Guillermo del Toro y la belleza del diferente

Pocas dudas caben de la esencia y personalidad que tienen las películas del oscarizado director mexicano Guillermo del Toro. Desde sus primeros títulos, como...

¿Qué es un iceberg?

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¿De dónde surgen estas gigantescas masas de hielo que viajan por los océanos?
¿Cuál es la diferencia entre un glaciar y un iceberg?
¿Por qué flota un iceberg?
¿Que parte de un iceberg flota?
¿Dónde nacen los icebergs?
¿Son del polo norte o del polo sur?
¿Cuanto tiempo “dura” un iceberg?
¿Pueden llegar al fondo marino?

Estás dudas y el caso del Titanic explicado en esta ficha de Fundación Aquae.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

‘Z. la ciudad perdida’, la obsesión por la aventura y lo imposible

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James Gray es uno de los directores estadounidenses más interesantes y personales, y nos ha dejado grandes títulos como el thriller La noche es nuestra (2007), o Two Lovers (2008) y El sueño de Ellis (2013), dos melodramas de época. Ahora estrena Z. La ciudad perdida, de nuevo un retorno al pasado en género de aventuras inspirado en la novela de David Grann.

Una aventura en tres tiempos, con la Guerra Mundial entre medias, sobre el paso del tiempo, sobre un regreso a casa y sobre la búsqueda de Percy Fawcett (Charlie Hunnam) de la ciudad de Z. Un lugar que quizá no exista más que en su mente. Para Gray, en el terreno de la aventura es relevante tanto la ida como el regreso, así como las consecuencias del viaje. La cinta habla, además, de clases sociales, familia, civilización y la idea que tenemos de ella, contraponiendo el primitivismo de la selva a nuestros interiores.

Con estética clasicista, elegante, no exenta de un toque contemporáneo, y una gran partitura de Christopher Spelman muy presente en varias secuencias, la narración atesora grandes momentos.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Torturamos tiburones para poder admirarlos

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Un tiburón blanco en un acuario de Australia
Foto: Pedro Szekely

Hay animales que pagan muy caro su belleza. O ser fieros e inspirarnos terror. Y fascinación la mismo tiempo. Porque realmente es eso lo que les cuesta la vida. Nuestras emociones y curiosidad. El caso del tiburón blanco es uno de ellos.

Un tiburón blanco en cada acuario

No hay oceanográfico que se precie que no tenga un tiburón blanco en sus piscinas. Y si lo tienen es porque miles de nosotros estamos dispuestos a hacer cola con nuestros hijos para verlos. Pero como dicen los especialistas, “cuando un tiburón blanco se encierra en una piscina, empieza a morir”. Simplemente unos aguantan más que otros.

A principios de la fiebre de los zoológicos marinos, en los ochenta, los tiburones blancos capturados vivían muy poco tiempo. Un mes a lo sumo. El problema empezaba desde el mismo momento de su captura.

Los tiburones respiran haciendo pasar agua por su boca hacia sus branquias. Pero no abren y cierran la boca como hacen otros peces, el caso de la morena. Ellos necesitan estar en perpetuo movimiento para que el flujo sea posible. Si son capturados y se detiene ese flujo, mueren a los pocos minutos. Es el motivo por el que los tiburones mueren inmediatamente cuando son capturados por accidente en redes de pesca.

Cuanto más pequeño mejor

Por eso se adoptó una decisión. Capturar tiburones de menos tamaño. Así podían ser encerrados en cajas provistas de una hélice que genera una corriente de agua. Si un tiburón blanco puede llegar a medir cinco metros, los que se capturan sobrepasan por poco el metro de longitud.

Esto presenta otra ventaja. Los acuarios necesarios para mantenerlos y que el animal pueda moverse los suficiente son mucho más pequeños. Relativamente, claro, porque estamos hablando de piscinas de más de 100 millones de litros con al menos 10 metros de alto. Además, los ejemplares de esta edad comen otros peces. Según van ganando en tamaño se decantan por otras piezas como mamíferos marinos. Y en un acuario es más sencillo y menos controvertido darles de comer peces que focas.

Un adulto murió a los tres días

Aún así, hay quien todavía se empeña en exhibir tiburones blancos adultos. El pasado año, el acuario de Okinawa anunció con gran publicidad la adquisición de un ejemplar de 3,5 metros. El animal murió a los tres días.

