Yo también (#MeToo)

Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

Un futuro que dibujan las niñas

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La iniciativa comenzó el 11 de octubre, Día Internacional de la Niña, y su meta es que se reconozcan los derechos de todas ellas.

Cuarenta viñetistas e ilustradores han recogido este guante de La Fundación Vicente Ferrer y el Instituto de las Artes del Humor de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, para dar visibilidad a la discriminación que sufren millones de niñas en su vida diaria dedicándoles viñetas, que se irán publicando en medios de comunicación españoles hasta el próximo 25 de noviembre, Día Mundial para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Entre otras firmas, participan Forges, Nestor, Ricardo, Idígoras, Pachi, Manel, Ortifus, Padylla, Malagón, Vergara, Oroz, Nani, Almudena del Mazo, Vanesa Bertolini y Angelines. Las viñetas y dibujos se publicarán también, además de en esas distintas cabeceras, en esta web 

Algunos participantes

Kap

Gallego y Rey

La India, objetivo esencial

La India, epicentro de la desnutrición infantil en el mundo y donde el 48% de los menores de cinco años sufre desnutrición crónica, es uno de los objetivos prioritarios de esta campaña.

La desnutrición se agrava en el caso de las menores, que sufren desigualdad de género, matrimonios infantiles obligados que implican el abandono escolar, violencia machista o problemas de desarrollo por embarazos precoces.

Las cifras son alarmantes: en la India rural, el 56% de las pequeñas se casa antes de cumplir los 18 años, frente al 29% en las zonas urbanas. Además, la práctica de abortos selectivos ha provocado que en los últimos 20 años,10 millones de niñas no hayan podido nacer en la India. Si a esta cifra le sumamos el feminicidio, la desatención y el abandono, se alcanzan los 50 millones. Así, en la India hay 36 millones de hombres más que de mujeres, según el censo de 2011.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Todas las personas de ojos azules tienen un mismo antepasado

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Ojos Azules
Foto: WiLPrZ

Es difícil pensar que humanos distanciados entre sí por el tiempo y el espacio tengan un único antepasado común. Pero es más fácil verlo si hay un rasgo físico que permite identificar a estos descendientes.

John, Blue Eyes

Es lo que ocurre con los ojos azules. Se han formulado diferentes explicaciones a por qué hay humanos con los ojos de este color, desde ambientales a otras relacionadas con la pigmentación de la piel.

Sin embargo, un grupo de científicos de la Universidad de Copenhage parece haber dado con la respuesta definitiva.

Parece ser que todos los humanos que tienen los ojos azules descienden de un ancestro común. Un antecesor que vivió entre 6.000 y 10.000 años atrás, el los albores del Neolítico.

El color natural de los ojos de los humanos es el marrón. Es la traslación al iris de la melanina que tiñe nuestra piel. Este pigmento está controlado por el gen OCA2. Los científicos han estudiado este gen, su comportamiento y su evolución. La cantidad de melanina que produce nuestro cuerpo es lo que determina las variaciones en el color de ojos.

Una mutación

La conclusión del estudio es que aquel individuo sufrió una mutación genética que bloqueo este gen por completo. Por lo tanto, su cuerpo fue incapaz de sintetizar y utilizar correctamente la melanina. Y uno de sus rasgos era el azul de sus ojos.

Se trató de una mutación única, según aseguran los expertos. Es decir, la sufrió un único individuo. Y fue esta persona la que transmitió lo que en el fondo es una anomalía genética a sus descendientes. Y a partir de ahí se fue pasando de generación en generación. Y extendiéndose por todo el planeta.

Los investigadores incluso han localizado el origen de este primer humano de ojos azules. Están casi seguro que procede de Europa, dado que solo entre los descendientes de europeos se da esta mutación.

Es decir, que el 3% de la población mundial. Esto significa que más de 200 millones de personas descienden de un único individuo. Sin duda, los ojos azules fueron un atractivo desde el primer momento.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Concurso de fotografía “Africanas en España”

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La Fundación Mujeres por África abre el concurso fotográfico “Africanas en España”, que convoca ya su quinta edición. Su objetivo es documentar y dar a conocer la realidad de las mujeres africanas residentes en nuestro país a través de instantáneas que muestren los diferentes aspectos de la vida diaria de este colectivo, integrado por alrededor de medio millón de personas.

Aquí puedes ver una galería de las fotografías enviadas otros años.

