Qué hacer un fin de semana en Barcelona

Hay tres cosas a las que una debería dedicarle el fin de semana en Barcelona: Los vermús, la cultura y sus calles. Además, este...

Así era el rostro de una millennial del pleistoceno

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@Cambridge University

Utilizando una técnica reciente de reconstrucción facial, un equipo internacional de investigadores ha hecho un retrato del rostro de una una mujer, que hoy estaría entre las millennials, que vivió hace aproximadamente 13.640 años en Tailandia.

Fue en 2002 cuando los arqueólogos descubrieron estos restos humanos en un refugio de Tham Lod, al norte de Tailandia. Tan solo unas partes del cráneo, dientes y algunos huesos, que sirvieron en el estudio posterior para determinar que eran de una mujer. Hablamos de una mujer del Pleistoceno tardío, y su edad se calcula que era de entre 25 y 35 años de edad y una estatura de aproximadamente 1.5 metros.

@Cambridge University

 

Reconstrucción pieza a pieza

El equipo comenzó con las medidas del cráneo, y luego al rellenar los datos, se aprovecharon en una base de datos global que contiene información estadística sobre las características físicas promedio de personas de todo el mundo, tales como mediciones del cráne , tono de piel, músculos y tejido facial. Después de filtrar, terminaron con datos de 720 mujeres contemporáneas que viven en 25 países. Luego utilizaron las medias de lo que encontraron para crear una representación fotografiada de la mujer y aunque no es un retrato tuvieron cuidado de asegurarse que las poblaciones europeas no eran excesivamente representados.

Aún así, señalaron que se tuvo en cuenta que esa mujer tendría rasgos anatómicamente modernos, incluyendo su cara, por lo que se utilizaron los datos estadísticos de las caras de las mujeres modernas.

También tomaron cuidado de evitar usar el estilo particular que se ha popularizado en la representación de los rasgos faciales de la gente del pasado con expresiones o apariencias salvajes.

 

Fuente: Cambridge University.

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

La crisis del agua en España

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España, el país más árido de la Unión Europea (UE), se enfrenta a graves desafíos en la gestión de los recursos hídricos. Tiene una de las huellas de agua más grandes del mundo – alrededor de 2.000 m³ / habitante / año, según la Red de Huella de Agua. Cuando hay problemas con la oferta, los resultados pueden ser calamitosos; En 2008, la segunda ciudad del país, Barcelona, ​​tuvo que importar agua por barco para combatir una sequía.

La demanda española de agua, medida en litros por habitante y día, está muy por encima de los países vecinos, como Portugal y Francia, así como de todos los grandes miembros de la UE, excepto Rumania, dice Milo Jones, Profesor Visitante en la IE Business School de Madrid. Esto se debe al gran uso de la irrigación por parte de la industria agrícola, que representa aproximadamente el 80% del consumo de agua del país. Jones dice que la solución natural a la escasez de agua en España sería un precio más eficiente de la misma como un activo, pero agrega que el aumento del precio del agua tendría un efecto adverso sobre la competitividad de las frutas y hortalizas españolas en el mercado de exportación.

La Comisión Europea ha advertido al Gobierno español que podría retirar fondos invertidos en plantas de desalinización, ya que se han infrautilizado.

Esto se debe a que el agua utilizada por los regantes está altamente subvencionada y, como tal, la Comisión dice que Madrid no está cumpliendo con los requisitos de la Directiva Marco del Agua de la UE que exigen que los costos ambientales se reflejen en el precio del agua.

Debido a que España tiene un potente lobby hortícola, es casi imposible lograr políticas de agua y agricultura sólidas sin su colaboración, según Ramón Llamas, Director del FMB Observatorio del Agua de la Universidad Complutense de Madrid. “Es necesario buscar soluciones de ganar-ganar”, escribe en el libro Agua, agricultura y medio ambiente en España: ¿Podemos cuadrar el círculo ?, publicado en 2012.

“Los agricultores tienen que aumentar su productividad económica y también asegurar que las prácticas agrícolas sean menos contaminantes y compatibles con los ecosistemas naturales. El primero se puede lograr con relativa facilidad, gracias a los continuos avances en la tecnología agrícola. Para Jones no es tan fácil lograr el segundo objetivo “. Jones agrega:” En el sur de España, algunas empresas agrícolas utilizan tecnologías como invernaderos sellados. En general, sin embargo, la mayoría de las medidas de ahorro de agua son de capital intensivo, y el capital es muy escaso en España en estos días “.

Este es un reportaje del año 2013 publicado por EY.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Los sonidos hacen que algo parezca más grande en un anuncio

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Asombroso, esa hamburguesa tan grande y apetitosa que estás viendo en un anuncio de televisión, en realidad puede no serlo tanto. Investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia y la Universidad de Vanderbilt han descubierto que los tonos más bajos en voces y música pueden llevar a los consumidores a creer que el tamaño de un producto es mayor.

