Qué hacer un fin de semana en Barcelona

Hay tres cosas a las que una debería dedicarle el fin de semana en Barcelona: Los vermús, la cultura y sus calles. Además, este...

Impactantes imágenes del huracán Harvey desde el espacio

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NASA

Gracias a cámaras de última tecnología, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) ha publicado este domingo algunas imágenes del huracán Harvey desde la Estación Espacial Internacional (EEI), en el punto en el que éste se trasladaba desde el Golfo de México a la costa de Texas. Y en el vídeo se puede apreciar el enorme tamaño de este huracán, el mayor entre los que han alcanzado la costa estadounidense en los últimos 12 años.

En la toma se aprecian las formaciones de nubes alrededor del huracán, con apariencia de elipse. El astronauta de la NASA Jack Fischer ya había tuiteado una imagen de Harvey el viernes, diciendo: “Parece una tonelada de lluvia a punto de descargar”.

El huracán ha ahogado Houston, la cuarta ciudad de Estados Unidos, de una manera que no tiene prcedentes. Autoridades locales, estatales y federales están involucradas en atender los daños, que se prevén en cuantías históricas. Algunas casas están completamente cubiertas, hasta el techo. A estas horas, la ciudad de está bajo el agua, debido a la intensa lluvia que provocó la tormenta Harvey desde el viernes. Hay ya seis fallecidos. Y la previsión es que la lluvia continúe durante días.

Harvey se ubicó la noche del pasado viernes en esta ciudad del Sureste de Texas, cerca del golfo de México, una zona de tierras bajas poco preparada para estos fenómenos. El huracán tiene categoría 4, con vientos de más de 210 kilómetros por hora, en la localidad costera de Rockport, que ayer aparecía devastada por el fenómeno natural. La intensidad del huracán ha disminuido hasta convertirse en una tormenta tropical, pero muy potente. Cientos de miles de personas permanecen sin electricidad, muchos hospitales están bloqueados, y muchas carreteras, anegadas.

¿Cómo se forma un huracán como Harvey?

En el Atlántico Norte la fuerza de los ciclones se mide con la escala de Saffir-Simpson, y una tormenta se eleva a la categoría de ciclón cuando los vientos superan los 118 km/h. Los ciclones de esta naturaleza son depresiones que, en contacto con los mares cálidos (un agua superior a 26 grados centígrados), van creciendo en condiciones de humedad y una perturbación que produzca torbellinos, y alcanzan su punto destructivo álgido al rozar la costa y el interior, cuando el aire se vuelve muy caliente y se eleva por encima del mar, generando nubes y causando una caída de la presión atmosférica que forma una espiral de aire más fresco hacia dentro de la depresión. Huracán es como se conoce a los ciclones en el Caribe, que en el Índico y el Pacífico se denominan tifón.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Qué ocurrió tras el impacto del meteorito que mató a los dinosaurios

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Recreación del impacto del asteroide en el cretácico
Imagen: NASA

Lo de que a los dinosaurios se los cargó un meteorito es ya prácticamente una certeza científica. Que gracias a una gran roca que cayó en lo que hoy es la península del Yucatán, hoy nosotros andamos por la Tierra y nuestros antepasados no fueron devorados por enormes reptiles. Eso ya nadie lo duda. Pero, ¿qué paso realmente?

Cambio climático radical

Lo que llevó a la extinción a más de tres cuartas partes de las especies animales fue el drástico y repentino cambio climático que produjo el impacto de la roca de nueve kilómetros de diámetros durante el periodo Cretácico. El Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos ha realizado una simulación de cómo cambió el clima en la Tierra tras la caída del asteroide.

El cambio más radical se produjo por la desaparición total de la luz del Sol durante dos años. La causa es diversa. En Reimer lugar, los millones de toneladas de roca pulverizada que se lanzaron al aire tras el impacto de la roca. Parte de estas rocas, las de mayor tamaño, cayeron de nuevo. La fricción con el aire hizo que se convirtieran en bolas de fuego incandescente.

Al caer sobre la superficie provocaron enromes incendios. El polvo y el humo bloqueo la luz solar. Y la temperaturas bajaron drásticamente. Los expertos estiman que esta bajada fue de al menos 28 grados en la superficie terrestre y once en los océanos. Pero eso solo fue el principio.

Sin fotosíntesis

La desaparición de la luz solar detuvo la fotosíntesis. Las plantas murieron rápidamente pero, más importante aún, lo mismo ocurrió con el fotoplacton marino, base de la cadena trófica oceánica.

Además, aunque la superficie de la Tierra se enfriara, los capas altas de la atmósfera se calentaron extraordinariamente. Reacciones químicas del vapor de agua generaron compuestos de hidrógeno que acabaron con la capa de ozono. La luz del Sol no llegaba pero sí lo hacían las radiaciones ultravioletas, lo que terminó por sellar el destino de todos los animales que no podían resguardarse bajo en cuevas o bajo tierra.