Qué sucede cuando los tiburones blancos crecen. Pues en teoría se asegura que serán devueltos al mar. Lo cuál es un razonamiento hipócrita. No solo porque técnicamente es imposible. Sobre todo, porque ninguno llegará a la edad adulta en cautividad.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

La cocaína, en tres relatos adictivos

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Por último, el texto de Giancarlo de Cataldo, conocido en nuestro país por Una novela criminal, tiene una textura más social, más cercana a la novela negra que a la policíaca, pues la investigación pura y dura es lo de menos. El cuerpo narrativo se apuntala en la descripción de cómo en ciertos estratos de la sociedad cunde el determinismo y los jóvenes están abocados a consumir y traficar con cocaína. Gustará especialmente a los amantes de la serie T. La potencia del texto, en este caso, reside en la originalidad de su visión, y de su contenido.

Tres estilos. Tres visiones. Tres historias ficticias y electrizantes, que nos sirven de curso acelerado del submundo de la cocaína en Italia.

Un submundo silencioso pero tremendamente imbricado en la vida cotidiana de este país. Aunque, en contra del estereotipo y de lo que pueda conducirnos a pensar otro excelente libro de esta temática, el reciente Cerocerocero de Roberto Saviano, no es Italia sino España, junto con Reino Unido y Francia, la lideresa de la Unión en consumo de esta sustancia. En términos comunitarios, se estima que la consumen de forma regular alrededor de 2,2 millones de jóvenes europeos de entre 15 y 34 años (el 1,7% de este grupo de edad). España encabeza la clasificación ya que el 3,6% de los jóvenes consumieron cocaína el último año, más del doble que la media comunitaria. Nos siguen Reino Unido (3,3%), Irlanda (2,8%) y Dinamarca (2,4%). Los países con menos consumo son Grecia y Rumanía (0,2%).

La novela negra está de moda, posiblemente a raíz de fenómenos nórdicos como Millenium. La novela negra actual, en contraste con la novela policíaca clásica, afloja el interés por la investigación del delito y pone el foco en los aspectos sociológicos de la delincuencia. En la literatura italiana, la novela negra tiene un carril ancho. Giorgio Scarbanenco, Leonardo Sciacia, Andrea Camilleri o Donna Leon han bebido de los propios hándicaps de su sociedad, como la mafia, para construir espléndidos textos del género. Este es uno de ellos.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Elon Musk nos aburre

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El túnel que dice Elon Musk que va a construir bajo las ciudades
Imagen: TBC

Qué fácil soltamos adjetivos grandilocuentes hoy en día. Visionario, futurista, arriesgado, imaginativo, ambicioso. Nos gustan los polisílabos y no los ahorramos cuando llega el momento de juzgar las ideas de ciertos personajes. Aciertan una vez y ya nos creemos cualquier cosa que nos digan. Aunque sea una soberana imbecilidad. (También hay polisílabos para lo contrario).

Elon Musk se aburre en un atasco

Hace unas semanas os hablamos de la idea que se le había ocurrido un día a Elon Musk en un atasco. Aburrido de esperar en su coche, mientras avanzaba milímetro a milímetro, tuvo una epifanía. Se le ocurrió crear una red de autopistas subterráneas que descongestionaran las principales arterias de las ciudades.

Nostra culpa . Nosotros también nos hicimos eco de ese anuncio de Musk. Pero lo cierto es que ahora toca verlo de un modo distinto. Porque Musk sigue adelante con su delirio. En realidad, no. Pero Musk sabe cómo nadie manejar los tiempos y las formas para que se hable de él. Que en estos tiempos es lo que cuenta.

La compañía aburrida

Así que esta semana ha publicado un vídeo de cómo será su empresa de túneles antiatascos. El muy cachondo le ha puesto The Boring Company. Y claro, hemos visto el vídeo y nos hemos hecho películas. Nos hemos imaginado que dentro de poco, cuando estemos atascados al salir del trabajo, la plataforma de un ascensor nos abducirá y nos desplazará a 200 kilómetros por hora por una autopista en el subsuelo.

Pero seamos serios. Alguien se cree de verdad esta paranoia. Es que nadie se ha parado a pensar lo que implica el cuidado vídeo de Musk. Las obras que tendrían que acometerse en las grandes ciudades. El tiempo que estas supondrían. Y, sobre todo, el coste que tendríamos que asumir.

Primera ley del urbanismo

De verdad, ¿el desarrollo de las ciudades pasa por hacer más infraestructuras para los coches? De verdad Elon Musk no conoce esa ley que dice que cuando se crean infraestructuras para descongestionar el tráfico, los ciudadanos encuentran incentivos para ir en su vehículo privado, con lo que a medio plazo, esas obras se vuelven inútiles. Venga, vamos, cualquiera con nociones básicas de urbanismo sabe eso.

Por supuesto que Elon Musk lo sabe. Pero los demás vamos y picamos de nuevo. Y los medios replicamos como loros sus delirantes vídeos futuristas. Visionarios, arriesgados, imaginativos, ambiciosos. Aburridos.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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