Bbrainers – Encuentro para juristas en Madrid. Innovación.

Delia de Vestalia Asociados presenta el evento BBrainers el próximo día 9 de febrero. Un encuentro único para abogados, juristas y profesionales del sector...

¿Quién cuidará de la vieja Europa?

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Pareja de ancianos en Inglaterra
Foto: Stilfehler

Y que todavía andemos pensado que lo de refugiados es un problema. Que la inmigración es un contratiempo. Cuando no nos damos cuenta de que es algo tan necesario como la agricultura, como la industria y los servicios. Como el comer y el beber.

Crisis demográfica

Sobre todo en Europa. La crisis demográfica se agrava año a año y pretender que se produzca un aumento de la natalidad es simplemente irreal. La edad media en el continente avanza a toda velocidad. Si en 1950, solo el 12% de la población era mayor de 65 años, en 2050 ese sector de los europeos será nada menos que el 36% del total.

Los motivos son diversos. Entre los más destacables está el fuerte descenso de la natalidad. Los años en el que las mujeres del continente tenían más de dos hijos son cosa del pasado. Ahora, en la mayoría de los países esta media se sitúa por debajo de los 2 hijos por mujer.

Y por otro lado, las mejoras sanitarias y de condiciones de vida después de la Segunda Guerra Mundial ha redundado en un incremento en la esperanza de vida de los europeos. En la actualidad esta media se sitúa en 78 años, por los 66 que se marcaban en 1950.

¿Quien hará el trabajo?

¿Quiénes se van a encargar de mantener las estructuras sociales, económicas y laborales en el viejo continente? Porque este desarrollo demográfico plantea otro problema. ¿Quiénes se va a ocupar de los cuidados de esta población que va envejeciendo y que genera cada vez más dependientes en una y otra medida?

De nuevo se plantea una única posibilidad. La importación de mano de obra. Trabajadores jóvenes que no solo ayuden a mantener el estado de bienestar con sus impuestos. También que se encarguen de las labores de cuidados y atenciones que cada vez más van a ser necesarias en Europa.

Sería curioso que todos esos que se niegan a aceptar la inmigración, el día de mañana no tuvieran a nadie que les atendiera en su vejez. Aunque fuera tarde aprenderían una lección.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Se revela la letra secreta de ‘Starman’, de David Bowie

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No ha sido intencionado, ha sido un error, pero en una subasta en Los Ángeles se revelado la existencia de una hoja de papel que contenía la letra original de Starman, de David Bowie. Se subastará por más de 4 mil dólares, y eso que ni siquiera está firmado por el artista.

No hace tanto que se sabe que el Duque Blanco cambió una parte de esta letra durante la grabación del tema. En realidad, no son unos cambios tan relevantes, solo en algunos versos: mientras que la versión original dice “Some cat was layin’ down some rock ‘n’ roll, ‘lotta soul, he said”, la que se convirtió en un mito de la música dice “Some cat was layin’ down some get on rock ‘n’ roll, he said”. Y en lugar de decir “Came back like a slow voice on a wave of phase haze”, cantamos “Came back on a wave of phase’ eventually becoming”.

De la época de Ziggy Stardust

Starman se lanzó en 1972, como parte del disco Ziggy Stardust And The Spiders From Mars. Aquellos fueron los años de sus grandes clásicos. En 1970 editó The Man Who Sold the World, arañando un rock más duro y una estética punk. Y tras endurecer aún más el sonido en Hunky Dory (1971), a partir de 1972, comenzó el baile de máscaras. Al exótico Bowie le volvían loco los disfraces, el teatro japonés kabuki y la ciencia ficción. Y, encima, había dado clases de mímica. Un cóctel que le permitió construir diferentes personalidades, todas ellas fascinantes y provocadoras, de las que hacía gala en sus grandiosas puestas en escena. Construía artistas dentro del artista. Primero se convirtió en una estrella andrógina y bisexual, con la que inauguró su periodo glam rock. Ese personaje era Ziggy Stardust, y lo subió a lo más alto de las listas de ventas con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spider From Mars (1972), que incluía un tema que aún hoy es uno de sus hits: Starman. Fue una época de desenfreno interpretativo sobre el escenario, en la que colaboró con Lou Reed y reeditó varios de sus álbumes precedentes. Ya era David Bowie en todo su esplendor y significado.

En 1975, recién aterrizado en Estados Unidos y después de que el funk de su Diamond Dogs (1974) pasase sin pena ni gloria, alcanzó su primer número uno en el mercado estadounidense con Fame, un tema que había escrito mano a mano con John Lennon e incorporó a su álbum Young Americans, que el cantante calificó de plastic soul. Enseguida nació su nuevo alter ego: The Thin White Duke, el Duque Blanco, al que nos presentó en su aclamado Station to station (1976). Un personaje siniestro, una época truculenta, de música fantástica pero en la que el inmaculado atuendo de Bowie contrastaba con su estado, hundido en los excesos de las drogas.

