Qué hacer un fin de semana en Barcelona

Hay tres cosas a las que una debería dedicarle el fin de semana en Barcelona: Los vermús, la cultura y sus calles. Además, este...

Big data e inteligencia artificial para el bien común

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Cada vez que escuchamos big data e inteligencia artificial pensamos en el dominio de las máquinas sobre los humanos. En Terminator o en como Amazon nos gobernará por encima de nuestras posibilidades. El caso es que toda esta tecnología también se puede usar para el bien común. Sic4change.org o la Universidad Politécnica de Madrid están desarrollando proyectos que van en esa línea.

La estufa Patsari en México

Como un ejemplo de este tipo de proyectos, está la estufa Patsari en México que pretende dar una solución más sostenible al consumo de madera en la población rural.

Vente a la conferencia que se celebra el día 11 de septiembre

Fundación Seres participa en esta conferencia para dar forma a estas ideas y sobre todo exponer casos reales de desarrollo donde la tecnología impulsa el bien común.

Los ponente confirmados en esta conferencia sería:

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Facebook emprende una cruzada contra las noticias falsas

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Pixabay

La propagación de noticias falsas en redes sociales y la ingenuidad o indiferencia con las que nos las tragamos empieza a ser un problema. Facebook, que ha denunciado en un comunicado haber encontrado páginas que usaban su sistema de anuncios para propagar informaciones que no son verdaderas, ha decidido ahora tomar cartas en el asunto, añadiendo, en un proyecto piloto, un botón para advertir de posibles falsedades. El procedimiento posterior de la empresa una vez denunciada la información será encargar a periodistas y organizaciones a analizar la veracidad del texto en cuestión, aunque, para que en el futuro no entre en juego el factor humano, la red social ha advertido que está trabajando en un algoritmo que automatice el proceso.

Penalización a quien comparta

Lo que no está previsto, por ahora, es que si se detecta que una publicación es falsa se elimine del newsfeed o selección de los contenidos más interesantes de los días más recientes. Simplemente se dejará de promocionar para que no se comparta sin control y se difunda. Además, si una página comparte, de manera continuada, noticias que Facebook ha detectado como falsas, no se le permitirá hacer uso de la promoción en los muros de la plataforma, lo que se parece a la política al respecto de Google, aunque a diferencia de el buscador sí permitirá que suen el sistema de publicidad si dejan de compartir falsedades.

No es la primera vez que Facebook trabaja en esta línea de combatir el fraude informativo. Ya lo intentó con su fact-checking system, hace meses.

 

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Un juez salva el Amazonas (de momento)

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Imagen aérea del Amazonas
Foto: NASA

No hay lugar de la Tierra que esté libre de la avaricia humana. Si no lo están los polos, territorios inhóspitos y remotos, lo va a estar la Amazonía. Que sea la principal reserva de la biosfera, el auténtico pulmón del planeta y el mayor espacio de biodiversidad del globo parece dar igual.

Cobre y oro bajo la selva

Al menos para el gobierno brasileño de Michel Temer. Hace unas semanas aprobó la autorización para que empresas privadas realicen excavaciones mineras en una de la reservas que se encuentra en pleno Amazonas.

En concreto se trata de la Reserva Nacional de Cobre y Asociados, donde hasta ahora solo compañías públicas podían realizar trabajos. Como el nombre indica, es un terreno que se supone rico en minerales como el propio cobre, pero también oro, hierro, níquel o manganeso. Este espacio, de más de 26.000 kilómetros cuadrados, se determinó como libre de explotaciones mientras en 1984. Ahora, el gobierno quiere cambiar esta decisión.

Detrás de esta decisión se encuentra la necesidad del país sudamericano de reducir su galopante déficit. Una vez más, las naturaleza paga las erróneas políticas de los hombres.

Pero no solo la naturaleza está en peligro ante esta decisión. También las numerosas comunidades indígenas, muchas de ellos con escaso contacto con el exterior, que viven en el área verían comprometida su supervivencia.

Un juez dijo ¡alto!

Afortunadamente, la justicia brasileña ha parado los pies a su gobierno. El juez del distrito federal de Brasilia decidió suspender la decisión gubernamental. Adujo el magistrado que el cambio en las formas de explotación de la reserva no peude realizarse mediante una decisión administrativa del presidente. Que es necesario que pase por la cámara de representantes para ser debatida y votada.

En cualquier caso, la decisión del juez no supone la detención definitiva de la explotación minera privada de la zona, sino más bien un mero aplazamiento. Habrá que permanecer atentos a la decisión de la Cámara de Diputados brasileña.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Un micrófono (de radio) para el Sáhara

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Pixabay

El problema del Sáhara lleva cuatro décadas sin permitir la evolución de su población, y se ha convertido en un foco de inestabilidad e inseguridad en la región norteafricana. Todo comenzó en los años 70 como una lucha contra la colonización española, siguiendo la ola descolonizadora que recorría varios continentes. Las tropas españolas comenzaron a retirarse del espacio (más tarde de lo prometido), y aprovechando el vacío de poder, Marruecos y Mauritania trataron de ocuparlo.

