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Barack Obama le cuenta al príncipe Harry los peligros de las redes sociales

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Palabra de uno de los líderes más carismáticos de lo que llevamos del siglo XXI, el ex presidente estadounidense Barack Obama: el uso que hacemos de las redes sociales entraña el riesgo de abrir una brecha en la sociedad, y este peligro exige unos líderes políticos y sociales que aseguren que Internet no encierre a los usuarios con sus propios peligros.

La desinformación

Según expresó Obama en una entrevista, nada menos, con el príncipe Enrique de Inglaterra, que se emitió en la BBC el pasado miércoles (y en la que en la que se abstuvo de criticar el compulsivo uso de Twitter de su sucesor Donald Trump, aunque pareció lanzarle algún mensaje implícito en estas opiniones), en las redes sociales se encuentran demasiados prejuicios y juicios rápidos, fundados en informaciones excesivamente simplificadas y hasta sesgadas. Muchas de estas personas, aseguró el ex mandatorio demócrata, aprecian fuera de la red que estos temas no son tan simples como puede parecer en un chat. Además, todo esto puede provocar que nos parezca vivir en realidades diferentes a las de otras personas, generando comunidades aisladas.

La incitación al odio

En ese espacio radiofónico donde el príncipe Enrique fue  director invitado por un día, quien fuera inquilino de la Casa Blanca ha advertido también que en las redes sociales “también es más difícil ser ofensivo y cruel” que en persona, y se debe a la posibilidad de pertrecharse tras el anonimato. Animó a quienes discuten en espacios como Twitter que “se reúnan en un pub”, y se conozcan algo más para hallar puntos en común, así como a convertir las quejas en activismo de calle.

 

Eso sí, no todo fueron críticas. En una entrevista en la que también expresó sus preferencias sobre series, actores o música, Obama también ensalzó la capacidad de las redes sociales para convertirse en un espacio común de conexión e intercambio de ideas.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Implantes cerebrales para mejorar la memoria

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Implantes cerebrales para mejorar la memoria
Foto: Mikael Häggström

Hoy tenemos un nuevo episodio de lo que ya se ha convertido en otra de nuestras series. Curiosamente, en este caso es sobre una serie. Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Black Mirror se hace realidad”. Y cuando leemos una noticia y tenemos la sensación de que parece sacada de esa serie la sensación es de cierto desasosiego.

Prótesis de memoria

En ese caso ha llegado el turno de los implantes cerebrales para ampliar la memoria. Lo que en Black Mirror llaman “el Grano” es lo que están investigando en la Universidad de Southern California. De hecho, han anunciado que ya han conseguido implantar un dispositivo que sea capaz de mejorar la capacidad de almacenar recuerdos.

No se sabe mucho más acerca del proyecto. No se sabe cómo son estos implantes y si requieren entrada USB, pero lo cierto es el profesor Dong Song asegura haber desarrollado las primeras prótesis de memoria.

Para ello eligió a veinte sujetos de estudio. Siempre según Dong Song, realizó el implante a una parte de ellos. Y después estimularon su memoria tanto a largo plazo como inmediata, mientras escaneaban la actividad cerebral mediante electrodos. Lo implante actúo como un resorte de la memoria, lanzando impulsos para estimular el cerebro de los sujetos.

Buenos resultados

Al parecer los resultados fueron sorprendentes. La estimulación hizo que la memoria a corto plazo mejorara en un 15% y la memoria operativa se incrementó en un 25%.

Esto demostraría que la estimulación eléctrica del hipocampo, la región que se relaciona con el aprendizaje y la memoria, podría mejorar ostensiblemente la actividad cerebral.

Por eso se espera que este primero resultado se pueda extrapolar a pacientes de alzheimer como un primer paso. El siguiente e implantarlo en todos aquellos que tenga vocación de disco duro.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Los teatros buscan rentabilidad añadiendo gastronomía o música a su oferta

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Tantas historias se suceden en ese pasaje a la ficción que son los escenarios, y ahí está, toda una aventura que empieza cuando cae el telón: la del teatro español en su laberinto. En una época de ocio en casa, en la que lo digital e Internet marcan el paso y las políticas culturales se discuten con ganas, las artes escénicas, las más impirateables, exploran nuevas vías de gestión y rentabilidad.

