Bbrainers – Encuentro para juristas en Madrid. Innovación.

Delia de Vestalia Asociados presenta el evento BBrainers el próximo día 9 de febrero. Un encuentro único para abogados, juristas y profesionales del sector...

Los hermanos Lumière, el mundo no volvió a ser el mismo

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La historia del cine, de la cultura y hasta del mundo se puede dividir entre antes y después de los hermanos Lumière. Corría 1895, en plena efervescencia industrial, cuando estos inventores franceses nos regalaban la idea del cinematógrafo, la primera cámara de cine. Nada volvería a ser lo mismo.

Lumière! Comienza la aventura es una imperdible y mágica película  documental, ahora en cines, sobre aquella máquina de crear ficción y los primeros pasos del Séptimo Arte, así como su contexto e influencia posterior en los títulos de Hollywood. Nos presenta, comentados, 108 de la ingente cantidad de cortos de 50 segundos –era el tope de tiempo que les permitía rodar su aparato- y formato cuadrado que ideó y rodó la pareja de hermanos, asombrando al mundo. Se añaden amenas y cinéfilas observaciones, en voz en off, del director de la selección y del propio documental, Thierry Frémaux, también director del Festival de Cannes y del Instituto Lumière de Lyon.

Son reproducciones de la realidad de una época, con valor testimonial y artístico. Obreros que salen, de la fábrica, y trenes que llegan, a la estación. Calles, gags, comidas familiares… Vamos descubriendo que los hermanos Lumière fueron mucho más que los inventores de una aparato, también eran auténticos artistas del encuadre o la luz, cineastas de un extraordinario gusto e intuición que crearon tendencia con sus imágenes de jardines de flores,  samuráis o aventuras en la nieve. París, Londres, Berlín, Vietnamn, México… Imágenes que luego han servido de inspiración y se han homenajeado en películas de Charlot, Kurosawa…

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

¿Quién cuidará de la vieja Europa?

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Pareja de ancianos en Inglaterra
Foto: Stilfehler

Y que todavía andemos pensado que lo de refugiados es un problema. Que la inmigración es un contratiempo. Cuando no nos damos cuenta de que es algo tan necesario como la agricultura, como la industria y los servicios. Como el comer y el beber.

Crisis demográfica

Sobre todo en Europa. La crisis demográfica se agrava año a año y pretender que se produzca un aumento de la natalidad es simplemente irreal. La edad media en el continente avanza a toda velocidad. Si en 1950, solo el 12% de la población era mayor de 65 años, en 2050 ese sector de los europeos será nada menos que el 36% del total.

Los motivos son diversos. Entre los más destacables está el fuerte descenso de la natalidad. Los años en el que las mujeres del continente tenían más de dos hijos son cosa del pasado. Ahora, en la mayoría de los países esta media se sitúa por debajo de los 2 hijos por mujer.

Y por otro lado, las mejoras sanitarias y de condiciones de vida después de la Segunda Guerra Mundial ha redundado en un incremento en la esperanza de vida de los europeos. En la actualidad esta media se sitúa en 78 años, por los 66 que se marcaban en 1950.

¿Quien hará el trabajo?

¿Quiénes se van a encargar de mantener las estructuras sociales, económicas y laborales en el viejo continente? Porque este desarrollo demográfico plantea otro problema. ¿Quiénes se va a ocupar de los cuidados de esta población que va envejeciendo y que genera cada vez más dependientes en una y otra medida?

De nuevo se plantea una única posibilidad. La importación de mano de obra. Trabajadores jóvenes que no solo ayuden a mantener el estado de bienestar con sus impuestos. También que se encarguen de las labores de cuidados y atenciones que cada vez más van a ser necesarias en Europa.