Los ochenta, la época de las súperventas

Con el álbum introdujo en su sonido los sintentizadores propios de su producción posterior, que vio la luz ya en 1977 y tras mudarse a Berlín Occidental, donde compartió piso con Iggy Pop. Entonces y allí, vio el momento de atreverse con el expresionismo alemán y la electrónica, en la Trilogía de Berlín (Low, Heroes y Lodger) en la que colaboró con Brian Eno.

En los ochenta, se instaló en lo más alto de las listas de éxitos de su país con los pegadizos Scary Monsters (and Super Creeps) (1980) o Under Pressure (1981), un sencillo en el que trabajó con Queen. En 1983, dio un nuevo volantazo, esta vez hacia la música disco. Bowie sabía lo que les gustaba a los jóvenes de entonces y quería conectar con ellos, así que ese año lanzó Let’s Dance. Y los conquistó. Y mantuvo su ritmo techno un par de trabajos más, en paralelo a algún que otro desencuentro con el cine. A partir de 1989, aparca su carrera en solitario para probar suerte con un cuarteto de hard-rock y letras politizadas, Tin Machine, que no solo recibió una acogida bastante destemplada, sino que adoleció de liderazgo. Eso sí, Alemania llegó a agradecer a Bowie haber ayudado a derribar el Muro.

Cada trabajo, un universo

Cuando retomó su carrera en solitario, lo hizo provisto de un sonido eléctrico con ecos de su pasado, con Black Tie White Noise (1992). Pasó los años 90 creando varias bandas sonoras y colaborando con Philip Glass, y ya en 2003, volvió a llamar nuestra atención con Reality, un disco en el exhibió el impacto emocional que le habían dejado los atentados del 11S.

Cada trabajo de David Bowie es un mundo, todo un universo distinto y complejo. David Bowie supo ser al mismo tiempo un músico experimental y un ídolo de masas. Una megaestrella del showbussiness que albergaba a un artista de profundidad intelectual, que, desde el territorio musical, incursionaba en el teatro, las bandas sonoras y, por supuesto, la moda. Un fecundo artista que apuntaló su leyenda con más de 20 álbumes que se multiplicaron con más de 140 millones de copias vendidas. Gracias a sus coqueteos con diversos géneros influyó en músicos tan dispares como Lady Gaga, Madonna, Blur o Kanye West. Ese era David Bowie, vistiendo de Jean Paul Gaultier o Alexander McQueen, recomendándonos leer a Camille Paglia o Saul Bellow.

Starman ha vuelto a la actualidad, porque cada huella de Bowie, por pequeña que sea, acaparará titulares. Ground control to Major Bowie? Hasta la próxima, Duque.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Elon Musk en “Misión a Marte”

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Base marciana según Elon Musk
Foto: SpaceX

Hola, amigos. Bienvenido a un nuevo capítulo de nuestra serie favorita “Las cosas de Elon Musk”. Esa serie que capítulo a capítulo nos muestra los delirios tecnológicos del magnate norteamericano. Un día puede que sean realidad, pero hoy son solo imágenes en 3D. En el capítulo de hoy “Elon Musk llega a Marte”.

Un nuevo capítulo

En realidad “Elon Musk tiene la idea de llegar a Marte” que es como empiezan todos sus proyectos. Que luego se hagan realidad es algo sujeto a muchos elementos. Pero como siempre, no hay detalle que se deje al azar.

Al menos sobre el papel. O sobre el diseño digital, mejor dicho. De nuevo, la idea se presenta con todo lujo de detalle audiovisual. Vídeos, imágenes generadas por ordenador, animaciones futuristas. Todo eso puede verse en la página del proyecto y en el documento adjunto.

Quizá decir que todos los detalles están contemplados es tan ambicioso como sus ideas. Porque en el documento sí existen datos, pero realmente hay elementos importantes que no se definen. Y llevar humanos al planeta rojo y establecerlos allí seguro que supone una buena serie de retos tecnológicos y técnicos que no están del todo definiditos.

Sí podemos ver el tanque de combustible. Una enorme garrafa de oxígeno líquido con un volumen de 1000 metros cúbicos a 2,3 atmósferas de presión.

Big Fu**ing Rocket

Pero lo mejor de todo es el diseño de las naves. Una especie de proyectil. El desarrollo modernizado de aquellos transbordadores de finales del siglo pasado que, como se puede ver, cautivaron a toda una generación. El BFR como lo ha bautizado. Las siglas de Big Fucking Rocket, perdón por nuestro francés.

Un cohete del que aseguran que se han hecho ya decenas de test satisfactorios y que tiene una gran ventaja. Musk sabe que vivimos en la era del ahorro y la reutilización. Y esa es la gran baza. El BFR se recupera y puede ser utilizado una y otra vez, como un avión.