¿No tiene algo el teatro español actual del inglés de los años noventa? Un espaldarazo literario recorría aquellos escenarios con ideas frescas e innovadoras. Sarah Kane, Martin Crimp o Philip Ridley eran a los teatros británicos lo que hoy representa en los nuestros esa brillantísima generación de dramaturgos que incluye a Juan Mayorga, Andrés Lima, Alfredo Sanzol, Laila Ripoll, Pablo Messiez, Yolanda Pallín o Miguel del Arco.

Pero resulta que tanto talento no da dinero per sé, y se están buscando maneras complementarias a la artística de hacer del teatro una verdadera industria. Y para muestra el botón de Madrid, que, según el Anuario SGAE 2015 de las artes escénicas, musicales y audiovisuales, acumula el 31,8% de todas las representaciones españolas, con Barcelona pisándole los talones con su 21,7%. Detectamos en la capital un novedoso patrón común a varios teatros, que pasa por combinar, en su oferta cultural, obras, algunas de original formato (microteatro, monólogos, etc.), con otras experiencias de ocio (restauración o música).

El microteatro abrió la veda

Quizá un primer precedente al respecto fue Microteatro por dinero, un invento que se puso en marcha en 2009 ofreciendo representaciones de 15 minutos que el espectador intercala con copas en el bar del propio local. La fórmula se ha replicado -y mucho- en Madrid y provincias, y han seguido su estela innovadora, por ejemplo, los Teatros Luchana, que llevan desde el año pasado dándole una segunda vida al edificio que albergaba los extintos cines homónimos, aplicando al teatro el concepto multisala e integrando un moderno y estético restaurante.

También en una línea afín se pueden analizar el proyecto del Gran Teatro Príncipe Pío, que, si nada falla, en 2017 convertirá la antigua Estación Norte, en toda su extensión art decó, en un tres en uno de teatro, academia de artistas y multiespacio de restauración, y las dos novedades más recientes del mapa teatral de Madrid: la reinvención de la mítica sala Florida Park, planteada en su nueva versión con distintos espacios culinarios, terraza y hasta un mercado -además, claro, de la sala de teatro y conciertos-, y la nueva etapa que inaugura el centenario Teatro Pavón, ahora que Kamikaze Producciones ha entrado a gestionarlo, con actividad de la mañana a la noche abriendo sus espacios a todo tipo de propuestas. Por las tardes habrá una programación teatral pero por las mañanas se abre a talleres y encuentros entre profesionales de todos los ámbitos del teatro, y se utiliza el Ambigú, además de para lecturas dramatizadas, encuentros con el público…

¿Son, estos movimientos, una vuelta de tuerca al modelo clásico de gestión teatral, acaso ya obsoleto? Seguramente el modelo tradicional esté cambiando, porque el público pide esos cambios. Quiere conocer más sobre los procesos de elaboración de espectáculos y conocer de cerca a los profesionales que participan en ellos. Creo que el teatro, si ha sobrevivido a través de los tiempos, es precisamente por saber adaptarse a la era y época que le toca vivir, señala. Perviven modelos tradicionales, y otros que no lo son tanto, no hay un solo modelo y por tanto, nada y todo está obsoleto.

Sobredosis de lo alternativo

En paralelo a estas nuevas iniciativas, se ha fortalecido lo off, ha resucitado en algo el espíritu de aquel teatro independiente, de cámara y ensayo que durante el franquismo quiso acercarse, desde la clandestinidad, a las experiencias europeas del momento, y cuyos representantes, ya en democracia, ocuparon cargos oficiales en Cultura. El Teatro del Barrio, la Sala Mirador, la Tribueñe, la Sala Tú, el vestíbulo y el sótano del Teatro Lara… Así, sumamos más de un centenar de salas off en Madrid, según el recuento de la SGAE, con su medio centenar de localidades low cost por cabeza, su a veces exótico emplazamiento y su limitado número de funciones.

Hay quien habla ya de burbuja, y, de hecho, en los últimos meses han echado el cierre algunos de estos espacios, como la sala Kubik o la Guindalera. Mantener un espacio teatral de pocas localidades es un problema con la cantidad de gastos que requiere una sala, por pequeña que sea. Todas esas salas se han mantenido por el esfuerzo y amor al teatro de la gente que las gestiona, pero llega un momento en que no se pueden mantener. Posiblemente haya habido una sobreoferta de estos formatos.

