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Delia de Vestalia Asociados presenta el evento BBrainers el próximo día 9 de febrero. Un encuentro único para abogados, juristas y profesionales del sector...

Soñar despierto significa que eres inteligente

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Soñar despierto
[DP] Pixabay

A menudo, se ha venido afirmando que soñar despierto era una distracción de la mente y se ha considerado como una deficiencia, un defecto en nuestra capacidad de concentración, o una pérdida de tiempo. Sin embargo, estudios recientes han demostrado lo contrario. Un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Georgia, explican que hay personas con cerebros eficientes con demasiada capacidad que no pueden evitar esta divagación de su mente.

La ciencia demuestra que dejar a la mente divagar y soñar despierto en determinados momentos, no es algo tan malo como puede parecer. Puede ser una señal de que eres realmente inteligente y creativo.

Habilidades intelectuales y creativas

En el estudio midieron los patrones cerebrales de más de 100 personas mediante el uso de la resonancia magnética y utilizaron los datos para identificar qué partes del cerebro funcionaban al unísono; qué áreas del cerebro trabajan juntas mientras se está despierto y durante un estado de reposo y su relación con diferentes capacidades cognitivas.

El equipo comparó los datos con una serie de pruebas que midieron la capacidad intelectual y creativa de los participantes y completaron un cuestionario sobre cuánto dejaban volar su imaginación y cuánto soñaban despiertos en su día a día.

Aquellos que afirmaron que soñaban despiertos con mayor frecuencia puntuaron más alto en habilidades intelectuales y creativas y tuvieron sistemas cerebrales más eficientes. Eric Schumacher, profesor asociado de psicología de Georgia Tech y coautor del estudio afirma que una mayor eficiencia significa más capacidad para pensar, y el cerebro puede distraerse cuando realiza tareas fáciles.

¿Cómo saber si tu cerebro es eficiente?

Una pista es la facilidad para entrar y salir de las conversaciones o tareas, para retomarlas después de forma natural sin perder referencias o pasos importantes.

Schumacher comenta al respecto que sus hallazgos les recuerdan al profesor distraído, alguien brillante, pero fuera de su propio mundo, a veces ajeno a su propio entorno. O escolares que están demasiado avanzados intelectualmente para sus clases; si sus amigos tardan cinco minutos en aprender algo nuevo, ellos lo resuelven en un minuto… Y siguen soñando.

Christine Godwin, coautora principal del estudio, piensa que los hallazgos abren la puerta a investigaciones de seguimiento para comprender mejor cuándo la distracción mental es dañina y cuándo puede ser realmente útil. También añade que hay que tener en cuenta las diferencias individuales importantes, como la motivación o la intención de una persona de mantenerse enfocado en una tarea en particular.

Fuente: Georgia Tech

 

 

 

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El sorprendente poder de Wikipedia en la ciencia

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wikipedia
Imagen: Wikipedia

Wikipedia, el quinto sitio web más usado en el mundo, está ejerciendo un profundo impacto en la literatura científica.
Un nuevo trabajo del MIT, presentado en Wikimedia Monthly Research Showcase, ha demostrado el sorprendente poder científico de Wikipedia.

Un equipo de la Universidad de Pittsburgh, encargó a un grupo estudiantes graduados en química la creación de nuevos artículos sobre temas científicos, ausentes en Wikipedia. Los artículos nuevos se agregaron a dicho sitio web, recibiendo miles de visitas cada mes.

La investigación demostró que los científicos están utilizando Wikipedia y que está influyendo en cómo escriben sobre la ciencia.

En opinión de los autores, la influencia de Wikipedia es un hecho. Creen, incluso que realmente estaría ayudando a darle forma a la ciencia. El efecto también es mayor en aquellas zonas donde los científicos tienen menos acceso a las revistas científicas tradicionales, y señalan que las fuentes públicas de información científica como Wikipedia son increíblemente importantes para difundir conocimiento, una forma muy rentable de expandir la cultura científica.

Este estudio demuestra que una mayor provisión de información accesible, como Wikipedia, es una forma importante de avanzar en la ciencia y hacerla más inclusiva.

¿Pero es realmente fiable?

Otro estudio de la Universidad de Pennsylvania revelaba que en un tema tan sensible y peligroso como la información médica, la información que aparece en Wikipedia es bastante más fiable de lo que podemos pensar. De hecho, es utilizada como fuente de información por el 50% al 70% de los médicos en USA.

 

Esto es debido, según los investigadores, a que es frecuente que los editores no sean ocasionales y que contribuyan con más de una edición cada uno. Llegando algunos de estos editores a intervenir en más de 1.000 revisiones.