La fundación MxA da un primer premio de 1.250 euros para la mejor fotografía y un segundo de 500 euros para la finalista. La participación está abierta hasta el 1 de noviembre y se realiza desde la web de MxA.

 

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Por qué está de moda el thriller en el cine

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La niebla y la doncella

La niebla y la doncella, Tarde para la ira, El hombre de las mil caras, Que Dios nos perdone… El thriller vuelve a ser protagonista en las producciones españolas recientes, siguiendo la veta abierta en 2011 por aquel fenómeno de público y crítica que fue Celda 211. El reto, crear un estilo propio en la categoría de cine de suspense.

Hoy tenemos la cartelera bastante teñida de negro thriller made in Spain, pero, históricamente, en España la presencia de este género, en sus muchas variantes (que las tiene: cine policíaco, de terror, psicológico…), ha sido intermitente. Durante los años cincuenta y sesenta, el camaleón gozó de buena salud en su versión policíaca. El ojo del huracán estaba entonces en Barcelona, de allí salió la mayoría de unas producciones que aprovecharon el género para sortear la censura y expresar críticas sociales y políticas de manera velada. Apartado de correos 1001, de Julio Salvador; Distrito quinto, de Julio Coll; A tiro limpio, de Francisco Pérez-Dolz… Perseguían, además, echar raíces en el público, conectar con espectadores de cualquier perfil, pero no a cualquier precio, sin descuidar las tramas ni la factura estética, aunque de todo hubo en los acabados.

El destierro de los ochenta y noventa

Pasada esta época, la cartelera se fue descafeinando de thrillers, durante décadas solo ocasionalmente pudimos ver películas de este corte en nuestra gran pantalla. Hasta ahora. Probablemente, hasta 2009, cuando Daniel Monzón estrenó Celda 211, cinta que para muchos constituyó un hito en la reivindicación del género en España, por lo sonado de su propuesta y su éxito de crítica y taquilla. Aunque quizá Tesis, en 1996, ya había supuesto un golpe de efecto a favor del cine popular, que, en general, permanecía denostado, y probablemente Enrique Urbizu sea el nombre clave y precursor en esta batalla con su apuesta por el género ya en 1991, con Todo por la pasta, en 2002 con la magnífica La caja 507, y manteniéndose en 2011 con No habrá paz para los malvados. Con Celda…, eso sí, se desató una oleada de producciones españolas de corte negro y policíaco que aún perdura.

Éxito de público y de crítica, con muchos premios

Muchas de ellas  han sido, además, importantes éxitos desde la perspectiva de los premios: la propia Celda 211 y sus ocho premios Goya, No habrá paz para los malvados con sus seis cabezones, o La isla mínima y su concha de plata al Mejor Actor, su Premio del Jurado en el Festival de San Sebastián, y sí, también su éxito en los Goya con diez estatuillas. Pero también desde el punto de vista de la taquilla cabe hacerle una lectura de éxito al thriller español reciente, no hay duda de que una de sus grandes aportaciones, que en su momento también propiciaron las producciones de terror de la Filmax, ha sido seducir y conectar con el público. En 2014, la segunda película más taquillera del ranking de producciones españolas fue El Niño, y la quinta fue La isla mínima; en 2015, en la séptima posición quedó El desconocido; y en lo que va de 2016, hay varios títulos de este perfil en el top ten: Cien años de perdón en la segunda posición, El hombre de las mil caras en la quinta, y Toro en la novena. A menudo, además, han podido hacer frente, en términos de recaudación, a producciones internacionales, algo de lo que hasta ahora solo parecían ser capaces unos determinados cineastas y comedias.

Un thriller 100% español

Es pronto, falta la perspectiva del tiempo para detectar si esta oleada de de películas de estas características responde a una moda, depende de algunas de las caras conocidas que están siendo habituales en sus repartos (como Luis Tosar, Raúl Arévalo o Antonio de la Torre, aunque en cintas de otros géneros no tienen el mismo tirón), o de verdad estamos ante una línea que trascenderá en todos los sentidos: público y calidad.

Por ahora, solo podemos corroborar que es una veta más que rentable para el cine español.

