Kuslansky Electric

Trabajos increibles de arte digital / instalaciones – http://www.kuslanskyelectric.com/work.html

Tres libros para empezar la semana

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Ed. Astiberri

“El lector se transformó en el libro, y la noche de verano era como el ser consciente de ese libro.” Harold Bloom se sirve de estos esos versos de Wallace Stevens para explicar, en su libro Cómo leer y por qué, la experiencia totalizadora de la lectura. Completando su pregunta con otra, Por dónde empezar, proponemos un trío de títulos para comenzar la semana.

De qué color es Berlín. David Wagner.

Ed. Errata Naturae.

Un viaje a pie, una guía literaria por el Berlín actual, de un flâneur que camina entre calles, parques, jardines, bares y restaurantes. Wagner, autor alemán, ya nos sorprendió con otra mirada, la de la infancia, en Cosas de niños.

Disparen al humorista. Darío Adanti.

Ed. Astiberri.

Desde que ocurrió el atentado contra Charlie Hebdo, no paramos de darle vueltas a los límites del humor. El ilustrador y humorista argentino Darío Adanti, uno de los viñetistas más importantes de la prensa española actual, teoriza al respecto en su nuevo y completo libro ilustrado, criticando la presión que sufre su profesión por la falta de contexto con la que a menudo se interpretan los chistes, o por la corrección política.

Ed. Astiberri

 

La furia de las imágenes. Joan Fontcuberta.

Ed. Galaxia Gutenberg.

Mucho se ha hablado de la postverdad, pero Joan Fontcuberta hace gravitar este ensayo en torno a la posfotografía, describiendo la omnipresencia y sobredosis de la imagen de nuestro tiempo, y pensando en cómo hemos pasado de utilizar la fotografía fundamentalmente para observar, a usarla principalmente para exhibirnos a base de selfies.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Cómo volar en ultraligero

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Ultraligero
Pixabay

Hay a quien le da miedo volar y quien sueña con poder volar en ultraligero, como experiencia más cercana a ser un pájaro. Nuestro blogger de viajes favorito nos cuenta en este artículo cómo puedes vivir una experiencia única.

En realidad, nos cuenta su experiencia para que te hagas una idea de lo que puede ser el día que te atrevas. Clubs de vuelo hay en todo el mundo, y seguro que encuentras uno cerca de donde vivas.

Ultraligero, Microligero… o parapente

La forma más básica de volar es en un paracaídas a la que le añades una mochila con una enorme hélice en tu espalda. Aunque a alguien se le ocurrió un día ponerle ese motor a un ala delta de los que se usaban para dejarse caer y llevarse por las corrientes térmicas en suave planeo. El resultado fue una especie de avión como los primeros, con alas de tela.

Aunque hace falta la misma licencia de piloto que para manejar una avioneta, el coste de la aeronave es muy inferior y la pista de despegue puede ser casi cualquier campo. Por eso, es la forma m´s fácil y barata de tener un bautismo de vuelo.

“Tal vez el único inconveniente (lógico por otra parte) es que no es posible asegurar el vuelo hasta momentos antes, y a veces cundo llegas allí te quedas sin volar —nos cuenta Marcos en El Mundo Se Ve Bien— por demasiado viento. Por supuesto hay que reservar primero, aunque puedes tener la suerte de que haya algún hueco libre”

Si tiene garantía, tiene garantía.

Volar en ultraligero es de las cosas más seguras que puedes hacer en plan aventura. Sus características aerodinámicas hacen que sea muy difícil tener un accidente. Básicamente está diseñado para planear y el motor lo que hace es mantenerlo más tiempo en el aire o ayudarle a dirigirse. Además, para ofrecer vuelos comerciales, y un bautismo de vuelo lo es, hace falta tener la licencia de piloto comercial. Una licencia que se consigue con estudios y horas de vuelo. De verdad, es más peligrioso un coche o una moto.

Sigue leyendo la aventura completa de cómo es Un Vuelo en Ultraligero en El Mundo Se Ve Bien.