Más de 5 ediciones = 21.563 editores
Más de 25 ediciones = 5.573 editores
Más de 100 ediciones = 1.237 editores
Más de 250 ediciones = 274 editores
Más de 1.000 ediciones = 39 editores

Wikipedia revela los contribuyentes de mayor influencia

Gracias a un grupo de investigadores que llevaron a cabo un estudio, durante 10 años, sobre la enciclopedia libre en línea Wikipedia ya no es tan misteriosa.  El equipo de la Universidad de Purdue, y la Universidad Estatal de Dakota del Sur, se propuso definir quién proporciona el contenido, teniendo acceso a todas las ediciones hechas a cada artículo de los primeros 10 años de Wikipedia, de 2001-2010.

¿Quién proporciona la cantidad masiva de contenido?
Sus hallazgos desvelaron que un 1 por ciento de escritores / editores en Wikipedia crean alrededor del 80 por ciento del contenido. Hay un grupo de personas que, de manera cíclica, aporta más contenido durante mayor cantidad de horas

¿Cuál es la recompensa para estos creadores?
En opinión de los investigadores, es “la sensación de logro individual al estar dando forma a lo que sabe el mundo”.

 

Fuente: Massachusetts Institute of Technology y
Purdue University

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3 cosas que me hubiera gustado saber antes de empezar a trabajar *y* estudiar

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Siempre he sido un culo inquieto incansable y, a la vez, tengo una vertiente terriblemente pragmática. El hecho de que iba a acabar combinando mis estudios con trabajo era crónica de una muerte anunciada (hace muchos, muchos años). Es cierto, para ser sincera, que soy una privilegiada. No trabajo por dinero ni por necesidad. Lo hago porque me hace ilusión, porque quiero aprender y empezar a crecer en mi campo. Tal vez decidí lanzarme a ello porque consideraba que a mi día le sobraban horas. El caso es que aquí estoy, con siete asignaturas en un trimestre y dos trabajos (y no me hagáis empezar a enumerar también los proyectos personales).

Sí, compaginar universidad con estudios. No he descubierto América, pero sí que me he encontrado con una situación que se me puede escapar de las manos. Hay ciertos consejos que me hubiera gustado que alguien me diera. Como no fue el caso, yo misma mi fabrico mis propios consejos y los comparto, porque a más de uno nos vendría bien repasarlos.

1. Ten muy claras tus prioridades.

Trabajar y estudiar a la vez te va a llevar, segurísimo, a tener que renunciar a muchas cosas. El tiempo libre se vuelve un bien preciado. Es muy importante conocer qué es lo que consideramos más importante en nuestras vida porque eso es lo que vamos a tener que priorizar. Pueden ser cosas muy diversas, como necesidades sociales (pareja, amigos, aficiones) como físicas (dormir un número determinado de horas). Es necesaria la sinceridad con nuestras necesidades,

2. Hagas lo que hagas, hazlo en serio.

Convéncete de lo que estás haciendo. Tienes que tener mucha motivación y los motivos claros. Si no, es probable que te cargues de estrés y sentimientos negativos, que podrían pasar factura. Si tienes la oportunidad, busca cosas que te hagan sentir bien. Es importante evitar sentirse con la obligación.

3. Asegúrate de que en tu trabajo saben que estudias (y viceversa).

Es importante que allá donde estés, la gente con la que trabajes pueda entender que tu situación es un poco compleja. Al igual que es importante que desde la universidad respeten que trabajas. Por supuesto, todo suponiendo que cumples con lo que te piden. Ambas partes deben entender que tienes que compaginar dos horarios distintos y debes conseguir encontrar un ambiente comprensivo. La sinceridad es la mejor opción en esta situación.

Trabajar y estudiar es complejo, sí. Pero no imposible. Parte de la vida adulta es esto: sacarse las castañas del fuego constantemente. Y por supuesto que se puede.

Imagen en CC de Pixabay

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Leer libros alarga la vida

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Leer libros
[DP] PIxabay

Los libros enriquecen nuestra vida, eso lo sabemos, pero ¿también son beneficiosos para la salud? ¿Es mejor leer libros que periódicos y revistas? Una investigación de la Universidad de Yale nos da todas las repuestas.

La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale estudió los registros de casi 4.000 encuestados, los cuales se separaron en:

  • Aquellos que leían durante 3.5 horas o más a la semana.
  • Quienes leían durante 3.5 horas a la semana.
  • Y los que no leían nada.

Además se controlaron factores como género, raza y educación.

Los investigadores descubrieron que hasta 12 años después, aquellos que leen durante más de 3.5 horas a la semana tenían un 23% menos de probabilidad de morir, mientras que aquellos que leían hasta 3.5 horas por semana tenían un 17% menos de probabilidades de morir.

Si son libros, mejor

El documento también vincula específicamente la lectura de libros, en lugar de publicaciones periódicas, a una vida más larga.

Se descubrió que leer libros proporcionaba un beneficio mayor que leer periódicos o revistas.

