40 años de Punk

Desde el 1 de diciembre hasta el 4 de febrero, la galería madrileña La Fiambrera celebra el 40 aniversario del PUNK (1977-2017) con una...

Belén Gopegui, contra el totalitarismo de Google en su nueva novela

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Ya nadie alberga dudas de que Aldous Huxley y George Orwell tenían razón en el futuro, o más bien en la consecuencia de su presente, que adelantaban en Un mundo feliz y1984, respectivamente, donde las corporaciones y la tecnología controlaban al hombre.

El problema del Big Data

Belén Gopegui, una de las firmas más interesantes y políticas de la literatura española actual, que enarbola su obra como fina indagación de nuestro presente y de la influencia del capitalismo en nuestras vidas, acaba de publicar la novela Quédate este día y esta noche conmigo, reflejando el control opresor que ejercen sobre nosotros las corporaciones tecnológicas. Es una ficción no del todo discursiva, construida a partir de los diálogos de dos personajes de clase media, lo que constituye no una constante pero sí algo frecuente en los títulos de la autora. Se trata de un hombre joven y una mujer madura distantes entre sí no solo en lo generacional, sino también en sus maneras diversas de ser, a los que une una solicitud de trabajo destinada a Google.

De la relación se desgajarán cuestiones como si el mérito debe ser desterrado de las relaciones humanas o si la probabilidad es la forma más precisa de nombrar el acto de ser libre. Ya la pareja es peculiar, su relación llama la atención por sí misma. Pero además, juntos, y nosotros con ellos, exploran nuestros niveles de libertad individual en una sociedad donde la información y el llamado Big Data son dos caras de una misma moneda: una herramienta de poder para las empresas y una mercancía que los particulares vendemos demasiado barata.

La literatura como herramienta de cambio social

Con su texto, que trasluce una profunda documentación de la temática marcada, y su redacción compleja y muy pulida, Gopegui aborda, una vez más, un tema crucial de nuestro tiempo, con la valentía de plantear tesis personales sobre él. A diferencia de la literatura anglosajona, no son tantas las novelas de la literatura española reciente que se han centrado en la Red, aunque sí parece recurrente en autores como Javier Moreno, por ejemplo. Gopegui nos enfrenta una vez más a la capacidad de la literatura para retratar la realidad, a veces más desorbitada que la ficción, y a sus posibilidades de cambiarla.

Nos plantea preguntas. ¿Qué debemos hacer, dia a día, como individuos, y a qué precio, para dejar de contribuir a que existan los problemas sociales? ¿Somos tan combativos con los poderes económicos como con los políticos? Lo hace desde un libro publicado por uno de los dos megagrupos de la edición en español, Penguin Random House, algo que constituye una función útil de las grandes empresas: ofrecen un gran alcance de aquello que publican. El texto está, además, salpicado de otras cuestiones como el papel de la mujer de mediana edad en nuestra sociedad o la separación artificial que hemos planteado entre ciencias y humanidades.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

España quiere proteger más sus mares

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Costa del Cabo de Gata en España
Foto: Jebulon

España es uno de los países europeos con más kilómetros de costas. Esta orientación marítima ha estado presente en toda su historia. Con una gran flota pesquera y una parte muy importante de su economía que funciona de cara al mar, como el turismo, la restauración o los hoteles.

Un 10% de aguas protegidas

Tiene su lógica que España esté apostando ahora por la conservación de los entornos marinos. Esta semana el gobierno del país ha presentado el proyecto Intemares. Se trata de una iniciativa con la que se pretende preservar al menos el 10% de las aguas territoriales españolas antes de 2020. Además se invierten 50 millones de euros en la gestión de las áreas que ya cuenta con protección especial.

La idea es que en estos años se aumento del 7% actual a ese 10% de protección. Para ello es necesario realizar estudios sobre las zonas que merecen este cambio de estatus, bien por su rica biodiversidad o por su especial peligro de desaparición. En algunos casos puede que coincidan ambas circunstancias. El antecesor de este programa, el proyecto LIFE, permitió pasar de un 1% al 7% de aguas territoriales protegidas.

