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La familia Rockefeller deja de invertir en empresas vinculadas con el petroleo

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Antes de entrar en el meollo de la historia, un poco de contexto.

La familia Rockefeller fue en su momento la familia más rica y poderosa de Estados Unidos. Básicamente eran el monopolio del petróleo cuando poseían Standard Oil. Esta empresa pasó con el tiempo a ser Exxon Mobile. Esta empresa petrolera es una de las empresas más grandes del mundo. Básicamente están las tecnológicas (Apple, Google, Microsoft…) y luego Exxon Mobile.

Ahora esta familia heredera de ese imperio dice que deja de invertir en este tipo de empresas y en concreto tacha a Exxon Mobile de empresa “moralmente reprobable”.

Esta noticia no es más que una pequeña anécdota y no representa un movimiento significativo dentro de las acciones de Exxon. El porcentaje de acciones que tiene la familia Rockefeller en empresas relacionadas con el petróleo es del 6% de su fondo que eran unos 130 millones de dólares. Es mucho dinero, pero para una empresa del tamaño de Exxon significa poco.

El verdadero impacto de esta noticia es la relación de la familia con la compañía y el cambio de mentalidad que se está dando.

Esta noticia es como si los herederos de McDonalds dejarán de invertir en hamburguesas o si los herederos de Coca Cola dejarán de comprar acciones de refrescos.

 

 

 

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

El año de la posverdad (es decir, de la mentira)

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Brexit, el triunfo de la posverdad
Foto: DAVID HOLT

El cambio climático es un invento de los chinos. Lo dijo, una y otra vez, Donald Trump. Y muchos le creyeron. Tantos que llegó a ganar las elecciones. Si Gran Bretaña sale de la UE, el dinero ahorrado será invertido en la Seguridad Social del país. Lo dijo Nigel Farage con insistencia en la campaña por el Brexit. Y muchos le creyeron. Tantos que el Brexit ganó el referéndum. Pero ambas afirmaciones eran mentira. Perdón, ambas afirmaciones eran posverdad.

Post-truth

El prestigioso diccionario Oxford (lo más parecido que tienen los anglosajones al DRAE hispano) ha elegido posverdad como palabra del año (post-truth, en realidad). Es sin duda uno de los términos que más hemos escuchado en 2016. Y todo parece indicar que será igual en el que vamos a comenzar.

Posverdad hace referencia a aquellas afirmaciones que no se basan en hechos contrastables, es decir, que no son necesariamente verdad. Sino que apelan a las emociones, a los instintos más primarios. Para, de este modo, soslayar el análisis objetivo y convertirse en verdades viscerales. Convertir la creencia personal en algo en un hecho irrebatible.

Ya lo dijo Goebbels

El concepto, o mejor dicho, el significado, no es algo nuevo. De hecho, podría establecerse su origen en aquello que predicó Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Pero es ahora cuando la posverdad está cada día en los medios.

Porque está sucediendo precisamente lo que definía el ministro de propaganda nazi. Las redes sociales están actuando de altavoz a estos racionamientos (quizá la palabra racionamiento no sea la mejor). Los mensajes falaces se están infiltrando a todos los estratos sociales y son repetidos una y otra vez por voces distintas. La misma idea se transmite por cientos, miles de fuentes. Y se convierte en una verdad.

Y también por el signo de los tiempos. Cuando la viralidad se ha vuelto más importante que la veracidad. Lo importante es que una noticia, un comentario o pensamiento, llegue al mayor número de personas. Es lógico pensar que muchas veces la verdad no es suficientemente atractiva para ello. Hay que edulcorarla un poco. O inventarla.

#pizzagate

Lo peor es que da igual qué peregrina sea esa idea expresada. El pasado mes un chaval de 28 años entró armado en la pizzería Comet de Washington. Lo que pretendía Edgar Welch era liberar a los niños encerrados allí.

