Cineastas españoles se pasan a las series

O tal vez deberíamos decir que las plataformas de VOD, un mercado en expansión también en España (por ahora tiene como usuarios a algo...

Una huella en Grecia que puede cambiar las teorías de la evolución

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Homínido
Foto: Tim Evanson

Todo empezó en África. Es la frase con la que se zanjan las discusiones sobre el origen del homo sapiens. El registro fósil y las huellas impresas en lo que una vez fue barro y hoy es roca, así lo afirman. O mejor, dicho lo afirmaban. Un reciente descubrimiento parece dar paso a una nueva teoría.

Homínidos en Europa hace 5,7 millones de años

Sin duda se trata de una teoría osada y que todavía tendrá que pasar por múltiples filtros y conformaciones. Según esta idea, los homínidos llegaron a Europa en un estado evolutivo muy anterior. Y aquí se convirtieron en los humanos que hoy conocemos.

Esta afirmación se ha aventurado a partir de una huella hallada en una isla griega. Una señal que ha sido analizada por el Instituto Geológico Polaco de Varsovia. Según los expertos, la huella tiene alrededor de 5,7 millones de años y corresponde a un homínido que podría ser antecesor de nuestra especie.

Desde luego es un descubrimiento sorprendente a más de 2.000 kilómetros de la región de Chad, donde se pensaba que empezó el camino de los monos a los hombres. Y separados por un profundo mar.

Alguien que caminaba erguido

Los expertos ha estudiado dos rastros distintos, pero inequívocamente, ambos corresponden a especies que se desplazaban exclusivamente sobre sus extremidades inferiores. Esta deducción se hace a partir de la forma de la huella, pues aquel ejemplar reposaba toda la superficie del pie sobre el suelo, y no solo los pulgares, como hacen los cuadrúpedos cuando se yerguen. Además, la forma dejada sobre el barro se corresponde con un perfil claramente homínido.

Esta huella supone un revolución en la datación del proceso de desplazamiento de las primeras especies de homínidos. Si efectivamente, se remonta a hace 5,7 millones de años, significa adelantar el calendario casi dos millones de años respecto de la fecha en la que hasta ahora se creía que habían comenzado los desplazamientos de estos antepasados del hombre fuera de África.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Así planea Facebook monetizar WhatsApp

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Pixabay

Fue en 2014 cuando Facebook se hizo con Whatsapp, pagando cerca de 22 mil millones de euros en la transacción. Entonces y aún ahora era una aplicación de mensajería instantánea, gratuita y sin publicidad, que ya cuenta con 1.200 millones de usuarios registrados. Pero la compañía californiana de Mark Zuckerberg siempre ha tenido en mente monetizar el servicio de mensajería instantánea.

Aprovechando nuevos usos de la aplicación

Por otro lado, Facebook ha anunciado su intención de monetizar WhatsApp después de una temporada advirtiendo que sus ingresos se reducirán en 2017, ya que se le han agotado las áreas para publicar anuncios de su Feed de Noticias, sin comprometer la experiencia del usuario.

El operador sí ha probado ubicaciones de anuncios en diferentes áreas de su plataforma, así como en Instagram, su plataforma de fotos compartidas, dentro de Instagram Stories.

Este movimiento del gigante de las redes sociales difiere de cómo ha monetizado sus servicios en anteriores experiencias. Se basa, según ha explicado Whatsapp en su blog, en que, si bien la mayoría de nosotros usamos la aplicación para chatear con familiares y amigos, cada vez es más frecuente que contactemos también por esta vía con empresas.

Ahora, Facebook parece haber dado con la fórmula para mejorar los ingresos que obtiene de WhatsApp, y para ello va a probar nuevas funciones, según ha explicado en un comunicado oficial, destinadas a mejorar la comunicación entre los usuarios y las empresas.

Cobrar por informar de los tiempos de vuelo

Se trata de herramientas que están aún en fase de pruebas, en una aplicación piloto y privada de WhatsApp especial para empresas, llamada WhatsApp Business, en la que les cobra a éstas -comercios, bancos o aerolíneas son los ejemplos que ha puesto WhatsApp en su blog- por contactar con clientes y tener acceso a una serie de herramientas automatizadas para atender a los clientes.

Como ejemplos de estas soluciones que la empresa está probando, se ha planteado una notificación que avisará a los clientes de informaciones “importantes, como horarios de vuelos, confirmaciones de entrega de pedidos y otras actualizaciones”.

Además, se está poniendo en marcha un perfil específico para que las personas puedan diferenciar un negocio de un particular.

