La vida de Borges, en cómic

El guionista Óscar Pantoja y el dibujante Nicolás Castell han unido fuerzas e ingenio para ofrecernos un testimonio en cómic de la vida de...

El paseo -sostenible- de Jane

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Imagen: cubierta de 'El paseo de Jane'

Un paseo por Madrid inspirado por las enseñanzas y la actitud de la urbanista y activista Jane Jacobs, que este 2016 cumpliría 100 años. Fue en 2010 cuando se emprendió, a imagen y semejanza de experiencias similares en otras ciudades, con las de Toronto (Canadá) como pioneras, la iniciativa ‘El paseo de Jane’, organizada por varios colectivos, asociaciones vecinales y todas las personas que, individualmente, se han querido sumar a ella. Se trata de recorridos por barrios de Madrid donde se exploran sus calles y se piensa sobre ellas, y cada participante debe compartir con los demás lo que sepa de ellas y sus ideas.

Repensando los barrios de Madrid

Hasta ahora, la iniciativa recogía sus experiencias en su blog. Pero, con ocasión del centenario de Jacbos, el colectivo publica ahora, con la editorial Modernito Books, el libro colectivo El paseo de Jane, escrito a veinte manos e ilustrado por ocho artistas, para repasar estos años de caminatas y recopilando textos sobre la oportunidad de que los distintos barrios que han recorrido – de Lavapiés y Malasaña, a Carabanchel, Tetuán, Vallecas o la Cañada Real, así como enclaves de la perieria como Arganzuela- tengan la configuración que tienen.

En suma, se plantea que Madrid es una ciudad cercana, muy viva y querida por sus vecinos en muchos barrios, pero también muy afectada por la irracionalidad de los planes urbanísticos que se han sucedido en su territorio. El libro repasa someramente la evolución y la historia de los barrios a los que se refiere, y aborda cuestiones como el patrimonio, la vivienda o la gentrificación, y muestra cómo Madrid ha tenido que enfrentarse a la misma disyuntiva que denunció Jane Jacobs hace cincuenta años en relación con Estados Unidos: apostar por un urbanismo especulativo, planificado sin consultar a los vecinos, o por uno cercano e integrador, que cuente con la opinión y necesidades de la comunidad.

De ollas a presión a mercados infravalorados

En estas páginas se habla de esa olla a presión que supone la disparidad de tipos de vivienda de Lavapiés, desde infraviviendas a hostels; de la cantidad de espacios históricos y a menudo abandonados de Chamberí; el problema de la gentrificación; o los retos que afrontan los mercados madrileños, algunos recuperados con más fortuna que otros.

Jane Jacobs, considerada una de las teóricas más importantes del urbanismo, nos dejó un planteamiento de la vida en las grandes ciudades basado en construir las ciudades con la participación de quienes las habitan, una reivindicación en pos de humanizar las ciudades. Una de las mayores luchas de esta también activista fue evitar que se aprobara la construcción de la autopista Lower Manhattan Expressway, un proyecto de Robert Moses, partidario de priorizar la circulación del tráfico en la planificación urbana, para unir los ríos Este y Hudson en Nueva York. La propuesta pasaba por demoler  barrios históricos y desplazar a unos 10.000 trabajadores. Este episodio de la vida de Jacobs se refleja en el documental Jane Jacobs vs Robert Moses: la pelea urbana del siglo, que puede verse aquí.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Snapchat marca el momento en el que te haces viejo

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Foto: Adam Przezdziek

Cada generación tiene su propia cuña para agrandar la brecha con la anterior. Si desde los años cincuenta esa herramienta había sido la música, la ropa y el pelo, en los tiempos que corren tenía que ser la tecnología. Primero fueron los youtubers y su inaprensible sentido del humor para mayores de 30 años; ahora es una aplicación social para móviles llamada Snapchat.

Caduca a las 24 horas

Snapchat subvierte todas las normas que se tenían por lógicas para las redes sociales. Básicamente es una app que permite al usuario compartir imágenes y vídeos con sus amigos, pero estos contenidos desaparecen completamente a las 24 horas. Además su uso más extendido es el de enviar estas fotos o vídeos de manera privada. Quizá estos dos factores sean parte de su éxito, si se tiene en cuenta que los post antiguos en redes sociales y las fotos comprometedoras se han convertido en dos factores problemáticos para los usuarios, basta preguntar a algunos políticos españoles para comprobarlo.