El sonido es un elemento fundamental de casi todas las comunicaciones de marketing, desde comerciales a portavoces y agentes de ventas, pero Michael Lowe, profesor asistente de marketing de Scheller College of Business y Kelly Haws, profesor asociado de marketing de la Escuela de Graduados de Gestión de Owen Vanderbilt, indicaron que los vendedores no tienen un control firme sobre lo que se comunica a los clientes.

La mezcla de los sentidos

En su artículo, titulado “Sounds Big: The Effects of Acoustic Pitch on Product Perceptions,”, los coautores muestran en seis estudios diferentes cómo los efectos de la acústica en las creencias de los consumidores dependen de “la correspondencia cruzada entre modos”, definida como la compatibilidad de los estímulos percibida por un sentido, como el sonido, con una experiencia sensorial en otro, al igual que la vista.

Un estudio encontró que las diferencias de tono acústico de la voz afecta a la percepción de tamaño.

Los participantes escucharon un anuncio de radio para un nuevo sándwich en una cadena de sándwiches ficticia donde la voz era alterada para ser más alta o más baja. Los participantes que escucharon el anuncio con la voz de tono bajo creían que el sándwich era significativamente mayor que los que habían oído la versión más agudo.

La música también influye en la percepción del tamaño

La misma tendencia se observó en un estudio separado que puso a prueba el nivel de tono de la música. Los participantes consideraron un anuncio de televisión de un ordenador portátil, con la voz en off eliminada, y respondió a varias preguntas acerca de su percepción. Aquellos que vieron una versión del anuncio con música de baja frecuencia percibieron el portátil más grande que los que vieron la versiçon más aguda.

Así que ya sabes, si quieres que algo parezca más grande, no grites. Habla bajito.
Fuente: Journal of Marketing Research http://journals.ama.org/doi/10.1509/jmr.14.0300?code=amma-site

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

¿Dónde y cuándo se inventó la tortilla de patatas?

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La tortilla de patatas se inventó en Extremadura en 1798.

Hasta ahora la leyenda del invento (o más bien receta) estaba en Navarra en el año 1835 cuando el general Tomás de Zumalacárregui durante el sitio de Bilbao en la Primera Guerra Carlista. Buscaba un alimento nutritivo y barato para sus tropas. Más bien, el mérito sería para la avispada campesina a la que el militar realizó el encargo.

Así lo asegura el experto Javier López Linage en su investigación de 2008.

Según las fuentes documentales que ha encontrado, el origen conceptual de la famosa tortilla de patatas está en Villanueva de la Serena, hacia finales del siglo XVIII.

«Resulta curioso, cuando edité el libro por primera vez ya había visto ese documento, pero hasta que no he revisado mis papeles no he sido capaz de comprender el alcance real de lo que allí se decía», afirma.

La tortilla de patatas es un alimento barato

Como actores principales, coloca a dos hacendados, Joseph de Tena Godoy y Malfeyto y el marqués de Robledo. Como muchos ilustrados, buscaban un alimento nutritivo y barato que aliviara las numerosas hambrunas que asolaban Europa a finales del XVIII.

En este sentido, inventaron una especie de ‘tortitas’. La mayor novedad estaba en que se pasaba por la sartén en vez de hornearse. Aunque López Linage habla de «origen conceptual», lo cierto es que se trata prácticamente de lo mismo. Hasta lleva huevos.

Las patatas vinieron de América

La patata no fue conocida en Europa hasta que los primeros conquistadores españoles la trajeron de América. Pero a diferencia de otros productos como el tabaco o el cacao, no fue ni mucho menos un éxito. Cuentan las crónicas que llegó más como un artículo exótico que como un alimento nutritivo.

Este experto cuenta que a comienzos del XVII ya se vendían papas en la Plaza Mayor de Madrid, pero «desde el punto vista culinario no se sabía muy bien qué hacer con ellas».

Era considerada una solución alimenticia poco valorada culinariamente, pero útil para paliar las terribles hambrunas de la época. Sin embargo, el siglo XIX es el que contempló los ensayos más serios de hacer atractiva la patata para paliar las frecuentes hambrunas de la época.

O como dice López Linage, «la tortilla de patatas cohesiona más España que muchos artículos de la Constitución».

Redacción

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Viajes Literarios: De Cela a Saramago

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Cela y Saramago

Hay viajes literarios que se recorren aventurados en la ficción, y otros que se visitan con los ojos de un escritor. Es en la segunda, la literatura de viajes, en la que el autor nos narra a modo de diario personal su experiencia. Entre los primeros, el viaje literario por excelencia pueda ser El Quijote de Cervantes, pero entre los segundos ocupan un lugar principal dos libros que por momentos, parecen uno: Viaje a la Alcarria (1948) y Viaje a Portugal (1980).

