Yo también (#MeToo)

Si habéis prestado atención a Twitter y a los muros de Facebook, habréis conocido al menos dos de las campañas a través de hashtags...

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Tinder, NUNCA MÁS.

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Tinder, nunca más
(CC) Michael Coghlan - Flickr

Qué puto estrés el Tinder. Con perdón, pero es que de verdad, qué estrés. Maldita la hora que decidí descargarme esa App, porque la he usado cuatro días, pero qué cuatro días. Es que ya ni me sé expresar bien de lo anonadada que me ha dejado.

 

La cosa empezó en una tarde de buen rollo con mis amigos. Uno de ellos saltó con un cotilleo que había descubierto mediante la aplicación. Y yo no tuve mejor idea que decir “me hace gracia el Tinder, algún día me haré cuenta”. No podría haberme callado, no; tenía que compartirlo con mis amigos con ganas de liarla. Conclusión: “Tía, descárgate el Tinder ya”.

Descripción para mí y like para ti

Y me lo descargué. Y me hice el perfil. ¿Descripción de mí? Uff. Cada vez que tengo que cambiarme la bio de twitter tengo un drama como para ahora venderme bien en esta aplicación. A ver, por partes: Estoy en Barcelona, sí; estudio en la UPF, sí… Vale ¿y ahora? ¡Ah sí! Bailo. Eso es importante. Da un toque exótico. O interesante. Algo diferente. Ah, y me voy a hacer la dulce: Amante de los gatos y del buen cine. Buena imagen. Buah, mi futuro está en el marketing.

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La dinámica de la aplicación es sencilla. Desliza a la izquierda si no te interesa, a la derecha si te interesa y hacia arriba si te interesa muchísimo. Sí, sencilla para alguien que entiende la diferencia entre izquierda y derecha, pero no es mi caso. Después de liarla un par de veces (o tres y cuatro y cinco), esperando que en ningún caso me haga match (que la otra persona también le dé a la derecha), le pillo el truco.

Match y a ver qué ocurre

Mis amigos siguen detrás de mi cual aves carroñeras esperando a que caiga alguno. Aprendo mi primera lección: el Tinder no está hecho para almas piadosas y pacientes. O te entra por los ojos o next. Después de un rato, algún que otro like y algún que otro comentario poco agradable por parte de mis amigos, empiezan los match. De hecho, el primer match llega de parte de un chico que me había encantado. Pego un salto a la vez que un gritito de adolescente idiota. Mientras me peleo con mis amigos porque me da vergüenza hablarle, pero ellos insisten que lo haga, ÉL ABRE LA CONVERSACIÓN. Otro salto y grito ridículo.

Spoiler Alert: la historia de amor duró más bien poco. Easy come, easy go. Hubo feeling vía chat. Pero ya me diréis, el chat, gran indicador de compatibilidad. Nos pasamos los números de teléfono y entonces descubrió que medía 1’63m. Sí, parece algo estúpido, pero es que él medía 2 metros (Y SÍ, jugaba a vóley y básquet). Así que nada, me llevé yo el nextazo. Pero ahora que lo pienso, peor hubiera sido pillar una contractura en el cuello.

La sutileza no es para Tinder

La pena por la imposibilidad del amor por centímetros de diferencia me duró más bien poco. Estaba recibiendo bastantes match y una buena cantidad de súper likes. Ay, los súper likes. Dicen tanto en tan poca cosa. Sinceramente, a mí me incomodan. No entiendo cómo hay un interés tan grande en mí con cuatro fotos y una descripción escueta. Bueno, mentira. Sé que un súper like significaba que he entrado fácil por los ojos. Al final soy solo una chica bonita, no alguien interesante, y eso me incomoda rayao.

Es decir, dudo que el Tinder esté pensado para conocer gente interesante. Quieres conocer a gente atractiva, guapa, pero no a la próxima persona que te folle la mente. Yo misma lo hago así. Si me gusta visualmente, pues sí. Y si no, ni siquiera me molesto en entrar en sus perfiles a descubrir si es alguien interesante, por si me estoy perdiendo una gran futura conversación. Pero tampoco quiero conversar. Quiero ver a gente guapa y pasármelo bien. Y eso al final me ha salido rana.

No hay ni uno normal

La gente es extraña. Esa es mi conclusión principal. Y no es por nada, pero los chicos mucho más. Porque, VAMOS A VER, si no te estoy contestando (por el motivo que sea) qué te hace pensar que el emoji de un caracol me anime a mirar el móvil y mandarte un mensaje. Y, sobretodo, QUÉ TE HACE PENSAR QUE TE VOY A CONTESTAR SI ME DICES QUE “LLORAS ETERNAMENTE” PORQUE NO TE DOY FEEDBACK. Lo que haré será CORRER, CORRER LEJOS.