Transcurridos esos dos años, comenzaron a disiparse las nubes de polvo. El vapor de agua, cayendo en forma de lluvia, ayudó a asentar el polvo sobre el terreno. Y todo lo que ocurrió después es otra historia. Muy diferente de cómo podría hacer sido.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Oda a las terrazas de bar

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La vida está compuesta por pequeños placeres que hacen de nosotros personas más felices. Todos conocemos, o conoceremos, las fórmulas que nos desestresan automáticamente. Pero hay una que no falla nunca: las terrazas.

Es, evidentemente, un tic mediterráneo el que nos lleva a buscar la vida fuera de casa. El tiempo tiene que acompañar y debe haber una cultura que enseñe año tras años a las nuevas generaciones que no hay nada mejor que una caña en una terraza.

Las terrazas, específicamente la de los bares, son centros de actividad social muy importantes para entender cómo funcionamos. No importa la estación del año, pues sea con la bufanda y los guantes o sea en shorts, siempre nos arremolinamos en torno a una mesa de terraza de bar.

La costumbre de la terraza

Se podría considerar que establecer estas costumbres es necesario. Todas las personas que usan pantalones cortos necesitan dejarse la marca de las horribles sillas de aluminio tatuadas en la parte trasera de los muslos para ser aceptados socialmente. En algunas ciudades, como Barcelona o Madrid, es culturalmente reconocido que si no se te ve salir los domingos en busca de una terraza para hacer el vermú es porque realmente no quieres pertenecer a esa sociedad. Se sabe, porque estás cosas se saben desde mucho antes de que nacieramos, que si estás con una persona y decidís quedaros dentro es porque no queréis que os vean; eso solo puede significar que estáis haciendo algo mal (o sea, ligar, que aquí hay que explicarlo todo).

La tipología de las terrazas es extensa, porque no es lo mismo ir a la terraza del típico bar Manolo regentado por chinos de Barcelona, que sentarte en una terracita de Malasaña donde un argentino te explicara los 15 tés diferentes del mismo té verde que tienen, que irte a la terraza de un pueblo pequeño de Mallorca donde te ofreceran unas aceitunas muy amargas pero que aceptarás, porque no está el patio mal ni nada como para ponerse a rechazar aceitunas como un insensato. Por supuesto que no es lo mismo A que H que B y uno tiene que saber a lo que va y con quién va.

Un poquito de casa en las terrazas

He conocido muchas terrazas en mi vida. Cuánto más al norte de Europa, más sosas son. Pero en España las hay fantásticas. Sitios escondidos, sitios que descubres sin querer, sitios que te recomiendan pero nunca irás. Al final, a mi parecer, cuanto más cutres sean, mejor. No tiene eso que significar, necesariamente, que el producto vaya a ser peor y estos sitios aparentemente poco cuidados o con poca inversión, en realidad son los más auténticos, pues ahí va la gente del barrio y es ahí donde puedes ver sus microcosmos. Es un ejercicio fascinante de antropología, en el que entiendes como funcionan familias, amigos y hasta mascotas entre sí.

El portal de mi casa está al lado de una terraza del bar. Un bar al que me encanta bajar a clavarme su asiento de aluminio mientras me tomo un cortado. Cada vez que paso por delante, me alucina ver las escenas casi esperpénticas que se reproducen y me hace sentir muy como en casa encontrar siempre a la misma gente, ahora tan familiar y tan de mi barrio. Supongo que todos necesitamos una terraza de referencia.

Imagen de Pixabay

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Entrevista

Joaquín Araujo: “Ahorrando un 20% de energía, podríamos prescindir de las centrales nucleares”

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A primeros de mes se zanjaba la polémica: el gobierno español decretaba el cierre de la central nuclear de Garoña (Burgos). Era -aún lo es- la más antigua de las siete que hay operativas en España, y su vida útil se venía prolongando desde 2009, lo que la convirtió en un símbolo de la lucha antinuclear. Comentamos la jugada con Joaquín Araujo, uno de los naturalistas españoles más prestigiosos, premio GLOBAL 500 de la ONU y dos veces el Premio Nacional de Medio Ambiente por su divulgación en prensa, radio o cine documental desde hace 47 años, aunque su mayor orgullo es su huerta ecológica, y haber plantado aproximadamente un árbol por cada día que ha vivido. Eso suma más de 24.000.

