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Qué comer en Bélgica [Guía Gastronómica]

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comer en Bélgica
[CC] Jeremy-Keith en Flickr

Ahora que Bélgica está en las noticias y se acercan fechas para irse de vacaciones, hemos preguntado a nuestro blogger de viajes habitual en la sección Guía de Viajes Leequid, Marcos del Valle, cómo sobrevivir comiendo como un belga. Ya publicamos su Guía de Viaje de Bélgica gratuita aquí, pero como viajar es un placer y aún lo es más disfrutar de la comida a través de los platos más típicos de cada país y ciudad, vamos a hablar de qué lo podemos comer y beber en Bélgica y dónde, que también es muy importante.

Entre sus tesoros culinarios se encuentra la cerveza, con múltiples variedades; en Bélgica siempre habrá una que te encantará.

Breve historia de la cerveza

En tiempos de la peste durante la Edad Media, San Arnulfo, Abad y Obispo de Metz, famoso por elaborar cerveza de excelente calidad, recomendaba a sus fieles beber cerveza, puesto que el agua debía hervirse para elaborarla. Así, la cerveza resultaba menos mortal que el agua contaminada.

Esto pudo salvar la vida de miles de personas y la cerveza se convirtió en la bebida habitual.

Durante el siglo XIX los monasterios empezaron a elaborar sus propias cervezas para mejorar sus ingresos y poder reconstruir las abadías

 

Qué beber en Bélgica

Empezamos este recorrido por el estandarte de la gastronomía de Bélgica, la cerveza. Desde las marcas conocidas como Jupiler, Maes o Stella Artois, hasta las cervezas más fuertes como Judas o Duvel, pasando por las cervezas elaboradas en abadías que son las seis Trappist.

 

Algunas de estas cerezas alcanzan los 7 y 11 grados con lo que no están hechas para beberse muy rápido. Y cada marca tiene su vaso correspondiente, con su propio diseño.

Cada ciudad tiene sus marcas de cerveza, por lo que.es muy normal pedir la carta de cervezas locales.
Cervezas Trapenses; como la Chimay, Orval, Westmalle, Rochefort, Archel y la Westvleteren.
Cervezas Blancas; como la Hoegaarden o la Brugs Tarwebier.
Cervezas Lambic y afrutadas; con cerezas (la Krick) o con frambuesas (la framboise).

Qué comer en Bélgica

Entre los muchos platos más típicos para probar durante el viaje están la musaka de berenjena gratinada; Stoemp, una especie de puré de patata como guarnición de casi todo; Moules, mejillones al vapor servidos en cazuela con su salsa especial; Frites; patatas frita, que el Bélgica es el plato nacional por excelencia.

La carne suele ser de muy buena calidad; los clásicos Fillet Mignon o Cordon Bleau.

Los guisos de conejo son bastante típicos, como el carbonade flamande, un estofado de buey cocinado con cerveza. Boulettes, o albóndigas de diferentes tipos de carne y salsas, tan contunentes como los costillares.

En los restaurantes de Bélgica no es habitual dejar propina y hay que tener muy en cuenta que los horarios son bastante estrictos.

No es fácil encontrar un sitio abierto para comer después de las 14:30, ni para cenar después de las 22:00.

Y de postre…

En cualquier ciudad belga encontraremos puestos de delicatessen de chocolate, o artesanales, llamada chocolateries.

Entre las chocolaterías más famosas están Leonidas, Neuhaus, Corné, Galler, las preferidas de los belgas.

Entre lo más típico; el gofre. el postre autóctono que los belgas suelen tomar sin ningún otro elemento más pero se puede acompañar con nata, chocolate o fresas. Su precio medio es, aproximadamente, 3 euros aunque dependerá de los ingredientes.

Según las conclusiones de Marcos, en Bélgica se come muy bien y merece la pena conocer todos los detalles leyendo la guía completa en El Mundo se ve Bien. Comer en Bélgica.

Foto: (CC) Jeremy Keith – Flickr

Colaboradores

Firmas Invitadas y contenido elaborado libremente por diferentes colaboradores que enriquecen Leequid.

La belleza de una librería nueva

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Ojalá haber nacido en un librería, o morirse en una. Los libros son parte de nuestro ADN: el mundo está lleno de gente que necesita escribir y gente que necesita leer. Lectores lo somos todos, más o menos curtidos o más o menos experimentados, pero un libro entre las manos es una constante en nuestra vida.

