Yo también (#MeToo)

Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

Red Soft Chili Peppers

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Foto: Sven Mandel

¿Recuerdas cómo eras hace 20 años? Seguro que sí, aunque sea un tanto difuso. Aquella época en la que ibas seis horas a clase, comías cualquier guarrería industrial, seguías con un partido de baloncesto y acababas de marcha hasta las tantas. Y al día siguiente, la resaca te duraba quince minutos.

Aquellos Red Hot Chili Peppers

Más datos. En aquellos años conociste a Red Hot Chili Peppers. Ya tenían algunos discos, pero con Blood, Sugar, Sex and Magik la rompieron. La de botes que diste con Give it Away y Suck my Kiss.

Flash forward al presente. Ahora eres incapaz de correr 100 metros sin ahogarte y las resacas te duran días. Las cosas han cambiado mucho. Y lo han hecho para todos. Red Hot Chili Peppers incluidos. Sus dos conciertos en Madrid son la prueba.

Cuestión de ‘stamina’

Para un grupo que basa gran parte de su performance en la energía, llegar a la cincuentena tiene su peaje. Sí, son más sabios, pero mucho menos vitamínicos. O mejor dicho, anfetamínicos. La experiencia les vale para ser conscientes de la fuerza de sus hits, pero apenas les llega para defenderlos. Cuestión de stamina, que diría Trump.

Apoyándose sin rubor sobre Californication despliegan un show irregular. Anthony Kiedis no está para estos trotes. Mantiene el registro vocal personal, pero de sus piruetas escénicas poco queda. Y eran parte del espectáculo. No por lo circense, sino por lo que transmitían a sus seguidores. Parallel Universe o Around the World defendidas a pie de micrófono no es lo que uno espera. Sí, es cierto. Envidiamos a Kiedis porque es el único ser humano que se pasa todo el año en bañador, como envidiamos a Hugh Hefner por ir siempre en bata. Pero el look no basta.

La escenografía es espectacular. Luces y animaciones para empujar a la banda. Y Flea, claro. Acelerado como siempre. Más o menos. Tan consciente de su papel que incluso hace subir a otro bajista en Go Robot al escenario para conformar una banda nada convencional. Lo que se supone que siempre han sido.

Entre medias, decenas de jams. Esas improvisaciones que a veces parecen no llevar a ningún lado. Que suenan a imposiciones de un Chad Smith alocado, cegado por los focos de los platós de televisión.

Me siento rejuvenecer

Más que con los temas de Californication, fue cuando tiraron de aquel Blood… cuando nos pareció rejuvenecer. Funkeando con Sir Psycho Sexy. Sorprendiendo con aquella coda alocada, They’re Hot. Y el momento punkarra de This Ticonderoga, de su último disco, que tocaban por primera vez en esta gira.

Quizá esa sea su virtud y su pecado. La alta variabilidad en su repertorio que hace cada concierto distinto. Pero claro, siempre hay queja. Los del primer día, por la falta de Under the Bridge. Los del segundo, por la ausencia de Can’t Stop.

Seguramente no sea justo. Exigimos a Red Hot Chili Peppers lo que no se nos ocurre reclamar a Springsteen o a AC/DC. A cualquiera le concedemos el beneficio de la edad. Un puro ejercicio de autoindulgencia. Que tampoco nosotros estamos para muchos excesos.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

La contaminación causa tres millones de muertes al año

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JuerguenOM para Pixabay

Cerca del 92% de los habitantes del planeta viven en lugares donde los niveles de la calidad del aire no respetan los límites fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Son datos publicados por el propio organismo en un informe.

En la base de la investigación, el análisis de más de 3.000 ubicaciones, tanto rurales como urbanas, con la participación de la Universidad de Bath, en el Reino Unido. Así, la OMS concluyó que el 92% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de la calidad del aire no se corresponden con los fijados por el organismo en relación con las partículas finas en suspensión, de menos de 2,5 micrómetros.

El organismo detectó que los niveles de contaminación son especialmente elevados en el Mediterráneo oriental, en el Sudeste Asiático y en el Pacífico Occidental.

Tres millones de muertes

La OMS identifica como los principales causantes de la mala calidad del aire “los modos ineficientes de transporte, la quema de combustible en los hogares y la quema de desechos, las centrales eléctricas y las actividades industriales”, aunque también menciona factores a fenómenos naturales, como las tormentas de arena.

La organización calcula que cada año unas tres millones de muertes son atribuibles a la exposición a contaminantes en el aire. Según los datos de la organización en 2012, cerca de 6,5 millones de muertes en todo el mundo, equivalentes a 11,6% del total, estuvieron relacionadas a la contaminación del aire.

El 94% de las muertes se deben a enfermedades no transmisibles, sobre todo a enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, la neumopatía obstructiva crónica y el cáncer de pulmón, señaló la ONU. Además, la organización indicó que cerca del 90% de las muertes se producen en países de ingresos bajos y medios, y que cerca de dos muertes de cada tres se producen en regiones del sudeste asiático y del Pacífico Occidental.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Lucha por tu derecho a leer

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Imagen: BBW

En muchas ocasiones, leer es un ejercicio de resistencia. Sin necesidad de montar una barricada y lanzar cócteles molotov, abrir un libro supone un acto de rebeldía. La capacidad para hacer temblar los cimientos de las instituciones cómodamente sentados en el sofá. De eso va la Banned Book Week que se celebra estos días en Estados Unidos.

Libreros contra la censura

Banned Book Week es una iniciativa de una coalición de varios estamentos relacionados con los libros. Destacan la Asociación de Libreros Americanos y el apoyo de editoriales como Penguin Random House. Su objetivo es potenciar el derecho a leer cualquier obra y llamar la atención sobre la censura. Algo que parece superado en las sociedades occidentales, pero que está bien presente cada día.