Mejorar la protección

Pero el principal enfoque del proyecto no es tanto aumentar la superficie marina protegida. Es sobre todo, mejorar los medios de seguimiento y protección, para hacerla realmente efectiva. Dar respuesta a las necesidades de estas zonas con criterios multisectoriales. Por ejemplo, el estudio en detalle del impacto del cambio climático en estas áreas.

En este sentido, Intemares prevé la realización de 50 proyectos de investigación, la conservación, la gestión y la vigilancia de los espacios marinos reservados. También se realizarán varias campañas de sensibilización y educación medioambiental.

La financiación procede de Programa LIFE, del Fondo Social Europeo y del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

‘Smoking room’, los antihéroes van a la oficina

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Suele ocurrir por el camino inverso. No hay más que echar un vistazo a la cartelera española actual, con Toc, toc o La llamada trasplantándose a la gran pantalla tras años de éxito en el escenario teatral. Pero la película Smoking room, para muchos un cult film del cine español de la pasada década, que supuso el debut en el cine de Roger Gual y Julio Walowitz, hasta entonces publicistas, y les granjeó dos premios Goya, era perfecta, en sus elementos, para versionarse como obra de teatro, por el peso de sus diálogos, la fuerza del trabajo actoral en su factura y sus escasos escenarios.

Ha sido el propio Gual quien ha subido, quince años después, aquella tragicomedia a las tablas del Teatro Kamikaze de Madrid, en el que ya es uno de los montajes más interesantes en lo que va de temporada. Aquel reparto de 12 actores de la película se reduce ahora a 6, con un elenco de grandes nombres que están, además, espléndidos uno a uno: Secun de la Rosa, Miki Esparbé, Pepe Ocio, Manolo Solo, Manuel Morón, que ya tuvo un papel en la película, y Edu Soto, especialmente soberbio en su interpretación.

A lo Glengarry Glenn Ross

La obra tiene mucho de David Mamet, sobre todo de Glengarry Glenn Ross, al escarbar, retratando situaciones cotidianas, en las pulsiones internas de nuestro sistema laboral, explorando el capital y su influencia sobre nuestra cultura e incluso sobre nuestra identidad individual. Y nos presenta, así, a personajes desesperanzados, antihéroes que se engañan a ellos mismos tanto como a los demás, y a menudo en caída libre a la decadencia moral. Es, con todo, muy fácil empatizar con su patetismo, porque son como son, hasta cierto punto, arrastrados por un sistema laboral despiadado e implacable que conocemos bien.

Y es que la versión cinematográfica de Smoking room es de principios de siglo, pero, incluso aunque desde entonces la crisis económica nos haya cambiado tanto la vida, sus temas se mantienen vigentes: la difícil defensa de los derechos laborales, el instinto animal que acompaña a la ambición o hasta la supervivencia, la opresión de las corporaciones en el mundo contemporáneo.

Dramaturgia muy funcional

La trama, muy ágil, se va tejiendo a base de escenas en las que los actores, de dos en dos, van conectando entre sí con unos diálogos que son fina artesanía, de una conseguidísima naturalidad y una mordacidad abrasiva. Diálogos que combinan el desasosiego con el humor, y manifiestan la alienación y el hastío que a menudo reina en el entorno de una oficina. Visualmente la obra es fría, acorde con el ambiente que narra, y dramatúrgicamente se resuelve con soluciones muy funcionales y juegos de luz. La potencia de la pieza está, claramente, en los actores y diálogos.

Ni siquiera en esta ficción es posible la utopía. Parece confirmar a Kafka y a Sísifo. Pero sí quiere estimular la catarsis: en lo cotidiano, ¿debe paralizarnos el miedo?

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Seis días más de vacaciones por no fumar

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Joven japones funando en una estación de Tokio
Foto: Dom Pates

Son fáciles de identificar. Vas a la puerta de cualquier empresa y los ves. Son esos muchachos envueltos en una nube amarillenta: Los trabajadores fumadores. Los habitantes del marlboro country. Los que, cada hora, se cogen “cinco minutitos” para fumarse un cigarrillos. Mientras el resto de compañeros sigue ale que te dale a la labor diaria.