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

Reportaje
©Leequid

Viajes literarios: Cuenca y el Quijote

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Si con los libros viajas, viajar al mundo de los libros es aún mejor. Existen lugares en los que pueden respirarse las hojas de un libro, y sentirse blanco sobre negro. Si hay un libro por excelencia, ese es El Quijote. Si existe un viaje literario, es su ruta. Las autoridades de turismo de la región han creado un trayecto organizado que, aunque no se puede recorrer como el Camino de Santiago, sí es muy asequible para realizar en coche. Además, no está pensada como un único trayecto, sino que se limita a señalizar los puntos de interés basados en la inmortal novela, para que el viajero sea consciente de por qué escenarios transita, y deje volar su imaginación.

Nosotros hemos recorrido un punto céntrico por nuestra cuenta que consideramos muy representativo del mundo de El Quijote. Y podemos asegurarte que el viaje al pasado está asegurado. Bienvenidos a un lugar de la Mancha de cuyo nombre sí podemos acordarnos: Cuenca.

Cuna de escritores

El punto central de la ruta, la base de operaciones, no está elegida al azar y sí en función de su valor literario. Nos alojaremos en Belmonte, villa natal de Fray Luis de León, uno de los escritores místicos del Siglo de Oro y otra cumbre de las letras españolas. En su honor, las calles del pueblo exhiben azulejos en sus paredes con retazos de su poesía. Y no acaba ahí su relación con la literatura, pues cuentan las crónicas que su imponente castillo —del que hablaremos luego— comenzóse a construir por Don Juan Manuel, Señor, Duque y Príncipe de Villena, sobrino de Alfonso X el Sabio y como él autor insigne de nuestro idioma gracias a, entre otras, El Conde Lucanor.

Por tanto, algo tendrá el lugar cuando tan buenas letras produce. Y lo tiene.

En su entramado de callejones intramuros, aún se respira por las noches la paz encalada entre sombras y gatos. Casonas blasonadas saludan al pasar con la eterna mirada vigilante de su baluarte, al alimón con la colegiata.

Y es que el castillo de Don Juan Pacheco, primer marqués de Villena y por tanto señor de Belmonte, ha sobrevivido en uso desde el siglo XV hasta nuestros días salvo un periodo en el que, abandonado, casi cae en ruinas. Habiendo sido monasterio y cárcel, recuperó su esplendor con la presencia de su ilustre huésped la emperatriz Eugenia de Montijo, curioso personaje de la historia de España, muy desconocido pese a las coplillas en su honor y haber sido regente de Francia por tres veces. De su estancia queda una decoración afrancesada que le da un toque kitch a la construcción medieval.

Hoy el castillo no cumple funciones defensivas, salvo las de las garras del olvido del pueblo. Gracias a la restauración y puesta en valor de sus propietarios privados en colaboración con las instituciones, puede visitarse como museo, está disponible para eventos y celebra cada año una de las pruebas del Campeonato Mundial de Combate Medieval. Sí, es un deporte, y son peleas con armaduras, espadas, mazas… ¡Ya te dijimos que viajarías al pasado!

A todo confort

Gracias a estas iniciativas, Belmonte cuenta con plazas hoteleras que han sabido aprovechar el patrimonio igualmente, rehabilitando casonas y palacios. Uno de ellos, el más significativo, es el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel. Un cuatro estrellas con Spa en lo alto de la villa que en una loable restauración ha respetado los restos arqueológicos sobre los que se asienta, el primer palacio de Don Juan Manuel, también convertido posteriormente en convento.

Pegado al hotel, se encuentra la colegiata. Un edificio religioso notable, del siglo XV pero levantado sobre una iglesia visigoda, que entre otros tesoros cuenta con la primera sillería de coro tallada en madera que se hizo en España. Curiosamente, fue hecha para la catedral de Cuenca y acabó aquí.

Existen más puntos de interés en Belmonte, pero dejaremos algo a la aventura del lector.