¿Se alegra del cierre de Garoña? Algunos somos anti nucleares desde hace más de cincuenta años, cuando ni siquiera se había consolidado el parque de centrales nucleares español. Y es que la energía nuclear es fea, cara, peligrosa y, en consecuencia, extraordinariamente injusta. Pocas cosas más tiránicas ha hecho el ser humano hacia sus descendientes que esto, dejar un peligro potencial durante decenas de miles de años, cuando no más. No hay por qué entrar a razonarlo con cifras o parámetros económicos, porque si es feo, peligroso e injusto, no hay por qué analizarlo pensando que sea barato, caro o rentable. Sencillamente, no tiene que estar ahí. Así que nos alegramos infinitamente de que se haya cerrado Garoña, por mucho que se hayan planteado en contra de ese cierre argumentos de naturaleza laboral o económica. Y en esta línea se puede hacer una consideración sobre el enorme despilfarro de energía que lleva a cabo una sociedad como la nuestra. Los defensores de las energías sucias suelen aducir en contra del cierre de las centrales nucleares la pregunta de dónde vamos a sacar el 20% o 21% de la energía que nos proporcionan. Pues bien, lo podemos sacar de una mínima seriedad y rigor, de un mínimo ahorro energético. Porque todo, absolutamente todo lo que pasa en una sociedad como la nuestra, puede seguir dándose con un 20% menos de gasto energético. Es decir, simplemente con un poco de cuidado, de ahorro, ya estaríamos paliando lo que puedan producir todas las nucleares, no solo Garoña. Podríamos prescindir de la energía nuclear. Hay muchos estudios que alcanzan a decir que la mitad de la energía se gasta inútilmente, sin ningún rendimiento en ninguna esfera, por descuido o por despilfarro. Puede que sea un porcentaje muy exagerado, pero desde luego un 20% sí se está tirando, seguro, a ese pozo que es la contaminación y el cambio climático, sin ningún tipo de rendimiento, producción o bienestar para los gastadores de esa energía.

Otro reto que plantea la energía nuclear son sus residuos. Y donde menos resuelto está este tema es en España, aquí no hay todavía ningún almacén definitivo para las centrales nucleares. De todos modos, ni el mejor almacén en la mejor ubicación garantiza nada dada la longevidad de la radioactividad de la energía nuclear. En el planeta tierra no hay, a día de hoy, ningún lugar donde albergar durante decenas de miles de años estos residuos de manera segura.

¿Podríamos tener, en España, un modelo basado en energías limpias? Sí, al 100% basado en ellas. El problema es que todos los impedimentos que se ponen al desarrollo de las energías renovables están basados en el altísimo rendimiento que supone fabricar electricidad para las empresas dominantes en ese mercado. Los beneficios netos de las tres grandes eléctricas de España son muy elevados: Iberdrola ganó 2.572 millones de euros. Endesa, 1.879 millones. Gas Natural, 1.445 millones. Y las energías renovables dejarían esos beneficios, claro, en mucho menos. Aunque es verdad que todas estas empresas tienen departamentos dedicados a energías renovables, pero no llegan a fomentar la autoproducción para el autoconsumo, que es como yo vivo, a partir de un sistema fotovoltaico. Y eso que el tuit que más éxito ha tenido de todos los que he escrito desde que estoy en redes sociales, lo publiqué hace unos 10 días, con la foto de mis paneles fotovoltaicos, y decía que cada vez estoy más convencido de que hay una relación directa entre la energía fotovoltaica y la felicidad por no pagar facturas por la luz. Estuve a punto de poner solo felicidad, pero luego me acusan ser un ingenuo, un romántico.

¿La solar es la energía con más potencial en España? Sí, aunque evidente el viento y la energía procedente de las olas del mar por supuesto también se pueden aprovechar, y hay tecnologías fascinantes en torno a ellas. Pero todas manan de la solar, no habría viento si no hubiera diferencias térmicas en la atmósfera, y no habría viento que moviera las olas sin el mismo principio. Pero, desde luego, la fotovoltaica es fundamental para el autoconsumo familiar, y la solar térmica para el agua sanitaria. En España llevamos muchos años de retraso. Hay un dato que ha circulado mucho en los últimos días que es muy significativo: si estuviéramos aprovechando no ya la capacidad que tenemos en España, sino solo las energías renovables que se han instalado ya en Alemania, nuestra factura de la luz sería un 36% más reducida.

