Playlist literaria para un fin de semana eterno

Satin Island de Tom Mccarthy. Pálido Fuego: cuarta novela de este autor londinense, dos veces finalista del Booker Price (la primera, Residuos, Zadie Smith...

Si piensas que tu sector no se va a transformar, mira este gráfico

mailto  facebook  twitter  google+

Cada dos por tres te puedes encontrar con alguien que te dice: “esto no va a pasar”, “esto no va a cambiar”.

En este gráfico que da pie a este artículo puedes ver como las 10 empresas más grandes del mundo han cambiado de forma radical (70%) en 10 años. Y hablamos de empresas del petróleo, bancos, energéticas que han sido sobrepasadas por gigantes tecnológicos. Y empresas nuevas del sector financiero como Berkshite Hathaway que han entrado como un huracán en el sector financiero.

Cuando alguien te diga que esta revolución no va a pasar en mi sector, enséñale esta gráfica.

 

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Comercio: o te crecen las uñas o te crecen las neuronas

mailto  facebook  twitter  google+

(CC) Pixabay

Ante una situación delicada, adversa o de incertidumbre, algunas personas se aferran al “aquí siempre se ha hecho así” y otras optan por buscar una alternativa, innovar e, incluso, arriesgar. Esta dualidad también se manifiesta cuando se trata de un directivo tomando decisiones determinantes para la buena marcha de su empresa.

Para Manuel Hormigó, CEO de Comunicación In-Store y profesor del área de Retail de MSMK, esta reacción innata, propia de la naturaleza de cada individuo, es definitoria en el futuro de una compañía. Aplicado al sector del retail, del que es un gran conocedor, puede marcar la diferencia entre provocar la merma del negocio hasta su cierre o lograr un crecimiento sostenible que garantice la superviviencia.

Cambios provocados por la revolución online

Se trata de un sector que, en unos pocos años, ha protagonizado una auténtica revolución marcada por los servicios online. Hoy un retailer debe valorar la necesidad de adoptar una estrategia omnicanal, poniendo el foco en el eCommerce y en el mobile commerce.

Esto conlleva una gestión más avanzada de la logística, la distribución y el inventario de existencias.

En paralelo, la atención al cliente y la reputación corporativa se han hecho ‘sociales’, ejerciendo plataformas como Facebook o Twitter de altavoces de las alabanzas y quejas, así como de canales de comunicación directa con la empresa.

Aprender a convivir con las tiendas de internet

Además, un retailer con tienda física debe convivir con la proliferación de tiendas online, de tal forma que se convierte en esencial ofrecer una experiencia única al cliente que hace el esfuerzo de trasladarse a su establecimiento.

En este contexto se puede tomar una decisión “con las uñas”, es decir, basada en los procesos tradicionales, o “con las neuronas”, tal y como explica Manuel Hormigó. Y las consecuencias serán muy distintas… ¿quieres saber cómo afrontar esta nueva realidad? Pues lee el artículo completo a continuación: “Uñas o Neuronas”, por Manuel Hormigó.

 

Madrd Sales Congress

 

Colaboradores

Firmas Invitadas y contenido elaborado libremente por diferentes colaboradores que enriquecen Leequid.

¡Peligro, libros sueltos!

mailto  facebook  twitter  google+

(CC) Flickr/maikaefer

No sé si lo has pensado alguna vez, pero los libros andan sueltos por ahí sin que nadie los controle. Todo el saber del mundo está en ellos, más que en internet porque aún quedan millones de títulos sin digitalizar. También todas las teorías, opiniones y ficciones. Pero, quizá porque el índice de lectores por habitante es muy bajo, y porque debajo de sus tapas se amontonan las letras inanimadas en silencio, a nadie parece preocuparle quién pueda juntarlas.
Insisto, no sé si lo has pensado alguna vez, pero como afortunadamente para nuestra libertad ya no hay censura cualquier libro está al alcance teórico de cualquiera.

El vendedor que no quería vender un libro

Antes de seguir desarrollando esta idea, os voy a contar una anécdota. Sucedió hace unos días en la sección de libros de unos grandes almacenes.