Cosa de millenials

Otra razón de su extensión es la adopción como red favorita por los millenians, aquellos nativos digitales que conciben el móvil como una extensión de su personalidad. Los usuarios empiezan a usar la aplicación a los 13 años y el 75 por ciento de sus usuarios son menores de 25 años. Desde su aparición en 2011, Snapchat fue creciendo poco a poco hasta experimentar un ascenso exponencial en el último año, en el que ha alcanzado los 150 millones de usuarios activos diarios, lo que ha hecho que supere a otras plataformas sociales como Twitter, y que se publiquen más de 400 snaps diarios.

Su opción estrella es la de añadir filtros a los selfies, de manera que el usuario puede aparecer como un perrito, un zombie, coronado de flores o el popular faceswap, es decir, intercambiar su cara con la de un amigo. Además estos filtros se renuevan constantemente.

Por encima de 40 te explota la cabeza

Aunque sus funcionalidades son muy sencillas, el uso presenta cierta complejidad. Quizá sea esto lo que hace que los usuarios de más edad tengan problemas con Snapchat. Una reciente viñeta en The New Yorker lo describía con su habitual sarcasmo. Tres policías analizaban el cuerpo inerte de un hombre al que le ha explotado la cabeza con el móvil en la mano. El dictamen era claro: “Otro mayor de 40 años intentando usar Snapchat”.

 

Foto: Olja Antic
Foto: Olja Antic
Foto: Oakley Foxtrot
Foto: Oakley Foxtrot
Foto: SurFeRGiRL30
Foto: SurFeRGiRL30

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Entrevista

Fabiana Pavel

Arquitecta. Doctora en Arquitectura, especialidad Conservación y Rehabilitación; investigadora GESTUAL-CIAUD-FAUL (Facultad de Arquitectura de la Universidad de Lisboa). Miembro de la Dirección de AMBA (Asociación de Vecinos de Bairro Alto).

Fabiana Pavel: El Turismo masivo desaloja a la población local de sus hogares [Entrevista]

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Fabiana Pavel
Foto: ©Luis Tavares

Fabiana Pavel, Arquitecta italiana residente en Lisboa, ha presentado en el reciente congreso Contested_Cities celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid una interesante ponencia sobre la Gentrificación, Turismo y Derechos de la población residente. Hemos aprovechado para preguntarle sobre un tema que afecta a capitales como Madrid o Barcelona y pequeñas poblaciones de todos los países visitadas por millones de turistas cada año. Mientras unos lo consideran una fuente de ingresos que asegura la supervivencia y conservación de esos lugares, otros, como ella, consideran que en realidad se están destruyendo irremediablemente. Esto fue lo que nos contó.

 

El turismo acabará con las ciudades tal y como las conocemos haciéndolas todas iguales.

Para Pavel, los centros históricos o bien se encuentran en grave estado de degradación o son objeto de intereses inmobiliarios. Estos recurren, de forma muchas veces distorsionada, a los conceptos de rehabilitación, regeneración o recalificación urbana, asociándolos en realidad a prácticas de gentrificación y/o renovación. La arquitecta experta en el tema cree que el incremento del turismo cultural asociado a una mayor facilidad de desplazamiento, así como el marketing cada día más elaborado, han transformado el turismo cultural un fenómeno de masas.

“La globalización de la economía se manifiesta también a través del turismo, aportando beneficios, y a la vez, excluyendo las identidades locales y transformando los espacios en objetos de consumo”.

En términos urbanísticos, esta situación lleva al reemplazo del comercio tradicional, la construcción de hoteles, la transformación de domicilios en alojamientos turísticos, el incremento de los valores inmobiliarios y del coste de vida, factores que, a su vez, conducen al éxodo de sus habitantes.

 

¿Qué es gentrificación explicado para alguien que viaja a otro país atraído por las fotos de los folletos o publicadas por sus amigos en redes sociales?

F.P.: La palabra “gentrificación” es un neologismo creado por la geógrafa británica Ruth Glass en 1964, y se refiere, de forma muy simplificada, a la sustitución de una población de parcos recursos económicos por otra de mayores recursos. Por lo que en la base del concepto, está una cuestión social cuyo principal motor es el capital económico. Desde los años sesenta hasta hoy, la economía, la cultura y el paisaje urbano han sufrido grandes cambios. Según varios investigadores, y yo misma, lo que permanece válido y caracterizador del proceso es la sustitución, forzada, de la población; es decir, el turismo de masas conlleva la sustitución de la población residente por otra, que está de paso, alojada en hoteles, hostels y airbnb. La población residente resulta, entonces, desalojada de formas muy diversas y más o menos directas.

