Los animales nos salvarán de todo

He tenido un día tan nefasto que lo único que me alegra mínimamente es pasarme por Twitter a mirar vídeos absurdos de animales. Sí,...

Intentarlo o no intentarlo, esa es la cuestión

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(DP) PIxabay

Desde luego, es más fácil no intentarlo, escudarnos tras excusas yermas que no son más que el reflejo de nuestros miedos. Decir que ya conocemos el sufrimiento y recubrir nuestras emociones de una película impermeable que impida que traspase todo lo que pueda empapar nuestra zona de confort hasta destruirla.

Es mejor quedarse en la zona de confort

Siempre preferimos quedarnos con el consuelo de no haber sufrido, pues no hubo oportunidad, que con el orgullo de al menos haberlo intentado. A nuestra vulnerabilidad, en lugar de aceptarla como algo hermoso – pues conlleva los más bellos sentimientos -, la demonizamos y la convertimos en una maldición. Tapiamos todas las salidas que nos remiten a resultados distantes entre ellos y enriquecedores a su manera solo porque, puede ser, tal vez, es posible que alguna de esas posibilidades contenga un dolor intrínseco. Ni tan siquiera aceptamos la posibilidad de que tal dolor pueda sacar a relucir partes de nosotros que no conocíamos.

Es cómodo no intentarlo pues supone una cuota de riesgo inexistente. Pero es triste. Más bien vacuo; cuando aceptamos no tomar ningún riesgo como modus operandi nos quedamos flotando en una nube donde nada nos puede tocar, ni lo bueno ni lo malo. Alejamos los caprichos del destino que toman forma de serendipia de nuestras posibilidades inadvertidas y convertimos nuestra existencia en un conjunto de patrones que precisan de un riguroso control bajo un protocolo de protección (falsa).

Intentarlo siempre carga un porcentaje de riesgo. Es cierto que en ocasiones este es más alto de lo que nos haría sentir cómodos. No voy a negar la posibilidad de que las contiendas vitales que sostenemos, a veces contra nosotros mismos, puedan suponer un daño que trascienda el plano metafísico y te marque dolorosamente.

Pero.

Siempre hay un pero.

Las probabilidades de que salga bien aquello que vas a intentar es algo por lo que deberíamos pararnos a analizar rigurosamente si realmente vale la pena simplemente no intentarlo. Es muy probable que notemos que en verdad es un error quedarse de brazos cruzados mirando como la vida pasa.

¿Y si decidimos intentarlo y todo sale bien? ¿Y si decidimos intentarlo sabiendo que es posible que salga mal? Cuando lo intentamos cometemos el error de creer que la única vía es la del final feliz, como si la posibilidad de que algo se tuerza ha sido exiliada de la casuística. Mi teoría es que si juntamos la ilusión del intento con la comprensión del fallo, crearemos una posibilidad nueva que será factible sea cual sea el resultado: la de comprender que ha pasado como ha pasado pero al menos ha pasado. Evitarnos dramas, evitarnos presiones. Saber que ha podido suceder y que ha podido fallar y en ambos casos tener la cabeza bien alta por haber sido valientes en una vida en la que eso no se destila.

Si tenemos la posibilidad al alcance de nuestra mano, ¿por qué no intentarlo?

 

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

El ‘Cuento de Navidad’ de Dickens, aplicado a una botella de plástico

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Esta es la historia de un consumidor de botellas de agua. Botellas de plástico, con petróleo y gas en su ADN. Un consumidor en cuyos hábitos no se incluye reciclar. Pero, como en el tradicional Cuento de Navidad de Dickens. –aunque, en este caso, los tres escenarios planteados son de futurova a tener una epifanía.

La botella uno

Una noche, después de cenar, el consumidor tira una botella vacía, de las de plástico, a la basura biológica, en vez de al cubo amarillo. Y la botella se le aparece en sueños. Y le cuenta que, por su decisión, terminó en un extenso vertedero. Durante los largos mil años que le quedaron de vida, a medida que se iba comprimiendo en las capas de chatarra que se iban acumulando en el basurero, y a medida que le llovía encima, se iba viendo desprovista de sus compuestos, y algunos de ellos eran muy tóxicos, y penetraban en el subsuelo, y en él en las corrientes de agua subterránea, envenenando su entorno, su ecosistema, y por supuesto a los seres vivos que lo habitaban.