 

¿Pero es para ti?— Pregunta el dependiente con traje y corbata.
Sí, me lo quiero llevar—Responde la cliente—¿me lo cobra?
No sé —duda el vendedor dejando otra vez el libro en cuestión sobre la estantería— ¿Es para ti o para regalar? ¿Te lo han encargado?
No, es para mí —Se incomoda la cliente— ¿Me lo puede vender que me están esperando?
¿Pero has venido sola? —se resiste el vendedor.
No, con mi madre, pero está comprando otras cosas y tengo que reunirme con ella. ¿No me lo puede vender?
A ver, bonita —adopta un tono paternalista, al fin y al cabo la cliente tuvo que ponerse de puntillas para coger el libro. No debe tener más de 11 años— ¿Puedes decirle a tu madre que venga? ¿O a alguien más mayor que tú?
¿Pero por qué? —se enfada la niña, mirando aquél libro de portada brillante que se ha convertido en objeto de deseo inalcanzable.
Es que me parece que no sabes de qué va este libro. Te ha gustado el dibujo de la niña de la portada y crees que es para niños. —mira solicitando la confirmación de sus dos compañeras y el público que como yo nos estamos dando cuenta de la situación sin entenderla del todo tampoco— Pero yo creo que no debo venderte este libro, no te iba a gustar.
Pero yo lo quiero —insiste la niña y empiezo a dudar de si es por la portada, porque ya sabe de qué va ese título de una trilogía o quizá quiera darle la sorpresa a su madre por su cumpleaños. —¿Por qué no me lo vende, si tengo el dinero?
Mira, lo siento… —responde con cariño pero con firmeza el vendedor— Pero si quieres comprarlo tiene que venir un mayor contigo. Pero ya te digo que no te iba a gustar. Lo que te propongo es que vayas a la sección infantil y busques otro que hay muchos que seguro que te gustan más.

La niña desaparece con su frustración mientras el vendedor explica a la concurrencia que aquél libro es una de esas novelas nórdicas, sórdidas, de sexo y violencia y que, desde luego, no era para niños.

¿Desde cuando hay libros prohibidos para niños? Ésa es la cuestión. Cuando yo era pequeño, las películas estaban clasificadas por edades y no podías entrar siendo menor sin acompañamiento. En TV, que sólo había una, ponían rombos y eran los adultos quienes nos mandaban a la cama. Ya no ocurre y en los cines salvo las películas pornográficas nadie te pide el carnet de identidad para pasar, y aunque hay un horario protegido en las televisiones es bastante inútil porque en internet hay cosas peores al alcance de cualquiera, y los niños usan tablets.

Tampoco puedes comprarle un paquete de tabaco a tu padre, o llevarle la cerveza si haces la compra.

Pero un libro es otra cosa.

Creo, si no me equivoco, que ya no hace falta el Níhil Óbstat para nadie y que en las librerías no hay libros en armarios con cerradura como el alcohol en los supermercados. No descubro nada si te digo que nadie vigila, controla o supervisa lo que dice un libro colocado en una tienda. Y eso es bueno, pero no sé si alguien lo ha pensado.

En realidad, sí que hay libros prohibidos.

La historia que he contado sucedió en España, pero no todos los países son igual de permisivos. Sí, aún quedan algunos lugares en los que hay censura y se prohibe leer. Y no hace falta irse al Estado Islámico para encontrar textos prohibidos, ni a los países con gobiernos confesionales musulmanes, teóricamente moderados pero en donde pueden lapidarte por llevar en la maleta el libro equivocado.

Hablamos, por ejemplo, del país considerado adalid de las libertades llamado USA, donde según la Asociación de Libreros Americanos hay una larga lista de más de 11.300 libros prohibidos en colegios, tiendas, instituciones oficiales y hasta —el colmo— las bibliotecas. Hablamos de best sellers mundiales como 50 sombres de Grey, por ejemplo. Y hay campañas para retar a los ciudadanos a saltarse esa prohibición.