Y chicos, de verdad os lo digo, dejad de tratar a las chicas como a tontas. O como personas que os tienen que hacer caso. O como presas. Porque no, no tengo por qué deciros dónde estoy “porque me queréis ver en persona”, decidme de tomar un café; no, no tengo que contestaros al momento, puede ser que no esté mirando el móvil en un buen rato; Y NO, NO TENGO POR QUÉ HACERME LA TONTA, aunque os empeñéis en tratarme como si me chupara el dedo. Me ponéis negra.

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Y, por cierto, sí, mi gata es adorable, pero no creáis que es una buena arma para ligar. Dejad de mandarme GIFs de gatos o fotos o comentarios pedantes sobre las posibles razas de la gata. Y, aceptadlo ya, el swing no es sexy. No lo intentéis. No, no os voy a hacer un baile sexy. Ugh, de verdad, ugh.

Pero hay esperanza (más o menos)

Falta un final, conocer a alguien. No puedo cerrar el artículo porque no he llegado a conocer a nadie en persona. El Tinder lo he desinstalado, pero me he quedado con algún número de alguien interesante. Tal vez ahora cuando acabe al artículo me anime a mandar algún mensaje; tomar algún café acompañada es siempre agradable. Y hay que decir que quien tuvo suerte fue mi compañera de piso, a quien le anime a que se hiciera una cuenta, y parece ser que ha encontrado a alguien muy interesante (por lo visto existen, no está todo perdido).

Pero no, nunca más una app para ligar. Mejor los bares, mejor los encuentros casuales, mejor lo clásico.

 

Foto principal: Michael Coghlan en Flickr (Creative Commons)

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Cómo disfrutar de Berlín [Guía de Viajes]

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Berlín
(CC) Carol.78 - Flickr

Hoy nos vamos de viaje a Berlín. Uno de los destinos europeos más interesantes para la época navideña, pero sorprendente en cualquier momento del año. Además, las ofertas de vuelos son constantes y como dice Marcos, nuestro amigo viajero, con la misma moneda y sin ser obligatorias las propinas, no supone más esfuerzo que ir a Toledo. Aún así, el idioma es difícil y sus costumbres no son exactamente iguales que las de los europeos del Sur. Así que no te pierdas esta nueva Guía de Viaje con todos los consejos, trucos, precios, horarios y recomendaciones sobre dónde ir, qué comer, y qué no debes perderte estés el tiempo que estés.

Unas palabras en alemán

El inglés te abrirá muchas puertas, pero no pienses que porque media Alemania haya estado en Mallorca y la otra media esté pensando en ir, van a entenderte hablando en castellano. Así que intenta memorizar (o descarga la guía gratis en pdf que te regalamos con El Mundo Se Ve Bien) las preguntas básicas como estas:

¿Podría decirme…? Könnten Sie mir bitte sagen…?

¿Podría ayudarme por favor? Könnten Sie mir bitte helfen…?

¿Me puedes decir cómo ir a…? Kannst Du mir sagen wie ich zum/zu… komme?

 

Todo el tiempo para estar en Berlín

Aunque no sea como en el Sur, aquí los horarios son bastante amplios y te dará tiempo a hacer muchas cosas. Se pude comer en casi cualquier sitio de 11:00 am a 23:00 pm y los museos y lugares turísticos también cierran tarde, como la cúpula del Reichtag que puedes visitar hasta las 22:00 en verano.

Comer no solo codillo, salchichas y kartoffen

Bueno, eso tienes que probarlo también, por supuesto. Pero al ser una ciudad con mucha inmigración, también puedes disfrutar de comida internacional y exótica. Nuestro amigo Marcos nos recomienda un indio o un malayo-tailandés para no perderte las salchichas al curry.

Qué ver en Berlín

Casi habría que terminar antes diciendo qué no ver, en una ciudad con tanta historia y tanta modernidad. En la guía de viaje que te recomendamos en Leequid lo tienen claro: Postdamer Platz, Monumento al Holocausto, Puerta de Branderburgo, Reichstag, Tiergartden, Siegessäule o el Checkpoint Charlie:

“Es el sitio oficial donde te sellan el pasaporte como si fueras a pasar el cruce entre Berlín oriental y el occidental”

Como siempre, conocerás con antelación horarios, precios, líneas de metro y autobús y algunos trucos para no perdértelos y poder contarlos tú a la vuelta, porque las guías que recomendamos en Leequid están escritas en primera persona, desde la experiencia real de un viajero como tú.