No debemos culpar al turista, pues él es igualmente impulsado a “consumir” el espacio, el mismo espacio que es indispensable para el residente como su forma de estar en el mundo.

Las fotos y folletos publicitarios de los que hablas son fruto de un marketing urbano extremadamente bien construido, que ilude (engaña, burla) también a los turistas, a quienes se promete un escenario perfecto y atemporal.

 

Con la Gentrificación, comercios tradicionales son sustituidos por franquicias, generalmente de hostelería, perdiendo las ciudades su personalidad y puestos de trabajo consolidados o de empresa familiar a cambio de empleo precario. (Foto: Leequid)
Con la Gentrificación, comercios tradicionales son sustituidos por franquicias, generalmente de hostelería, perdiendo las ciudades su personalidad y puestos de trabajo consolidados o de empresa familiar a cambio de empleo precario. (Foto: ©Leequid)

 

¿Por qué es negativo este efecto cuando podría pensarse que es una forma de conservación de los barrios tradicionales poniéndolos en valor económico?

F.P.: Porque si es verdad que existen algunos habitantes o comerciantes que consiguen obtener algún beneficio, en general, éste no se comparte con la población, sino que se lo quedan las grandes empresas multinacionales y, normalmente, no se redistribuye, ni tampoco se reinvierte en la administración de la ciudad. Venecia es el ejemplo más llamativo de esta situación.
Además de la cuestión económica, del punto de vista de la rehabilitación y de la arquitectura, lo construido no es realmente restaurado. Los conceptos de rehabilitación y recuperación se utilizan de forma estratégica para esconder procesos de renovación y de fachada. Es muy común escuchar que “al menos los edificios que estaban en malas condiciones se recuperaron” y que “un día pueden volver a utilizarse como viviendas”. Pero la transformación interna de un edificio cambia la lógica del mismo, los espacios necesarios para un hotel son totalmente diferentes de los espacios necesarios para una vivienda. Además, el patrimonio no se limita a la fachada, la arquitectura es una obra de arte con muchos componentes y, como tal, tiene implicaciones sociales.
Somos llevados a pensar que si el edificio tiene una pintura bonita en su exterior, está conservado, pero insisto en que los valores patrimoniales de la arquitectura no se limitan a su fachada. A su vez, los valores inmateriales también se transforman en consumo y son desprovistos de su significado real.

 

¿Cómo puede un turista concienciado evitar la gentrificación? ¿Por qué debería evitarla?

F.P.: Antes, durante y después del viaje debería procurar entender, dentro de lo posible, cuál es la realidad socio-cultural y económica del lugar que visita. Evitar consumir lo mismo que encuentra en su país de origen, y sobre todo, tener presente, como viajante, que sus exigencias pueden no coincidir con las de un residente.
El caso que estudio con detalle es el Bairro Alto, en Lisboa, barrio tradicional de la vida bohemia de la que los propios habitantes se enorgullecen; pero la misma cambió mucho en los últimos años, y más de una vez, se volvió un objeto de consumo. La higiene y el ruido se volvieron problemáticos para sus habitantes, aunque en este aspecto considero que los propios lisboetas tienen mucha culpa, con comportamientos que denotan sobre todo falta de civismo. Yo pregunto: ¿te gustaría que alguien se pusiera tocando la guitarra a las 4 de la mañana en la puerta de tu casa? Por eso es importante que tanto los turistas como los mismos lisboetas sepan respetar y preservar el espacio público.

¿Por qué debería evitarla? Porque el viaje es, ante todo, una experiencia interior que nos ayuda, al confrontarnos con los demás, a entendernos a nosotros mismos. Si viajamos impulsados a consumir lo que consumimos en casa, el viaje no aportará nada a nuestro desarrollo personal. Además, al viajar, tenemos que ser conscientes de que estamos entrando en un espacio que no nos pertenece y que, por lo tanto, debemos respetar.

Lisboa es una ciudad fotogénica y pintoresca, famosa por su aspecto decadente que le da autenticidad ¿Durará mucho tiempo así? ¿Cómo ha cambiado en los últimos años?

F.P.:  Ésta es una cuestión muy contradictoria. Yo amaba aquella Lisboa decadente y romántica. Sin embargo, no podemos olvidar que aquella decadencia implicaba la falta de condiciones básicas de habitabilidad. Esa visión se dio a conocer, por ejemplo, con el film “Lisbon Story” de Wim Wenders, o con la novela de “Sostiene Pereira” de Tabucchi, y representa una visión congelada en el tiempo que, aunque bella, no es deseable.