Sería curioso que todos esos que se niegan a aceptar la inmigración, el día de mañana no tuvieran a nadie que les atendiera en su vejez. Aunque fuera tarde aprenderían una lección.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Se revela la letra secreta de ‘Starman’, de David Bowie

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No ha sido intencionado, ha sido un error, pero en una subasta en Los Ángeles se revelado la existencia de una hoja de papel que contenía la letra original de Starman, de David Bowie. Se subastará por más de 4 mil dólares, y eso que ni siquiera está firmado por el artista.

No hace tanto que se sabe que el Duque Blanco cambió una parte de esta letra durante la grabación del tema. En realidad, no son unos cambios tan relevantes, solo en algunos versos: mientras que la versión original dice “Some cat was layin’ down some rock ‘n’ roll, ‘lotta soul, he said”, la que se convirtió en un mito de la música dice “Some cat was layin’ down some get on rock ‘n’ roll, he said”. Y en lugar de decir “Came back like a slow voice on a wave of phase haze”, cantamos “Came back on a wave of phase’ eventually becoming”.

De la época de Ziggy Stardust

Starman se lanzó en 1972, como parte del disco Ziggy Stardust And The Spiders From Mars. Aquellos fueron los años de sus grandes clásicos. En 1970 editó The Man Who Sold the World, arañando un rock más duro y una estética punk. Y tras endurecer aún más el sonido en Hunky Dory (1971), a partir de 1972, comenzó el baile de máscaras. Al exótico Bowie le volvían loco los disfraces, el teatro japonés kabuki y la ciencia ficción. Y, encima, había dado clases de mímica. Un cóctel que le permitió construir diferentes personalidades, todas ellas fascinantes y provocadoras, de las que hacía gala en sus grandiosas puestas en escena. Construía artistas dentro del artista. Primero se convirtió en una estrella andrógina y bisexual, con la que inauguró su periodo glam rock. Ese personaje era Ziggy Stardust, y lo subió a lo más alto de las listas de ventas con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spider From Mars (1972), que incluía un tema que aún hoy es uno de sus hits: Starman. Fue una época de desenfreno interpretativo sobre el escenario, en la que colaboró con Lou Reed y reeditó varios de sus álbumes precedentes. Ya era David Bowie en todo su esplendor y significado.

En 1975, recién aterrizado en Estados Unidos y después de que el funk de su Diamond Dogs (1974) pasase sin pena ni gloria, alcanzó su primer número uno en el mercado estadounidense con Fame, un tema que había escrito mano a mano con John Lennon e incorporó a su álbum Young Americans, que el cantante calificó de plastic soul. Enseguida nació su nuevo alter ego: The Thin White Duke, el Duque Blanco, al que nos presentó en su aclamado Station to station (1976). Un personaje siniestro, una época truculenta, de música fantástica pero en la que el inmaculado atuendo de Bowie contrastaba con su estado, hundido en los excesos de las drogas.

Los ochenta, la época de las súperventas

Con el álbum introdujo en su sonido los sintentizadores propios de su producción posterior, que vio la luz ya en 1977 y tras mudarse a Berlín Occidental, donde compartió piso con Iggy Pop. Entonces y allí, vio el momento de atreverse con el expresionismo alemán y la electrónica, en la Trilogía de Berlín (Low, Heroes y Lodger) en la que colaboró con Brian Eno.

En los ochenta, se instaló en lo más alto de las listas de éxitos de su país con los pegadizos Scary Monsters (and Super Creeps) (1980) o Under Pressure (1981), un sencillo en el que trabajó con Queen. En 1983, dio un nuevo volantazo, esta vez hacia la música disco. Bowie sabía lo que les gustaba a los jóvenes de entonces y quería conectar con ellos, así que ese año lanzó Let’s Dance. Y los conquistó. Y mantuvo su ritmo techno un par de trabajos más, en paralelo a algún que otro desencuentro con el cine. A partir de 1989, aparca su carrera en solitario para probar suerte con un cuarteto de hard-rock y letras politizadas, Tin Machine, que no solo recibió una acogida bastante destemplada, sino que adoleció de liderazgo. Eso sí, Alemania llegó a agradecer a Bowie haber ayudado a derribar el Muro.

