Los surfers portan bacterias resistentes a los antibióticos

Estás entre las personas más envidiadas del planeta. Cuerpos esculturales, morenos todo el año y disfrutando de las playas más que nadie. Del agua...

Cómo nos beneficia vivir cerca del mar

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Pixabay

Los distinguimos por su color, obviamente azul: fuentes, lagos, ríos, mares… Y un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha realizado la primera revisión internacional para analizar cómo nos benefician cuando los tenemos cerca de casa.

Muy a menudo se ha dicho que las personas que viven rodeadas de espacios azules se sienten impelidas a hacer más ejercicio. Los resultados del análisis, que ha revisado 35 artículos sobre el tema -todos menos cuatro realizados en países de renta alta, y en los últimos cinco años- y se han publicado en el International Journal of Hygiene and Environmental Health, no muestran una reducción de la obesidad y la salud cardiovascular en este colectivo que vive cerca de estos espacios azules, aunque existen menos artículos sobre este punto en particular, y los resultados de  los publicados sobre él nos son homogéneos.

Salud física y mental

Pero la investigación sí confirma la tendencia de vecinos de zonas azules a hacer más ejercicio, y destaca también los beneficios de estas áreas en la salud mental, sobre todo en la reducción del estrés.

Mark Nieuwenhuijsen, coordinador del estudio y director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, ha valorado que la evidencia científica actual apoya la promoción y recuperación de espacios azules al aire libre dentro de la planificación urbana, como una estrategia interesante para la promoción de la salud y el bienestar.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

El fenómeno que tiñó de naranja el cielo de Gran Bretaña

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Cielo naranja sobre Picadilly Circus, Londres
Foto: @BarnabyWalter

Parecía la mejor y más brutal campaña de promoción de la historia. Esta semana, ciudades inglesas como Londres y Manchester amanecieron con los cielos completamente naranjas. Un color ardiente y sorprendente. El tipo de cielo cinematográfico que relacionamos con films como Blade Runner, cuya segunda parte justamente se estrena estos días.

Cielo de ‘Blade Runner’

Lógicamente no era ese el motivo. Los cielos británicos habían cambiado su tradicional traje gris por otro más colorido como consecuencia de unos de esos procesos globales interrelacionados. O mejor dicho, por la combinación de dos de ellos.

El primero fue el huracán Ophelia que comenzó a desarrollarse frente a las costas de África del este. Los fuertes vientos y la convección levantaron arena del desierto del Sáhara y la elevó a grandes alturas en la atmósfera.

Polvo y cenizas

En su traslación de sur a norte, el huracán transportó toneladas de arena que filtraron los rayos del Sol. Aunque a su llegada a las islas británicas, el huracán estaba ya muy debilitado, convertido en tormenta, todavía mantenía el polvo sahariano en suspensión que tiñó los cielos.

Al menos en parte. Porque el fenómeno tenía otro motivo. Los pavorosos incendios forestales que han asolado los montes, y algunas ciudades, del norte de España y Portugal. En este caso se trató de las cenizas las que fueron transportadas por los mismos vientos huracanados procedentes de las islas Azores.

Arena y cenizas arrastrados por fuertes vientos e instalados en las capas altas de la troposfera, la región más cercana a la Tierra de la atmósfera. Estos elementos fueron los que le dieron al cielo inglés un aspecto de distopia fílmica. Y constituyó todo un acontecimiento con el que los británicos llenaron las redes sociales a través del hashtag #redsun.

El cambio de color solo duró una horas. Con la noche y al amanecer siguiente, los cielos de las islas volvieron a lucir en sus tonos lánguidos habituales. Aunque los expertos advierten que, con la subida de las temperaturas en el Atlántico aumentará la frecuencia de formación de huracanes en la zona. Y con ellos volverán los cielos naranjas.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Cien años sin Mata Hari

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El pasado domingo, 15 de octubre, se cumplió un siglo. Fue por la mañana. Un pelotón de fusilamiento de doce soldados y un oficial, que remató a la prisionera de un disparo en la cabeza, acababa con la vida de Mata Hari, de 41 años, tras haber sido recluida en la prisión Saint-Lazare, en el centro de París, y tras un juicio sumarísimo en el que, se cuenta, ella gritó: “Soy una ramera, no una traidora”.

La ejecutaban acusándola de espía y traidora. Pero según una serie de documentos que destapó años más tarde el Ministerio de Defensa Francés, y estos días se exponen en una muestra en el Museo Fries, en Leeuwarden (Holanda), ciudad que vio nacer a Mata Hari como Margaretha Geertruida Zelle, las pruebas que se adujeron en el juicio la revelaron como agente doble, y un enlace muy débil en el turbio engranaje de los convulsos años de la Primer Guerra Mundial.

De mito erótico a agente doble

Transcripciones de los interrogatorios a Mata Hari que obtuvo el servicio de contraespionaje francés en 1917, un telegrama enviado a Berlín de un agregado militar alemán en Madrid que condujo al arresto de Mata Hari en un hotel en los Campos Elíseos… La exposición pretende honrar la memoria de la espía más famosa de la historia a un siglo de su muerte, y arrojar algo de luz sobre su críptica vida.

Mata Hari (se dice que el nombre significa “ojo del día” en indonesio) llegó a ser, durante los años de la Belle Epoque, un mito erótico y una aclamadísima artista en París y hasta en los principales teatros de Europa, por sus espectáculos de bailes y danzas orientales y exóticos. Para Hans Groeneweg, del Museo Fries, Mata Hari inventó el striptease como forma de danza. Pero cuando la Gran Guerra sacudió el orden mundial y la vida cotidiana, la necesidad condujo a la vedette a la prostitución.