Lo que hoy preocupa es la presencia de una sociedad, en la mayoría de los casos necesitada, que reclama el derecho a ser portadora y (re)productora de su propia identidad y de su espacio.

Un hecho que me gustaría destacar es que en la década de noventa, el Ayuntamiento de Lisboa lanzó un proyecto pionero que procuraba la rehabilitación de las casas, para que los habitantes pudieran ganar las condiciones de habitabilidad que le faltaban, con el objetivo de proporcionarles las condiciones básicas de vida indispensables y así permanecer en su lugar de residencia. En esta época, el arquitecto Felipe Lopes, director de la Dirección Municipal de Rehabilitación Urbana (DMRU), defendía, con números, que para el Estado era más económico la rehabilitación de edificios en el centro de la ciudad que la nueva construcción de viviendas sociales en la periferia.
El pintoresco es romántico, pero irreal. Lo que es indispensable es proporcionar a todos el derecho a la ciudad.

 

¿Qué hubiera pasado sin la gentrificación permitida por las autoridades? ¿Qué alternativa había?

F.P.: El Ayuntamiento de Lisboa ya tenía la solución que fue defendida, como he dicho antes, por la DMRU y el arquitecto Felipe Lopes. El cambio político para un juego claramente neoliberal hizo perder la experiencia alcanzada en aquellos años, y también, es importante subrayar, se perdió la inversión económica que ya se había hecho. Las políticas urbanas no pueden nunca tener un efecto inmediato, tienen que mantenerse para que se consigan resultados a largo plazo.

 

¿Conoce algún caso parecido en otras partes del mundo?

F.P.: En España, el caso más conocido y representativo, genialmente explicado por Manuel Delgado, es Barcelona. Recientemente muy bien trabajado por mi amigo y compañero Agustín Cócola Gant. En todo caso, el modelo se repite en todo el mundo, desde Venecia hasta Nueva Orleans.

 

¿Qué es lo peor a nivel social de este fenómeno?

F.P.: Quitarle a la población el derecho a la ciudad, en favor de un beneficio económico que favorece sólo a las multinacionales.

 

¿Y no hay nada positivo? ¿No se beneficia la ciudad o el ciudadano normal de este proceso y desarrollo comercial y turístico? ¿No crea empleo o hace mas diversa y cosmopolita la población?

F.P.: En la gran mayoría de los casos sólo se crean trabajos informales y/o de corta duración que, en realidad, acaban por incrementar la deuda individual y pública. De forma muy sencilla y sintética, la mayoría de las personas que trabajan en el sector turístico no tienen contrato de trabajo, no tienen beneficios fiscales (aspectos que, por lo menos en los países europeos, después de la Segunda Guerra Mundial, se habían conquistado con muchas luchas) y acaban, al cabo de pocos meses, en el paro, con costes para el Estado.

La ciudad, desde un punto de vista patrimonial, se reduce, así, a un mero objeto de consumo. A mi modo de ver, los ayuntamientos están cometiendo un gran error histórico.

 

¿Queda algún barrio en Lisboa que no se haya gentrificado aún y que nos pueda recomendar?

F.P.: En el centro de Lisboa no existe un barrio entero que esté a salvo de este fenómeno. Aún existen algunos pequeños y pocos lugares, que guardo como un tesoro, pero si os interesan, estaré encantada de acompañaros y llevaros hasta ellos.

 

Despedimos a la Dra. Pavel, después de haber compartido un plato de jamón al que acompañaba la receta nada castiza de verduras en tempura, en la terraza de un pequeño callejón que une los barrios de Conde Duque con Malasaña. Nos ameniza la cena entrevista un acordeonista interpretando la banda sonora de Amelié y La Vida es Bella. Probablemente, salvo el jamón, podríamos estar en cualquier calle turística de la vieja Europa. Los vecinos, resignados, apagan las luces.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

La Unión Europea prorroga el uso del polémico herbicida glisofato

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Fuente: Greenpeace

La Comisión Europea ha prorrogado la autorización para utilizar en los estados miembros el polémico herbicida glifosato. Después de tres aplazamientos, y debido a que la autorización vigente sobre el uso de productos que contienen este material caducó el pasado 30 de junio, la Unión ha tomado esta decisión de prolongar su periodo de uso hasta que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas publique su dictamen al respecto de su salubridad. Un plazo que, en cualquier caso, no podrá sobrepasar los 18 meses, esto es, no podrá prolongarse más allá del 31 de diciembre de 2017.