Ya sabes, si vas a viajar a Berlín, o crees que nunca podrás darte ese gusto, puedes conocoer la ciudad leyendo El Mundo se ve Bien: Guía de Berlín (en 3 o 4 días)

 

Foto: Carol.78 (Creative Commons) en Flickr.

Colaboradores

Firmas Invitadas y contenido elaborado libremente por diferentes colaboradores que enriquecen Leequid.

La naturaleza se venga de nosotros por los pesticidas en un obra de teatro

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Pablo Messiez transplanta a la galardonada escritora argentina Samanta Schweblin del papel al escenario. En concreto, traslada su novela Distancia de rescate a la cartelera del recién abierto Teatro Kamikaze, en el que la compañía que lidera Miguel del Arco le da una segunda vida al antiguo Teatro Pavón.

La intriga de la narración de esta obra ha resultado un material fértil para el dramaturgo argentino afincado en España, que el año pasado arrasó en los Max con La piedra oscura. En la trama, polifónica, cuatro personajes, dos madres y sus respectivos hijos, a los que dan vida los actores Fernando Delgado, María Morales, Estefanía de los Santos (nominada al Goya por Grupo 7 y habitual colaboradora de Messiez) y Luz Valdenebro, recrean un ámbito rural donde se cosecha soja, donde la naturaleza se vengará de los hombres por el uso en ella de pesticidas, provocándole efectos trágicos a la población. La trama, tremendamente compleja, perturbadora y con toques de Lynch, irá ganando así en estructura fantástica, de fábula, aunque también de thriller rural. La historia se basa en un hecho real, la intoxicación de un pueblo por el abuso de pesticidas en las plantaciones de soja.

España es, según Greenpeace,  el país europeo líder en el uso de trasngénicos en la agricultura industrial.  Para la ONG, éstos  podrían estar detrás del desarrollo de enfermedades, la desaparición de insectos, la toxicidad de nuestras aguas y tierras, la deforestación, la contribución al cambio climático…  Con todo, los transgénicos encuentran defensores, que mantienen que serán necesarios para garantizar el alimento de toda la población en el futuro.

La Distancia. Del 1 al 13 de noviembre. Teatro Kamikaze de Madrid.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Una furgoneta llena de agua potable y solidaridad

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Los responsables de la ONG
Foto: The Water Van Project

Abres el grifo y sale agua. Incluso si giras un poco el monomando, el agua sale cada vez más caliente. Es un hecho tan cotidiano que nunca te paras a pensar en lo mágico que resulta. Y mucho menos te planteas la tremenda suerte que tienes. Eso es fortuna y no que te toque la lotería.

Porque podrías ser una de las 1.000 millones de personas en todo el mundo que no tiene acceso a agua potable. Que han de recorrer kilómetros para conseguir el líquido, casi siempre en condiciones insalubres. Solo en Latinoamérica, 100.000 personas mueren por consumir agua contaminada. ¿A que tienes suerte?

Water Van Project

The Water Van Project es una ONG que pretende extender esa fortuna. Diego, Coke, Chechu y Edu son cuatro jóvenes españoles que han puesto en marcha este proyecto solidario. Para ello dejaron sus trabajos y se pusieron en marcha. Con una furgoneta van recorrieron Sudamérica consiguiendo que más personas tuvieran acceso a agua potable. Una furgoneta que sirvió de transporte, almacén y oficina

En cada parada en comunidades con dificultades para acceder al agua, dejan filtros potabilizadores. Cada filtro permite que quince personas tengan agua apta para el consumo durante más de doce años. Así recorrieron 6.000 kilómetros entre enero y junio. En el periplo recorrieron nueve países desde México a Perú.

Agua para 11.000 personas

En total repartieron 400 filtros. Esto se traduce en el acceso a agua potable de 11.000 personas durante doce años. Los filtros potabilizadores se donaron a 20 escuelas y a 380 familias.

Pero su actividad no ha concluido tras el viaje. Ahora se centran en otros objetivos. Por un lado, el de educar a los miembros de estas comunidades y a las instituciones en la necesidad de hacer un uso responsable del agua y la importancia de la higiene. Por otro, a concienciar de la crisis global del agua. A colaborar con otros proyectos similares, para estimular la solidaridad, la creatividad y la innovación en este sector vital.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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