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Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

Rediseñar logos para salvar el planeta

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Rediseño sostenible del logo de McDonalds
Imagen: Sylvain Boyer

No nos engañemos. No hay actividad humana que no pueda comprometerse con el medioambiente. Que no pueda poner su grano de arena para evitar el cambio climático y reducir sus efectos. Si pensamos que todo es cosa de políticos e ingenieros, quizá estemos perdidos. Hasta los publicitarios pueden hacer algo. Sí, suena increíble, pero es cierto.

Logos de las marcas más conocidas

No solo porque el negocio de la publicidad siempre se ha caracterizado por un egoísmo innato. Más allá de la creación de alguna campaña bien intencionada, el objetivo es vender más, consumir más y fabricar más. Muy poco ecológico todo. Pero el diseñador francés Sylvain Boyer ha decido dar un paso adelante.

Boyer ha creado una curiosa iniciativa: Ecobranding. Ha comenzado a rediseñar los logos de las marcas más conocidas del planeta para que sea necesaria menos tinta en su dibujo. Parece un acto banal, pero en realidad es muy útil. La tinta y los procesos industriales de impresión son altamente contaminantes y requieren mucha energía.

Por ejemplo, según él, su rediseño del logotipo de McDonalds supone un ahorro del 35% de tinta. Y con ello una significativa reducción tanto en la producción de tinta como en su impresión. Solo tenemos que pensar la cantidad de veces que cada día, la famosa eme dorada se plasma en todo tipo de superficies.

Marcas reconocibles y sostenibles

Boyer está convencido de que su idea puede triunfar. Y por ello ha partido de una premisa importante. El cambio en el logo debe mantener el reconocimiento de la marca. Porque las marcas pueden estar dispuestas a hacerse sostenibles, pero jamás irreconocibles.

A partir de ahí, los rediseños se han centrado en huir de las formas planas. Apostar por los huecos, por los perfiles. De esta manera se mantiene la esencia de las marcas, pero con un consumo mucho menor de tinta. Y así el logo de Apple usa un 22% menos de tinta. El de Nike, un 24%, el de Coca Cola un 13% y el de Starbucks un 38%.

Y la verdad es que muchos de ellos mejoran ostensiblemente. Y no solo en cuanto a sostenibilidad.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

El 75% de la miel contiene insecticidas

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Pixabay

Hagan un cálculo: hablamos de toda la miel de abeja que se comercializa en el mundo. Y tres cuartas partes de ella presentan al menos uno de los cinco compuestos de insecticidas neonicotinoides que ha analizado un estudio publicado en la edición del 6 de octubre de la revista Science .

Son, en total, 198 las muestras de miel que se han analizado para este estudio, con ayuda de la colaboración ciudadana, y esos pesticidas mencionados son los que, desde distintas fuentes científicas, se han señalado como sospechosos del declive de los insectos polinizadores, y ampliamente presentes en el medio ambiente terrestre y acuático, en principio para combatir las plagas.

Los niveles más altos, en Norte América y Asia

En concreto, el 45% de las muestras contenía entre dos y cinco de los compuestos neonicotinoides que están en la diana, y que el 10% albergaba 4 ó 5 sustancias de este tipo. Su uso se ha cuestionado en muchos países y hasta prohibido en otros como Francia. La UE, por ahora, ha restringido el uso de algunos de ellos en determinados cultivos y épocas del año.

Los niveles más altos se hallado en la miel del Norte América (86%), Asia (80%) y Europa (79%), y los más bajos en América del Sur (57%). La contaminación múltiple también fue mayor en Norteamérica, Asia y Europa. La concentración total de los cinco neonicotinoides fue, en promedio, de 1,8 nanogramos por gramo y alcanzó una máximo de 56 ng/g en todas las muestras positivas.

Adicción y falta de concentración

La comunidad científica cada vez está más preocupada por la pérdida de biodiversidad de la que serían parcialmente responsables los plaguicidas, aunque sus efectos solo comienzan a explorarse ahora. La contaminación generalizada de los insectos a neonicotinoides, señalan los científicos firmantes del texto mencionado, emulan un comportamiento parecido a la persona que busca con ansiedad la nicotina de los cigarrillos. Estos niveles causan déficit en el aprendizaje, el comportamiento y rendimiento de las colonias de abejas melíferas.