No fumadores discriminados

Y qué pasa con ese tiempo. Porque mucho se ha hablado del éxito de las distintas leyes antitabaco que han prohibido algo tan evidente como fumar en los centros de trabajo. Pero mucho menos de la cierta discriminación que los no fumadores sufren frente a los que salen a fumar.

Ahora una compañía japonesas, dónde si no, trata de ajustar cuentas. De dar a los no fumadores un beneficio directamente derivado de su buen hábito. Piala INC ha tomado la decisión de dar a sus empleados que no fuman seis días más de vacaciones al año. Se trata de compensar el tiempo que se mantienen frente a sus puestos mientras sus compañeros están con el pitillo en la calle.

Aliciente para dejarlo

La compañía, con base en Tokio, estima que cada vez que un empleado sale a fumar invierte quince minutos de jornada laboral. Así que establecido la cantidad de días que deben compensar a los demás. Puede parecer mucho tiempo, peor tiene que tenerse en cuenta que en Tokio no puede fumarse en cualquier lugar de la calle. Los fumadores han de desplazarse hasta puntos concretos de la ciudad.

La medida no solo trata de compensar a los no fumadores. Los responsables de la compañía esperan que también sirva de aliciente para que los fumadores dejen su hábito. La perspectiva de pasar seis días en la playa en lugar de castigándose los pulmones se presenta como un acicate más para dejar de fumar. De hecho, los responsables de la empresa aseguran que cuatro empleados ha decidido dejar de fumar para cogerse a esta nueva medida.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Algunas grandes novedades musicales

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Royal Blood – How did you get so dark?

Este tema da nombre al segundo álbum de estudio de la banda británica Royal Blood, con el que se reafirma como uno de los grupos más revitalizantes  del rock actual. Tres años después de lanzar su primer material, con el que fueron líderes de ventas en Reino Unido, y de nuevo jugando solo las cartas de la voz y elbajo de Mike Kerr y la batería de Ben Thatcher, la sangrienta realeza despliega toda su contundencia, mala baba e instinto animal en un disco sin deperdicio, y con atisbos sensuales como I Only Lie When I Love You.

 

St. Vincent – Masseduction

Otro giro en el guion de la carrera de Annie Clark que demuestra su habilidad y arrojo para reinventarse, su talento y magnetismo al diseñar su imagen y su sonido, y su impulso expansivo a lo largo y ancho del pop. No en vano, se la ha equiparado, quizá hasta infravalorar su personalidad, a David Bowie por sus dotes metamórficas, así como a Prince en sus ritmos. Esta es su quinta y bailable obra, ácida y sintética, pero bajo cuyas luces de neón y múltiples capas sonoras, probablemente esconda sus letras más íntimas.

 

Dan Auerbach – Waiting on a song

Dan Auerbach, guitarrista y hasta ahora la mitad de The Black Keys, junto con el batería Patrick Carney, con el que hasta ahora publicado ocho disco y ganado cinco Grammys, vuelve con un trabajo en solitario, por segunda vez desde 2009: Waiting On A Song. Diversión, clase y un regusto a Nashville y a Beach Boys.

 

Frank Turner – There she is

El próximo 24 de noviembre sale a la venta un recopilatorio del folky inglés Frank Turner, cantautor de temas amables y muy liderados por la voz. Se llamará Soundbook, y en él también encontraremos versiones y un tema inédito, There She Is.

Björk – The gate

Nos llegan con cuentagotas noticias del nuevo trabajo de la cantante islandesa. Ya sabemos que se titula Utopía y que The gate es su anticipo. Llegará a nuestro reproductores el próximo 24 de noviembre y la portada corre a cargo de Jesse Kanda. Será la continuación de Vulnicura, y la artista promete recoger en la obra el clima de incertidumbre política, social y medioambiental que vive el mundo actualmente.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

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