No, Welch no era el clásico loco norteamericano que monta una masacre. Simplemente era presa del #pizzagate, la teoría conspirativa según la cual destacados miembros del partido demócrata habían instalado en el interior del establecimiento una cámara donde torturaban y violaban a menores. Una mentira absurda que cuenta con sesudas explicaciones en miles de cuentas de Twitter. Pura posverdad.

 

 

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Un último vistazo a la tierra antes de que acabe el año

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Imagen de la Tierra tomada desde el satélite DSCOVR. NASA

El Observatorio Climático del Espacio Profundo (DSCOVR), una asociación de la que forman parte la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, nos ofrece una imagen de la tierra correspondiente a los últimos coletazos de 2016 que nos permite analizar su vegetación, el ozono y los aerosoles.

La foto se ha tomado desde una cámara EPIC (Cámara de Imagen Policromática de la Tierra), a bordo del mencionado satélite que se lanzó en febrero de 2015 a una distancia de 1,4 millones de kilómetros de la tierra, con un ángulo que permite ver un lado completamente iluminado de la esfera terrestre. Desde tan lejos, nuestra casa es un pequeño círculo azul con la inmensa oscuridad al fondo, parece un mármol azul gigantesco en mitad de la oscuridad del espacio, pero nos permite apreciar los fenómenos meteorológicos causados por el sol, controlar los continuos cambios que se producen en la Tierra y entender cómo nuestro planeta encaja en el sistema solar.

La cámara EPIC de la NASA toma imágenes a diario, pueden consultarse en la web del satélite y pueden ampliarse con zoom. Forman parte de secuencias de 10 tomas que se toman a medida que la Tierra gira, realizadas utilizando diferentes filtros de banda estrecha – desde el ultravioleta hasta el infrarrojo cercano – para producir una variedad de productos de científicos. Las imágenes de los canales rojo, verde y azul se utilizan para crear las imágenes de color. Que se ofrezca una secuencia permite apreciar todo el globo en el transcurso de un día. También se ofrecen en la web imágenes de archivo, que se pueden localizar por fecha y continente.

Referente de estudio científico

Y si para nosotros representan curiosidad y divulgación, a los científicos les permite estudiar las variaciones diarias por todo el globo en características tales como la contaminación, la altura de las nubes y la reflectividad, gracias a la precisión de EPIC, una cámara CCD de cuatro megapíxeles y telescopio. Las imágenes de la Tierra a color se crean combinando tres imágenes de un solo color separadas para crear una imagen de calidad fotográfica equivalente a una cámara de 12 megapíxeles. ¡

El satélite Observatorio Climático del Espacio Profundo se creó a propuesta del ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, por eso se lo conoce informalmente como el ‘GoreSat’, aunque también como ‘Triana’, en homenaje a Rodrigo de Triana, primer avistador de América en la tripulación de Cristóbal Colón.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

Diez pruebas de que vives en el futuro aunque no te hayas dado cuenta

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Pixabay

Dicen que 2016 ha sido un año malo, pero si nos fijamos en el desarrollo tecnológico podemos decir lo contrario. Son tantos los avances sorprendentes que se han convertido en realidad a nuestro al rededor casi sin darnos cuenta, que podemos decir que vivimos en el Futuro, tal y como lo imaginábamos hace menos de diez años y aún más, como en las películas que nos parecían fantasía. Hoy, casi todo lo que veíamos en el cine o leíamos en comics, es posible. Y lo que aún no, parece que llegará pronto. Empecemos.

1. Realidad Virtual en tu bolsillo

©Warner Bros

 

Entrar en mundos propios de escenarios de videojuegos, viajar por el interior del cuerpo humano o por las galaxias. O creerte que estás recorriendo Madrid en un coche de carreras cuando en realidad estás en un circuito. No sólo ya es posible sino que la tecnología necesaria está en tu teléfono móvil y unas gafas de cartón. Por algo dos de los grandes del mundo digital, Samsung y Facebook, ya comercializan equipos para que tengas en casa. Es tan real, que ya la usan en colegios y universidades.

