Playlist literaria para un fin de semana eterno

Satin Island de Tom Mccarthy. Pálido Fuego: cuarta novela de este autor londinense, dos veces finalista del Booker Price (la primera, Residuos, Zadie Smith...

A la URSS no le gustaba el rocanrol ni Julio Iglesias

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Lista del Komsomol
Foto: @hondanny

Mucho se ha hablado y más se ha escrito sobre las difíciles relaciones entre el rocanrol y el establishment. Una historia basada en la provocación, la persecución y el ruido. Pero siempre se ha abordado desde el punto de vista occidental. De los países en los que esa música se producía y las reacciones que generaba en gobiernos e instituciones. Pero en la URSS la cosa era más drástica.

El Komsomol

Allí directamente elaboraban listas negras de grupos y cantantes de todo tipo y con las excusas más peregrinas. Es el caso de la conocida Lista del Komsomol. El Komsomol era la organización de las Juventudes del Partido Comunista de la URSS. Era la organización encargada de conducir a los más jóvenes por la senda del comunismo ortodoxo soviético. En su apogeo, a principios de los ochenta, llegó a tener 40 millones de afiliados. Como suele suceder en este tipo de regímenes, si la adscripción no era obligatoria, al menos estaba bien vista.

Como garantes de la moralidad soviética de las nuevas generaciones, debían velar por las influencias culturales. Y si había una influencia perniciosa esa era la de la música. Si el cine y otras arte podían controlarse, en el caso del rocanrol, era más complicado, porque ya se sabe que la música se cuela por cualquier rendija.

La lista negra

Así que los responsables del Komsomol elaboraron una detalla lista de grupos y artistas “no recomendados”. Música que debía evitarse y, eventualmente, prohibirse y que no podía sonar en ningún espacio público. Si ya en 1985, cuando se redactó, resultaba surreal, vista hoy en día es directamente ridícula.

Las etiquetas más recurrentes son la de “violento”, “fascista”, “racista” y la mejor de todo “erótico”. Es curioso como bandas como Sex Pistols o Ramones son catalogados como “punk”, con buen criterio. Pero enclavar a B-52’s es la misma categoría es cuando menos muy raro. Tampoco supone un descubrimiento definir a Black Sabbath como “oscurantismo religioso”, aunque sí choca esa preocupación en la atea Unión Soviética. Pink Floyd estaba interfiriendo en la política extranjera de la URSS en Afganistán y Judas Priest eran anticomunistas.

Julio el fascista

Tampoco llevaban muy bien la lubricidad los viejos jóvenes soviéticos. Tina Turner por demasiado sexual o Donna Summer por erótica, directamente. Y lo de Village People como violentos sin duda es por su belicistas In the Navy.

Pero la mejor etiqueta es la que recoge a los músicos considerados “fascistas” o “neofascistas”. Dado que la lista no entra en más explicaciones, queda a la imaginación de cada uno encontrar las razones. Por qué AC/DC o 10cc son considerados “neofascistas”. Y sobre todo, qué demonios escucharon escucharon los soviets para catalogar la melosa y insulsa discografía de Julio Iglesias como fascista. Porque si nos preguntan a nosotros, Soy un señor, soy un truhán es pura lucha de clases.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Cincuenta viñetas que cambiaron el mundo

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Cinco decenas de viñetas que combatieron el fascismo, que incendiaron las conciencias de Francia, que provocaron que decapitaran a Luis XVI, que satirizaron la era atómica y que fueron cruelmente castigadas con el atentado de Charlie Hebdo. Dibujos satíricos que evocan y describen una época histórica, y que, por supuesto, hacen reír, esa función del humor gráfico es más popular. 50 viñetas que cambiaron el mundo (Ariel) es un libro de Roberto Fandiño, profesor de Historia en la Universidad de La Rioja, que reúne dibujos satíricos y grabados que el autor utiliza en sus clases para ayudar a los alumnos a digerir las clases.