Los autores del estudio apuntan que, dado el creciente uso de neonicotinoides en las diferentes regiones del mundo, es previsible que su uso siga aumentado, a pesar de las prohibiciones parciales en la en la UE. No obstante destacan que las prohibiciones totales, como la que se aplicará próximamente en Francia, pueden invertir esta tendencia el futuro.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Un árbol de 6.000 años

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Gran Baobab en Senegal

Es difícil de imaginar. Nuestras vidas no son más que un suspiro en el océano de tiempo en el que nos movemos. Pensamos que nuestra existencia es lo más importante y nos felicitamos de alargar la esperanza de vida. Pero a veces conocemos un dato que nos hace dar vueltas la cabeza.

En Senegal

En Senegal hay un ser vivo de 6.000 años. Muy pocos pueden llegar a esta cifra. Realmente nada, Solamente un baobab gigantesco que ha permanecido impasible durante seis milenios.

Los investigadores ya aventuraban que se trataba de un ejemplar extraordinariamente antiguo. Estimando la velocidad de su crecimiento era algo que se podía ver a simple vista. Su altura de 30 metros y sus 10 metros de diámetro ya permitían aventurarlo.

Como un fósil

Pero un análisis mucho más formal arrojó la increíble cifra. Los especialistas analizaron la edad del árbol utilizando el mismo sistema de descomposición del carbono que se emplea para datar la fecha de los fósiles. Y según ellos, no hay duda. El Gran Baobab senegalés tienen alrededor de 6.000 años.

Es decir. No es solo que este árbol sea muy anterior al nacimiento de Cristo. Es que con toda seguridad ya estaba ahí plantado mucho antes de que se edificaran las grandes pirámides de Egipto. Cuando era un árbol ya fuerte, el ser humano acababa de asentarse en algunas zonas del planeta, mientras que en otras continuaba cazando y recolectando su sustento. Cuando sus primeras hojas cayeron al suelo, el Sáhara todavía era un área verde.

La suerte de este árbol más que milenario es que el baobab está considera como sagrado por la cultura local. Algo lógico si pensamos que de este tipo de árboles obtienen desde cuerdas hasta cobijo en las hendiduras de sus troncos. Porque árboles de este tipo y quizá igual de antiguos han caído presa de los comerciantes de madera en otras áreas del planeta. En unos minutos acabamos con una vida que lleva quizá 2000 años sobre la Tierra.

 

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Por qué se publican muchos más libros de los que se leen

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Pixabay

Helene Hanff lo tenía claro en sus afiladas cartas de 84, Charing Cross Road: “Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente, es como comprar un vestido sin probártelo”. Se hace, pues, difícil imaginarla pateando las librerías españolas de hoy, que con tanta frecuencia condenan a la retaguardia del escaparate a los títulos por los que han pasado ya un par de meses.

“El sistema vigente de distribución genera un estrés en el mercado que obliga a que todo en las librerías sean novedades”, explica Fabio de la Flor, editor de Delirio. “Además de atrapar a las editoriales en una rueda de deuda que a menudo afrontan publicando más o esperando un pelotazo editorial capaz de sanearles las cuentas. Pero nadie sabe qué funciona en ventas, es algo holístico que depende de muchas cosas a la vez”, añade.

Al autor, el 10%

¿Cómo se ha llegado a este desenlace?  El punto de arranque de este sistema de mercado en el que, por motivos distintos a los de la señora Hanff, los españoles tampoco se prodigan en compras. Según la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores, las editoriales poco menos que muerden el polvo desde el estallido de la crisis en 2008. El sector ha perdido más del 30% de sus ventas, aunque en el último ejercicio contabilizado, 2015, se experimentó una remontada del 2,8%.