Ayuntamientos españoles en contra

La medida se ha adoptado a pesar de la oposición de algunos estados miembros y la protesta de algunas asociaciones y expertos. El ayuntamiento de Badalona, seguido de los de varias ciudades catalanas, inició en 2015 los trámites para abandonar el uso del glisofato, y el Ayuntamiento de Madrid siguió el mismo camino el pasado marzo.

El glisofato, el herbicida más utilizado del mundo, sobre todo el que produce Monsanto Agricultura España, está en la lista de elementos probablemente cancerígenos de la OMS. Pero esta es solo una de las causas por las que Greenpeace o Ecologistas en Acción desaconsejan su empleo, también aducen que, usado masivamente, como suele hacerse, tiene gran capacidad para acabar con todas las plantas sobre las que se aplica, no solo con las “malas hierbas”, excepto si se trata de cultivos transgénicos, que han sido modificados para ser tolerantes a este compuesto; y también critican su acción contaminante de suelos, agua y los organismos acuáticos. Greenpeace ha habilitado incluso una petición, a la que cualquiera puede adherirse, para que se prohíba el uso del glisofato. Además, la ONG critica que la Comisión Europea haya extendido la licencia de 37 pesticidas, incluidas algunas sustancias que la agencia ECHA ha clasificado como amenaza para la salud.

En votaciones previas a la de este aplazamiento de la Comisión, Malta ha votado en contra de revalidar la licencia del herbicida, y otros siete se abstuvieron –Alemania, Francia, Italia, Grecia, Austria, Portugal y Luxemburgo-.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

La primera ciudad sostenible está en América y tiene 5000 años

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Foto: Daniel Barker

Es fácil pensar que todo esto de la sostenibilidad, del cuidado en el consumo de los recursos y la conciencia ecológica es algo moderno, fruto del desgaste que la era industrial y la superpoblación está teniendo sobre el planeta. Pero no es así.

Una ciudad sagrada

Nada menos que hace 5000 años ya existían pueblos con una clara preocupación por el entorno y por crear ciudades sostenibles. Es el caso de la ciudad sagrada peruana de Caral, al norte de Lima. Los habitantes de este enclave preincaico ya eran conscientes de la importancia de reutilizar materiales, aprovechar la energía del viento y del sol y emplear con criterio el agua para no despreciarla.

Son los hallazgos que ha realizado la arqueóloga Ruth Shady y su equipo y que ha publicado en el informe La ciudad sagrada de Caral. Modelo sostenible: gestión ambiental y riesgo de desastres. Este informe expone cómo los habitantes eligieron el enclave del asentamiento con el objetivo de que tuviera un acceso fácil a los recursos y plantearon el desarrollo de la urbe con la función de no depredarlos. El sitio elegido se ubicaba por encima del cauce del río Supe, rodeado de cerros, con buena irradiación solar, poca lluvia y vientos moderados.

Aprovechamiento racional de los recursos

Desde esta cuenca pudieron en marcha un manejo territorial con criterios absolutamente sostenibles. Establecieron los centros urbanos sobre terrazas fluviales, por encima de las tierras productivas, para evitar inundaciones y garantizarse el acceso fácil a las cosechas. Estos centros urbanos estaban cerca de espacio excavados para aprovechar el agua de la capa freática. Crearon instituciones para asegurar el uso óptimo del agua y establecieron una red con otros pueblos para el intercambio de bienes como el algodón, el pescado seco y otros productos exóticos en la zona, lo que los hacía menos vulnerables a sequías, terremotos o inundaciones. El centro de todos estos enclaves era la ciudad de Caral.
También se tuvieron en cuenta criterios sostenibles en la construcción de las viviendas, nivelando el suelo y haciendo las paredes de quincha, un armazón entretejido de troncos, cañas y fibras flexibles recubierto de barro, que le permitía resistir mejor los terremotos al no quebrarse ni derrumbarse. Los materiales empleados no salieron de los bosques ribereños, si no que emplearon palos viejos y utilizados en otras edificaciones. De esta manera evitaban que las crecidas del río anegara toda la zona, pues el agua era retenida por el bosque.

Llamas rituales

En cuanto al consumo de recursos, el agua del río se empleaba en los cultivos, mientras que el de consumo humano se extraía de manantiales acondicionados cerca de los núcleos urbanos. También aprendieron a usar el viento para mantener vivas las llamas rituales, construyendo túneles por los que circulaba el aire.

“Todo lo que estamos aprendiendo en Caral no es solo importante para comprender esta civilización, si no que nos va a ayudar en el momento de analizar pueblos posteriores”, ha declarado Marco Antonio Bezares, uno de los responsables de la excavación.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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