El Orient Express sigue haciéndonos pensar en el bien y el mal

El tren de los reyes y el rey de los trenes, según se lo definió. Sus míticos vagones azules y dorados, su cálida decoración,...

Google usa la inteligencia artificial contra los crímenes de odio en Estados Unidos

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Pixabay

Tras la expresión de odio racial de Charlottesville, en Estados Unidos, y la tibieza con la que la ha afrontado el presidente del país, Donald Trump, se han puesto en marcha no pocas iniciativas, que vienen a sumarse a los intentos por registrar los crímenes de odio en suelo americano, un reto que el país afronta desde hace años.

Google New Lab, el brazo de Google creado para colaborar con el periodismo de datos, ha anunciado, por su parte y en colaboración con la agencia de periodismo de investigación ProPublica, la creación de una base de datos fundamentada en inteligencia artificial para documentar estos delitos, creando una app que facilie la búsqueda de noticias sobre crímenes de odio e incidentes de sesgo similar, así como para encontrar y rastrear a sujetos específicos, según ha explicado ProPublica en un comunicado.

Nace, así, el índice Documenting Hate News, recogiendo los resultados de Google News sobre los delitos de odio, y filtrándolos a través del análisis del lenguaje natural de Google (Cloud Natural Language API), que permitirá también extraer información geográfica y contexto, por lo que se podrán crear todo tipo de infografías sobre la materia.

Complementar la escasa información del FBI

Sus creadores justifican la necesidad de este interfaz indicando que, aunque el FBI está legalmente obligado a documentar los crímenes de odio en el ámbito federal, las autoridades estatales y locales a menudo no reportan sus incidentes de esta naturaleza, por lo que los registros son irregulares o incompletos.

Se pretende ayudar, así, a los periodistas a encontrar localidades, nombres y datos útiles de más de 3.000 informes de noticias; eso sí, noticias de Google News. La actualización de la base de datos será diaria, y partirá de febrero de 2017. La iniciativa es, además, pionera en utilizar la inteligencia artificial, uno de los campos de investigación más prometedores actualmente, para generar contenido usando la API de Google Natural Language, que analiza texto y extrae información sobre personas, lugares, acontecimientos y noticias. Los usuarios también podrán realizar una búsqueda por palabra clave o explorar sugerencias algorítmicas.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Una isla artificial abastecerá de energía limpia a 80 millones de personas

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Isla artificial para abastecer de energía limpia a 80 millones de personas
Foto: TenneT

A grandes males, grandes remedios, reza el refrán castellano. Y no cabe duda de que el cambio climático, el modelo energético y la demanda de energía en el mundo supone el mayor reto al que se ha enfrentado la Humanidad desde hace más de medios siglo. Así que lo de construir una isla para remediar un poco la situación no parece una locura.

North Sea Wind Power Hub

Alemania, Dinamarca y Noruega se han unido en este ambicioso proyecto. Se trata de crear una isla artificial en el mar del Norte. North Sea Wind Power Hub se llamará la infraestructura a falta de que alguien más romántico y con mayor creatividad le ponga un nombre lírico.

La idea es crear un centro desde el que se procese, almacene y distribuya la energía generada por cientos de enormes molinos eólicos ubicados en las inmediaciones de la isla. También contará con plantas fotovoltaicas en la superficie del complejo, para maximizar la producción de energía. Una energía que será capaz de abastecer a más de 80 millones de personas cuando todo esté finalizado. Al menos eso aseguran sus responsables. Por supuesto, también contará con un puerto y un helipuerto que garantice un fácil acceso para los operarios que serán necesarios para su mantenimiento.

Energía para 6 países

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, busca generar energía limpia para habitantes de Gran Bretaña, Noruega, Holanda, Alemania, Bélgica y Dinamarca. Para eso, la isla estará conectada con estas naciones a través de cables subacuáticos. Se trata de un paso muy importante para decantar la balanza del consumo energético en estos países hacia las fuentes renovables y limpias.