¡Detengan a ese libro!

Mientras tanto, en la Vieja Europa, aunque aparentemente se pueda publicar o leer cualquier cosa, también surge la duda puntualmente. Recientemente ha sido polémica en Alemania la reedición de Mein Kampf, el ideario nazi de Adolf Hitler, considerado peligroso. Todo un oxímoron o metáfora, pues los nazis quemaron millones de libros y ahora algunos quieren hacer lo mismo con el suyo.

Personalmente, tengo claro que no hay nada más enriquecedor y digno de la condición humana que una biblioteca.

Y que deben convivir tapa con tapa Mi Lucha con El Capital. Que más peligroso que un libro es la ausencia de él. Que el conocimiento y la cultura es la clave de entre otras cosas la paz, y el desarrollo. Y por ende, de la libertad. Pero, asistiendo al episodio de la niña, no puedo dejar de preguntarme qué hubiera hecho yo siendo el vendedor. ¿Le venderías Lolita, que son las aventuras de una niña de 12 años, a una niña de 12 años?

(CC)ClaireDPhotography
(CC)ClaireDPhotography

Imagen: ClaireDPhotograpy (CC) Flickr.

Imagen de portada: maikaefer.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

Stephen Emmott, documental “10 Billion”

mailto  facebook  twitter  google+

Este documental no es algo que vayas a disfrutar y te vayas a levantar de la silla diciendo “que bien, lo podemos solucionar”. El profesor Stephen Emmott presenta un panorama complicado con un mensaje muy claro. Probablemente quedan unos 60 o 70 años antes del final de la Tierra tal y como la conocemos. Esta idea de que hay gente que ha nacido ahora que verá el final del planeta es algo que ya está sobre la mesa.

Por otro lado, las soluciones que tenemos sobre la mesa ya deberían estar aplicadas a una escala global y no lo están. Estamos hablando de energía verde, de consumir menos y sobre todo de un cambio de mentalidad en nosotros. El cambio de la forma de pensar es algo muy complicado de llevar adelante. Consumir menos, gastar menos, comer menos. Todo esto porque necesitamos que mucha más gente pueda tener acceso a servicio básicos.

Hay un dato muy interesante en el documental: el 40% del suelo se usa para agricultura.

Según el informe de la FAO se estima que es un 36%, quizás haya datos más actualizados, pero el caso es que esta extensión supone un gran stress para el planeta. Hablamos del 40% de toda la tierra que se podría cultivar. Se descartan zonas montañosas o polos, desiertos… Si lo pensamos, la tierra que se usa para cultivo es tierra que pierde gran parte de su biodiversidad. Si seguimos aumentando la población y por tanto la necesidad de cultivar, ¿dónde van a estar los animales, bosques?

Este dato es dentro de la cantidad de información ofrecida en el documental, la más preocupante. El consumo de agua, energía y alimentos, seguirá creciendo y necesitaremos más recursos o más tecnología.

Las fronteras serán un gran problema

Otro aspecto muy interesante del documental es que el futuro presentado por “Hijos de los hombres” donde las fronteras intentan frenan la inmigración será una constante. Las zonas más áridas del planeta se irán degradando más rápidamente y empujarán a estas poblaciones a zonas más desarrolladas. Pero la presión para acoger a estos inmigrantes será muy compleja de administrar sobre todo por los políticos.

La solución no es fácil y probablemente sea tarde. Este es un clip de la serie “The Newsroom” pero basado en la evidencia científica existente actualmente.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Bitácora de la víspera de la Mercè de Barcelona

mailto  facebook  twitter  google+

Fotro: Börkur Sigurbjörnsson (Flickr CC)

Viernes, 23 de septiembre, 2016. Vispera de La Mercè.  Barcelona, España.

Las provisiones escasean

17:00h: La ginebra se ha acabado en los supermercados. Dicen que en alguno aún queda alguna que otra botella huérfana de Beefeater que los bolsillos más jóvenes y estudiantiles no han podido permitirse.