La aventura va guiando nuestras cosas, mejor de lo que acertáramos a adivinar…

Con esa cita del Quijote y hablando de aventuras, es momento de subirse en Rocinante para recorrer en pocos kilómetros siglos de historia. Y sin dudarlo, acometeremos contra los gigantes. A tan solo 15 kilómetros, se encuentra Mota del Cuervo, Balcón de la Mancha. Y allí nos veremos las caras con los imponentes molinos de viento que inmortalizara Cervantes. Nuestra recomendación es que vayas al atardecer, para disfrutar de la puesta de sol y hacer el momento mágico. Aunque pueden ser más famosos los de Alcázar de San Juan o Campo de Criptana (ambos en Ciudad Real), estos no te defraudarán en absoluto.

Desde allí, puedes completar la ruta quijotesca con un salto a El Toboso, cuna literaria de la sin par Dulcinea.

«Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla ‘Dulcinea del Toboso’ porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.»

En el Toboso aseguran que Aldonza a su vez está inspirada en su vecina Ana Martínez Zarco de Morales, cuya casa reconstruyeron en la década de 1960 y hoy puede visitarse como museo. Sea cierto o no, en la visita aprenderás cómo era la vida en su época, incluyendo un palomar en activo en el que puedes entrar.

Otras excursiones que puedes hacer desde Belmonte fácilmente en un largo día de verano o en dos días de escapada, puede ser la quijotesca Cueva de Montesinos (ya en Ciudad Real a 83 kms) o retroceder más en el tiempo y visitar Segóbriga, una de las ciudades romanas más importantes y con mejores restos visibles de la península Ibérica. Desde allí, también puedes ver Uclés, la sede de la Orden de Santiago, los caballeros del Camino y que pocos saben que su encomienda se hallaba tan lejos de Galicia.

Comer y beber como Don Quijote

Pero si algo no puedes dejar de hacer en un viaje como este es disfrutar de su gastronomía, más como Sancho Panza que como su adusto señor. A los platos típicos que debes probar, como las gachas de pastor, el morteruelo o el ajo arriero, los platos de caza o los zarajos, pondrás en todo lo alto su producto más famoso, el queso manchego. Por más que en Europa existan miles de variedades, el sobrio queso de La Mancha nunca defraudará. Aprovecha tu viaje por la zona para probarlos y comprarlos en las numerosas fábricas artesanales que encontrarás, sin ir más lejos, en Belmonte (increíble su variedad curada en manteca de cerdo a modo de corteza).

Además, el viajero de hoy debe ser responsable y aportar su granito de arena a la economía local para hacer sostenible la vida rural. Te recomendamos que consumas y adquieras productos de la tierra, aquí y donde sea que vayas.

Y nada mejor para acompañar esos manjares de origen pastoril que un buen vino, y de eso, La Mancha está sobrada. Tan sobrada que es el mayor viñedo del mundo por superficie cultivada. Sin embargo, hasta hace poco casi toda la uva se vendía a granel y acababa embotellada en otras D.O como Rioja o Francia. Con el boom de la enología en España y la llegada de los vinos de pago o autor, prestigiosos bodegueros que habían triunfado en Ribera del Duero, Toro o Rioja, decidieron apostar por esta zona de buenos caldos y están consiguiendo situarlos en el lugar que les corresponde. Puedes visitar muchas bodegas, algunas ya preparadas para enoturismo como en cualquier otra zona, y sería imperdonable que en tus comidas o cenas no pidieras un vino local. Nosotros probamos varios, y nos sorprendió muy gratamente Finca Antigua, elaborado en las proximidades de Belmonte, en Los Hinojosos. Acabamos esta parte gastronómica proponiéndote otro tesoro para el paladar, sus aceites de oliva, que también encontrarás en almazaras de la zona. Por ejemplo en Puebla de Almenara, a 28 kms de Belmonte.