 

2. El Big Data que todo lo sabe como Big Brother

©20th Century Fox

El Gran Hermano lo sabe todo, y no sólo porque tenga cámaras y micrófonos, sino porque es capaz de manejar toda la información que tiene de nosotros. Pues hoy, casi cualquier dispositivo o electrodoméstico conectado a internet, genera millones de datos que, sumados a los millones de datos recolectados durante años por investigadores y empresas, empiezan a saberlo todo de nosotros. Y si es cierto que a veces da miedo, resulta que con todos esos datos inconmensurables se pueden arreglar grandes problemas de la humanidad, incluyendo la cura de enfermedades o los problemas migratorios.

3. Superordenadores como Hal 2000

©MGM

 

Hace tiempo que dejamos de mirar cuanta RAM o GHz tenían los ordenadores personales, y cualquier smartphone es más potente que el procesador que llevó a los astronautas a la luna. Sin embargo, los ordenadores no dejan de evolucionar en lo que se conoce como supercomputación. Computadores de una potencia casi ilimitada que manejando el Big Data puede adelantar años las investigaciones científicas en biología, medicina o ingeniería. Algunos están resolviendo problemas complejos que sólo estaban en el mundo de la teoría difícil de probar. Y para tal realidad, también se está logrando la capacidad de almacenaje que roza el infinito.

4. Una Inteligencia Artificial de lo más natural

©Warner Bros

 

En 2001 Hal era un superordenador que tenía inteligencia y aprendía solo. Eso ya lo tienes tú en casi cualquier aplicación, desde Siri en Apple a las búsquedas de Google o las recomendaciones de YouTube. Pero si quieres que sea como un robot, hay ordenadores que piensan como humanos incluyendo las emociones y hasta los que son capaces de escribir poesías. La Inteligencia Artificial está ya a nuestro alrededor, aunque en lugar de dirigir una nave espacial conduzca un coche de Uber.

5. ¿Quién quiere un Robot?

©Disney/Pixar

 

Pero claro, para creernos en el futuro de las películas necesitamos tener robots como C3PO. Y los hay, incluso con aspecto humanoide más real y capaces de realizar más tareas que el androide de protocolo de Star Wars. Los hay que realizan tareas pesadas o peligrosas por nosotros como apagar incendios, que pasan consulta en un hospital o que limpian la casa. Y aunque aún se está decidiendo si es mejor que parezcan personas de carne y hueso o sigan teniendo aspecto de máquina amigable (a algunos les dan miedo ambos) los científicos han logrado que tengan tacto y puedan acariciar o darnos la mano de forma segura. Y si quieres un robot, ya puedes comprar varios a precio casi de juguete.

7. Internet de las Cosas o los robots invisibles

©NBC

 

Seguramente ya has oído hablar de Internet of Things, aunque igual no te has percatado que al fin y al cabo, máquinas que hacen cosas por nosotros directamente entre ellas —por eso se llama también Machine to Machine— son igualmente robots. Un contador del agua que está conectado a internet con una tarjeta sim y envía al ordenador de la compañía la lectura del mes, una nevera que pide leche a Amazon o un reloj que envía el pulso a tu médico, o un collar que te llama al móvil si tu perro se aleja más de la cuenta, podrían ser simples electrodomésticos pero funcionan como pequeños robots monofunción. Muchos de ellos ya están trabajando para ti aunque probablemente no lo sepas, otros lo harán con total seguridad, pues se estima que en menos de cinco años llegaremos a más de 20.000 millones de dispositivos conectados entre sí.

 

8. Smart City, cuando la ciudad piensa por todos

©Futuroscope

 

¿Y qué ocurre cuando hay tantos dispositivos conectados por todas partes? Que las ciudades se vuelven inteligentes. Tan inteligentes como sea la inteligencia artificial de sus farolas, semáforos, conducciones de agua o gas, transportes públicos o las tiendas donde compras la ropa y cualquier otra cosa, en donde cajas registradoras o probadores están conectados a Internet de las Cosas. Eso también es algo que ya ocurre en muchas de las ciudades que conoces y que ayudan a que el tráfico sea más fluido, se contamine menos o haya mejores servicios públicos a un menor coste.