La Revolución Industrial, el colonialismo, los conflictos bélicos más sonados, el crack del 29 y el Plan Marshall, el ascenso de los totalitarismos, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la guerra del Vietnam, las distintas crisis de Oriente Medio… Se trata, en realidad, de un libro de la historia reciente narrado a golpe de viñeta, caricatura y parodias ilustradas. Viñetas prohibidas como la de la iraní Atena Farghadani, que llegó a pagar con cárcel una creación. Cada capítulo está dedicado a un suceso concreto y en él se reproduce una caricatura de la época para, a continuación, añadir un texto explicando el hecho. Estas páginas sirven también de análisis de las diferentes tendencias de la ilustración en la historia.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Di Caprio recurre al Capitán Planeta para salvar la Tierra

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Leonardo di Caprio
Foto: NASA Goddard Space Flight Center

El mundo del cómic siempre ha estado muy ligado a la actualidad. Incluso, en muchas ocasiones ha ido por delante. Ya se crearon mujeres con poderes mucho antes de que el asunto de la liberación femenina estuviera en el foco del debate. La toma de conciencia ecológica que ha acompañado las últimas décadas también tuvo su propio superhéroe defensor: El Capitán Planeta.

Di Caprio, lógicamente

En los últimos años, la escuálida imaginación de los guionistas y cineastas ha dado vida a toda clase de superhéroes, creando series que explotan hasta el cansancio la figura de estos seres que garantiza aventuras y espectáculo. Ahora le llega el turno a El Capitán Planeta y sus acompañantes.

Y cómo no, tenía que ser el actor norteamericano que mayor preocupación ecológica ha demostrado el que le reviviera. Leonardo di Caprio se ha unido a la Paramount para llevar al cine las aventuras de este superhéroe. Él introdujo en el poder de la naturaleza y en la importancia de protegerla a una generación durante las sobremesas de los noventa.

“Por sus poderes reunidos”

The Hollywood Reporter informa del proyecto. La historia se centrará en Los Planetarios. Los cinco jóvenes procedentes de “las cinco esquinas del globo” elegidos por la diosa Gaia. Los Planetarios juntaban sus anillos ante cualquier tropelía medioambiental para invocar al Capitán Planeta. Al instante, este personaje de cuerpo azul y pelo verde, lógicamente, aparecía con el grito “por sus poderes reunidos, yo soy el Capitán Planeta”. Después detenía a los malos de la compañía deforestadora, la empresa que contaminaba el agua o la fábrica que polucionaba el aire.
“Si no crees en el cambio climático, no crees en los hechos”, ha declarado Di Caprio en numerosas ocasiones. Resulta chocante que para defender su postura en esta ocasión recurra a un personaje de fantasía. Pero por otro lado, seguro que le garantiza más repercusión y atención que sus comunes charlas y proclamas ambientalistas.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Los hogares españoles consumen cada vez más agua

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Imagen: (DP) Pixabay

Nada menos que a 132 litros por habitante y día ascendió el consumo medio de agua en los hogares españoles en 2014, lo que significa un incremento del 1,5% en el consumo respecto al año anterior, de acuerdo con la ‘Encuesta sobre el Suministro y Saneamiento del Agua 2014’ del Instituto Nacional de Estadística (INE), Ésta refleja además que el coste unitario del agua aumentó, así, un 3,3% hasta alcanzar los 1,89 euros por metro cúbico; el INE explica que el coste unitario de agua es el cociente entre los importes abonados por suministro, más los importes abonados en concepto de alcantarillado, depuración, cánones de saneamiento o vertido y el volumen de agua registrada y distribuida a los usuarios.

En total, a lo largo de 2014 se suministraron 4.272 hectómetros cúbicos de agua a través de las redes públicas de abastecimiento, y tres cuartas partes (3.214 hm3) fueron volúmenes de agua registrada, es decir, que fueron contabilizados en los contadores de los ciudadanos. El resto (1.058 hm3) no fueron medidos mediante aforos. El INE explica que el agua no registrada se desagrega en pérdidas reales y aparentes. Las reales son las fugas, roturas o averías en la red de suministro, por las que se perdieron 651 hectómetros cúbicos -casi tanto como el consumo de los sectores económicos-, lo que supone el 15,2% del total de agua suministrada a estas redes. En cuanto a las pérdidas aparentes, es decir, los errores de medida, los fraudes y los consumos autorizados pero no medidos, alcanzaron 407 hectómetros cúbicos.