©Leequid

Plus: vivir el pasado en sus tradiciones

Dependiendo de la época en la que vayas, tendrás ocasión de asistir a alguna de las numerosas fiestas y tradiciones ancestrales que perviven desde tiempos de El Quijote y más atrás. Siempre sorprendentes, emocionantes, intrigantes y con capacidad para ponerte la piel de gallina. Por ejemplo en agosto, por las fiestas patronales de Nuestra Señora de Manjavacas, los mozos de Mota del Cuervo llevan en hombros a la Virgen, los siete kilómetros que separan la ermita del pueblo, a la carrera en la “traída y llevada”.

Nosotros tuvimos la suerte de estar en la zona por la Candelaria y San Blas, y ser testigos de una tradición que mezcla lo pagano con lo cristiano en una celebración de enorme interés antropológico llamada “La Endiablada”, en el cercano pueblo de Almonacid del Marquesado. En ella, todos los hombres del pueblo disfrazados de diablos recorren las calles hasta entrar en su iglesia y celebrar un atronador rito con los enormes cencerros que portan a su espalda. Simplemente, apasionante.

 

No queremos ponerte más nervioso, seguro que ya estás mirando la agenda y las distancias. Sólo añadiremos esta galería de fotos para que te hagas una idea más aproximada. Aunque los viajes son como los libros, cada uno los vive a su manera y citando a Cervantes en su obra:

“Cada uno es artífice de su propia aventura”. El Quijote.

 

Datos prácticos:

Turismo de Belmonte

Ruta del Quijote

 

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

¿Quieres conocer mundo? Empieza conociendo a gente

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Elien

Tener una habitación vacía en casa es probablemente una de las mejores cosas que me han pasado. En mi piso de estudiantes, donde vivimos como una família, acostumbramos a tener visitas que se quedan con nosotros, al menos, un par de noches. Estas visitas no necesariamiente tienen que ser grandes amigos; es más, la mayoría de veces se tratan de personas que conocemos poco (o nada), pero ahí se encuentra la gracia.

La confianza es la clave.

Cuando abres tus puertas desinteresadamente aprendes una primera lección importante: confiar en la bondad de las personas. Siempre va a hacer falta un porcentaje de confianza hacia la persona invitada, pues le abres las puertas de tu casa. Al fin y al cabo, estás permitiendo que alguien entre en el especio donde más te relajas y eres tú mismo: eso no siempre puede verlo cualquiera.

Para y escucha

Lo segundo que aprendes es a escuchar. Es asombroso descrubrir que todo el mundo tiene una historia que contar: un camino que siguió hasta llegar donde se encuentra. Creo que pararse a escuchar a prácticamente desconocidos es lo que más enseña sobre la condición humana. Es sobrecogedor descubrir que, en el fondo, todos tememos a lo mismo y, alguna vez, hemos amado locamente. Tener frente a ti alguien que se despoja de sus sentimientos para prestártelos un momento no hace más que alimentar los tuyos. Las experiencias de otros se convierten en las tuyas. Conoces pueblos y ciudades que jamás pisarás gracias a relatos personales. Aprendes formas de expresarse. Y escuchas y hablas, te alimentas.

Pero lo más bello llega al aprender

Pero, definitivamente, lo más importante es que aprendes. Cuando llega alguien a tu vida, llega para enseñarte. Lo que sea, pero te enseña. Pueden ser cosas prácticas: cómo hacer un mate, hervir una patata sin agua o hacer michelada. Pero también se aprenden cosas más importantes aún, pues estos visitantes siempre transmiten una forma de amar a la vida muy distinta. Los hay que buscarán el eterno viaje, recorriendo mundo sin parar; otros estarán ahí buscando un futuro, tal vez una oportunidad; los habrá que no sabrán muy bien qué hacen allí. Pero todos tienen un mundo interior del cual es muy importante aprender, porque las emociones se alimentan mutuamente.