Un efecto probable es que los libros tienen la capacidad de atraer más a la mente del lector, proporcionando más beneficios cognitivos. Los libros pueden promover la empatía, la percepción social y la inteligencia emocional, que son procesos que pueden conducir a una mayor supervivencia y aumentar la esperanza de vida.

Después de todo esto, la conclusión es clara: los beneficios de leer libros incluyen una vida más larga para leerlos. Así que, a disfrutar del placer.

Fuente: Universidad Yale

¿Y si en lugar de leerlos, te los leen?

No sabemos si hay un estudio al respecto como el anterior, pero si eres de los que tuviste la suerte de que te leyeran cuentos de pequeño, ahora puedes revivir la experiencia con esta app que cuenta con miles de audiolibros, para escuchar como si fuera spotify o netflix.

 

Colaboradores

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Alfred Hitchcock, el director que se ganó al público mucho antes que a la crítica

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“En 1962, encontrándome  en Nueva York para presentar Jules y Jim, me di cuenta de que cada periodista me hacía la misma pregunta: ¿Por qué los críticos de Cahiers du Cinema toman en serio a Hitchcock? Es rico, tiene éxito, pero sus películas carecen de sustancia”. Son palabras de Truffaut en el prólogo de El cine según Hitchcock, el libro que este militante de la Nouvelle vague consagró a reivindicar a quien se suele etiquetar como “el maestro del suspense”.

Tal vez se sorprendan, así que lean esto con una música que infunda tensión y sobresalto, como las que suenan en las propias películas de este director inglés, aunque seguramente más estadounidense que muchos directores de Hollywood en su manera de entender el cine: Hitchcock no siempre gozó del respeto de los analistas del cine, “había sido finalmente la víctima, en América, al lado de los intelectuales, de tantas entrevistas superficiales y deliberadamente dirigidas hacia la burla”, abunda Truffaut, para quien, sin embargo, este hombre “había reflexionado sobre los medios de su arte más que ninguno de sus coetáneos”.

Hoy, alabada, copiada y hasta parodiada en varios de sus títulos como una obra insoslayable, en cambio, la sombra de su cine planea mucho más allá del Séptimo Arte. El nombre de Alfred Hitchcock se ha convertido en una marca de la cultura de masas, en un icono identificable incluso para quienes solo han visto de sus películas el telescopio de James Stewart, la carrera de Cary Grant huyendo de una avioneta o la fatal ducha de Janet Leigh. Como las figuras del pop, incluso se le asocia un logotipo propio, el que él mismo utilizaba, evocando su perfil, en sus programas de televisión, y como decía Travernier, Hitchcock ha servido hasta de “coco” para asustar a los niños.

Hitchcock, el personaje

¿Cómo se produjo este volantazo, cómo pasamos de ese principio al desenlace final? Bajen las luces, vamos a indagar en el intrigante mundo del hombre que creó Los Pájaros. Primer sospechoso: la mitomanía. Cierta cinefilia y ciertos fans han dotado a este director de un aura que va más allá de sus aportaciones al lenguaje cinematográfico. Aportaciones, ojo, nada baladíes. Según señala el crítico Enrique Alberich en su obra Alfred Hitchcock. El poder de la imagen, “podría afirmarse que existen dos grandes tipos de directores de cine: aquellos que emplean imágenes para contar sus historias”, y aquellos que, a la inversa, “utilizan historias para crear imágenes y, a partir de ellas, expresar su universo. Alfred Hitchcock pertence a esta segunda clase. Es más, cabría incluso catalogarlo como su más diáfano exponente”.

Esa aura de mitificación estaría vinculada al carisma personal que tenía el director, a pesar de que abundaban las voces que lo calificaban de arrogante, obsesivo, excéntrico y misterioso como el alma de sus películas. Una pátina que él mismo alimentó con su aspecto y su sentido del auto espectáculo, desplegando un comportamiento público que le daba un toque siniestro afín al de sus tramas (su “genio publicitario solo tiene parangón con el de Salvador Dalí”, dejó escrito Truffaut). Toque al que, finalmente, también contribuyeron las leyendas que se pusieron en circulación sobre sus fijaciones por las actrices con las que trabajaba, paralelas a su matrimonio de toda la vida con Alma Reville.

Un cine comercial

Por otro lado, si bien la crítica tardó en seguirlo en su camino, Hitchcock sí fue enormemente popular entre el público, que entró de pleno en el juego de su cine. La industria vio pronto las posibilidades de la caja registradora en esta ecuación, así que, en general, el director recibió el apoyo de las productoras, con algunas excepciones como su éxito más importante de taquilla, Psicosis, del que todos dudaron inicialmente y The Guardian calificó como “superficial e ingenuo”. El director se vio abocado a un bajo presupuesto para una cinta en la que experimentó con la narración, matando a la protagonista a los 30 minutos de empezar la película y manejando las emociones del espectador a su antojo; terminó creando un clásico del cine con el que amasó una fortuna de 32 millones de dólares en un año. También sintomático de su popularidad fue que la CBS apostase, en los años cincuenta, cuando el director estaba en la cresta de la ola, por ponerle dos programa de televisión, Hitchcock presenta y Sospecha. El primero duró diez temporadas, de 1955 a 1965, y dio origen a varias revistas que utilizaban el nombre del director como reclamo.

