Un meteorito causa pánico en Detroit

En ciertas ocasiones ocurren cosas muy cerca de nosotros que nos ponen en nuestro lugar. No hace falta salir al espacio, algo que muy...

El cambio climático es aburrido

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Erik Solheim, director ejecutivo UNEP
Foto: UN

No hay nada peor que una noticia importante que pase inadvertida. Y eso sucede cuando la noticia se repite hasta el hartazgo. Cambian algunas palabras y un poco la situación, pero el mensajes siempre el mismo. ¿puede estar ocurriendo eso con el cambio climático?

El interés continua

Los medios hemos de entonar el mea culpa. Informamos mucho sobre el cambio climático. Y casi siempre de forma similar. Cabe la posibilidad de que esa actitud esté convirtiendo el asunto en algo aburrido. Que cada vez que un lector ve “cambio climático” ya se componga en su cabeza de qué va el texto y decida directamente ignorarlo.

Erik Solheim, director del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (UNEP) advertía contra este fenómeno hace unos días. Para Solheim la gente sigue interesa en todo lo que tiene que ver con el clima y sobre todo en las implicaciones más directas. La prueba es que “huracán Irma” fue una de las búsquedas más frecuentes el año pasado.

Lenguaje técnico

Pero sí hay evidencias de que la gente se está cansado de la reiteración y del lenguaje técnico. “El lenguaje de los ambientalistas se está volviendo cada vez más aburrido y muy poco inspirador. Si seguimos hablando con términos técnicos, con abreviaturas y un lenguaje políticamente correcto, nadie nos escuchará”, advertía Solheim.

Parte del problema ha venido derivado de la necesidad de dar una pátina científica al fenómeno. Para evitar las críticas de los negacionistas se ha recurrido a una gran cantidad de datos y de descripciones de procesos físicos que quedan muy lejanos para le gran público. No se ha conseguido convencer a los que no quieren ser convencidos, pero sí se ha despegado el mensaje de la gente.

“No podemos pretender que la gente actúe si les aburrimos. Necesitamos excitar a los ciudadanos, inspirarles, motivarles para que actúen y cambien su manera de actuar”, concluyó Solheim.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Un ciclo de cine dirigido por mujeres

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Parece que este año el cine es de las mujeres, no tanto por cantidad de películas con nombre femenino a su frente como por sus variadas reivindicaciones. En Madrid, un ciclo se suma al clima proyectando durante tres días películas con mujeres a la dirección, como la multipremiada Verano 1993, dirigida por Carla Simón, Néboa, Miss Wamba, Elegía y el corto Las Rubias. También está previsto cine infantil de animación de féminas (UKA, Teresa y Tim. La magia de la amistad), y un taller teórico-práctico de cortometrajes.

“La idea de hacer este ciclo surge porque pensamos que es muy importante dar visibilidad y promover el trabajo de las directoras”, afirma María del Puy, de la productora Malvalanda, que impulsa la iniciativa con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid. “En la actualidad, solo el 15% de los directores en el mundo son mujeres y solo el 16% de las películas tiene protagonistas femeninos. Hay mucho que hacer, que discutir y que lograr”.

Películas, cortos y animación

El ciclo comienza el martes 26 de diciembre a las 19:00h con cine de animación enfocado al público infantil. Será en el Centro Cultural Paco Rabal de Vallecas (C/ Felipe  de Diego 13) donde se proyectará el cortometraje UKA (2016) de Valle Comba, y el largometraje Teresa y Tim. La magia de la amistad (2017) de Agurtzane Intxaurraga.

El miércoles 27 de diciembre se proyectará a las 18:30h en los Cines Verdi de Chamberí (C/ Bravo Murillo 28) la recién nominada a los Premios Goya Verano 1993, dirigida por Carla Simón. El pase incluirá un coloquio posterior con su directora.

Para finalizar la programación cinematográfica, el jueves 28 de diciembre se proyectará la sesión “Cortometrajes dirigidos por mujeres”. Será a las 18:00h en Cine Artistic Metropol de Arangazuela (C/ Las Cigarreras 6) con los crotometrajes: Néboa (2017) de Claudia Costafreda, Miss Wamba (2017) de Estefanía Cortés, Elegía (2016) de Alba Tejero, y Las Rubias de Carlota Pereda. Posteriormente habrá un coloquio con las directoras Estefanía Cortés y Carlota Pereda.