Todavía menos explícito es el asunto de cómo colonizar Marte. Solo un par de charts para describir que hasta 2022 las misiones serán de transporte de materiales y que en 2024 ya habrá viajes para llevar tripulantes. Y luego unos bonitos diseños en 3D de cómo será la base marciana. Puro producto de una imaginación poderosa… y desbocada.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Qué significa la retirada de Estados Unidos de la UNESCO

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Pixabay

No es exactamente otro portazo de Trump. La directora general de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), Irina Bokova, anunciaba el pasado 12 de ostubre que Estados Unidos había decidido retirarse de la organización junto con Israel, pero el país había suspendido ya en 2011, bajo el mandato del presidente Obama, el pago de gran parte de sus contribuciones, como reacción a la entrada en el organismo de Palestina, como miembro de pleno derecho.

No es la primera vez que se va Estados Unidos

Estados Unidos e Israel no son los primeros países en retirarse de esta agencia de las Naciones Unidas. Sudáfrica, por ejemplo, también salió durante más de tres décadas, acusando a la organización de injerir en sus problemas raciales; solo volvió por iniciativa del entonces presidente Nelson Mandela.

Ni siquiera es la primera vez que se marcha Estados Unidos. Ronald Reagan (1981-1989) ya le dijo adiós al ente en 1984, en plena Guerra Fría, por considerar que se había politizado y era hostil a “las instituciones básicas de una sociedad libre, especialmente contra el libre mercado y la libertad de prensa”, declaró la Casa Blanca. Washington decidiría reintegrarse en la organización en 2003, bajo el mandato de George W. Bush, y por la puerta grande: pasó a financiar el 22 % del presupuesto de la Unesco, posicionándose como el país que más aportaba, seguido de Japón (9,6 %) y China (7 %). Lo hacía aún por los efectos de los atentados del 11S.

Fue uno de sus padres fundadores

Lo curioso de Estados Unidos es que fue uno de los países fundadores de la organización, nacida en 1942 con el impulso de los gobiernos de los estados europeos que combatían a los nazis y a sus aliados. Fueron cuarenta y cuatro los que acordaron la creación de este organismo centrado en la promoción y la protección de la educación, la cultura y la paz, entendidos como antídotos para evitar el estallido de otro conflicto de las características del que dejaban atrás. Hoy, la Unesco impulsa programas por todo el mundo, con el objetivo de mejorar el acceso a la educación, reducir las desigualdades o promover los avances científicos y la libertad de expresión.

Pero su existencia no está exenta de controversia, se cuestiona su verdadera utilidad

La situación en la que queda la UNESCO no es buena. La marcha de Estados Unidos es una estocada en su línea de flotación, ya que lleva tiempo viendo menguar su presupuesto y aumentar su deuda. En el momento en que la lucha contra el extremismo violento pide una inversión renovada en educación y en diálogo intercultural para prevenir el odio, es profundamente lamentable que Estados Unidos se retire de la agencia de Naciones Unidas que se ocupa de estos asuntos”, ha señalado Bokova.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Tres de cada cuatro insectos voladores han desaparecido

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Dos insectos voladores en el aire
Foto: Fir0002

Puede que no haya nada más molesto. Incluso no pican o muerden. Pero es imposible disfrutar de un día en la naturaleza sin que su presencia nos incomode. Por no hablar de una noche. Que como te duermas en el bosque te vas a levantar devorado por ellos. Los malditos insectos voladores. Ahora, quizá les echemos de menos cuando no estén entre nosotros.

27 años de análisis

Sí, puede sonar a una perspectiva imposible, pero según un estudio reciente no sea tan increíble como pensamos. Ya hemos hablado sobre el alarmante descenso de mariposas y abejas, pero al parecer es una tendencia en todas las especies voladoras. Así lo anuncia un informe realizado por el equipo del entomólogo Caspar Hallman.

Y no ha sido una investigación fugaz o apresurada. El equipo lleva 27 años analizando decenas de áreas protegidas de Alemania y estudiando la cantidad de biomasa acumulada en estas zonas. Y las conclusiones son alarmantes. En estas áreas ha desaparecido hasta el 75% de esta biomasa en este tiempo.

Problemas para la polinización

Según Hallman se trata de un descenso mucho más acusado del que ellos mismos habían vaticinado. Para contrastar las observaciones diseñaron un sistema de trampas con las que capturar insectos voladores. En la mitad del verano pasado, el descenso fue incluso mayor, llegando hasta el 82%.

No es una cuestión de que ahora nuestros picnics sean más cómodos y placenteros. No hay que perder de vista que estos pequeños animales son los responsables del 80% de la polinización en todo el planeta y el 60% de la dieta de los pájaros de menor tamaño.

Otro asunto será la explicación científica del fenómeno. No se puede atribuir a los sospechosos habituales. Al menos no solo se pueden explicar por el abuso de mestizadas o usos del suelo. Dado que este descenso parece ser global, los autores creen que habrá que investigar factores globales como las alteraciones climáticas para encontrar las causas de esta desaparición.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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