Castilla y León, a la cabeza

Por Comunidades Autónomas, el mayor consumo medio de agua de los hogares correspondió a Castilla y León, con 166 litros por habitante y día, Comunidad Valenciana, con 162 litros por habitante y día, y Cantabria, con 152 litros por habitante y día. Los menos gastadores de agua fueron los habitantes de La Rioja, con 106 litros por habitante y día, Comunidad Foral de Navarra, con 111, y País Vasco, con 116.

El coste unitario más alto por comunidades autónomas en 2014 fue el de Cataluña, con 2,75 euros el metro cúbico de agua; Región de Murcia, 2,73 euros el metro cúbico e Islas Baleares, que pagan el metro cúbico de agua a 2,19 euros. Frente a estos, Castilla y León tiene un coste unitario de 0,95 euros el metro cúbico, seguida por Galicia, con 1,11 euros el metro cúbico y La Rioja, cuyo coste unitario fue de 1,15 euros.

Por su parte, los sectores económicos utilizaron 685 hectómetros cúbicos, el 21,3% y los consumos municipales, es decir el riego de jardines, lavado de calles y otros usos, emplearon 291 hectómetros cúbicos, el 9,1% del total.

Sobre el origen del agua, el 67,7% procedió de aguas superficiales, mientras que el 27,9% era de aguas subterráneas. El 4,4% restante provenía de aguas desaladas del mar.

 

Más sobre el tema en Leequid: La Huella Hídrica.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Cómo las redes sociales te dicen lo que quieres oír

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Barack Obama consulta Facebook
Foto: Pete Souza

Tendemos a pensar que las redes sociales son un reflejo de la sociedad. Que los debates que se suscitan y las conversaciones que se mantienen difieren poco de las que se puede escuchar en un bar. Luego nos llevamos grandes sorpresas cuando en el resultado en las urnas no refleja las predicciones que habíamos hecho basándonos en lo que vemos en nuestros muros. Que se lo digan a los partidos emergentes y sus seguidores.

Una realidad paralela

Lo que sucede es que esa creencia está basada en varios errores mayúsculos. El primero es que en las redes sociales, en Twitter o Facebook no está todo el mundo como pensamos. De hecho, no está ni la mayoría de la población. Por ejemplo, solo el 16% de los españoles tiene una cuenta de Twitter. Y habría que ver cómo de activo es. Además, la población que utiliza esta red está altamente segmentada por edad. Y luego resulta que votan personas de todas las edades.

El algoritmo

Pero aún más determinante es algo que siempre se pasa por alto, por puro desconocimiento. El famoso algoritmo. Ese cálculo complejo y secreto porque el que todas las plataformas sociales deciden el contenido que ves.
Hace unas semanas Wall Street Journal hizo un experimento sencillo y muy clarificador. Redactores del diario económico crearon dos perfiles. Uno rojo y otro azul, correspondiente a un perfil conservador y liberal respectivamente (la asignación de colores cambia en Estados Unidos frente a Europa). Los feeds de noticias se volvieron completamente distintos, sirviendo noticias afines a cada uno de los perfiles.

10 millones de usuarios

La base del experimento es un informe elaborado por expertos pagados por Facebook y publicado por Science en 2015. “Exposición a la Diversidad Ideológica en Noticias y Opiniones en Facebook” se elaboró estudiando los perfiles de 10 millones de usuarios que habían declarado sus preferencias políticas en la red. Durante seis meses analizaron las fuentes desde las que compartían noticias. En función de las adscripción política de los perfiles, asignaron a esas fuentes un tipo de ideología, desde extremadamente liberal a extremadamente conservadora.
A partir de ahí comenzaron a servir las noticias según esta clasificación. Para que un post fuera mostrado a los usuarios según su ideología, debía haber sido compartido más de 100 veces y provenir de fuentes con más de 100.000 seguidores.

El experimento ha cobrado mucha más relevancia en estas fechas. En ambos perfiles se ve el tratamiento diametralmente opuesto a los protagonistas de la campaña electoral norteamericana .

¿Cuál es la finalidad de este desarrollo por parte de las redes? Sin duda servirte las noticias y actualizaciones que, ellos estiman, más pueden interesarte. No para adaptar la información a tu perfil. No seas ingenuo. Es para garantizar la interacción con el contenido y la fidelidad del usuario. Porque es de eso de lo que tratan las redes sociales.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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