Hay herramientas digitales para hospedar

Aunque en mi caso hable de gente que ha llegado a nosotros por el boca a boca, hoy en día, en el mundo digital, hay muchas maneras de conocer a gente y, también, de hospedarla. Aunque las redes sociales sean obvias en este ámbito, hay webs específicas para este cometido. Sin ir más lejos, está Couchsurfing, una red social que se basa en prestarle a alguien tu sofá. Así de simple, alguien que esté viajando puede contactar contigo para quedarse de forma gratuita en tu sofá; a partir de ahí, lo que tu quieras ofrecerle: una cama, visitas turísticas, etc. En Couchsurfing también existe la posibilidad de no hospedar a nadie, pero ofrecerle tu compañía para mostrarle la ciudad en la que os encontráis o salir de fiesta o prácticamente cualquier actividad que se te pueda ocurrir.

Así que mi consejo, que ya sabéis que siempre ando dando consejos, es que conozcáis a gente. Conoced, conoced mucho y sobretodo escuchad. Aprended de otras personas y empaparos de todo lo que os puedan ofrecer: el mundo es amplio y el primer indicio de ello son sus gentes.

 

Foto de Elien en CC en Pixabay

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Tres series que ver si tienes un mal día

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Imagen de Kishisaka

Has tenido un día de mierda en el trabajo y, encima, lunes. El que hasta ahora llamabas tu novio, ha pasado a ser el gilipollas de tu ex y encima el calabacín está a un precio irrisorio (alguien del público grita desorbitado). Vaya, qué menudo día de mierda, chato. Entonces, llegas a casa y a tu sofá le aparece una aureola que indica su santidad. A cámara lenta tu culo se posa entre los cojines y con técnica ninja alcanzas tu portátil. Decides surcar la red cual pirata para encontrar una serie que te saque unas risas, algo que te distraiga de tus desgracias y te permita reírte de las desgracias ajenas. ¿Y qué serie ver? Aquí tres recomendaciones rápidas:

Parks and Recreation

Una de mis series favoritas, sigue las peripecias de Leslie Knope en el departamento de Parques del ayuntamiento de la ficticia ciudad de Indianápolis, Pawnee. Con múltiples personajes y una estética de falso documental, la colisión de personalidades totalmente diferentes crean situaciones que provocan lágrimas de risa en sus espectadores.

Con siete temporadas y capítulos de 20 minutos, te encandilas de la protagonista y sus amigos. Si se tiene un mal día, vale la pena sentarse a ver unos cuanto capítulos y decidir si es mejor tomarse la vida al estilo Knope o como Ron Swanson.

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Steven Universe

Sí, es una serie infantil, pero antes de juzgarla, escuchad. Steven Universe habla de la curiosa famíia que protege a Steven, un chaval que es mitad humano y mitad gema. Mediante el amor y el desarrollo emocional de Steven, lleno de ternura, descubre sus poderes de gema y se enfrenta a los enemigos que quieren poner en peligro a sus amigos y a su plante, la Tierra.

Steven Universe es una serie que te llena de ternura y amor por dentro, que te da visiones de las relaciones muy respetuosas y que, aunque te haga reír a carcajadas  a veces, te llena de una pequeña alegría que te deja una sonrisa boba. Serie perfecta para relajarse y volver a recuperar la fe en los sentimientos.

 

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Friends

Serie eterna donde las haya, Friends no precisa de presentación. Es precisamente su eternidad lo que la hace perfecta para que la revisionemos siempre que necesitemos echarnos unas risas. Concebida como una sitcom tradicional, en la que el peso del tiempo no es importante y no afecta a la hora de crear comedia y absorbida por la cultura popular, apropiándose de los personajes y familiarizándolos, Friends queda en nosotros como un retorno al hogar.

Así que para los días más malos, en los que el mundo solo es negro, lo mejor es ponerse un capítulo de Friends y hacer el símbolo Geller para mandar a pastar por un tiempo la vida.

 

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Bonus Track

Y si las series fallan, pues te poner vídeos rídiculos de youtube como este, te pegas una ducha y mañana ya será un nuevo día.

 

Imagen de Kishisaka en Flickr con CC.

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

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