Yo también (#MeToo)

Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

Carole Alfarah, la fotógrafa siria que nos saca los colores de la guerra.

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Obra de Carole Alfarah

Wa Habibi es el nombre de la exposición, pero podría llamarse Humanidad Muerta. Porque al otro lado de las fotos de Carole Alfarah, nos encontramos impasibles, casi inertes, ante el espectáculo diario de una guerra incomprensible —si es que alguna lo ha sido— el resto del mundo. No hay día que los noticiarios no muestren imágenes del terror en su país, o de los que huyen del mismo y, sin embargo, la obra de esta fotoperiodista conmueve ante la terrible evidencia de que aquellas fotografías que encontramos bellas y consideramos arte, no son ficción. Impactan y mucho sus dos montajes, las fotos y postales convertidas en escombros o los sacos terreros sobre los que el espectador puede escuchar la voz de la artista en su vídeo. Aunque, de nuevo, nos invade la desazón al preguntarnos si aquello en lugar de hacernos vivir la realidad, lo convierte en otra experiencia multimedia más que se esfumará en cuanto salgamos al exterior y paseemos, seguros en nuestro exilio ético occidental, por el Retiro.

©Leequid
©Leequid

Carta de la fotógrafa al espectador.

Mi nombre es Carole Alfarah. Nací en Damasco y he vivido allí desde julio de 1981 hasta diciembre de 2012.
Inicié mi carrera en 2008 como fotógrafa editorial y documental independiente, una profesión poco común entre las mujeres de la sociedad siria.
He orientado mi interés y dedicación a contar historias de hombres y mujeres marginados en mi país. Escogí el papel de mensajera con el fin de difundir la voz de personas y temas silenciados.

Cuando estalló la guerra en Siria, no cambié mi posición y permanecí del lado de la gente. De aquellos que quedaron atrapados en la sombra de la guerra. Víctimas silenciosas que se negaron a formar parte de su brutalidad. Gente como yo, que detesta la violencia.

Hice lo que pude para mantenerme fuerte, pero la guerra fue más fuerte que yo. La violencia demencial me obligó a abandonar Siria con mi familia. Fue en la Navidad de 2012; nuestro destino era Barcelona, España. Sólo me trasladé físicamente. Mi alma, mis pensamientos, mi corazón y espíritu quedaron en Siria.
Desde que salí de mi tierra, he regresado varias veces por encargo de medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales internacionales, hasta mi último viaje en octubre de 2015.
En cada visita a Siria, vi cómo cambiaba el rostro de mi país hasta que fui incapaz de reconocerlo. Éste fue el sentimiento más difícil de aceptar. Pero soy fotógrafa, la cámara es mi única herramienta, mi voz. Por ello, he estado documentando la vida durante la guerra, las huellas que dejan los combates, los supervivientes mudos, la silenciosa muerte, los lugares: nuestros hogares, calles, ciudades… Nuestro presente herido y nuestro pasado destruido.
Debido a la enorme pérdida causada por el conflicto en Siria, decidí reservar y proteger lo que he presenciado para conservarlo en un proyecto en forma de memoria impresa, la memoria de una vergüenza histórica que debe permanecer viva para siempre.
Esta exposición invita al público a identificarse con las experiencias de hombres y mujeres que fueron obligados a sobrevivir y perder una guerra que no eligieron.

Carole Alfarah, 2016

Detalle del montaje Wa Habibi (Carole Alfarah)
Detalle del montaje Wa Habibi (Carole Alfarah)

Fotografié la sangre del suelo sin saber a quién pertenecía

El 6 de enero de 2012, temprano, una enorme explosión sacudió el corazón de Damasco. El ruido se oyó en toda la ciudad. BOOM. Es un sonido que se produce de repente, un sonido terrorífico, ensordecedor, que corta la respiración. Le siguen el miedo, la confusión, el pánico.

Cuando llegué, encontré una escena dantesca: cadáveres, restos humanos, charcos de sangre… El olor era espantoso: el hedor de los cuerpos y coches calcinados, de los explosivos. Fotografié la sangre en el suelo sin saber a quién pertenecía.