Creo que por eso todos deberíamos ver nacer una librería al menos una vez en la vida. Porque siempre trae esperanza y nos explica un poquito mejor quiénes somos.

El parto de una nueva librería.

El sábado pasado vi nacer una. Fue un acontecimiento que Pérez Galdós, si hubiera estado, podría haber añadido en sus Episodios Nacionales. No se puede decir que haya visto muchas librerías en su primer día en el mundo, pero sí he estado en bastantes inauguraciones, cosa que me permite darme cuenta de que las librerías pertenecen a una dimensión distinta.

Para empezar, en las librerías hay niños. Pero los hay de verdad, no esos muñecos agarrados de las manos de sus padres, preguntándose inocentemente qué hacen allí. El sábado había niños siendo niños. No, aún más bonito, había niños poniendo esa cara que sólo los niños saben poner: la de estar descubriendo un nuevo mundo que, aparentemente, nadie había sabido ver hasta entonces. En esa librería, tan nueva, tan llena de historias complejas, había decenas de niños entusiasmados por libros y por manualidades, por toda la creatividad que de repente se expandía frente a sus ojos. Entonces, ya no solo había niños, sino lectores llenos de ilusión. Había muchas miradas nuevas y aún más necesarias: con la librería, vimos nacer un futuro que probablemente tardemos años en comprender del todo, pero que será tremendamente gratificante.

Los libros nos hacen un poco más felices

La cultura abrazó desde direcciones muy diversas a personas muy distintas. La librería sufrió una metamorfosis para convertirse en santuario. Sin atisbo de fanatismo, todos los asistentes creímos en una misma idea con mucho cariño: los libros nos hacen un poco más felices a cambio de muy poco. 

Como esa frase que ya nadie sabe a quien atribuírsela: no pases la noche con alguien que no tenga libros, tampoco te quedes con una persona que no suspira al entrar en una librería.

Mucho menos si no lo hace en una pequeña y nueva, de las que las estanterías aún tienen más ilusión que libros y todos ellos te están pidiendo, por favor, que los hojees.

Deja que una librería te adopte y tú adopta una librería. Cambia tu estado de Facebook por “en una relación estable con la librería de tu barrio”. Los libros no son capricho, son constituyentes de lo que significa ser uno mismo.

Por ello, un beso muy fuerte a La Carbonera, la librería que he decidido adoptar y que yo sé que ella me adoptó a mí antes de que yo si quiera pudiera sospecharlo.

Imagen de Public Co en CC para Pixabay

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

‘La batalla de los sexos’, escenificar la desigualdad en un partido de tenis

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Crítica de 'La batalla de los sexos', de Jonathan Dayton y Valerie Faris

La batalla de los sexos es la nueva película de los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris, que obraron aquel milagro de taquilla que fue Little Miss Sunshine, pero también la ingnoradísima Ruby Sparks. En la misma envoltura indie del primer éxito pero con una ambición claramente más comercial, este estreno narra el enfrentamiento que tuvo lugar en 1973 entre Billie Jean King (interpretada por una gloriosa Emma Stone) y Bobby Riggs (intepretado por un no también fantástico aunque algo histriónico Steve Carrell).
Ella es una campeona estadounidense de tenis femenino, que se encuentra en esas fechas en plena vorágine reivindicativa junto con otras tenistas para pedir igualdad salarial entre hombres y mujeres en el deporte que ama. ¿No suena actual, pese a la distancia en años? Tiene, además, problemas en casa por su reprimida orientación sexual, asunto que los Faris han sabido explicitar con talento a base de una narración en gran medida visual, la misma vía por la que abordan otros temas tratados en esta película formalmente cuidada, empezando por la propia imagen granulada que evoca el cine de los setenta
Riggs, por su parte, ya retirado del tenis, vive de su mujer, Priscilla (Elisabeth Shue), y a espaldas de ella, dilapida el dinero en apuestas. Es, justamente, ese olfato para sacar tajada lo que lo lleva a promover un partido que bautizará como ‘la batalla de los sexos’, aparentemente para apoyar la causa de su contrincante, aunque en realidad quiere, sobre todo, reubicarse en la cresta de la ola social, donde lo subió el tenis años antes. Ante las cámaras, cultiva una imagen de personaje de ‘macho’ con el que encubre las frustraciones y vacíos con los que lo golpea la vida.
Juegos de pista, juegos de dobles identidades, de dobles intenciones, de apariencias. Comedia y melodrama en una película que probablemente pase sin pena ni gloria, y probablemente no merezca más laureles, aunque es capaz de combinar, con notable  efectividad, elevadas dosis de comedia y entretenimiento con una historia sugerente.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

La Gran Muralla Verde de África que frena la desertificación

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Imagen de la Muralla Verde africana

Construir murallas que nos separen es algo que parece dársenos muy bien a los humanos. Altos muros que dividen a las poblaciones entre unos y otros. Que impiden el paso y nos da la falsa sensación de seguridad frente a amenazas inventadas. Pero no todas las murallas son iguales ni cumplen la misma función.