El maldito IVA y los subsalarios

De manera transversal, la gestión de todo teatro afronta hoy retos como las reticencias del público al precio de las entradas. Y eso que la entrada media española es la mitad de lo que se paga en Londres. Es una cuestión cultural, a juicio de Juan Antonio Molina, actor y productor teatral de A media luz los tres o el Milagro en casa de los López, ambas en cartel. Con todo, es crítico con que la quinta parte de las entradas se las lleve directamente Hacienda con el 21% de IVA, y otro 10%, la SGAE.

También preocupan los salarios. Según un informe que publicó hace unos días AISGE (Asociación de Actores e Intérpretes), el 54% de los actores españoles no ha podido trabajar en lo suyo ni un solo día en los tres últimos años. ¿Cómo resolverlo? Quizá debería incentivarse la producción y la publicidad desde los organismos públicos. El apoyo de los poderes públicos podría llegar también pagando con más puntualidad y agilizando la tramitación de subvenciones, que a veces tardan un año en cobrarse. Los festivales sirven de oxígeno económico, pero no en todo es fácil participar.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

¿Cuánto dura una relación sexual?

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La duración variable de las relaciones sexuales
Foto: Pedro Simões

Quizá no sea buena idea, pero está en nuestra naturaleza. Cuantificarlo todo, ponerle datos y cifras a cada cosa. Comparar, analizar, computar, sumar, restar, multiplicar y dividir. Sacar medias y una vez que lo tenemos todo, exponer los números. Hasta en el sexo vale eso.

Alrededor de 25 minutos

El último estudio que relaciona datos y sexo nos habla de cuánto dura una relación sexual de media. El informe ha sido elaborado por la aplicación para encontrar pareja Saucy Dates. Parece que tratan de establecer mejores bases sobre las que hacer los matches correspondientes.

Pero vamos con los interesante, los números. Lo más relevante del informe es la diferencia que consigna entre expectativa y realidad.

Por querer, las mujeres esperan que sus encuentros sexuales duren unos 25 minutos 51 segundos. Los hombres piensan algo parecido. Con 25 minutos 43 segundos están más que contentos.

[Leer más: Por qué ves porno]

Expectativa vs realidad

Pero si algo hemos aprendido en Internet es que una cosa es la expectativa y otra la realidad. Las mujeres pueden desearlo, pero la realidad es que los hombres no alcanzan esos tiempos ni de lejos. Por países, los encuentros más largos son los de los canadienses, con 17 minutos justos y los de los estadounidenses que aguantan cinco segundos más.

En la India andan por 15 minutos 15 segundos de media y en Gran Bretaña con poco menos de 17 minutos.

Otro dato curioso del informe es que la edad influye, pero en contra de lo que se pueda pensar en sentido inverso al que podría esperarse. Así, los amantes de más edad tienen encuentros sexuales más largos que los más jóvenes. Por ejemplo, los australianos de más de 45 años son los mejores amantes del mundo. O al menos los que tienen relaciones sexuales más largas.

 

Pero volviendo a la calidad, si te ha gustado este artículo seguro que te interesa este otro:

Cómo hacer bien el amor a un hombre o una mujer.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

La novela gráfica deja de ser una moda para consagrarse

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Expocómic es la mayor, pero en España no vamos mal servidos de ferias del género de novela gráfica. El sector va creciendo. Tenemos festivales más generalistas como el Saló de Barcelona o el Salón del cómic de Madrid, otros de carácter más autoral como el Viñetas  o Atlántico, e infinidad de festivales de mayor o menor envergadura como el de Getxo o Avilés la Semana Negra de Gijón (que es de literatura pero cuida mucho el apartado de cómic).

A vueltas con la categoría literaria

Un amplio muestrario derivado del boom que vive en España esta forma expresiva desde hace algo más de una década. En otros países, ya en los años sesenta, la historieta, que había nacido a la vez que el cine aunque hubiera quedado relegada al público infantil, se puso seria y comenzó a tratar temas profundos. En los setenta, Will Eisner quiso publicar Contrato con Dios, una amarga historia de Nueva York narrada en viñetas, y como no le apetecía hacerlo en editoriales especializadas en superhéroes, acuñó con éxito el término novela gráfica, para resaltar su categoría literaria.