Era de un rojo intenso. Lo peor es que alguien había tirado una colilla… ¿Es que nuestra sangre ha perdido su valor? (…)

Obra de Carole Alfarah
Obra de Carole Alfarah

La ética del fotoperiodismo

Fui al al edificio de al lado para tomar una vista general desde la azotea. en el portal, me encontré con una mujer joven cubierta de hollín. Al dirigir la cámara hacia ella, pronunció mi nombre. Era mi amiga Zeina. Me abalancé para abrazarla y se puso a llorar. Me dijo “tengo miedo, Carole”.

Pensé en lo que había estado a punto de hacer. ¿Es ético fotografiar al las personas en una situación tan extrema, cuando lo han perdido todo y solo les queda su dignidad?

Horas después de la explosión, los habitantes de la ciudad intentaron retomar sus quehaceres cotidianos. Pese al intento de continuar con sus vidas, los hogares de todo Damasco estaban heridos y lloraban en silencio.

(Texto copiado del panel de la exposición).

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Wa Habibi, fotografías de Carole Alfarah.

Del 15 de septiembre de 2016 al 20 de noviembre de 2016
Sede de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62)
De lunes a sábados de 11:00 a 19:30 horas. Domingos y festivos de 11:00 a 15:00 horas.
Entrada libre

Web.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

Una marca no es solo un logotipo

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©Shutterstock

Para que una vivencia deje una huella profunda en nuestra mente debe impactar en nuestros sentidos. Trasladando este conocimiento al terreno del marketing y la publicidad, se traduce en que las marcas deben lograr alcanzar el ‘corazón’ de su potencial consumidor para pervivir durante más tiempo en su memoria.

¿Y cómo consigue una marca dar forma a su mensaje para que se convierta en una experiencia que impacte en los sentidos de su cliente? Empleando todas las herramientas de comunicación a su alcance. Absolutamente todas. Porque como explica Suso Quesada, director general de Truco y Trufa y profesor del área de Brand Management de la escuela de negocios MSMK – Madrid School of Marketing, los valores de marca se vinculan con “determinados sonidos, imágenes, olores, sabores y texturas o materiales” y estos, a su vez, se asocian a una interpretación abstracta como pueden ser el lujo, la actividad, la fortaleza o el poder.

 

“Una marca no es solo un logotipo. Una marca no es solo un buen nombre. Una marca va mucho más allá: es un resumen sensorial”

 

Cuestión de olfato

Conseguir aunar todos estos elementos en la transmisión al público tiene como resultado una óptima experiencia de marca, intensa y de calidad, que en último término derivará en la ansiada fidelidad. Las técnicas de marketing olfativo en el punto de venta están en auge, mientras que otros recursos como las pantallas con información sobre otros productos son un elemento prácticamente constante en muchos establecimientos. ¿Quién no relaciona la marca Axe con el éxito de un hombre entre el género femenino? Al margen de la polémica y el debate que se ha generado en torno a esta marca de desodorantes e higiene masculina, Axe se ha posicionado sus productos como líderes de su segmento y ha obtenido la notoriedad que buscaba con su potente mensaje publicitario.

Un olor se identifica con un valor y ambos, en conjunto, generan una vivencia y un recuerdo de marca. Incluso se puede llegar más allá, destaca Quesada:

“El objetivo de una buena estrategia sensorial de marca estaría conseguido si al separar cada uno de los sentidos, un estímulo independiente nos asocia a la marca rápidamente”.

¿Es esto posible? Quién no ha evocado una marca al oír una moto rugiendo o al ver el color rojo en una lata de refresco… Si quieres saber mucho más de cómo se crean las marcas y las emociones que te hacen sentir, no te pierdas el artículo de Suso Quesada: “Marcas con sentido y mucha cabeza”

Colaboradores

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Fotogalería

AI Wei Wei en Cuenca: Poética de la Libertad

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Aún estás a tiempo de visitar la exposición del artista Ai Wei Wei instalada en la catedral de Cuenca que con el título “Poética de la Libertad” hermana al disidente chino con el mismísimo Cervantes en su centenario, tomando como referente el cautiverio que el escritor sufrió y del que dicen surgió su inmortal Quijote.