9. Transporte autónomo, el coche es el chófer, y vuela.

©Warner Bros

 

Algo que siempre salía en cualquier película de ciencia ficción eran los coches sin conductor que te llevaban a donde querías mientras tú leías el periódico. Algunos, como en Blade Runner, de pronto levantaban el vuelo. Pues todo eso ya existe y ciudades como San Francisco (USA) o San Sebastián (España) ya cuentan con ellos. Tesla, Google o Uber ya disponen de estos vehículos, también camiones, y puedes verlos, tocarlos y subirte en uno si lo deseas. Los que vuelan, o en forma de Drone que también existen ya para pasajeros o para entregar paquetes.

 

10.Un Mundo Feliz. O casi

 

Otra de los clásicos de la Ciencia Ficción se llamaba así, y prometía un mundo más limpio, más seguro, más cómodo. Bueno, aún queda mucho por mejorar pero parece que la tecnología está permitiendo algunos cambios sociales positivos. En cuanto a los trabajos, la llamada Transformación Digital ya está relevando a las personas de las tareas más pesadas, duras, sucias y peligrosas. Ahora, apps y dispositivos ayudan a los invidentes a caminar por las calles solos, a manejar instrumentos, teclados o juguetes con solo la mente, o simples teléfonos móviles mejoran las cosechas en África. Otras apps y servicios digitales, vigilan la democracia en el Mundo o acercan la escuela a campos de refugiados. El mundo sigue siendo imperfecto, pero cada vez tenemos más herramientas para cambiarlo.

 

 

Definitvamente, en 2017 el futuro es hoy. ¿Quién se atreve a imaginar lo próximo?

Fuente: The New Now.

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

El cero, ¿es par o impar?

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Matrícula con el número cero
Foto: Felix König

Es un mantra en los malos estudiantes de matemáticas acabar diciendo “pero si luego las matemáticas no sirven para nada”. Hasta el momento en el que se imponen restricciones al tráfico o cualquier otro asunto relacionado con la matrícula de su coche y ahí empiezan a sangrarles las meninges. El cero, ¿es par o impar?

Lío de matrículas

Ha sucedido recientemente en Madrid y antes había pasado en Nueva York, en París, en Roma y en todas las ciudades que se ven obligadas a regular el tráfico por diversos motivos. Suele ser por la contaminación, pero en Nueva York, por ejemplo, fue a causa de la escasez de combustible tras el huracán Sandy en 2012. La ciudad estableció turnos para el abastecimiento.

En esos casos, aquellos que tienen matrículas acabadas en cero siempre quieren subirse al carro ganador. Atribuyen al cero ser par o impar según les convenga. Pero no es tan fácil.

La primera razón es que las restricciones se ponen a los números de matrícula, no al último dígito. Por lo tanto, todas las matrículas que acaban en cero son pares. Pero incluso una matrícula como la de la imagen, solo compuesta por ceros, seguiría siendo par.

Solución matemática

Porque según los matemáticos, el numero cero es par. La norma establece que para que un número sea par debe poder dividirse entre 2 y dar como resultado un número entero. Si se divide 0 entre 2 el resultado es 0, luego cumple esa máxima.

Además, para continuar la secuencia lógica de par, impar en la correlación de números, al 0 le corresponde ser par, dado que está entre dos números impares (-1 y 1).

Una confusión que viene de lejos

Es cierto que este debate ha tenido liados incluso a los matemáticos. El origen es que el 0 se introdujo en nuestra cultura mucho más tarde que el resto de los números. Hasta que no se generalizó el empleo de números arábigos, en el siglo XIII, de hecho no existía como cifra independiente.

Durante los cuatrocientos años siguientes, el 0 se consideró un signo más que un número y por lo tanto no se le atribuía propiedades como al resto de los dígitos. Solo a comienzos del siglo XVII empezó a considerarse como un número. Pero desde ese mismo momento, siempre como par.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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