La botella dos

El consumidor tiene una segunda oportunidad, esto es solo un sueño. Pero aún no ha reparado en su error, y vuelve a tirar la botella en el mismo contenedor. La botella regresa del futuro para contarle su aciago destino. Ha ido a parar a un arroyo que desemboca en un río, que a su vez se sumerge en el mar. Por la inmensidad oceánica ha vagado durante meses, hasta alcanzar un siniestro y desconocido lugar llamado la Gran Isla de Basura del Pacífico, una de las cinco espirales de plásticos que hay en la superficie marina de todo el mundo, y en este caso, en él conviven millones de desechos de ellos. Con todos ellos, sin quererlo, por el mero hecho de estar producida de plástico, ha terminado espesando el agua y volviéndola tóxica. Mala conciencia para ambos.

La botella tres

Por fin, el consumidor se cae del guindo, y tira la botella al contenedor amarillo. Ésta viene a contarle que, a raíz de la gran decisión, cree en la reencarnación, porque, de la basura, un camión la llevó a una planta donde la comprimieron junto con sus compañeras, para formar un bloque, que luego se trituraró en pequeños trozos, que se lavaronn, se fundieron, y se conviertieron en materia prima que ahora se puede reutilizar. La botella 3 está lista para renacer. ¿Una bandeja? ¿Una carpeta? ¿El forro de un libro de texto? Todo es posible.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

¿Qué temperatura tendrá el planeta cuando te jubiles?

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No creemos que tengas esta duda habitualmente, pero si quieres ver como estará el planeta para cuando te jubiles, aquí puedes ver los diferentes casos en función de tu edad.

  • Si has nacido en 1970, el planeta se habrá calentado entre 1,2 grados y 1,9 para cuando te jubiles.
  • Si has nacido en 1980, aquí ya el planeta empieza a calentarse de verdad. Estamos en rangos que como mínimo serán 1,4 grados y hasta 2,5 grados.
  • Si has nacido en el año 2000, el planeta ya será algo complejo de vivir para cuando te jubiles. En el rango bajo serán 2 grados más y en el rango alto 3,9 grados.
  • Si has nacido en el año 2010, tenemos malas noticias para ti. El planeta será algo donde no podrás vivir tal y como lo conocemos ahora. Como mínimo la temperatura habrá subido 2,1 grados y hasta 4,7 grados.

¿Cómo será el mundo si la temperatura sube entre 4 y 5 grados?

Estamos ante un planeta completamente diferente. Las capas de hielo han desaparecido de ambos polos; Los bosques tropicales se han quemado y se han convertido en desierto; Los mares están penetrando profundamente en los interiores continentales.

Una idea puede ser desplazar poblaciones de áreas secas a las regiones recientemente descongeladas del extremo norte, en Canadá y Siberia. Incluso aquí, sin embargo, los veranos pueden ser demasiado calientes para que las cosechas sean cultivadas lejos de las costas;

No hay garantía de que los gobiernos del norte admitan a los refugiados del sur. Siberia y Canadá serían invadidos por China y Estados Unidos. Cualquier conflicto armado, particularmente con armas nucleares, por supuesto aumentaría aún más la superficie planetaria inhabitable para los seres humanos.

Feliz día.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Si vives junto a un río, no pagues más por la electricidad

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Turbina de río
Imagen: Idénergie

Si no lo hacen ellos, tendremos que hacerlo nosotros. Esta claro que ya no podemos esperar más. No podemos dejar ni un minuto más la decisión en gobiernos e instituciones. Porque ellos parece que no lo van a hacer. Es cosa nuestra. El compromiso con al energía limpia, con detener el cambio climático debe ser individual. Si vives cerca de un río, una turbina puede ayudarte a no contaminar. Y a no pagar nunca más por tu electricidad.

Turbina de río

Se trata de un ingenio diseñado por la compañía canadiense Idénergie. El principio de funcionamiento es similar al de las grandes turbinas que generan energía en las centrales hidroeléctricas. El dispositivo, provisto de aspas, se instala en un río. La corriente de agua mueve las hélices y de este modo se genera energía.

La turbina autónoma tiene un tamaño aproximado de metro y medio. Aunque para su instalación son necesarias al menos tres personas, puede ubicarse casi en cualquier corriente. Pero una vez colocada funciona día y noche, tal y como fluye el agua de un río.