Eso sí, sus clientes eran de la alta sociedad: ministros, altos ejecutivos, militares de alto rango… Y así, el régimen alemán habría aprovechado la coyuntura para comenzar a pagarle para que le filtrara los secretos de los oficiales aliados con los que se acostaba. Los periódicos sensacionalistas acabaron acusándola de ser responsable de la muerte de miles de soldados aliados.

Una cabeza de turco

Historiadores y feministas, sin embargo, han defendido durante décadas la figura de Mata Hari como un mero chivo expiatorio para los franceses, que necesitaban culpar a alguien de sus propios fracasos, y de la cantidad de información que se le escapaba en dirección al bando enemigo. Algunas investigaciones reflejadas en la exposición actual apuntan a que, en Madrid, Mara Hari se hizo amiga de Arnold von Kalle, el agregado militar alemán, y por un acuerdo previo con la inteligencia francesa, podría haber usado este contacto para ayudar también a los aliados.

Von Kalle, sin embargo, fue el autor de ese fatídico telegrama en el que se la identificaba como la agente H21, y que acabó condenándola, pues, se dice, el telegrama era una trampa para las autoridades francesas, se quería que llegara a manos de éstas para que se vieran obligados a ejecutarla.

Nadie reclamó su cuerpo

No se conserva, con todo, el telegrama original, y para muchos todo podría ser un montaje de las autoridades francesas del momento para eludir responsabilidades.

Mata Hari se proclamó, en los interrogatorios, leal a los aliados. Nadie reclamó su cadáver una vez ejecutada. Se entregó su cuerpo sin vida a la escuela de medicina de París, en cuyas clases se utilizó durante años, aunque la cabeza se conservó en el Museo de Anatomía de la ciudad, de donde desapareció hace dos décadas. Pudo ser robada. Otra muesca sin resolver en el misterio Mata Hari.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Un cambio climático acabó con el Egipto de los faraones

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Relieve de Cleopatra, última faraona de Egipto
Foto: Olaf Tausch

Es una nueva advertencia seria. La última que nos llega y que como las anteriores deberíamos escuchar. Nos creemos invencibles pero un cambio climático acabó nada menos que con el imperio de los faraones. Estamos avisados.

Volcanes de Sicilia a Italia

Este sorprendente conclusión es la que exponen expertos del departamento de Historia de la Universidad de Yale. Según su investigación, la caída del imperio Ptolemaico estuvo provocada por un cambio radical de las temperaturas que afecto al principal medio de supervivencia de Egipto.

Este cambio de temperaturas estuvo provocado por varias explosiones volcánicas, desde el Etna en Sicilia a la lejana Isla de Islandia. Las cenizas lanzadas a la atmósfera por estás erupciones provocaron un cambio climático en toda Europa y Norte de África.

El Nilo sin riego

El enfriamiento de las temperaturas a causa de cubrimiento parcial del Sol provocó un descenso notable de lluvias en la zona del Nilo. Sin este aporte de agua continuo, las crecidas del río se detuvieron. Y sin crecidas, los campos de cereal de la zona no pudieron ser irrigados. De ahí a la catástrofe económica solo hubo un paso.

Durante 4.000 años, el Egipto faranónica se había mantenido fuerte gracias a la explatación agrícola de las tierras aledañas al Nilo. Este era la fuerza real del imperio. Lo que le permitía tener y mantener a una población fiel, a un ejército fuerte y a unas instituciones independientes económicamente.

Este descubrimiento cambia también la perspectiva de la Historia. De cómo Roma fue capaz de conquistar un imperio milenario y de desviar la atención de la errónea coalición de Cleopatra con Marco Antonio contra César que, tras la batalla de Accio en el año 31 antes de Cristo.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Blackpills, alivio rápido de grandes microseries para el móvil

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Está muy enfocada al público juvenil y pensada para medios digitales, fundamentalmente para los smartphones. Blackpills es una nueva compañía independiente que crea, produce y distribuye series muy cortas, de unos cuatro minutos de duración. Ya se han sumado a sus filas Zoe Cassavetes o Jude Law, entre otros actores y directores de renombre, y entre sus primeros estrenos figura Making a Scene, protagonizada y producida por James Franco.

Daniel Marhely, también vinculado a Deezer; Patrick Holzman, co-fundador de Allociné, y Xavier Niel son las cabezas pensantes tras este proyecto, un concepto que integra en su título la palabra pills evocando una suerte de adicción, y es próximo a las plataformas online de VOD cuyo uso se ha extendido ya por Europa, Estados Unidos y Canadá, y puede conseguirse tanto en en Google Play como en App Store.

La programación se renueva semanalmente, y una de las producciones más recientes es Making a Scene, de James Franco, que estuvo nominada a los Premio Emmy en la categoría de miniserie. Su idea brota de la afición del director por los clásicos de Hollywood. En cada episodio, él mismo reinterpreta, junto con otro par de artistas, programas de televisión clásicos y escenas de películas clásicas y de culto, intercambiando géneros y personajes.

La serie lleva ya dos temporadas recorridas, y en la tercera y última entrega, el foco se ha ampliado a la música. Cada uno de los diez episodios de la temporada tiene una temática elegida aleatoriamente por un tablero de dardos y una rueda. Se puede ver Anaconda Scissorhands, una parodia que amalgama Anaconda y Eduardo Manostijeras de Nicki Minaj; Famous Potter, un mashup de Famous de Kanye West con la saga de Harry Potter; y Poker Things, que combina Poker Face de Lady Gaga con la serie Stranger Things.
https://www.youtube.com/watch?v=q3c4egFdawc

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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