En todos los casos el acceso es libre hasta completar aforo. Más información, aquí.

Propuesta formativa

Además de las proyecciones, el ciclo se completa con una propuesta formativa. El 27 y 28 de diciembre de 10h a 14h tendrá lugar en el Instituto del Cine de Madrid (C/ Eduardo Benot 2).Estará impartido por tres expertos del sector nominados a los Premios Goya por sus cortometrajes: María del Puy Alvarado, productora; Álvaro Giménez Sarmiento, director y guionista; y Rafael Linares, experto en promoción cinematográfica.

Se trata de un seminario teóricopráctico sobre la producción, dirección y promoción de cortometrajes. Se realizarán prácticas en el aula con ejemplos concretos enfocados al mundo laboral actual.

La entrada es gratuita previa inscripción en info@malvalanda.com

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Milagro navideño: los Gallagher se reconcilian

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Tuit de Liam Gallagher anunciando la reconciliación con su hermano
Imagen: Twitter/LG

Y que haya quien no crea en la Navidad. Quien considere que el espíritu navideño es una invención. Que en estas fechas lo de la magia y la ilusión es un mero acto publicitario. Esa gente descreída tendrá que encontrar la manera de justificar el milagro más grande de la última década.

Lucha fraticida

Aunque no se haya sido fan de Oasis, la peripecias de los hermanos Gallagher ha estado al alcance de todos. Convertidos por sus discusiones en personajes del papel couché, cada semana esperábamos una nueva andanada de uno contra otro. Noel aprovechaba las entrevistas para denostar a su hermano. Liam empleaba su cuenta de Twitter para ridiculizar al anterior.

Una larga historia de encontronazos muchas veces en público. Como aquel último concierto en España, en el FIB del 2009, en el que no pararon de insultarse durante toda la actuación, Liam dio la espantada, Noel pasó de él y siguió como si nada. El otro volvió diciendo improperios. Todo ante 45.000 perplejos espectadores.

“Estamos bien”

Ahora resulta que parece que se han reconciliado. El anuncio lo ha hecho Liam Gallagher a través, cómo no de su cuenta de Twitter. Primero con una felicitación de Navidad el equipo de NG (Noel Gallagher, claro). El asombro que causo ese mensaje fue seguido por un escueto “Estamos bien otra vez”.

Quizá no debería sorprender si tenemos que cuenta que las broncas entre hermanos suelen ser así. Un odio visceral que rápidamente se transforma en amor familiar. Y que las fechas se prestan a este tipo de reconciliaciones. Aunque uno no se imagine a los Gallagher en una mesa trinchando un pavo, más aún después de que Noel insultara a su padre y dos hermanos en una entrevista reciente.

Qué visos hay de que esta reconciliación acabe con una reunión de Oasis, gira y posible disco es aventurar demasiado. Más aún conociendo las volcánicas personalidades a las que nos referimos. Pero siempre está bien pensar que estas serán unas felices navidades en el hogar mancuniano de los Gallagher.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

La Generación Kronen, los autores que se atrevieron a romper con la tradición

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En la España de los noventa, por una vez, los iconos culturales eran los escritores. Su actitud punk acaparaba portadas. Los entonces veinteañeros José Ángel Mañas, Ray Loriga o Juan Bonilla conformaron, en sus años debut, lo que Luis Mancha ha denominado ‘Generación Kronen’, en su ensayo y su documental homónimos. Despuntaron con una literatura con ecos del dirty realism, incorporando a nuestras letras la cultura audiovisual. Dejaron huella, aunque la crítica no siempre los acompañó.