Salvando las distancias temporales, los puntos en común de ambas obras son más que evidentes para cualquiera que recorra sus páginas. De hecho, el propio Saramago confesó haber bebido de las fuentes de Cela.

Dos Premios Nobel

El primer punto en común es en realidad ajeno a las propias obras, pero algo tendrán que ver ambas cuando los dos autores José Saramago y Camilo José Cela han sido galardonados con el Premio Nobel. Esa es una buena razón para dedicarle tu tiempo de lectura a ambas obras, pues seguramente se tratan de las más ligeras que escribieron y al mismo tiempo, por razones obvias, las más personales. Leer a un premio Nobel puede asustar un poco cuando no has profundizado en las grandes obras de la literatura Universal, pero con estas dos obras comprenderás que escribir bien no está reñido con ser entretenido o interesante. Y si te interesa viajar, estos dos libros lo son.

Dos viajeros, un estilo

Lo primero que te llamará la atención si lees ambos títulos, es comprobar que los autores han elegido la tercera persona para hablar de sí mismos, y que se definen o hacen llamar “el viajero”.

“El viajero va muy feliz. Le es indiferente encontrar la iglesia o no encontrarla, lo que él quiere es que el camino no se acabe” —Viaje  a Portugal.

“El viajero sigue, con su morral a costillas, por la carretera adelante. A cada hora de marcha, a cada legua, se sienta en la cuneta a beber un trago de vino, a fumar un pitillo y descansar un rato” —Viaje a la Alcarria

Dos épocas, un pueblo

Viaje a Portugal comienza en la misma raya de la frontera con España “tiene el motor ya en Portugal, pero no el depósito de gasolina, que aún está en España”, y desde entonces, las referencias o recuerdos a las relaciones entre los dos países ibéricos se repiten con frecuencia. Saramago vivió sus últimos años en España, aunque en territorio insular de Lanzarote, lo que no le hizo peder su relación con la Península Ibérica. Muy al contrario, soñaba con una Iberia unida, siguiendo un pensamiento iberista de reunificación del mapa que lejos de ser una utopía, se ve reflejado en recientes encuestas que reflejan esa idea en muchos ciudadanos de ambos países. (Una encuesta de la Universidad de Salamanca en 2009 indica que el 40% de los portugueses lo verían bien). En cualquier caso, la realidad multicultural de la Península Ibérica, dentro de una Europa sin fronteras, demuestra al viajero, a cualquiera que viaje por España y Portugal, que hay tantas diferencias como puntos en común entre un portugués y un valenciano como las puede haber entre un gallego o vasco con un andaluz. Y leyendo ambos libros, insisto que con las distancias temporales de los años en los que se escribió cada una—casi cuarenta años de diferencia— queda patente.

Un recorrido por la historia, el arte y gastronomía

Ninguno de los dos libros es una guía exhaustiva de viajes, ni tampoco un libro de historia. Pero Cela y Saramago sirven de cicerones de un paisaje y, como le gustaba decir a don Camilo, un paisanaje, que se describe en sus platos y en sus monumentos, tanto como en sus curas, niños, alcaldes y gentes del lugar. Sobre la gastronomía, despertarán más apetito las deliciosas recetas de la gastronomía portuguesa que las pobres viandas de una España de postguerra, pero igualmente nos hablará de algo universal y que siempre seduce a quien viaja. En cuanto al paisaje histórico artístico, pocas diferencias de opinión entre uno y otro, pues ambos denuncian el abandono de joyas arquitectónicas de otra época.

Dos épocas, dos formas de viajar

Si bien tanto uno como otro emprendieron sus viajes “a la aventura” dejando lugar a la improvisación en las rutas diarias, Saramago viajó en coche mientras que Cela, cual peregrino, lo mismo empieza en tren, que toma un autobús, que es llevado en carro. Aunque, sobre todo, Cela viaja a pie con su zurrón y su bota de vino, durmiendo al raso cuando no le queda más remedio, o en lo que por entonces se llamaban “paradores” que eran poco más que una habitación de pensión pensada para viajantes. Así es posible imaginarse perfectamente el viaje a Portugal de Saramago, y hasta emularlo. Intentar el recorrido de Cela hoy se antoja difícil, pues las carreteras que él describe, caminos de carros y burros hoy son autovías o carreteras por las que no es muy recomendable caminar y mucho menos, pararse a dormir.

Aún así, me atrevo a decir que la forma de viajar de ambos escritores es básicamente la misma, a juzgar por el tono entre despreocupado y mordaz, a veces fiesta, a veces drama.

Una mirada irónica y crítica de quien ama algo y duda entre la aceptación y la censura. De quien disfruta con una realidad que sin embargo le gustaría cambiar. Y es en esos pensamientos entre líneas unas veces y frontales otras, en las que viajar de la mano de personajes tan bien dotados para la escritura, puede decirse, como decía mi padre al llevarme de excursión, que “el viajar, ilustra”.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

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