Un meteorito causa pánico en Detroit

En ciertas ocasiones ocurren cosas muy cerca de nosotros que nos ponen en nuestro lugar. No hace falta salir al espacio, algo que muy...

Un Nobel para nuestro reloj biológico

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Premio Nobel para los descubridores del procesos biológico
Foto: Michael Nutt

Somos tan vanidosos que pensamos que tenemos poco que ver con la naturaleza. Que nuestro grado de evolución y civilización nos ha separado de la Tierra y que poco nos afecta lo que sucede en ella. Pero realmente llevamos muy poco tiempo sobre esta roca flotante. Y cada giro sigue supeditando nuestra vida.

La influencia de la Tierra

Tanto que tres científicos acaban de ganar el premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre los ciclos circadianos. Sobre cómo cada giro de la Tierra alrededor del Sol y sobre sí misma influye en nuestra vida. Y en la del resto de animales y las plantas.

Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young han sido premiado por sus descubrimiento sobre los procesos moleculares que controlan el ritmo circadiano. Lo que nosotros, los mortales, llamamos “el reloj biológico”. Cómo el ritmo biológico de todos los seres de la Tierra viene determinado por los procesos cósmicos de su paso por el Sistema Solar.

Nuestro sueño, nuestra vigilia, nuestra disposición, hambre o sed vienen determinados por estos procesos. Una muestra más de que no somos otra cosa que seres pegados a acontecimientos que nos controlan a nosotros. Y nunca al revés.

Tres pioneros

Los tres científicos han sido pioneros en este campo de estudio. Rosbash y hall incluso ha llegado a detectar y separar el gen que controla el ritmo circadiano en las sufridas moscas de la fruta. Fue uno de los primeros pasos para establecer la relación entre biología y ritmo terrestre, algo que la comunidad científica no terminaba de tener claro.

Una vez que se detecto, aisló e incluso clonó el gen que rige este ritmo en las moscas, pudo demostrarse que estamos genéticamente programados para seguir unas pautas que vienen marcadas por la actividad terrestre. Y que los cambios en estas pautas son seriamente perjudiciales para nuestra salud.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Por qué Netflix ha hecho una serie para la señora de Cuenca y para los hipsters

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En la industria televisiva española se ha acuñado la locución `la señora de Cuenca´, por supuesto sin intención de ofender a las señoras ni a Cuenca, para referirse al prototipo de espectador ideal en el que pensar al diseñar una serie, en una apuesta por un tipo de ficción “que no moleste a nadie, que no sea ni difícil de entender ni de ver”, explica Concepción Cascajosa, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III, en su libro `La cultura de las series´.

Mucha polvareda ha levantado estos días que Netflix se haya plegado, en su debut en la producción de ficción en España, a este perfil, en el que parece estar anclado el éxito de bastantes series españolas, pero que tan alejado está de la imagen que tenemos de esta plataforma icónica de los nuevos tiempos televisivos.

Ese debut es, claro, Las chicas del cable, un drama ambientado en los años veinte españoles cuya producción el gigante estadounidense ha encargado a Bambú, productora, indica Cascajosa en el mencionado texto, que “encontró su sitio” en la pequeña pantalla con dos programas, Gran Reserva e Hispania, la leyenda, con los denominadores comunes de “relaciones familiares disfuncionales”, repartos no solo “con protagonistas en la franja de edad de los 20 y 30” sino también “con veteranos muy reconocibles”, como José Sancho o Concha Velasco, y “un notable esfuerzo en trabajar los aspectos visuales”. Señas de identidad que, aparentemente, se han querido conservar en Las chicas del cable.

HBO como falso espejo

Todo apunta, pues, a que habiéndose metido ya en el bolsillo a ese público que busca nuevas emociones en la tele, Netflix quiere abrirse paso ahora entre las decenas de miles de personas que son fieles al modelo tradicional de la ficción española.

Y es que esa ficción televisiva local, a pesar de contar con menos valores de producción que la foránea, “siempre ha gozado del favor del público de manera predilecta.

Eso no significa que no existan casos de éxito trasnacionales como Dallas y Falcon Crest en los ochenta, Expediente X y Twin Peaks en los noventa, y House y la franquicia CSI en el nuevo milenio”, reflexiona Cascajosa en su manual. Y no nos engañemos, no es raro que triunfe el producto nacional, “lo habitual es que en cualquier sistema lo suficientemente consolidado como para producir ficción propia, la popularidad de este contenido local sea mayor que el de las series internacionales, debido a que reflejan un imaginario más cercano al espectador. Ocurre así en Reino Unido con sus policíacas”, mantiene la autora.