Además, Matt Idema, director de Operaciones de WhatsApp, ha señalado en una entrevista para el Wall Street Journal, que en el futuro, sin entrar en detallar fechas concretas, la compañía tiene la intención de cobrar a las empresas por el uso de esa versión especial de WhatsApp, al menos para poder utilizar algunas de sus características futuras. No se ha aclarado cómo se realizarán los cobros, ni cuánto planea cobrar a las empresas por el acceso a su conjunto completo de herramientas.

Diferencias con Messenger

WhatsApp está, en definitiva, apostando por un enfoque diferente al de Messenger, la otra aplicación de mensajería que tiene Facebook. Messenger permite actualmente a las empresas realizar el servicio de atención al cliente de forma gratuita, pero nunca logró monetizar el enfoque, hasta que, recientemente, la aplicación ha empezado a mostrar anuncios.

Whatsapp comenzó a cobrar a los usuarios una suscripción de por año en algunos países, pero se redujo la tasa a principios de 2016. Jan Koum, cofundador de WhatsApp, ha sido un firme opositor de la publicidad tradicional, y ha prometido que la aplicación nunca mostrará anuncios.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Un congreso científico para salvar los océanos

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Un congreso para salvar los océanos
Foto: Punya

El reto es gigantesco. De hecho, el reto ocupa el 70% del planeta. Se trata de salvar los océanos. Por eso más de mil científicos se han reunido para pensar soluciones. Y, sobre todo, para pedir que aumente la protección, las áreas reservadas en las que está prohibida la pesca o las actividades mineras.

Proteger el 10% del mar

Son científicos, pero aún así son tipos pragmáticos. Su objetivo es conseguir que para el año 2020 el 10% del área oceánica tenga algún tipo de protección. Es sin duda un objetivo modesto. Pero hay que tener en cuenta que en la actualidad solo el 3,5% de la superficie de los mares cuenta con este tipo de legislación. Y cada nuevo kilómetro cuadra que se añade supone una dura lucha contra intereses gubernativos, corporativos y políticos.

El Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas (IMPAC4), que así se llama el encuentro, se celebra en la ciudad chilena de La Serena. Los 1240 expertos representan a 80 países. Pero sobre todo, representan la alerta más cualificada que puede existir. Las de los que conocen la situación actual y las implicaciones futuras del estado de los océanos.

La sede perfecta

La elección del país sudamericano no es casual. Chile es uno de los países que mayor porcentaje de aguas protegidas tiene alrededor de su territorio. Más de un millón de kilómetros cuadrados a resguardo, como consecuencia de políticas apoyadas por sus ciudadanos. El último triunfo en este aspecto es la declaración de Área Marina Protegida a las aguas alrededor de la Isla de Pascua. Más de 700 mil kilómetros cuadrados donde se promoverán prácticas de pesca tradicional del pueblo rapanui.

En el Congreso se presentará el documento Reuniendo al océano con la gente. En este informe se buscan promover prácticas respetuosas con el equilibrio y la biodiversidad oceánica. Al mismo tiempo, exponer ejemplos de gestión sostenible de los recursos marinos que garantice una conservación de la vida marina a largo plazo.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

¿Siguen teniendo sentido los libros de texto?

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Pixabay

Empieza el curso en España y empiezan los gastos. Según el habitual informe que publica la OCU a estas alturas del año, realizado a base de encuestas a distintas familias, por término medio, en nuestro país los padres invertirán en la escolarización de los niños de entre 3 y 17 años, por cabeza, 1.212 euros durante el curso escolar 2017/2018. Los alumnos de primaria son los que más gasto medio representan, 1.368 euros al año, mientras que los de Bachillerato suponen 1.073 euros, aunque el desembolso puede variar en más de 3.000 euros en función de si el centro al que van los chavales es público o privado.

Entre estos gastos, un buen pico se consagra a los libros de texto, se llevan entre 215 y 230 euros del presupuesto, y por ello la OCU ha puesto a disposición de sus usuarios un comparador para encontrar la mejor oferta on-line, aunque, si bien aunque en 2007 se produjo en España una desregulación sobre el precio de los libros de Primaria y Secundaria, el precio de los de Infantil y Bachillerato es fijo por ley. Además del buscador de la mejor oferta, están los clásicos: heredar los ejemplares de un año para otro, aprovechar los recursos de las bibliotecas públicas, el préstamo o compra con descuento en las escuelas –esto último no termina de gustarle a todos los libreros, pero lo permite la ley-, o el más difícil todavía: los programas de gratuidad de manuales con los que cuentan algunas Comunidades Autónomas, que tienen competencias en Educación, como cheques libro o bancos de libros.

En contradicción con la gratuidad de la educación

Para algunos, el desembolso obligado en libros contradice el artículo 27 de la Constitución, que establece la educación universal y gratuita. Además, arrastramos la polémica de que, desde el curso 2015/2016 y según la Asociación de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE), se haya incrementado el gasto en libros a cuenta de la renovación de seis cursos, según exigía la implantación de la LOMCE.

