Yo también (#MeToo)

Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

¿Eres capaz de distinguir el reggaeton de un poema?

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Nicky Jam y Pablo Neruda
Foto: Siednji Leon/Alexan

Ahí va la provocación: dentro de algunos años, las letras del reggaeton serán consideradas auténticas obras líricas. Poemas a la altura de los versos del Siglo de Oro o la Generación del 27. Y si alguien lo duda es porque no conoce Reggaeton o poema.

Creativos sin prejuicios

Reggaeton o poema es la iniciativa de tres creativos publicitarios. Nuria Guther, Carmen López y Antón González. Los tres decidieron despojarse de sus prejuicios, o al menos, tomárselos con humor. Abrieron un canal de Instagram en el cuelgan vídeos cortos, recitando una rima. Ahí empieza el juego.

Se trata de que los oyentes traten de adivinar si la estrofa pertenece a un poema clásico o a la letra de una canción reggaetonera. Y la verdad, es más difícil de lo que parece. Si el autor es Nicky Jam o Mario Benedetti no es tan fácil de identificar como cualquiera pudiese juzgar a bote pronto.

Neruda o Don Omar

Los chicos de Reggaeton o poema no han querido que te quedes con las ganas de saber si has acertado, o peor, si has fallado. Por eso en cada post incluyen la respuesta en la parte de abajo de los comentarios. Otra cosa es que estés dispuesto a aceptar, y reconocer, que has confundido a Neruda con Don Omar.

Y para terminar de darle un aire cómico a su propuesta, los protagonistas aparecen en cada vídeo con unas vestimentas a medio camino del barroco, las gorgueras, por ejemplo, y del mundo de las bandas, con gorras y tattoos. Lo que haga falta para confundir.
Ahí van algunas de estas preguntas. Les hemos quitado las respuestas, para que os pongáis a prueba.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Uno de cada cinco pescados que comemos es un fraude

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Fuente: Survivor para Pixabay

La organización internacional de conservación marina Oceana ha publicado un preocupante estudio, realizado a partir de un análisis de más de 25.000 muestras de pescado en 55 países en todos los continentes excepto la Antártida, señalando que uno de cada cinco pescados está mal etiquetado, práctica que el trabajo califica de “fraude”.

El informe , que se ha dado a conocer en Washington con ocasión de la reunión de líderes de todo el mundo para preparar la conferencia Nuestro Océano, que se celebrará en la capital estadounidense esta semana, señala que el mal etiquetado afecta a toda la cadena del sector del pescado: el comercio minorista, el mayorista, la distribución, la importación-exportación, el envasado y el desembarque. El informe también, con todo, alaba los recientes avances en la Unión Europea desde que Oceana denunció el fraude: éste ha decrecido la mala praxis del 23% en 2011 al 8% en 2015.

Pez gato por liebre

Este año, el presidente de EEUU Barack Obama propuso establecer una norma para que fuera necesaria la trazabilidad de 13 pescados en situación de riesgo. La trazabilidad es un sistema integral para la valorización de pescado y marisco provenientes de pesca artesanal, que marca y traza de forma individual cada unidad que se comercializa, indicando datos como el nombre del barco, la fecha de captura, la especie, el puerto de desembarco y el arte de pesca artesanal utilizado en su captura. Oceana estima que el Gobierno estadounidense debería extender la regla a todas las especies de pescado que se vendan en su territorio y desde el barco hasta el plato.

Otros datos obtenidos por Oceana señalan que el 82% de las muestras de mero, perca o pez espada analizadas estaban mal etiquetadas, y más de la mitad habían sido sustituidas por especies que están consideradas como amenazadas de peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El pez gato asiático y la merluza eran dos de los tipos de pescado más sustituidos habitualmente en todo el mundo. En concreto, el pez gato asiático se vendió como 18 tipos diferentes de pescados con mayor valor comercial. En Brasil, por ejemplo, el 55% de las muestras de tiburón eran en realidad pez sierra, una especie también en peligro crítico y cuyo comercio está prohibido en ese país.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

En defensa del viejo Jack

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Conector minijack
Foto: Mariofergo

La pasada semana, Apple presentó su flamante iPhone 7. Además de la habitual panoplia de funcionalidades y cachivaches de última generación, dos cosas llamaron la atención. Una fueron los Airpods, los auriculares inalámbricos sobre los que hablaremos otro día. La otra fue la desaparición del puerto jack para la conexión de dispositivos de audio.

La compañía de Cupertino puso como excusa la calidad y la posibilidad de reducir el tamaño del dispositivo al sustituir este puerto por el Lightning, la conexión propia, y exclusiva, de Apple.

Los tiempos están cambiando

Sin embargo, las auténticas razones parecen ser otras. Vivimos tiempos en el que es imposible que se establezca un estándar para la tecnología. Las compañías crean sus propios sistemas, distintos de la competencia, de manera que periféricos o software no son compatibles de los aparatos de una marca a los de otra, de modo que el usuario, al final, se ve obligado en muchas ocasiones a pagar dos veces por lo mismo.

En el caso de las conexiones hemos pasado de las entradas sencillas, al euroconector, al cable VGA, al USB, ahora al HDMI. Nuevos dispositivos, nuevas entradas, nuevos cables. Nuevos desembolsos. Por no hablar de las toneladas de chatarra tecnológica que cada cambio supone.

Jack, el superviviente

Pero a todos estos cambios, siempre ha sobrevivido la conexión jack. Creada nada menos que a finales del siglo XIX, para servir en aquellas grandes centralitas que hemos visto en tantas películas. Las diligentes telefonistas necesitaban un pincho fácil de poner y quitar. Las compañías, algo barato. Los clientes, buen sonido.