Hasta puede resultar cargante esa obsesión por comparar -con agravio, claro- nuestra ficción con la de la HBO, y así lo lamenta Javier Olivares (creador de Isabel, Víctor Ros o, con su hermano Pablo, El Ministerio del Tiempo) en La cultura de las series: “El gran pecado de los medios en el ámbito de la series es que siempre nos quieren comparar con HBO, cuando las mejores series que he visto son danesas, inglesas, irlandesas…”, señala esta figura clave de la ficción televisiva actual en España, para quien, en la cadena pública, ha habido una suerte de dejación de funciones “desde la izquierda y desde la derecha”, rechazando por igual la “cultura popular” de la que serían expresión nuestras series.

También destaca Olivares en el libro que tenemos una pésima y, por ello, injusta memoria con la ficción que se ha ido asomando en nuestras pantallas desde los primeros años de la televisión española. “Todos nos hemos convencido de que con las privadas empezó la ficción española, y nos hemos olvidado de Armiñán y otros. Yo veo Los gozos y las sombras y no me cuenta menos que muchas series de época que veo ahora”.

Globomedia y los noventa como inflexión

Bien es cierto que suele hallarse en los años noventa un punto de inflexión hacia la ficción televisiva tal como la conocemos hoy. Entonces, tras años de monopolio público, nació una televisión privada que comenzó a apoyarse en productoras independientes para crear sus contenidos. Y entre ellas, en 1993, un trío de treintañeros -Emilio Aragón, Daniel Écija y José María Irisarri- fundaron la productora Globomedia, que se asociaría con la consultora de medios GECA y obraría una ruptura generacional entre los creadores de series, para ser, además, cantera de muchos talentos que se han consagrado después.

Entre los cambios que aportó con sus creaciones, y que se han mantenido en gran medida, figuran, analiza Cascajosa en su libro, adoptar un modelo narrativo basado en combinar distintos cortes demográficos (recordemos Médico de familia y todas las generaciones que podían verse reflejadas en sus personajes), alternar tramas episódicas con otras que se prolongaban a lo largo de numerosos capítulos, modificar la duración de estos debido a “las necesidades de la televisión privada y la fuerte competencia” (se ampliaron a 75 u 80 minutos “mientras un capítulo temprano de Farmacia de Guardia duraba unos 30 minutos”), y algo esencial y muy visible hoy: “la autoría del guion se diluyó en favor de equipos de guionistas donde la impronta individual se desdibuja”.

El despegue de la televisión de pago

Según el estudio de esta profesora, la fórmula industrial de ficción que se fue horneando con estos mimbres ha constituido dos caras de una misma moneda. Ha resultado un éxito pero, como tal, también uno de los principales “impedimentos para innovar” en la ficción. “El periodo de gloria vivido entre 1995 y 2008” fue de una industria “que ensombrecía hasta dejar en ridículo a su equivalente cinematográfico, y que era capaz de colocar series cinco noches a la semana”. Las propuestas de ficción que llegaban a los canales eran a veces más conservadoras que la propia cadena, “la arriesgada serie carcelaria Vis a vis se ha presentado como un proyecto de encargo por parte de la dirección de ficción de Atresmedia”, al contrario “de lo que hubiera resultado lógico”, opina la profesora.

Los canales autonómicos también han ido apostado por sus propios seriales, con frecuencia como herramienta identitaria, y aunque la crisis de 2008 afectó, cómo no, también a la ficción de televisión, condenando a los proyectos a cajones cerrados a cal y canto, veinte años después del inicio de sus emisiones, recuerda Cascajosa en el título que venimos reseñando, la televisión de pago dio el salto a la producción de ficción original, abriendo nuevos itinerarios y elevando listones. Cuatro títulos resultaron esenciales: Todas las mujeres (de Mariano Barroso), emitida en TNT; Qué fue de Jorge Sanz (de David Trueba) y Crematorio (de Jorge Sánchez-Cabezudo), emitidas en Canal Plus; y El fin de la comedia (de Ignatius Farray), emitida en Comedy Central. Con ellas, “nos damos cuenta de que el problema para crecer es la falta de oportunidades”, señala la profesora.

La condena del share

Pero si hay una anomalía que constriñe definitivamente la ficción televisiva española es la competencia que se imponen las cadenas por el share, el porcentaje que consigue un espacio de toda la audiencia que está viendo la televisión en un momento dado, y del que suele depender su supervivencia en antena.