España, 1992. Banda sonora grunge entre los universitarios, que cada vez son más. Sonic Youth, REM y Nirvana suenan en CD. Macrodiscotecas. Tarantino y Paul Thomas Anderson en VHS. La publicidad se masifica. Los Juegos Olímpicos, la Expo, el Tratado Maastricht. Huele a corrupción en el partido en el gobierno. ¿Y la literatura? La famosa “Movida” de la década previa pasó de puntillas por este territorio. No es que fuera un desierto, pero los autores del momento, los llamados ‘posibilistas’, en cuyas filas figuraban Muñoz Molina, Javier Marías o Eduardo Mendoza, con un éxito favorecido por los periódicos en los que firmaban -decía Umbral que un escritor triunfaba entonces si tenía el respaldo de un periódico-, exhibían un estilo continuista. Afín a nuestra tradición. Clásico. Pero algo está a punto de cambiar. Y no lloverá a gusto de todos.

Generación X

Nos alcanza el eco de lo que está ocurriendo entonces en las letras estadounidenses. El año anterior, Douglas Coupland ha publicado Generation X, una ficción que retrata la vida de los nacidos en Estados Unidos entre 1968 y 1980, tras el Baby Boom. Entre ellos, un heterogéneo grupo de autores que Claudio López Lamadrid, editor de Mondadori, etiquetaría como Next Generation: Jonathan Franzen, Chuck Palahniuk, Jonathan Lethem, Easton Ellis o Foster Wallace. Sus novelas eran irónicas, se ambientan en áreas marginales, bebían de la cultura pop y de los códigos de lenguaje del cine y la televisión.

Algunos de aquellos rasgos empezaron a hacer mella en las letras de nuestro país. Cosa bastante insólita, pues hasta entonces, lo habitual era que nuestros escritores se declarasen influidos por las letras francesas y las hispanoamericanas. Un recién licenciado en Historia, de veintipocos, está escribiendo una novela sobre un joven de procedencia acomodada, Carlos, que se siente perdido, descarriado, que ve su futuro con incertidumbre. Es un tipo provocador, irreverente, y pasa el tiempo en bares, entre alcohol, drogas, sexo y pelis de acción. El estilo narrativo es directo, tiene algo del dirty realism de Carver o John Fante. Mucho diálogo, jerga juvenil, anglicismos, referencias constantes al rock y al cine independiente. El texto se publicará al año siguiente, en el noventa y tres. La crítica no lo recibe con especial entusiasmo, pero entre los jóvenes funciona el boca – oreja y circula como la pólvora. Y en el noventa y cuatro, le dan el Nadal.

Filón comercial

Esa novela es Historias del Kronen, y su autor es José Ángel Mañas. Y resulta que no está solo. En el noventa y tres, otro autor desconocido, con look de rockero y llamado Ray Loriga, lanza a las librerías Lo peor de todo. De nuevo, un narrador de veintitantos, autodiegético, contando su vida en clave desafiante con el mundo. También se gana a los lectores, y resulta más prolífico que Mañas: al año siguiente publica un nuevo título, Héroes, y solo otro más tarde, uno más, Caídos del cielo. Dos auténticos pelotazos comerciales con punk, chicas, coches, barrios, drogas y cine –en este caso las road movies– como intertexto.

Y la cosa tampoco se queda en Loriga. Él había sido una apuesta del entonces editor de la casa Debate, Constantino Bértolo, que en los sucesivos años nos presentará a otros escritores noveles de tono similar, como Luis Mangriyá (Belinda y el monstruo, 1995) o Marta Sanz (El frío, 1995). Y como ellos, irán floreciendo más al calor de otras editoriales y premios, que detectan ya un filón comercial en estas plumas primerizas capaces de conectar con el público joven y abrir nuevas vetas en nuestra literatura. Juan Manuel de Prada (Coños, 1994), Ismael Grasa (De Madrid al cielo, 1994), Benjamín Prado (Raro, 1995), Caimán Montalbán (Bar, 1995), Juan Bonilla (Nadie conoce a nadie, 1996), José Machado (A dos ruedas, 1996), Pedro Maestre (Matando dinosaurios con tirachinas, 1996), Daniel Múgica (La ciudad de abajo, 1996), Lucía Etxebarría (Amor, curiosidad, prozac y dudas, 1997) y Care Santos (La muerte de Kurt Cobain, 1997) fueron algunas de ellas.