Jack cumplía todas estas premisas. Además, se fue adaptando a los tiempos con leves cambios en su diseño, que nunca comportaron que dejará de ser compatible con las conexiones anteriores. Así pasó del mono al estéreo, al 5.1, a admitir funcionalidades como el control de volumen o de reproducción.

Su contribución a la música

El jack y el minijack, la versión de 3,5 mm de su hermano mayor de 6,5, han viajado de aquellas centralitas hasta hoy con plena vigencia. De camino han servido para que se realizaran las primeras grabaciones musicales y para electrificar instrumentos. Para que Chuck Berry, Keith Richards o Jimi Hendrix enchufaran sus guitarras. Para que Otis Redding o Kanye West conectaran sus micrófonos.

Y para que millones de personas, de varias generaciones, conectaran sus instrumentos, sus auriculares, sus altavoces, sus reproductores y se aficionaran a la música a través de un pequeño trozo de metal cilíndrico.

Con semejantes credenciales, el jack se va a resistir a desaparecer. Porque, además, dada su longevidad y flexibilidad, en la actualidad, millones de dispositivos de todo el mundo dependen de él. Así que a Apple no le queda más remedio que incluir un adaptador. Algo que tampoco es un problema para una compañía experta en vender a parte todos los accesorios posibles.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

El día que viví el 11 de septiembre en Nueva York

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Hoy es ese día del calendario que recuerdo cada año con una mezcla rara de sentimientos. Yo era uno de los que vivía en Nueva York cuando las torres cayeron. No especialmente cerca de las torres. Trabajaba en la calle 33 East 33rd Street. Un estudio multimedia que ya había sufrido lo suyo en la crisis de las punto com y más tarde la crisis de la bolsa.

Ese día fui a trabajar y estando en la oficina oímos un ruido especialmente fuerte de un avión. Era pronto por la mañana. Las noticias empezaron a llegar y todo el mundo pensaba que era un accidente grave, pero sin más importancia. Al llegar el segundo avión la cosa cambió y la sensación de alarma general empezó a cundir en la oficina. Hubo gente que habló de “estamos en guerra”. Esta sensación hizo que nos fuéramos de la oficina. Yo vivía en la calle 55 y me fui andando con un compañero calle arriba. Las calles estaban llenas de gente andando con la sensación de incredulidad.

Las calles cambiaron de ánimo al saber que las torres se habían derrumbado. En aquella época había email y teléfono pero todo se colapso. No podía contactar con mi familia en España. Supongo que esos momentos fueron raros para todos. Por la noche de ese día creo que pude contactar con ellos. No recuerdo muy bien que paso ese día en concreto.

Si recuerdo todos los días siguientes. Fueron días de mucha tristeza. Mucha gente que se fue de la ciudad ante el miedo y la sensación de desamparo. Había casos muy trágicos de familia enteras que habían desaparecido, parkings de coches de gente que trabajaba en las torres donde los coches no reclamados servían como forma de cuantificar víctimas, las imágenes de la gente saltando desde las torres ante la imposibilidad de salvarse.

Hay otros recuerdos de cuando salía a correr y escuchaba historias por la radio de las que te hacen llorar.

La historia del 11 de Septiembre es una historia del pasado, pero si estás leyendo esto sin conocer muy bien que pasó en esa fecha, es recomendable ver algún vídeo o documental sobre el evento.

Fahrenheit 9/11

Loose Change 9/11

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Lisboa cambia cazar Pokémon por Libros

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Foto: Pixabay (CC)

Una de las bibliotecas más antiguas y emblemáticas de Lisboa se ha propuesto aprovechar el tirón de los miles de personas que se lanzan a la calle a cazar Pokémons y que éstos encuentren libros en los rincones más inesperados. Una iniciativa cultural que intenta promover los hábitos de lectura en un país que como todos, sufre el acoso de nuevas formas de entretenimiento digital.

Portugal es un país que ama y respeta los libros como pocos, aún así, los responsables de la Biblioteca São Lázaro son conscientes de la necesidad de atraer a nuevos lectores de todas las edades. Con esta divertida iniciativa de Bookcrossing, van a repartir hasta el próximo 15 de septiembre un total de 2.500 libros por toda la ciudad.

 

Soltar libros para ser cazados como Pokémons

Voluntarios y trabajadores de la biblioteca esconderán, o dejarán a la vista en bancos, kioskos, jardines y lugares insospechados ejemplares procedentes de sus fondos descatalogados. Libros en perfecto estado de todo tipo de temática escritos por autores de todas las épocas. Desde clásicos a beste sellers. Tomos que no pueden mantener en sus estanterías y que han encontrado su utilidad en ser usados como objetivo de esta peculiar cacería.

Cada libro incluye un mensaje que dice “Llévame contigo” y los datos de la biblioteca, con la intención de que además de cazarlo, sirva de incentivo para visitarla y comenzar o recuperar el hábito de la lectura.

 

Más iniciativas aprovechando el tirón de Pokémon Go.

No faltan las voces críticas con el fenómeno que ha hecho a medio mundo levantarse del sofá y recorrer las calles durante kilómetros demostrando que los videojuegos pueden promover la actividad física si se lo proponen.

Algunos gobiernos o sus responsables de defensa, como en Francia, llegan incluso a considerar este juego viral como una amenaza para la seguridad por las posibilidades de utilizar el Big Data generado con la geolocalización para fines oscuros. Sin embargo, otras iniciativas han utilizado también el boom mediático para concienciar sobre realidades sociales acuciantes como la crisis de los refugiados, como hizo la campaña #PokemonInSyria.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

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