“Durante una noche cualquiera, conforme pasan los minutos la audiencia va abandonando la televisión para irse a la cama”, explica Cascajosa, lo que produce una paradójica situación, que aun con menos espectadores, “las series tengan más cuota de audiencia share si se extienden y entran en la madrugada”. Así, las cadenas han llegado a pedir “a los productores alargar un capítulo cuando han averiguado la duración de la competencia”, y “el prime time en España comienza cuando ya está a punto de terminar el resto del resto del mundo”.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Problemas para el mítico telescopio de Arecibo

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Radiotelescopio de Arecibo
Foto: JidoBG

Si algún día contactamos con extraterrestres, con toda seguridad no será cómo nos muestran las pelis. No veremos naves levitar sobre nuestras principales capitales y descender seres cabezudos con largos brazos. Es mucho más probable que ese improbable hecho se de en un radiotelescopio.

Señales del espacio

Un radiotelescopio es una instalación encargada de escuchar el Universo. Detectar señales de radio, microondas y otras emisiones del espacio exterior. A partir del análisis de esas señales tenemos una idea más clara de lo que ocurre ahí fuera. Uno de los radiotelescopios más importantes del mundo es el de Arecibo en Puerto Rico. Esta gigantesca construcción fue dañada la pasada semana por el huracán María.

Arecibo era el radiotelescopio más grande del planeta hasta que el año pasado China, en su carrera por hacer lo más grande en todos los aspectos humanos, estreno el FAST en sudoeste del país. El plato del disco de recepción del telescopio portorriqueño mide 305 metros de diámetro.

Los vientos de hasta 250 kilómetros por hora del huracán María dañaron parte de la estructura del complejo. Aunque en un principio, los responsables temían que los daños fueran mayores, en la inspección más concienzuda se determinó que los desperfectos eran de menor importancia. Nueve días después ya funcionaba casi al completo de sus capacidades.

Problemas de financiación

Sin embargo, el radiotelescopio se encuentra en una encrucijada. El paso del huracán a puesto en primer plano los problemas a los que se enfrenta Arecibo desde hae unos años. El principal ha sido el recorte del presupuesto para su mantenimiento.

Y estamos hablando de una instalación que ha sido clave para realizar grandes descubrimientos, desde las ondas gravitacionales a la regularidad de los destellos de los púlsares. Y también es el lugar desde el que en 1974 se lanzó la primera señal de radio al espacio, destinada a establecer contacto con inteligencias extraterrestres. Sería curioso que Arecibo no funcionara cuando esa señal sea respondida.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Vídeo

Cinco años del descubrimiento del Bosón de Higgs

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En 2012 el mundo conoció la también llamada ‘partícula de Dios’. Este hallazgo supuso en Nobel de Física para Peter Higgs y su compañero François Englert en 2013. Se ha comparado con la importancia que tuvo el hallazgo del ADN para la biología. ¿Quieres saber más sobre este descubrimiento de la Ciencia?

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

La OMS denuncia que los países no están atendiendo a las personas mayores

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Pixabay

En 2050, una de cada cinco personas en el mundo tendrá 60 años. La población mundial envejece, por el avance de las técnicas sanitarias y el descenso de la natalidad, pero los países parecen ignorarlo, sin afrontar con políticas públicas las implicaciones que esto tiene. Así lo ha manifestado la Organización Mundial de la Salud (OMS)  con ocasión del Día Internacional de la Persona Mayor, celebrado ayer domingo.

La organización, que básicamente se dedica a emitir este tipo de recomendaciones basadas en una labor previa de investigación, pide reconducir la atención sanitaria, esencialmente para lograr más calidad de vida en los años extra que se están consiguiendo gracias a la medicina.

“Incluso en los países ricos la gente no disfruta” de los servicios sanitarios “de los que precisan” los mayores, ha matenido el organismo.

“Si los sistemas de salud quieren satisfacer las necesidades de la población anciana, deben focalizar en los aspectos que le interesan a la gente mayor”, ha publicado la organización, refiriéndose a adaptar los serivicios a personas con problemas crónicos, dificultades auditivas, visuales o, simplemente, conseguir una mayor accesibilidad.

Brasil, Japón o Tailandia, ejemplos

La OMS ha reiterado su apuesta por unos cuidados “integrados”, capaces de hacer que las personas mayores “tengan la oportunidad de contribuir al desarrollo de los servicios, en lugar de ser olvidados”.

Ha puesto de ejemplo, eso sí, a ciertos países que sí están realizando inversiones “inteligentes”, guiadas, según la organización, por su propia Estrategia Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud de la OMS. Por ejemplo, Brasil, que ha aplicado evaluaciones integrales y ampliado sus servicios para adultos mayores. O Japón, que ha integrado un seguro de atención a largo plazo para proteger a las personas de los costes de la atención. O Tailandia, que se halla reforzando la integración de la atención sanitaria y social lo más cerca posible de donde viven las personas.

 

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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