Energía para una casa

Con ese impulso es capaz de generar hasta 12 kWh al día. Lo suficiente para mantener las necesidades de energía eléctrica de un hogar normal. Sin ruido, sin consumir combustible ni emitir absolutamente ningún gas a la atmósfera. Además, varias turbinas puedes ser instaladas en la misma sección de un río para funcionar como un sistema conjunto de modo que se genere más energía.

Los creadores del sistema aseguran que las hélices permiten el paso de los peces y que no dañan ni afectan en modo alguno al ecosistema. Además, sus componentes están especialmente diseñados para evitar la degradación y la erosión, de manera que requiera un muy poco mantenimiento, con lo que tampoco se intervienen sobre el río más de lo necesario para su colocación.

Es cierto que es un sistema ideal para un país como Canadá con una rica red fluvial de poderosos caudales. Pero también puede tomarse como una muestra de lo que cada uno puede hacer. Con sistemas así, con placas solares en cada casa, con sistemas de almacenamiento o baterías domésticas. Está claro que el paradigma energético ha de cambiar. Y que la fuerza y determinación del individuo es vital en esa transformación.
 

 

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

¿Sabías que el cobre es imprescindible para las energías renovables? ¿Y para hospitales, nuestra salud y algunos instrumentos?

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En una chincheta cabría todo el cobre que poseemos en el cuerpo. pero este mineral, sin ser tan popular como el hierro, el zinc o el calcio, es tan importante como los demás para que el organismo funcione bien. Lo podemos encontrar en las legumbres, las verduras de hoja verde o el chocolate.

Además, es fundamental para mantener la higiene en los hospitales y centros de salud -tiene la propiedad natural de matar bacterias-, para dar movilidad a los coches o para facilitar el suministro de energías renovables. Fue imprescindible para construir la Estatua de la Libertad o el Partenón de Roma, y, después de presentarse como tendencia del diseño mundial en el 54º Salón Internacional del Mueble de Milán, está también cada vez más presente en la decoración de interiores, creando un ambiente neoyorkino y cálido, combinando con el cuero, la arcilla o el hormigón, y especialmente valorado por ser reciclable y sostenible.

Que se lo digan a Álvaro Catalán de Ocón, uno de los diseñadores españoles más internacionalizados, que ha manejado el cobre en proyectos lumínicos como su emblemática lámpara La Flaca, sus candiles o su Rayuela. Todos ellos, basados en el espíritu humanista de este artesano del siglo XXI que obvia lo superfluo y acentúa lo imprescindible, y se recorre el planeta en busca de los mejores diseños y materiales.

Con él, y con la diseñadora Ruth Uve y el saxofonista Ariel Brínguez (porque todos los instrumentos de viento tienen aleaciones del cobre en su ADN), ha colaborado el Instituto Europeo del Cobre para divulgar las propiedades de este material, tan oculto en tuberías o cables, pero tan presente en nuestro entorno.

El año pasado se reutilizaron en Europa 2,1 millones de toneladas de cobre provenientes de aparatos electrónicos y residuos de plantas de tratamiento. El cobre que se obtiene del reciclaje mantiene las mismas propiedades que el que se extrae de las minas.  El reciclaje de cobre requiere para su elaboración un 85% de energía menos que el que se produce por primera vez.

El uso del cobre ha crecido en un 250% en 60 años

Con una demanda que ha crecido exponencialmente (más del 250% desde los años 60), sobre todo debido a los requerimientos de las nuevas compañías tecnológicas, el uso del cobre reciclado se convierte en un factor clave para minimizar el impacto medioambiental de su producción.

El reciclaje de cobre a nivel mundial supone un ahorro considerable de recursos y de emisiones de CO2 a la atmósfera: para la obtención de cobre reciclado se requiere un 85% menos de energía eléctrica (100 millones de MWh) que para su producción por primera vez y además se evita la emisión de 40 millones de toneladas anuales de CO2 a la atmósfera.

Asimismo, el cobre reciclado tiene una característica diferencial de otros materiales que han pasado por el proceso de reciclaje: conserva todas sus propiedades intactas, con lo cual puede ser utilizado para cualquiera de las múltiples aplicaciones que tiene este material, desde formar parte de las baterías de los móviles a servir para las conducciones de agua o de electricidad de los hogares.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura.

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