17:15h: El saqueo ahora se reparte entre la estantería el whiskey y del ron. Los refrescos son supervivientes natos: están aguantado bien los ataques y reponiendo fuerzas rápidamente.

18:09h: Botellas de agua en busca y captura para ser vaciadas y rellenadas de nuevo. Se reporta que en más de una casa se entra en pánico por no poder encontrar ninguna.

18.22h: Botellas con líquidos de colores sospechosos se meten en el congelador. Las autoridades informan de que probablemente sean mezclas de alcohol con refresco.

La fiesta de La Mercè pende de un hilo

20:37h: Cae el diluvio universal sobre Barcelona. Muchos empiezan a plantearse desempolvar la canoa. Dicen que Santa Eulàlia está celosa.

21:18h: Los conciertos empiezan a cancelarse. Pánico general. Muchos están en casa comiendo macarrones para “hacer pared”.

22:55h: Con un cubata en la mano y el móvil en la otra se busca cómo van los conciertos. Estrella Damm ha caído en batalla pero el Fórum sigue en pie.

 

23:16h: Entrar en el tranvía hacia el Fórum está empezando a considerarse deporte de riesgo. Se divisan personas con carritos de la compra llenos hasta los topes de bebida. Las mochilas pesan más de lo que deberían. Hay gente con camisetas de groupie.

23.23h: Llega el tranvía y sucede el caos. Nadie ha podido pagar su billete porque es imposible llegar a las máquinas. Se llena hasta los topes. La gente grita.

23.32h: El tranvía frena en un semáforo y casi se mata la mitad de la gente porque la otra mitad empieza a ir muy borracha.

23.40h: Las inmediaciones del concierto acogen proporciones bíblicas de gente. Las malas lenguas dicen que el Apocalipsis Zombie tendrá ese aspecto.

via GIPHY

Nos adentramos en la jungla

23.43h: Control de bolsas, no se pueden entrar vidrios.

23.47h: Más gente. Mucha. Muchísima.

23.53h: La zona del escenario empieza a llenarse. La gente canta canciones. Los técnicos prueban por 756ava vez el juego de luces.

00.00h: Se divisan botellas por todos lados. El whisky con el refresco congelado entra fácil. La gente empieza a conglomerarse. En medio de todo hace calor.

00.16h: El logo de La Pegatina se proyecta en la pantalla. Expectación.

00.25h: ¡Empieza el concierto!

Después de la calma, el caos.

00.32h: Primer pogo.

00.33h: Pogo

00.34h: Otro pogo

00.35h: Más pogos (¿La gene no se cansa?)

00.36h: Pogo (¿en serio?)

*Muchos pogos más tarde*

01.16h: Hay tanta gente tan apretada que muchos empiezan a agobiarse. Los pisotones no cesan y el respeto se va perdiendo.

01.32h: Salir de ahí en medio es la mejor decisión que se puede tomar. Detrás de la pantalla se disfruta más el concierto.

¡Solo nos queda bailar!

01.40h: Espera, ¿Es ese el de Bongo Botrako? ¡Hey, chipirón!

01.54h: MARICARMEN, MARICARMEN, TU HIJO ESTÁ EN EL AFTERHOUR.

02.03h: Acaba La Pegatina. Ha sido un buen concierto. Se nota el subidón general.

02.18h: Empieza La Raíz, ¡hoy la luna se queda borracha y callejera!

 

02.41h: La gente empieza a quedarse sin voz. La Raíz remueve sentimientos poderosos de lucha. Hay emoción en el ambiente.

03.05h: El público canta A Capella Suya mi guerra. Pelos de punta.

¡Hasta el año que viene!

04.08h: Acaba el concierto. La gente empieza a desplazarse. ¡CORRED, INSENSATOS, CORRED! Salir de ahí es MUY complicado: mucha gente a la vez y no todos especialmente lúcidos.

04.16h: Transporte público = NOPE.

via GIPHY

05:58h: ¡CAMA! ¡GRANDIOSA CAMA! ¡TE QUIERO!

 

 

Imagen original: Börkur Sigurbjörnsson en Flickr (CC)

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Ver últimas noticias