Se suceden los directores que optan por especializarse, al menos en gran medida, en el género: ya hemos mencionado al pionero Urbizu, pero no perdamos de vista, claro, a Alberto Rodríguez. Su película La isla mínima seguramente quedará como una de las obras más relevantes de nuestro cine actual, aunque ya había debutado en el género con Grupo 7, y este año su El hombre de las mil caras está recibiendo una gran acogida. Daniel Monzón nos sorprendió con Celda 211, y con El niño certificó que una fórmula, si además tiene elementos televisivos de por medio, resulta todavía más rentable, aunque la obra resultó en esta ocasión más funcional y formularia. Daniel de la Torre, con El desconocido, o Raúl Arévalo con Tarde para la ira, han debutado a la dirección optando por hacer del thriller su carta de presentación.

Daniel Calparsoro, que ya había trabajado el género aunque de manera más tangencial, se plantó en Cien años de perdón en su variante heist. Secuestro, Mindscape, El cuerpo, Los ojos de julia, Intacto, La madre muerta, Musarañas, Grand Piano, Regresión, Invasor, Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Open Windows, Intruders, El lobo, Enterrado, Obra 67 o Reverso son otros títulos thriller salidos, en este caso, de las manos de directores que no se decantan siempre por él, pero han mirado con ellos más allá de lo habitual en la gran pantalla de España.

El lado oscuro

Pero, como si del mejor noir se tratara, todo esto tiene un lado oscuro, un final incierto si analizamos la autenticidad de estas producciones españolas, si les buscamos rasgos propios. En Francia, nuestro país vecino y seguramente el de cine más similar, el thriller supone una parte importante de su producción global, con películas de corte popular, de producción y acabado cuidados, y a menudo con un fondo crítico. En nuestro caso, películas como Toro, de Kike Maíllo, o la reciente Que Dios nos perdone, de Rodrigo Sorogoyen, miran a referentes, incluso de otros tiempos (de los años noventa en el segundo caso) para jugar a la reminiscencia visual. Rodríguez, en La isla mínima, sin embargo, absorbió sus influencias para elaborar un discurso personal propio.

O, en otros términos, películas como El niño se han adecuado a la estética visual de la televisión que las producen. Quizá, a la vista de todo ello, el gran reto del thriller español sea ir perfilando una mirada más independiente de modelos externos o de otras épocas, aunque los buenos resultados de muchas de estas producciones parecen indicar que vamos por el buen camino. Veremos si hay un giro de guion.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Rediseñar logos para salvar el planeta

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Rediseño sostenible del logo de McDonalds
Imagen: Sylvain Boyer

No nos engañemos. No hay actividad humana que no pueda comprometerse con el medioambiente. Que no pueda poner su grano de arena para evitar el cambio climático y reducir sus efectos. Si pensamos que todo es cosa de políticos e ingenieros, quizá estemos perdidos. Hasta los publicitarios pueden hacer algo. Sí, suena increíble, pero es cierto.

Logos de las marcas más conocidas

No solo porque el negocio de la publicidad siempre se ha caracterizado por un egoísmo innato. Más allá de la creación de alguna campaña bien intencionada, el objetivo es vender más, consumir más y fabricar más. Muy poco ecológico todo. Pero el diseñador francés Sylvain Boyer ha decido dar un paso adelante.

Boyer ha creado una curiosa iniciativa: Ecobranding. Ha comenzado a rediseñar los logos de las marcas más conocidas del planeta para que sea necesaria menos tinta en su dibujo. Parece un acto banal, pero en realidad es muy útil. La tinta y los procesos industriales de impresión son altamente contaminantes y requieren mucha energía.

Por ejemplo, según él, su rediseño del logotipo de McDonalds supone un ahorro del 35% de tinta. Y con ello una significativa reducción tanto en la producción de tinta como en su impresión. Solo tenemos que pensar la cantidad de veces que cada día, la famosa eme dorada se plasma en todo tipo de superficies.

Marcas reconocibles y sostenibles

Boyer está convencido de que su idea puede triunfar. Y por ello ha partido de una premisa importante. El cambio en el logo debe mantener el reconocimiento de la marca. Porque las marcas pueden estar dispuestas a hacerse sostenibles, pero jamás irreconocibles.

A partir de ahí, los rediseños se han centrado en huir de las formas planas. Apostar por los huecos, por los perfiles. De esta manera se mantiene la esencia de las marcas, pero con un consumo mucho menor de tinta. Y así el logo de Apple usa un 22% menos de tinta. El de Nike, un 24%, el de Coca Cola un 13% y el de Starbucks un 38%.

Y la verdad es que muchos de ellos mejoran ostensiblemente. Y no solo en cuanto a sostenibilidad.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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