Sin duda se trata de una obra enorme. El tipo de proyecto que parece inverosímil pero que da una idea del desarrollo de la ingeniería en la línea de reducir el impacto de las emisiones de combustibles fósiles en la atmósfera.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Barcelona, te quiero

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Llevo horas pensando en qué escribir, en si debería escribir si quiera. En cómo dejar claro mi dolor aunque ni siquiera soy capaz de comprenderlo. En cómo denunciar todo lo que está ocurriendo, ¿pero a quién? Ya no nos sirve gritar al cielo que la vida es injusta y que las otras personas son malas porque no son como nosotros. Tenemos las herramientas para comprender e informamos y aún así nos revolcamos en la ignorancia alimentada en retweets desinformados y caemos bajo, respondiendo a la violencia ciega con más violencia ciega.

17 de agosto de 2017

Esa tarde estaba revisando Twitter, donde sigo al diario La Vanguardia, cuando leí prácticamente al segundo de que lo hubieran publicado que una furgoneta había empezado a arrollar gente en Las Ramblas de Barcelona. ¿Un atentado? No se sabía. Hoy los atentados, para una sociedad que vivió el 11-M, se han vuelto acciones violentas heterogéneas que ya no se pueden clasificar a simple ojo. Simplemente se reconocía el mismo terror. Estaba ocurriendo en esas Ramblas tan mías y de mis seres queridos. Allí donde me había parado a robarle un beso una vez a un chico, por donde había pateado durante semanas después de salir a bailar o para ir a la Filmoteca de Catalunya, cerca, en el Raval. Las Ramblas, donde me paraba a mirar flores, buscando siempre gerberas y a descubrir qué reductos no turísticos quedaban.

Esas Ramblas. Las Ramblas de Barcelona. Mis Ramblas.

Por un momento, se me cortó la respiración pensando que podría haber sido yo, pues no sería nada extraño que estuviera paseándome por ellas una tarde a las cinco. Y así como podría haber sido yo, podría haber sido cualquiera de las personas a las que quería. Un frenesí de nombres saltó en mi cabeza (Carlota, Judit, Saúl, Susana, Ferran…) y el miedo a que la vida fuera así de caprichosa, tan plagada de casualidades y tan repleta de tragedias.

Mientras manda mensajes uno a uno, seguía leyendo qué publicaba La Vanguardia y los Mossos. Nombres de calles y locales que reconocía al instante. Si cerraba los ojos, hacerse un mapa mental era sencillo. Tenía el terror en casa. Llegaba heridos y muertos a los medios de comunicación en forma de números impersonales y testimonios en las redes sociales sobre pánico y morbo, tratados pésimamente. Cerraba los ojos y me resultaba muy sencillo imaginarme qué había quedado de esa angustia: Las Ramblas desérticas y en caos. El miedo había llegado a la ciudad que en su día me acogió para que, precisamente, dejara de tener miedo. Y ahí se me rompió el corazón.

Los atentados de los dos últimos años, desde Charlie Hebdo, se habían ido desarrollando en dimensiones que no conocía. Empatizaba y era plenamente consciente de su gravedad pero, no obstante, era problemas intangibles que no podía llegar a comprender en materia de dolor. Siempre me decía que Barcelona debía ser la siguiente, como una corazonada perversa que dices en voz alta para que no se repita. Y ayer lo fue, ayer nos dieron bien en el centro. Una ciudad abierta y acogedora, ahora cosiéndose las heridas de un ataque injustificable.

Después de lo ocurrido, debemos seguir amando a la Ciudad Condal. Desde el respeto por la víctimas, seguir adelante. Caminar otra vez por Las Ramblas, volver a robar un beso, mirar flores mientras se espera a la hora de la película en la Filmoteca. No echar la vista atrás salvo para aprender.

Y no olvidar que Barcelona es multiculturidad. En Barcelona convivimos toda clase de mileches que por un motivo u otro hemos ido a parar ahí. Al lado de la Rambla, os recuerdo, se encuentra el Raval, el punto urbano con más culturas y nacionalidades distintas de Barcelona. Y ninguna de esas culturas que tanto enriquecen la ciudad, que le dan vida al Raval, que nos reciben y nos explican cómo son cuando queremos escuchar, ninguna de esas culturas es culpable de lo ocurrido ayer en Barcelona. Barcelona abraza y Barcelona enseña que, sin importar de dónde seamos, tenemos un sitio en esa ciudad. Que no paguen justos por pecadores.

 

Imagen de Kirk Fisher en CC de Pixabay

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

¿Cómo es Barcelona?