11.300 libros prohibidos

La asociación se creó en 1982 y desde entonces ha detectado la prohibición en escuelas, librerías, bibliotecas o instituciones oficiales de más de 11.300 libros. Títulos que van desde 50 Sombras de Grey por su sexualidad explícita a El curioso incidente del perro a medianoche por su lenguaje ofensivo o su punto de vista sobre la religión.

Lucha. Lee un libro prohibido

Banned Books anima a leer estos libros como un acto de rebeldía. De contestación ante las mentes que pretenden recortar la cultura en función de sus intereses. Dedicar esta semana a recuperar novelas que fueron vetadas por razones absurdas. Las aventuras de Huckleberry Finn, La autobiografía de Malcolm X, El guardián entre el centeno, Hojas de hierba. Obras maestras que pusieron a prueba la moral de su época.

Además de llamar a los ciudadanos a defender la Primera Enmienda de la Constitución Norteamericana, la semana está llena de actos. En muchas ciudades del país se ha organizados lecturas públicas de esos libros perseguidos. También hay una lectura virtual en el canal de YouTube de la asociación de libreros.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Fotos de un paseo por África en bici

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Por primera vez en España, en la madrileña Mondo Galería, una exposición de Sergio de Arrola (Madrid, 1979), creador del pseudónimo Rolling Habits. Una exposición compuesta de 33 fotografías en grandes formatos que sirve como lanzamiento oficial de su segundo libro, Rolling Habits: Africa (el primero fue “Rolling Habits: USA”), que recogen el recorrido que hizo el fotógrafo con su bicicleta por los lugares más recónditos e inesperados del planeta para conectarse con otras razas, culturas y hasta especies. Como un “extraterrestre en bicicleta”, explican en la nota de prensa de la galería, Sergio se acerca a las personas con asombro, curiosidad y sin prejuicios.

Las rectas de Botwsana son interminables

Una serie de fotos en formato panorámico y 35mm que nos sumergen en un recorrido de paisajes majestuosos, rostros cómplices y situaciones cotidianas. “Keston grita al paso de la bicicleta mientras trabaja en el borde de la carretera. Está empapado, sin camiseta, y cada músculo de su torso se marca a través del sudor. Emmanuelle espera al próximo cliente en la peluquería, sentado en un asiento viejo de coche. Mike Malawi se enciende un porro al acabar de trabajar. Otro día más en Chitimba Beach. Las rectas en Botswana son interminables y al final de una de ellas está Mabutu, un camionero que me pide unos guantes de sobra mientras me enseña las manos llenas de callos. Las mías están también abiertas, casi sangrando por los baches de los caminos de tierra”, expresa el autor.

Rolling Habits: Africa es el segundo libro del fotógrafo español Sergio de Arrola. El segundo viaje documental de largo recorrido subido en una bicicleta, con un propósito más definido que en su viaje por Estados Unidos. Una imagen centrada en el ser humano y descargada de política, religión y dinero.

El libro ha sido editado recientemente en Holanda por Xpublishers con un acabado muy fino y delicado en su edición normal impresa en Bélgica por Graphius.

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Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Millennial Whoop, el grito de una generación

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Foto: Samantha Sekula

No hace falta recurrir al psicoanalisis ni al arte expresionista para comprender la importancia del grito. Ese aullido humano que nos libera y es la forma de expresión más radical de la que somos capaces. Esa explosión que repetida nos llama la atención y nos permite reconocer la llamada.

El Grito Wilhem

Aparte de la obra de Munch, otras disciplinas artistas emplean el grito como materia prima. En el cine, el popular Grito Wilhem. Un efecto de sonido que se grabó a un extra por primera vez en la película Tambores lejanos, de 1951. Después, este corte de audio se ha incluido en cientos de películas, como Poltergeist, Willow, La Bella y la Bestia, Toy Story, Kill Bill o Gru.

Wa-ho wa-ho

Está claro que un fenómeno así debía aparecer en la música. Siempre a la búsqueda de un efecto que ayude a pegar las canciones al hipotálamo del oyente. Silbiditos, lalalas y uuuuuuuuhs están a la orden del día. Ahora ha surgido un nuevo recurso. El llamado Millennial Whoop.

Este aullido melódico ha sido descrito por el periodista musical Patrick Metzger. Se trata de una secuencia que “alterna las notas quinta y tercera de la escala mayor empezando por la quinta”. El sonido se apoya en un gritito ahogado. “Wa oh”. Y ya está.

Muchos ejemplos

Como mejor ejemplo del Millennal Whoop, Metzger alude a California Gurls de Katy Perry. Más que nada porque el recurso se repite hasta la náusea.

 

Cuando se utilizó por primera vez este efecto no es cuestión menor. De hecho, hasta ha acabado en los tribunales. Ally Burnett reclamó una violación de los derechos de autor contra Owl City. Burnett aseguraba que el grupo había copiado el gritito con el que inicia su tema It’s a Love Song.

En concreto, se quejaba de que Owl City lo había utilizado sin permiso en Good Time:

 

Pero lo cierto es que las raíces de este grito tienen mucho más tiempo. Desde luego un inicio que poco tiene que ver con la era de los millennials:

 

En todos los géneros

Más allá de la autoría, lo cierto es que el Millennial Whoop se ha convertido en un recurso que ha traspasado las fronteras de la música comercial. Grupos experimentales, roqueros, electrónicos y gurús del indie también lo emplean. A cualquiera le gusta que su canción sea un éxito.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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