Aunque lo que definitivamente ayudó a cambiar la percepción de esta forma artística fue el premio Pulitzer que en 1992 ganó Art Spiegelman por Maus, Historia de un sobreviviente, sobre el Holocausto.

En España, hasta el año 2000 no comenzó a popularizarse el rótulo de Eisner. Hay quien prefiere hablar de cómic en términos generales. Quizá en lo de hablar de novela gráfica haya algo de mala conciencia, en España ya se había intentado marcar la diferencia en la Transición con el llamado cómic de autor, y la locución novela gráfica habría servido para quitar el perjuicio que tenía parte de la población a leer cómics o tebeos por considerarlo algo infantil. Aunque puede haber un efecto rebote, es realmente curioso (ya hasta preocupante) cómo desde la llegada de la democracia el cómic para adultos terminó prácticamente con una larga tradición de cómic dirigido al público infantil, y los lectores jóvenes se acostumbrarán a leer cómic manga, o directamente no lo leerán.

Paco Roca como icono

Al uso de esta nomenclatura la acompañó una expansión del género. Las reseñas de cómics comenzaron a asomarse en la prensa, y animaron el nacimiento de editoriales consagradas ellos. Además, al igual que Hollywood se inspira en la factoría Marvel, el cine español comenzó a importar historias nacidas en viñetas, como El gran Vázquez o Mortadelo y Filemón. Y aún mayor importancia tuvo la atención institucional, sobre todo cuando en 2007 se impulsó el Premio Nacional de Cómic, cuyo incentivo ha hecho que las editoriales y los autores tengan un reconocimiento de gran prestigio por el que competir. Ganarlo “aumenta las ventas.

Así fueron propagándose nombres como Miguelanxo Prado, Albert Monteys, Canales & Guarnido, Jali, Munuera, Pau, Pellejero, Raúl… Pero uno, el de quien ganó el Premio Nacional en 2008, ha sido fundamental en este volantazo a favor del cómic: Paco Roca. Su obra Arrugas, también adaptada al cine, ha terminado siendo la imagen icónica de la novela gráfica española.

Aunque curiosamente era un libro realizado por encargo para el mercado francés y editado en formato álbum, en España se publicó mucho más pequeño (seguro que con el propósito de abaratar los costes de impresión, ya que era a color), y tras recibir el Premio Nacional se puso de moda hacer cómics en ese formato y con temáticas similares.

Caída de ventas

Todo es susceptible de diluirse, y mientras que en 2011 el cómic llegó a alcanzar una cuota en el mercado editorial del 3,4%, en los años posteriores ha ido descendiendo, y en 2014, el último ejercicio con datos contabilizados, se quedó en 2,7%, según la Federación de Gremios de Editores de España. El cómic ha resistido la crisis de consumo editorial mejor que otro tipo de libros. En los últimos tres o cuatro años, sin embargo, que es cuando paradójicamente muchas editoriales generalistas han apostado por abrirse al cómic, hay que decir que el descenso de ventas ha sido visible.

¿Podría producirse una burbuja, esto es, demasiadas publicaciones para los lectores que hay? El concepto de burbuja es algo perverso, porque puede indicar que hay un crecimiento en falso, que hay libros, colecciones y autores que están hinchados.

Quizá esto no sea así, pero lo que sí hay es más y mejor competencia entre editoriales, y eso siempre beneficia a priori al autor y al lector. El trabajo del editor es lidiar con los márgenes, la facturación, la promoción, la visibilidad… y quizá ahora es más complicado que hace siete u ocho años. La preocupación, desde el bando editorial, debería ser intentar que esa burbuja (o mejor llamarla reexpansión) sea compartida. Por ejemplo, en América Latina.

Aunque la cosa sigue siendo difícil, y para hacer un cómic uno tiene que estar pensando en venderlo a mercados foráneos, porque las cifras de lectura en España (el 35% de los españoles no lee “nunca o casi nunca”, según el CIS) no hacen excepción con el cómic. Un best seller en España se produce cuando vendes unos 5.000 ejemplares, mientras que en Francia los best sellers como Asterix o Titeuf venden un millón.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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