Ventas en la cuerda floja para muchas bocas que alimentar. “Digamos, para no pillarnos mucho los dedos, que del PVP sin IVA de un libro que se vende en una librería, a la editorial vuelve, haciendo el promedio entre las ventas en España y las exportaciones, un 40%-45% (y a veces ni siquiera). Del otro 55-60% salen los porcentajes del distribuidor, el librero y la cadena de ventas”, explica Pilar Álvarez, editora de Turner. De esos euros de retorno, el mayor pellizco no se lo lleva el autor del texto, éste se embolsa un “8%–10% de royalties, porque del trozo de pastel deben salir también “todos los costes de producción (traducción, maquetación, corrección, imprenta, papel, encuadernación), más los de sostener la empresa (sueldo del editor, detalle importante), alquiler, gastos fijos, promoción, equipo editorial…”.

La pesadilla de las devoluciones

Una sopa de números en la que todavía cabe una palabra que pone los pelos de punta al editor, su kryptonita, la mala de la película: la devolución. “Cuando un distribuidor le dice a un editor que le ha colocado en librerías, por ejemplo, 1.000 ejemplares a 10 euros, no le está diciendo que se los haya vendido”, aclara De la Flor.

“De esos 5.000 potenciales euros que le llegarían al editor, puesto que la mitad, aproximadamente, ya ha ido para el distribuidor, puede que al año siguiente éste le reclame una parte, porque no se hayan vendido todos esos libros colocados. Eso es la devolución. Aunque, en lugar de pedirle el dinero, el distribuidor le acumula la deuda para el siguiente libro que le distribuya. Y así, los editores entran en una especie de pesca de arrastre, una deuda de la que les costará salir”.

Sobre este chasis económico desarrollan su rol, clave en la venta de libros, las aproximadamente 170 distribuidoras que existen en España. “Tener distribuidor es casi lo primero de lo que tiene que ocuparse una editorial”, asegura Pilar Álvarez, “tú puedes editar los libros más maravillosos, pero tienen que verse y estar disponibles”. Para De la Flor, otra distribución es posible. “Se me hacía no sé si falsa pero sí extraña una premisa de las editoriales: que sus libros han de estar en tantas librerías como puedan”, analiza.

“Yo me pregunto para qué voy a editar 21 libros cuando tengo suficiente con editar 20. No quiero encontrar a un lector tras haber puesto mi libro en 4.000 librerías, sino detectarlo e ir a buscarlo”. Así, ha desarrollado un sistema de autodistribución que opone al tradicional trabajando “con 110 librerías, sin contar puntos de venta como la Fnac, y otras 300, aproximadamente, que me piden uno o dos títulos de vez en cuando. Esto me permite tener una idea muy exacta de mi negocio. Con un software puedo ir viendo las ventas mes a mes, y no a largo plazo. Y así, de algún título he llegado a vender unos 5.000 ejemplares”, cuando la tirada habitual de un libro está en 1.000 o 1.500.

Un papel en la picota

Distribuyan por la vía de toda la vida o abriendo nuevos senderos, los editores no se quedan de brazos cruzados una vez puestas en circulación sus obras. Han de hacer un trabajo de calle, de seducción de ese tercer hombre que tendrá la compleja tarea de dar la cara ante el lector ávido de propuestas: el librero. “Nosotros hacemos rutas conociendo a los libreros de las distintas provincias. Les presentamos nuestro catálogo y defendemos nuestros libros”, explica Mario Pedrazuela, uno de los editores de La Uña Rota. “Por nuestro concepto editorial, apostamos por librerías especializadas, con criterio literario y cercanas al lector. Por ejemplo, la alianza de librerías La conspiración de la pólvora (Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2016), con la que promocionamos nuestros títulos de teatro”, añade.

¿Y en qué se transformará ese tour si se cumplen las previsiones más agoreras, las que estiman que, con el libro electrónico y las plataformas de distribución online, desaparecerá hasta el apuntador de los intermediarios de ventas? Desde luego, aunque la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros señala que España es el segundo país de la Unión Europea con más librerías, entre 2008 y 2014 cerraron unas 7.000, y eso que el libro electrónico (o la lectura de libros en dispositivos como tabletas) representa aún el 5% de la facturación total de libros.