Pero, con todo, más allá de medidas de ahorro y polémicas por el programa, tal la vez habría que plantearse un cambio más cercano a la raíz: con lo digitalizados que estamos, ¿realmente tiene sentido que los niños sigan cargando libros de texto a la espalda?

Quizá a la industria editorial no le haga mucha gracia, porque este tipo de libros hizo remontar en 2015  los ingresos globales de la industria editorial en un 2,18%, según datos de la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores, tras una caída del 30% desde 2008.

Anacrónicos, excesivos en contenido e inflexibles

Puede que a los millennials y la Generación Z, nacida ya entre pantallas y habituada a los videojuegos, les resulte excesivamente anacrónico andar con libros de papel. Son alumnos respecto a los que parte del profesorado ha acusado tiempos de atención más cortos que las generaciones precedentes, e incluso se aprecia que aprenden con menos texto, con menos caracteres, como en Twitter.

Y así, hace años que se viene produciendo una distancia crítica entre el profesorado con respecto a los libros de texto, aunque probablemente no la suficiente como para atreverse a romper con ellos, a veces también por la propia resistencia de las familias.

Otro punto en contra que se suele otorgar a los libros de texto es su exagerada cantidad exagerada de contenido para las horas de clase que se tienen, e incluso esta sobredosis de datos puede hacer perder una línea clara y esquemática de la asignatura que aborden. Y uno más: se critica que suelen contribuir a apuntalar en exceso las tradiciones escolares, las rutinas docentes, y así se olvida la personalización de las clases que sería deseable en un docente.

La dificultad de saber navegar en la red

Así las cosas, sí están bastante generalizados los colegios que tienen ya asignaturas sin libros, donde se fomenta el hábito de tomar apuntes, que prepara para la universidad. Pero también se suele reclamar pies de plomo para avanzar en la maraña online, ya que los alumnos pueden encontrar mucha información en Internet, pero quizá ésta los sobrepase y no sean capaces de seleccionarla, y tener un soporte en papel puede ayudar a organizarla.

Por otro lado, los libros ya no son lo que eran. Ahora, albergan cada vez más recursos electrónicos, referencias a app, páginas web de consulta o la posibilidad de usarse en una pizarra digital. Y las bibliotecas escolares están resultando auténticos adalides de la transformación digital, dando pasos para convertirse en centros de recursos en múltiples soportes.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Las colillas de cigarrillo también se reciclan

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Una empresa brasileña recicla colillas de cigarrilos
Foto: علاء

Un asco. Por no emplear una palabra más gráfica, directa y malsonante. Pocos residuos hay que den más asco que las colillas de cigarrillo. Una puede no parecerlo, pero cuando se juntan miles, millones, la cosa cambia. Y aunque no lo parezca, son uno de los residuos más generados en todo el mundo.

8.000 compuestos contaminantes

Y de los más contaminantes. Hoy en día en tabaco contienen una cantidad increíble de sustancias tóxicas. Hasta en la misma cajetilla lo especifica. En concreto pueden contener o generar cuando se mezclan más de 8.000 compuestos contaminantes. Estas sustancias se vuelven todavía más peligrosas en contacto con el suelo o con el agua. De hecho, un solo resto de cigarro puede contaminar más de 10 litros de agua.

Estos datos es lo que ha movido a la empresa brasileña Poiato Recicla a acometer un innovador trabajo. El de reciclar los millones de colillas de cigarrillo que se generan cada año en el país. Lo primero ha sido recogerlas. Por eso han instalado varios contenedores de colillas en la ciudad de Sao Paulo. En colaboración con las autoridades locales, han puesto en marcha un programa para con concienciar y promocionar el uso de estos ceniceros callejeros.

18 millones de colillas

Tras recoger las colillas, se sumergen en líquido para que suelten las sustancias nocivas que contienen. Estas sustancias son filtradas y eliminadas. El material se prensa y se seca. Finalmente, con él se produce papel reciclado.

Desde su creación en 2012, Poiayo Recicla ha recogido, descontaminado y recuperado más de 18 millones de colillas. Pero hay que tener en cuenta que, solo en un día, en Brasil se fuman 200 millones de cigarrillos.

Pero es un principio. Porque no solo se trata de las sustancias contaminantes. También las propias colillas tardan más de cinco décadas en degradarse en le medio ambiente. Muchas grandes ciudades han lanzado campañas en las que buscan conseguir la colaboración de los fumadores para que recapaciten sobre el gesto casi instintivo de tirar el cigarrillo al suelo al acabar de fumarlo.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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