Cada trabajo, un universo

Cuando retomó su carrera en solitario, lo hizo provisto de un sonido eléctrico con ecos de su pasado, con Black Tie White Noise (1992). Pasó los años 90 creando varias bandas sonoras y colaborando con Philip Glass, y ya en 2003, volvió a llamar nuestra atención con Reality, un disco en el exhibió el impacto emocional que le habían dejado los atentados del 11S.

Cada trabajo de David Bowie es un mundo, todo un universo distinto y complejo. David Bowie supo ser al mismo tiempo un músico experimental y un ídolo de masas. Una megaestrella del showbussiness que albergaba a un artista de profundidad intelectual, que, desde el territorio musical, incursionaba en el teatro, las bandas sonoras y, por supuesto, la moda. Un fecundo artista que apuntaló su leyenda con más de 20 álbumes que se multiplicaron con más de 140 millones de copias vendidas. Gracias a sus coqueteos con diversos géneros influyó en músicos tan dispares como Lady Gaga, Madonna, Blur o Kanye West. Ese era David Bowie, vistiendo de Jean Paul Gaultier o Alexander McQueen, recomendándonos leer a Camille Paglia o Saul Bellow.

Starman ha vuelto a la actualidad, porque cada huella de Bowie, por pequeña que sea, acaparará titulares. Ground control to Major Bowie? Hasta la próxima, Duque.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Elon Musk en “Misión a Marte”

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Base marciana según Elon Musk
Foto: SpaceX

Hola, amigos. Bienvenido a un nuevo capítulo de nuestra serie favorita “Las cosas de Elon Musk”. Esa serie que capítulo a capítulo nos muestra los delirios tecnológicos del magnate norteamericano. Un día puede que sean realidad, pero hoy son solo imágenes en 3D. En el capítulo de hoy “Elon Musk llega a Marte”.

Un nuevo capítulo

En realidad “Elon Musk tiene la idea de llegar a Marte” que es como empiezan todos sus proyectos. Que luego se hagan realidad es algo sujeto a muchos elementos. Pero como siempre, no hay detalle que se deje al azar.

Al menos sobre el papel. O sobre el diseño digital, mejor dicho. De nuevo, la idea se presenta con todo lujo de detalle audiovisual. Vídeos, imágenes generadas por ordenador, animaciones futuristas. Todo eso puede verse en la página del proyecto y en el documento adjunto.

Quizá decir que todos los detalles están contemplados es tan ambicioso como sus ideas. Porque en el documento sí existen datos, pero realmente hay elementos importantes que no se definen. Y llevar humanos al planeta rojo y establecerlos allí seguro que supone una buena serie de retos tecnológicos y técnicos que no están del todo definiditos.

Sí podemos ver el tanque de combustible. Una enorme garrafa de oxígeno líquido con un volumen de 1000 metros cúbicos a 2,3 atmósferas de presión.

Big Fu**ing Rocket

Pero lo mejor de todo es el diseño de las naves. Una especie de proyectil. El desarrollo modernizado de aquellos transbordadores de finales del siglo pasado que, como se puede ver, cautivaron a toda una generación. El BFR como lo ha bautizado. Las siglas de Big Fucking Rocket, perdón por nuestro francés.

Un cohete del que aseguran que se han hecho ya decenas de test satisfactorios y que tiene una gran ventaja. Musk sabe que vivimos en la era del ahorro y la reutilización. Y esa es la gran baza. El BFR se recupera y puede ser utilizado una y otra vez, como un avión.

Todavía menos explícito es el asunto de cómo colonizar Marte. Solo un par de charts para describir que hasta 2022 las misiones serán de transporte de materiales y que en 2024 ya habrá viajes para llevar tripulantes. Y luego unos bonitos diseños en 3D de cómo será la base marciana. Puro producto de una imaginación poderosa… y desbocada.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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