“El papel de las librerías (ya sean físicas o digitales), editoriales y distribuidores siempre va a estar ahí, porque no son solo un proceso más, sino que aportan mucho valor a la cadena. Sería un auténtico desperdicio renunciar a la sabiduría literaria que atesora un librero o un crítico especializado”, opina Antonio Martín, CEO de La Lectora Futura, una red social (y próximamente también una App) que opera (por ahora) en España, México, Argentina y Perú, en la que los lectores se conectan y obtienen información, agenda, formación y referencias de libros en español. “Eso sí, es necesario que librerías, plataformas de distribución, bibliotecas, fabricantes de software apuesten por esta vertiente digital, puesto que tiene y tendrá muchos seguidores, especialmente entre los amantes de las nuevas tecnologías”.

Acaso ante este futuro incierto, muchas librerías redoblan su oferta más allá de la lectura. Como Tipos Infames o La Fugitiva, ambas de Madrid, que ofrecen vinos y cafés además de pilas de textos en busca de lector. O Lino, la microlibrería mutante que acaba de abrir en Barcelona la editorial Blackie Books, o el espacio La Uña Rota recientemente inaugurado en Segovia. “Vendemos nuestros libros, pero la idea es que el espacio sea fundamentalmente un lugar de encuentro cultural en el que expandir nuestra filosofía editorial con talleres, exposiciones, lecturas poéticas, presentaciones…”, explica Pedrazuela.

Distribución a golpe de clic

También la venta de libros físicos o digitales a través de la red desafía al sistema de distribución vigente. Sea con el famoso Print on demand, una alternativa cada vez más común en ediciones hechas desde el crowdfunding o editoriales como la flamante Nuevos talentos, o, para Pilar Álvarez, la gran amenaza de las editoriales, “las grandes megacorporaciones de distribución online, como Amazon, que ya son capaces de servir en una hora en las grandes capitales” con el reparto exprés Prime Now, para sus clientes Premium.

Para De la Flor, si Amazon consigue un monopolio de distribución “podría complicar aún más el sistema de distribución pidiendo un porcentaje mayor de beneficios”, pero también podría motivar cambios importantes, por ejemplo, “si hace que la política de precio fijo cambie”. El editor, con todo, es optimista respecto a su sector. “No hago más que ver crecer buenos lectores, librerías y editoriales”, asegura.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

La Casa Lego, aprender jugando

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Lego House
Foto: Lego

Hay algunos tipos de juguetes que han sobrevivido a la ola de la digitalización. Mientras que algunos entretenimientos ha sido arrasados hasta el punto que los niños, hoy, no saben ni utilizarlos, los bloques de construcciones de Lego se mantienen en buena forma.

En Dinamarca

A finales del pasado mes, la compañía abrió su parque temático en la localidad danesa de Billund. Fiel a la filosofía del juego, no es un parque propiamente dicho. Es más bien una casa, la Lego House. Un edificio que muy bien se podría haber construido con las piezas del juego.

Los responsables del centro esperan que esta nueva atracción sea mucho más que una imagen de su marca. Esperan que, en su interior, se despierte la curiosidad y la creatividad de los visitantes, tanto niños como pequeños. Porque puede que parte de que se mantenga en boga es que es un juego que une a varias generaciones.

Cuatro zonas educativas

El complejo está dividido en cuatro zonas, lógicamente designadas con los cuatro vivos colores principales de los bloques. Y también cuenta con un museo galería en el que se exhiben obras realizas por fans de la marca que han llevado las construcciones mucho más allá de lo que dicen los libros de instrucciones de los packs.

Pero el enfoque principal es a desarrollar lo que en la compañía llaman “Aprendizaje a través del juego”. En cada área se busca estimular distintas habilidades entre los visitantes. La Zona Roja es el espacio para dar rienda suelta a la creatividad. La Azul pretende potenciar las capacidades cognitivas. En la Amarilla, las emociones son el vehículo de expresión. Y la Zona Verde es la dedicada a las relaciones, a los juegos orientados a las relaciones sociales entre los visitantes. Por último, en las zonas exteriores alrededor de la casa los niños pueden dar rienda suelta a su energía a través de juegos físicos y que modelarán sus capacidades espaciales.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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