La excepcional muestra se completa con otra exposición colectiva denominada Informalistas, que abunda en el concepto del arte como resistencia y contestación, representado por obras abstractas o vanguardistas de Feito, Saura o Zobel. Artistas que ya que vas a Cuenca, puedes admirar también en su Museo de Arte Abstracto de la Fundación Juan March.

 

Y por si las cita no fuera suficiente para volver a una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad más espectaculares de España, y su catedral que abre salas y rincones normalmente no accesibles, también el Urban Art se suma a la fiesta con el arte efímero del colectivo Boamistura y su proyecto “Laberintos Líricos” con el que intervendrán en 15 ciudades patrimonio de nuestro país. (Te lo contamos aquí).

 

Además, con la entrada a la exposición de la que también  ya te hablamos en Leequid, puedes entrar gratis en otros dos museos de la ciudad y conseguir un descuento del 50% en el Monasterio de Uclés.

 

 

El coche de motor de explosión tiene fecha de caducidad: 2030

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Imagen: Dominio Público

Una propuesta para detener las ventas de automóviles nuevos con motor de combustión para el año 2030 ha ganado el apoyo de todos los partidos de Alemania en el Bundesrat, Der Spiegel.

“Si el acuerdo de París para reducir las emisiones de calentamiento climático debe ser tomado en serio, no se debe permitir que haya nuevos coches con motor de combustión en las carreteras a partir de 2030,” aseveró Oliver Krischer del partido verde.

Un cambio de este calibre pone miles de puestos de trabajo en riesgo ya que el sistema de propulsión de un coche eléctrico requiere sólo una décima parte del personal para ser montados en comparación con un equivalente de combustión con motor, que necesita más trabajadores para montar cilindros, bujías, y cajas de cambio.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Precio de los espaguetis

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¿Has pensado alguna vez cuánto vale un paquete de espaguetis? En el supermercado de tu barrio probablemente puedas encontrar un paquete de 1 kilo por menos de 1 euro. En concreto en puedes encontrar el kilo de espaguetis por 0,75€ en Carrefour. Esto es porque en muchas ocasiones se pone el grito en el cielo con el precio de la leche, la fruta, pero en general la presión de los precios está en toda la cadena de alimentación.

Cuesta casi tanto la harina como el espagueti

Un kilo de harina cuesta en el super unos 0,65 euros. Quizás un poco menos. Pero pensemos que para hacer espaguetis se necesita harina, agua, maquinaría, gente, control de calidad. ¿Qué margen existe realmente entre fabricante y producto en el caso de los espaguetis?

En Alibaba puedes encontrar mayoristas que venden la tonelada de espagueti por entre 0,20 y 0,40 euros el kilo (en pedidos de varias toneladas).

Si pensamos el margen que puede haber entre un pedido de 0,20 por kilo y 0,40 y uno en el super de 0,75 podemos pensar que los super venden básicamente los espaguetis a precio de coste. Los impuestos son del 4%, salarios, espacio que ocupa el producto… al final por poco que sumes el precio sube y sube y al final te quedas sin margen comercial. Pero lo importante es tener clientes que entren por la puerta, ¿no?

Materia prima barata

La clave de todo está en como se consigue harina barata. Para conseguir harina barata necesitamos mucho trigo. El trigo se consigue realizando cultivos extensivos con técnicas de producción muy intensivas. Usando semillas modificadas genéticamente, pesticidas, sustancias químicas, etc…

El problema es que este subsidio de la alimentación se hace a costa del planeta. Ahora mismo el 40% de la superficie disponible para cultivar se está empleando. Esto quiere decir deforestación, uso de pesticidas, eliminación de la fauna, etc…

Todo para que mañana podamos tener alimentos básicos a precios mínimos, pero que seguramente estén condenando al planeta en su supervivencia.

Redacción

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