Decenas de miles de saharauis huyeron a Argelia y se ubicaron en campos de refugiados en mitad del desierto, de donde todavía no se han podido marchar hoy. Mauritania terminaría reconociendo la autonomía del Sáhara, pero no así Marruecos, ante el que se levantaría el Frente Polisario, hasta que ambas partes firmaron el alto el fuego en 1991 por impulso de la ONU. Con todo, al final de la guerra, Marruecos pasó a controlar un 80% del territorio del Sahara Occidental, lo que incluye casi todas las zonas pobladas y los ricos caladeros de pesca.

Un referendum que no llega

Marruecos levantó, además, una barrera de más de 2.200 kilómetros para separar ambos territorios. El acuerdo estipulaba la creación de un censo para celebrar un referendum en el que los saharauis puedan elegir entre la integración en Marruecos o la independencia. Los saharauis siguen esperando ese censo, después de que varias intentonas de la ONU por realizarlo le hayan resultado inaceptables a Marruecos.

Son muchas las iniciativas que se han puesto en marcha en nuestro país para reclamar una solución ante el conflicto del Sáhara, y acaba de nacer otra: un grupo de 17 periodistas radiofónicos, que apoyan la causa saharaui, ha lanzado el proyecto Un Micro para el Sáhara, para “dar voz al pueblo saharaui”, indican en su web, “así como ayudar a que ellos conozcan ciertas herramientas en las que apoyarse para luchar por un Sahara Libre”, añaden.

Talleres de radio

Para ello van a realizar un viaje entre el 7 y el 17 de octubre a los campamentos de refugiados de Tinduf, donde desde hace más de 40 años viven miles de refugiados saharauis, con el fin de desarrollar talleres de comunicación tanto para los profesionales de la Radio Televisión Nacional Saharaui, para el que también se prevé abastecer con material de apoyo, como para los ciudadanos. Documentarán y grabrán todo el proceso para contar, a su vuelta, “historias que ocurren en medio del desierto”, relatan.

Entre los profesionales de la radio que ya han expresado su apoyo a esta causa, Ángel Carmona, director de Hoy Empieza Todo en Radio 3; Amaya Prieto, directora de Viaje al Centro de la Noche en RNE y Javier Hernández, subdirector de El Canto del Grillo de RNE.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

¿Qué pasaría tras una guerra nuclear?

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Prueba de una bomba nuclear
Foto: United States Department of Energy

El temor de nuestros padres vuelve a ser nuestro miedo. Después de varias décadas en las que la amenaza nuclear parecía una cosa de películas o de cómics, ahora de nuevo se cierne sobre nosotros. Claro, con los dedos regordetes de Kim Jong Un y de Donald Trump merodeando el botón nuclear, mejor será que vayamos pensando en lo peor. Al menos para estar prevenidos.

100 bombas nucleares

¿Qué pasará si a estos dos personajes les da por desencadenar una guerra nuclear? Pongamos que a la fiesta se anima Putin, porque, claro, con sus propias cabezas nucleares, no se va a quedar mirando: Y así, entre unos y otros, teniendo en cuenta que India y Pakistán también disponen de misiles de este tipo, al final caen sobre la tierra 1000 bombas equivalentes a la que fue lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima.

Si estás cerca del impacto del proyectil, no hace falta que te expliquemos qué te sucederá. Lo más interesante, porque afectará a más gente, es que sucederá a los demás. Lo primero serán las más de cinco millones de toneladas de polvo, en su mayoría carbón, que ascenderían a la atmósfera. Se trata del producto de la combustión de elementos orgánicos que arderían tras las explosiones.

Los vientos provocarían que esta capa de polvo cubriera gran parte de la Tierra. La temperatura bajaría alrededor de dos grados de modo casi inmediato. Y se mantendría así durante al menos 3 años. El la década siguiente, el clima solo recuperaría un grado.

3.000 millones sin alimento

A menos calor, menos lluvias. Las precipitaciones descenderían en un 10%. Estos dos fenómenos acabarían con las tierras de cultivo en gran parte del globo. Y en el resto, reducirían su productividad. Más de 3.000 millones de personas se verían afectadas directamente por esta crisis agrícola. Pero el resto de los habitantes del planeta sufrirían la crisis de modo indirecto.

Pero, ni de lejos, eso sería lo peor. Lo más grave es que las reacciones químicas producidas por las bombas destruirían prácticamente la capa de ozono. Y sin esa capa seremos presa de las radiaciones ultravioletas provenientes del Sol.

Es decir, a las radiación de las bombas se unirá la que genera nuestra estrella. Mutaciones del ADN y cáncer de piel serán tan frecuentes como un constipado.

Durante mucho tiempo, los científicos pensaban que el invierno nuclear acabaría con la vida en la Tierra, al menos con la nuestra, en pocos años. Ahora parece que los nuevos modelos no son tan pesimistas. Pero esperemos no tener que comprobar quién tenía más razón.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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