoral”, dijo en un comunicado el autor principal del estudio Oriel FeldmanHall, profesor asistente en el Departamento de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas de la Universidad de Brown. “Al igual que el perro de Pavlov, quien, a pesar de estar condicionado a una sola campana, continúa salivando a las campanas que tienen tonos similares, utilizamos información sobre el carácter moral de una persona …como un mecanismo básico de aprendizaje pavloviano para emitir juicios sobre extraños”.

El estudio confirma así la capacidad adaptativa del cerebro, cómo funciona, en gran medida, por aprendizaje. Y demuestra que esto no solo se aplica a nuestro desarrollo personal, también a cuestiones y referencias morales.

 

Leer ahora:

Usar un smartphone cambia tus decisiones morales ¿eso es bueno o es malo?

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Vídeo

Por qué llaman Tintorera al Tiburón Azul – Clip Natura

mailto  facebook  twitter  google+

El azul más hermoso del océano,
lo lleva sobre su dorso,
liso como un horizonte marino,
la tintorera.
Que sea un tiburón, no consigue eclipsar su belleza,
por su figura hidrodinámica, y ese precioso azul de tinta,
por el que al tiburón azul, le llaman tintorera,
y que se difumina hasta volverse claro en el vientre.
La cita más curiosa de este tiburón,
la hizo en 1969 el oceanógrafo español
Fernando Lozano Cabo,
cuando en las Islas Chafarinas unos marineros
se encontraron con una tintorera de dos cabezas.
Pero nada más asombroso que ese azul
y esas aletas pectorales
que parecen los planos de un avión,
que volara por el océano.

Mónica Fernández-Aceytuno

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

La ciencia lo confirma: la música nos une

mailto  facebook  twitter  google+

La música une a las culturas
Foto: Edward Cisneros

Quizá uno de los grandes problemas de la Humanidad sea la falta de compresión. Si ya es difícil entender al otro cuando habla nuestro mismo idioma y tiene nuestras mismas costumbres, mucho más complicado parece cuando además habla con un lenguaje que no entendemos o nos equivocamos al interpretar sus hábitos y forma de comportarse.

Canciones de cuna y de baile

Sin embargo, sí hay un lenguaje igual para todos los humanos. Curiosamente el primer lenguaje que se creó: la música. Algo que puede parecer evidente cuando en cualquier país una canción en inglés llega al número uno, ahora la ciencia viene a corroborarlo.

[Ver: Si la música hace que se te ponga la piel de gallina, eres especial]

Según un estudio publicado en la revista Current Biology las canciones vocales más sencillas, aquellas que utilizamos para acunar a un bebé, bailar o expresar amor se parecen mucho entre ellas, independientemente de la cultura en la que se crearon.

El estudio se centró en exponer a varias personas a diferentes canciones de este tipo y pedirles que las definieran, que expresaran en qué momento y para qué situación consideraban que las canciones estaban compuestas.

El resultado de aciertos de los sujetos de estudio fue sorprendente, aunque las canciones pertenecían a culturas muy distintas a ellos. Incluso con muestras de tan solo 14 segundos, los aciertos seguían siendo muy altos.

[Ver: La música nos permite hablar mejor]

Canciones del Neolítico

Y no solo la música establece una conexión entre culturas contemporáneas. También viaja a través del tiempo. Algunas de las canciones que se mostraron a los sujetos del estudio eran composiciones algunas con casi 10.000 años de antigüedad.

 

[Ver:  Estudiar música en la infancia mejora el cerebro adulto]

 

Y un último dato. De todas las músicas que se escucharon las que más fácilmente se identificaron fueron las canciones de baile y las nanas.

Los patrones de música de baile, rápida, alegre y cambiante, y los de las canciones cuna, suaves, relajadas y uniformes, se mantienen a los largo del tiempo y de las diferentes culturas, haciéndolas familiares para personas que están muy lejos tanto en el tiempo como en la distancia.

 

Leer ahora: 

La música en directo nos hace más felices

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Ver últimas noticias