Detener al Sáhara

Existe en África una muralla muy diferente. Un muro de árboles que trata de detener el que se antojaba inexorable avance del Sáhara. Se trata de una obra enorme, casi impropia de un continente con tanto problemas de infraestructuras como el africano.

Y más si se tiene en cuenta que 14 países subsaharianos han tenido que ponerse de acuerdo para establecer esta barrera natural y evitar que la arena devorara su superficie. La obra ha supuesto la plantación de millones de árboles.

Especies autóctonas

En su mayoría se trata de ejemplares jóvenes de especies autóctonas como la palmera datilera del desierto, el ciruelo de Indias o las acacias. Árboles que se adaptan bien a las condiciones muchas veces extremas del terreno u que configurarán una inmensa masa arbórea que se comenzó a plantar en 2007 y que en la actualidad recorre caso 8.000 kilómetros de largo con 15 de ancho en sus zonas más frondosas.

Y es ahora, diez años después, cuando se están empezando a ver los primeros resultados del muro verde. Sobre todo en Senegal, uno de los países más afectados y de los que más empeño a puesto en el proyecto.

En total se han invertido más de 7.000 millones de euros en una muralla verde que tendrá una doble función. Por un lado evitar la desertificación de millones de hectáreas que mantienen a importantes comunidades africanas. Por otro, mitigar los efectos del cambio climáticos que en esa área están siendo especialmente severos.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Un “thumbs up” para programas de televisión

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Hay un movimiento en el sector de los productores de contenido y noticias hacia unas mejores herramientas para validar contenidos. Desde los Fake News pasando por los blogs que emiten noticias que nadie valida a programas de televisión que se emiten en horario infantil donde se ve de todo… los propios medios están poniendo en riesgo parte de su credibilidad.

La máxima de la libertad de expresión, puede entrar en conflicto con la Confianza en esos contenidos si no se usan las herramientas adecuadas que permitan validarlos.

Algunas plataformas están intentando sacar herramientas que permitan validar y dar confianza a sus usuarios sobre los contenidos emitidos. Los anunciantes igualmente necesitan ser capaces de identificar que los contenidos donde su publicidad se emite son de confianza. Ya ha habido varios casos de crisis de reputación tanto en cadenas de televisiones como en plataformas de contenidos donde los anunciantes se han encontrado que sus anuncios se insertaban en contenidos generados con escasos criterios de calidad.

¿Qué necesitamos para generar confianza en el sector de los contenidos?

No se trata de valorar los contenidos. Se trata de generar confianza en los contenidos. ¿Este libro que estoy comprando tiene la calidad mínima necesaria para que mi hija lo lea? ¿Este canal de Youtube es adecuado para mis hijos? ¿El contenido de este blog es auténtico y cuando pone publicidad lo indica con claridad? Existen muchos casos donde la Confianza de un medio con sus usuarios se rompe por un caso en concreto y eso genera una epidemia en el sector. Si unos blogs dejan de ser fuentes de referencia de contenidos, ese problema se puede expandir al sector.

Si el concepto de “fake news” se empieza a propagar en Facebook puede ser la excusa para bloquear medios de comunicación en esta red social.

Lo que necesitamos es un sello que permita identificar contenidos cuyos criterios de publicación sean suficientes para poder identificarlos como de Confianza. De nuevo repetimos, no se trata de calidad, se trata de veracidad, transparencia y satisfacción por parte de los usuarios.

El NPS para los contenidos

La satisfacción de los usuarios debe ser un aspecto clave para que esta generación. No sólo se trata de audiencias, sino de saber si esa audiencia está contenta con la emisión, contenido.

El objetivo de todos estos indicadores es conseguir validar de una forma clara los contenidos y tener unos baremos que sirvan para clasificar contenidos de forma uniforme.

Puedes ver más información en esta noticia “Decisiones informadas para consumir contenidos audiovisuales”.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

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