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Barcelona
Foto: Nikitina Ludmila

Barcelona es una ciudad grande. Una ciudad que ha nacido para ser algo más que una ciudad. Un lugar que lleva cientos de años inspirando a pintores, a arquitectos a escultores, a músicos. A cada ciudadano. Y cada persona que la visita.

Barcelona y sus rincones

Barcelona es una ciudad en el que la gente siempre tiene algo que hacer. Una ciudad en el que todo el mundo se mueve de un lado para otro. Pero lo hace en coche, en bici, en patinete. De cualquier manera, siempre en movimiento.

Barcelona es una ciudad en la que nadie es extranjero. Una ciudad que, aunque a alguien le pese, acoge a millones de personas. Un lugar que ha cedido algunos espacios a los turistas. Porque aún conserva rincones a los que solo los conocedores saben llegar.

Barcelona es una ciudad que se redescubrió a sí misma gracias a unos Juegos Olímpicos. Que de pronto se dio cuenta de que daba al mar. Y se volcó. En los Juegos y en el mar.

Barcelona es una ciudad de gente seria y formal que sabe cuando ser divertida y alocada. En Barcelona vas a encontrar lo último en moda, en música, en arte, en cualquier tendencia que puedas imaginar. Para Barcelona mañana es hoy. Porque mira al futuro a través de sus gafas de pasta.

Barcelona no cederá

Barcelona es una ciudad que no se va a doblegar. Que no va dejar de sonreír a los visitantes. Que no va a renegar de sus barrios multiétnicos. Que no va a ceder a ningún chantaje porque ya los ha vivido.

Barcelona es una ciudad que vivirá su duelo. Que lamentará sus muertos y su mala suerte. Y dentro de unos días, volverá a mirar a ese Sol que se alza en el mar. Y seguirá siendo el espacio de convivencia y modernidad que siempre ha sido. Sin dar un paso atrás. Sin ceder ni un centímetro. Como cada día.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

ADN contra el racismo

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Supremacista haciendo el saludo nazi
Foto: Evan Nesterak

Si es que son, entre otras cosas, idiotas. Los últimos acontecimientos han vuelto a poner el foco sobre los nazis, supremacistas blancos, racistas o segregacionistas, como quieras llamarlos, aunque Donald Trump no encuentre las palabras. Individuos que ponen el foco en la ciencia para diferenciar razas y la suya, claro, siempre estará por encima.

La ciencia ha hablado

Partir de la ciencia para establecer diferencias entre humanos ya es controvertido. Establecer superioridades o inferioridades a partir de esos resultados, más absurdo aún. Pero sobre todo, lo que es falso.

Más que nada porque a estas alturas de la globalización, después de más de 500 años de viajes de inmigrantes de aquí para allá, pretender que alguien es étnicamente puro es una entelequia.

Y si no que se lo pregunten a Craig Cobb, uno de los más famosos supremacistas blancos de Estados Unidos. Después de una vida dedicada a propagar el odio a otras razas, eminentemente contra la raza negra, resulta que él mismo tiene ancestros de esa etnia. Como quedó en entre dicho hace unos años en un programa de televisión. Se prestó a realizarse un análisis de ADN. Este análisis determinó que Cobb tenía nada menos que un 14% de ADN correspondiente a individuos del África sub-sahariana.

La conspiración de siempre

A partir de este hecho, muchos otros racistas blancos se realizaron análisis de ADN. Y sus resultados fueron muy similares. Más de dos tercios de los racistas que se hicieron los análisis obtuvieron como resultado ancestros africanos, asiáticos o judíos. Pero como cabe esperar de mentes cerradas, no aceptan lo que la ciencia dice, cuando la ciencia no coincide con sus delirios.

En el foro de Internet Stormfront, en el que se discuten esos resultados las reacciones son variadas. Están los que directamente niegan su validez. Los que aseguran que ellos conocen perfectamente sus ancestros y que la ciencia no va a saber más que ellos, claro. Y luego están los que no pueden faltar. Los que ven en estos análisis una conspiración mundial orquestada por los judíos para desestabilizar todo el movimientos. Como si hiciera falta una conspiración a escala planetaria para dejar sus argumentos en ridículo.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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