Muchas participaron en un libro colectivo que las pudo apuntalar como generación: Páginas Amarillas, que editó Lengua de Trapo, especializada en autores jóvenes. No se tardó en bautizar al equipo como la versión española de la Generación X, aunque también los han llamado los Novísimos de los Noventa, y el sociólogo Luis Mancha, profesor en la Universidad de Alcalá, los ha bautizado como Generación Kronen en su ensayo y en su documental homónimos.

Urbanos e hijos del audiovisual

También unió a estos escritores una determinada manera de entender la literatura: menos reglas lingüísticas y literarias canónicas, que combinaba el reflejo de la situación social (muy a grandes rasgos) de una generación, pero siempre con un tono muy intimista, no olvidemos que la mayoría están escritas en primera persona y con escenarios muy concretos. Por un lado, ‘desmitificaron’ tanto la tarea de escribir como los temas literarios y el estilo. Por otro, favorecieron la lectura entre los más jóvenes. Aunque tampoco es que inventaran nada nuevo. Esta forma de escritura no era nueva, ni en España ni en otros lugares del mundo. Lo novedoso y lo más interesante, a mi juicio, fue la fuerte incorporación de otros medios culturales, como los audiovisuales y la música rock. Esta forma de escritura no solo está en el realismo, sino que podemos encontrarle antecedentes en la picaresca del Siglo de Oro.

Una suerte de realismo punk y urbano. Son ante todo novelas urbanas, aunque en algunos casos, los lugares descritos, aunque supuestamente sean Madrid (como por ejemplo en la obra de Loriga o Benjamín Prado, si lo incluimos también), reflejan espacios muy influenciados por el cine americano. Creo que esto es fruto de la globalización cultural que ha difuminado no solo las fronteras internacionales, sino también la diferencia entre centro y periferia, ya que casi cualquier persona de nuestra generación tiene acceso a los mismos productos culturales, esté donde esté.

Se construyen, así, escenarios en los que se mezclan en igual porcentaje la realidad de los barrios y los escenarios de la ficción, extraídos muy a menudo del cine. Decía Carlos, protagonista de Historias del Kronen: A mí no me gusta la poesía. La poesía es sentimental, críptica y aburrida. (…) Es una cultura muerta. La cultura de nuestra época es audiovisual. La única realidad de nuestra época es la de la televisión.  El personaje mencionará La Naranja Mecánica varias veces a lo largo del libro. Hubo incluso una oleada de cineastas noveles paralela a la de estos autores, que compartía con ellos el tono narrativo y las inquietudes temáticas. Integraba, entre otros, a Alejando Amenábar (Tesis, 1996), Juanma Bajo Ulloa (Airbag, 1997) o Daniel Calparsoro (Salto al vacío, 1995).

Pero no solo de cine vive la Generación Kronen. También de televisión. Roger Wolfe, uno de los pioneros del conjunto, dice en Hay una guerra: La televisión es el nirvana de los pobres. (…) La televisión puede sustituir la realidad porque la televisión es la realidad. Pedro Maestre, en Matando dinosaurios con tirachinas, alude varias veces al universo de la pequeña pantalla. En Héroes, de Ray Loriga, el protagonista decide encerrarse en su cuarto sin más compañía que su equipo de música y un televisor. Navarro subraya la recurrente actitud paródica. Los personajes de casi todas estas novelas son teleadictos, pero al mismo tiempo, critican aspectos relacionados con este medio como la manipulación de la realidad, el negocio que algunos programas hacen con las desgracias ajenas, o la incomunicación y la falta de interacción entre los espectadores que se sientan a verla, etc.

Nihilismo y look

Y como añadido, los autores tendían a empadronarse en un inconformismo, una apatía y un nihilismo sin refugio alternativo. Los valores heredados no les encajaban. “En mis sueños, Dios me la chupa”, decía un personaje de Héroes. “El viejo comienza a hablar de cómo ellos lo tenían todo mucho más difícil, y de cómo han luchado para darnos todo lo que tenemos. (…) El rollo sesentaiochista pseudoprogre de siempre. Son los viejos los que lo tienen todo: la guita y el poder”, se quejaba Carlos en Historias del Kronen. “Esto no lo trata el documental, pero sí creo que había un desapego frente a realidad política, producto seguramente en gran parte de unas estructuras de poder que fueron desmovilizando poco a poco a la gente joven. Uno de los peligros de la democracia de los que ya advertía Tocqueville en el siglo XIX en la Democracia en América. Y de esos polvos, estos lodos.