Fue su alianza con David Selznick la que más lo benefició comercialmente. Él había comenzado a trabajar en su Inglaterra natal (nació en el distrito londinense de East End en 1899), durante los primeros compases del cine sonoro. A partir de 1934, rodó una serie de películas como El hombre que sabía demasiado o 39 escalones, cuya fama mundial sería su pasaporte a Hollywood. Eran todos títulos de suspense, la inclinación por el género estaba ya en las primeras entrañas de su cine, y él la atribuyó al carácter taciturno que había desarrollado desde niño, sobre todo tras perder a su padre con once años, y a su horror a los sacerdotes y los policías. “He sido alumno de los jesuitas en el colegio San Ignacio. Sin duda nací con el sentido del drama porque tengo tendencia a dramatizar, y en el colegio el método de castigo era sobre todo espectacular. Creo que es el más horrible de los suspenses”, dejó escrito.

Es en 1938 cuando firma un primer contrato con Selznick, con quien mantendrá una relación complicada porque era un productor muy intervencionista, y a Hitchcock le gustaba llevar las riendas. Selznick le produjo su primera película en Hollywood, Rebeca (1940), que resultó un taquillazo. Gracias a ella comienza a trabajar para la Universal, y desde 1944, para la 20th Century Fox. Es la época del conocido como cine clásico, y el cineasta se resigna a su cánones solo en parte, introduciendo innovaciones como su peculiar sentido del ritmo cinematográfico. Tras volver a Inglaterra en los últimos momentos de la Segunda Guerra Mundial, a realizar un par de trabajos propagandísticos y asesorar en un documental sobre los campos de concentración, regresa a Estados Unidos para finiquitar su colaboración con Selznick y dar el paso, en 1948, a Transatlantic Pictures, ruptura que es muy significativa porque representa la antesala de los cambios que estaban por venir durante la década de los cincuenta en la llamada modernidad del cine, cuando el sistema de estudios tradicional cae y se prouduce una ruptura de la estética.

En los cincuenta, Hitchcock,  en la MCA, comienza la que es quizá su mejor época, evolucionando de una cinta a otra, introduciendo nuevas aportaciones visuales y creando un conjunto de colaboradores fundamental para su éxito. Es la época de las famosas rubias como Grace Kelly, Kim Novak o Eva Marie Saint, aunque también de morenos como Cary Grant, James Stewart, Gregory Peck y Henry Fonda. Es la época de Extraños en un tren, Crimen perfecto, Atrapa a un ladrón, Vértigo, Con la muerte en los talones o La ventana indiscreta, obra maestra que funciona como manifiesto, como metáfora del componente voyeur que tiene el cine para el director, desde una trama rompecabezas y una puesta en escena cargada de tensión.

El apoyo de la Nouvelle vague

Los años sesenta marcan la definitiva ruptura de los cánones del cine clásico, y Hitchcock, que ya había preludiado algunos de los cambios, la abre con un triplete de obras maestras: Psicosis, Los pájaros y Marnie la ladrona. Hasta que en 1976 filme La trama, su última película, esta década, y el año 1966 en concreto, resultará particularmente especial para él, pues en ella surgirá el tercer sospechoso de contribuir a su trascendencia: se publican las mencionadas conversaciones que mantuvo con François Truffaut en un libro hoy casi sagrado para los cinéfilos, El cine según Hitchcock, que no solo habla de cómo hacía cine el director sino también de cómo se puede hacer cine, que no es un manual pero enseña a degustar el Séptimo Arte como pocos. Fue una suerte de certificado para consagrar al director británico como autor, siguiendo la famosa Política de autores de Cahiers du Cinema. Por influencia de ella, en 1967, a Hitchcock le dieron el Oscar Honorífico, después de haberlo mantenido en el dique de las nominaciones toda su carrera.

Desde entonces hasta ahora, su obra se observó ya de otra manera, incluso aunque, productivamente, él entrase en decadencia. Había logrado cerrar el círculo que empezó llamando la atención de la industria, siguió ganándose al público y terminó con el aplauso de la crítica. Su mito no ha hecho más que crecer con los años, pocos son quienes no han visto alguna de sus películas, singulares, como lo fue su carrera, sus manías, su forma de ser. Probablemente, se adecúe a la perfección a la idea de genio. Probablemente, lo fue.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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