¿No es muy cara una instalación fotovoltaica? Merece la pena la inversión a largo plazo, se amortiza en cinco o siete años. Y basándome en mi caso particular, te puedo asegurar que con mi instalación tengo energía más que suficiente, mucha más energía de la que necesito. Y una vez que la instalas, se acabó, nunca más pagas, solo puede que requiera algo de mantenimiento, y que al cabo de unos 20 años tengas que instalarla de nuevo. Pensando en la esfera estatal, en las decisiones políticas, no solo moralmente deberíamos estar obligados, dado el cambio climático que pone en peligro la vida de este planeta, a apostar por las energías renovables, deberían tener el mismo rango, en importancia, que las políticas de Educación y Sanidad; además, está fuera de toda duda que su rendimiento es espectacular, porque la única opulencia de este mundo, lo único que casi es ilimitado es la luz del sol, todo lo demás tiene un límite (fronteras, periodos de caducidad…). Y los paneles fotovoltaicos son la mitad de caros ahora que cuando yo instalé los míos. Además, con todo, si saliera caro el proceso de instalación, pues pensemos en cuántas cosas nos salen caras en este país, fijémonos en infraestructuras que no han servido para nada, como algunos aeropuertos, o simplemente los fraudes bancarios. Imaginemos lo que podríamos haber conseguido con inversiones de ese calado en energías renovables.

Supongo que estará usted desesperado con Trump. Pues sí. Creo que desespera incluso a sus familiares. Y creo que su llegada al poder ha sido especialmente inoportuna, justo cuando estábamos necesitando de ese compromiso moral que yo he mencionado y en el fondo sí tenía Obama. Trump no solo resulta un peligro de manera inmediata, por lo violento que es, sino también por una vía más lenta, por su negación del cambio climático. Se podría decir perfectamente que Trump es una malísima noticia para el conjunto de la vida en este planeta, no solo la humana, ni solo para los coreanos o los yanquis, sino para todos los seres vivos, incluyendo a las plantas y los animales.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

El caso de espiritismo que inspira lo nuevo de Paco Plaza

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El cineasta Paco Plaza ([REC], [REC]2, [REC]3 Génesis) ha inspirado su nueva película en los archivos policiales de un suceso que atrajo, durante días, las portadas de la prensa española en los años 90. Ocurrió en Madrid. Todo comenzó cuando una noche, un grupo de adolescentes jugó a la ouija en un baño de instituto. Después, a una de ellas comenzaron a asediarla presencias sobrenaturales, que también amenazaban a su familia. La investigación quedó sin resolver, y ha sido una de los pocos casos que se han vinculado con los fenómenos paranormales de manera pública en España: el conocido como ‘Expediente Vallecas’.

Verónica se estrena este viernes 25 de agosto, con guion de Fernando Navarro y un espléndido elenco de debutantes como Sandra Escacena, Bruna González o Claudia Placer. Pero el nombre de la protagonista real de aquella historia era Estefanía Gutiérrez. No era la primera vez que tenía entre manos una tabla ouija. Aquel día, sus compañeras y ella querían contactar con el novio fallecido de una de ellas. Una profesora las interrumpió, y se rompió un vaso, liberando un humor que, según explicaron las testigos, se le introdujo a Estefanía por la nariz.

Trágico final

A partir de entonces, según el testimonio de la madre Estefanía, que se recogió en el informe policial, la joven, de 16 años, comenzó a sufrir síntomas que se suelen asociar con un origen paranormal: ojos en blanco, convulsiones, visiones, alteración de la voz… Finalmente, la adolescente ingresó en el Hospital Gregorio Marañón, y falleció un mes de julio sin que los médicos que la trataron supieran dar un diagnóstico claro de lo que le había ocurrido, pero dictaminando la causa inmediata de su fallecimiento por asfixia pulmonar.

Tras su muerte, la familia de Estefanía declaró continuar sintiendo en su domicilio presencias extrasensoriales: puertas que se abrían y cerraban solas, vasos que se movían sin el impulso de nadie, un cuadro que ardía sin que nadie le prendiera fuego… Incluso declararon padecer, con el apoyo de algunos vecinos que los arroparon como testigos, episodios violentos sin origen claro, hasta tal punto que la policía desarrolló una profunda investigación que se cerró sin esclarecer por completo los hechos.

De lo mejor del cine español este año

La obra de Plaza, sin duda de lo mejor que se ha estrenado este año en el cine español, no reconstruye al pie de la letra aquellos acontecimientos, crea una ficción a partir de ellos. Consigue evocar de manera muy fiel nuestra manera de vivir en los años 90, cuando tan de moda estaban la ouija y los fascículos de kiosko sobre espiritismo, música de Héroes del Silencio incluida y hasta la presencia nada arbitraria de la actriz Ana Torrent, icono del cine de aquellos años y próxima a películas de este corte con Saura, que emparenta con esta obra en el componente infantil del terror. Pero también es un reflejo intimista de una joven con miedos al futuro y que no quiere crecer, realismo que termina envuelto en el género fantástico, en terror. Una reflexión sobre el peso de la religión en nuestra creencias espirituales, la autosugestión, el exceso de responsabilidad en una adolescente tras perder a su padre, su infancia rota, su soledad.

 

 

 

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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