Pero, en la Generación Kronen, tan importante como los textos resulta la imagen de los autores. El marketing. Los Kronen se convirtieron en estandartes culturales. Se abrieron hueco no solo en las portadas de los suplementos literarios, sino también de las revistas de música y de moda. Loriga se atrevió a plasmar su fotogénica imagen en una de sus cubiertas. Son influyentes y hacen dinero con la venta de sus obras, y con las adaptaciones al cine de ellas.

Y llegó un momento en que la crítica comenzó a demonizar sus escritos. El crítico Sabas Martín, por ejemplo, pidió que se distinguiera a aquellos que tenían mayor calidad literaria que actitud. Otros, los infravaloraron por considerar que preferían el favor del público al de la crítica o la universidad, y les reprochaban falta de originalidad y de lenguaje. Navarro les concede aciertos: La clave de esta generación de escritores fue haberse incorporarse a un fenómeno que con más o menos años de diferencia se estaba dando en casi todo el mundo: de Estados Unidos a Sudáfrica pasando por Italia, Argentina, México u Holanda. Además, los escritores jóvenes de hoy le deben mucho a esta generación. Tras la Generación X o Kronen, surgieron otras etiquetas como la Generación Y o la Generación Nocilla, que a mi modo de ver están en esa línea.

Pasados sus primeros años, afrontaron su madurez como escritores tomando itinerarios diversos. Benjamín Prado o Juan Manuel de Prada siguen siendo superventas, aunque han abierto su estilo. Marta Sanz nos ofreció una saga de género negro, y hoy es una de las autoras españolas más sociales y respetadas, como también lo son Mangriyá o Bonilla. Loriga mantiene su pátina de enfant terrible, y atesora una bibliografía larga y con gran textura y variedad. En cuanto a Mañas, completada su tetralogía Kronen con Mensaka, Ciudad Rayada y Sonko95. Autorretrato con negro de fondo, se mudó durante años a Francia, e hizo incursiones en el género negro y el ensayo. Eso sí, con mucho menos impacto.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Pues no, Oumuamua no es una nave extraterrestre

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Recreación de los asteroide Oumuamua
Foto: ESO:M. Kornmesser

Bueno, os habíamos dejado con la posibilidad de que Oumuamua fuera una nave extraterrestre adentrándose en nuestro Sistema Solar. Sí, era una opción delirante, pero siempre hay quien está dispuesto a pensar algo así cuando la primera vez que se detecta un objeto de otro sistema entrando en nuestro patio trasero. Evidentemente las cosas no son así.

Vamos a ser serios

Científicos más concienzudos profesionales y menos locos que los amigos de los alienígenas se pusieron manos a la obra para ver de qué estaba hecho realmente ese meteoro con extraña forma de cigarrillo. Y claro, no es precisamente una nave de alguna inteligencia superior.

Oumuamua al parecer es un larguísimo cilindro de hielo. Un inmenso bloque de hielo recubierto de una costra de compuestos orgánicos. Y de lo que no hay duda es de que no se trata de ningún ingenio mecánico.

Porque los radio telescopios que han sido enfocados al trozo de roca espacial no han devuelto ni un mínimo sonido, vibración o chasquido. Pero otros análisis sí han permitido definir mejor su naturaleza.

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Alguna incógnita sin resolver

Observado desde un telescopio chileno y otro en la isla española de La Palma se ha podido realiza un estudio espectográfico de la luz solar que refleja, la misma forma en la que se ha establecido la composición de millones de cuerpos celestes. Es así cómo se ha sabido que es en parte hielo y en parte formaciones rocosas.

Pero todavía hay algunas incógnitas que despejar. Por ejemplo, por qué si está formado por una ran parte de hielo, no ha desprendido una estela al pasar cerca del Sol, al igual que hacen los cometas producto de la descongelación de sus corazones helados.

Sin duda, los amantes de la teorías irracionales para las explicaciones de los fenómenos complejos tienen aquí material para una nueva idea más loca que la anterior. Seguiremos atentos.

 

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Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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