Las pantallas LED podrían causar daños irreversibles en la vista

  Sabíamos que las pantallas eran perjudiciales para la vista. No es nada nuevo, nos lo decían hasta nuestras abuelas: “no te sientes tan...
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10 vídeos que no deberías ver (pero que vas a ver)

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01

Rihanna – ‘BBHMM’: La educación criminal de una pija.
En su deriva hacia el chunguismo r&b más extremo, Rihanna se marcó el vídeo de Bitch Better Have My Money o BBHMM como corrió como la sangre en Twitter. El secuestro, tortura e iniciación en las drogas y el alcohol de una rubia pija americana, dos pares de tetas y el final sangriento causaron la pretendida polémica que elevó el clip a los altares del Trending Topic.

No deberías ver este video si: eres una rubia pija. O su marido.

02

Fat White Family – ‘Touch the Heather (Redux)’: El escroto bailarín.
Una de las últimas sensaciones británicas es este peculiar grupo. A sus integrantes parece escocerles la ropa y es frecuente verles en conciertos y fotos promocionales en pelotas. Y en sus vídeos también, claro. En este, uno de los miembros (nunca mejor dicho) de la banda hace inquietantes visajes en segundo plano desnudo de cintura para abajo. Para no ahorrarnos ninguna gracia de su anatomía, se agacha convenientemente.

No deberías ver este video si: te dan cosica los escrotos.

03

Biznaga – ‘Depredador’: Vayamos por partes.
En España la cosa no es muy distinta. El grupo punk Biznaga ejecutó esta pequeña obra de arte mitad homenaje a las teletiendas mitad carnicería. Aquí mezclan varios elementos predilectos de los guardianes de la moral como los desnudos, la sangre, los desmembramientos y el maltrato machista, sin perder la sonrisa y la mala leche. Parecía carne de censura, pero al final no: será que estamos evolucionando.

No deberías ver este video si: eres adicto a la teletienda nocturna.

04

Antony and The Johnsons – ‘Cut the World’: La sonrisa neoyorkina.

Al principio todo va bien. Una factura fílmica impecable, prácticamente cinematográfica, actores de altura como William Defoe y Carice van Houten, la aportación artística de la mítica Marina Abramovic y, claro, la personalísima voz de Antony. La historia que cuenta es bastante convencional en el fondo, más en estos tiempos. Empleada harta con su jefe decide cortar por lo sano. Literalmente.

 No deberías ver este vídeo si: eres CEO de alguna compañía.

 

05

M.I.A – ‘Born Free’: Más efectivo que tocarse un botón.
Otro vídeo más cercano al film que al clip. Acción, persecuciones, cámara emética, gritos y armas. Un escuadrón se dedica a la limpieza étnica con los pelirrojos como objetivo, será por aquella tontuna de que dan mala suerte. El caso es que todo es más o menos llevadero hasta el explosivo final en el que se puede comprobar que, por dentro, la gente con el pelo rojo es igual a los demás.

No deberías ver este vídeo si: eres pelirrojo.

06

Korn – ‘Thoughtless’: Breaking bad.
Lógicamente el heavy o hard rock o como quiera denominarse es prolijo en este tipo de clips, que para eso son tipos duros. En este caso, Korn contaron con la colaboración de Aaron Paul, el célebre Jesse Pickman de la serie Breaking Bad. Aquí se juntan varias referencias cinematográficas asquerositas, desde Carrie de De Palma a Dead Ringers de Cronenberg llegando a una apoteosis gástrica digna del señor Creosota en The Meaning of Life de Monty Python.

No deberías ver este vídeo si: tienes la fiesta de graduación o de empresa próximamente.

07

Health – ‘Tears’: Cosas de niños
Nada más desasosegante que los niños fuera de contexto. Jugando con vísceras en charcos, con ojos humanos, con heridas en la cara y agujeros en la cabeza. La cosa no puede dar peor rollo. Para acabar de rematarlo, el funcional paisaje apocalíptico que siempre crea ambiente. Uno solo puede pensar en qué clase de padres dieron permiso para que rodaran esto con sus criaturas.

No deberías ver este vídeo si: tienes hijos.

08

Houratron – ‘Corporate Occult’: Polvo de una noche.

El sueño de cualquier chico, pillar con un pibón en un bar y acabar en su casa, se convierte en pesadilla. Y mira que la cosa empieza bien, pero a medida que el tipo empieza a beber demasiado y, sobre todo, cuando a la muchacha le salen tentáculos y sangra por vagina y pechos, la cosa se complica. En una situación así, a cualquiera le estalla la cabeza.

No deberías ver este vídeo si: ligas una noche con un pibón y te la llevas a casa.

09

Cephalic Carnage – Ohrwurm’: Sexo chungo.
Otro pobre al que se le tuerce la noche. Lo que en principio parece un polvo con “el tomate”, que son cosas que pueden pasar, acaba con el muchacho recogiendo sus propias vísceras en el suelo, por arte de unos gusanos que le van abriendo la piel. Si leído suena repugnantoso, visto es peor. Estáis advertidos.

No veas este vídeo si: tu novia tiene el periodo o, si eres chica, estás tú con el mes.

10

Cradle of Flith – ‘Circus of Horror’: Un circo de tres pistas.
Con semejante nombre de la banda, “cuna de la inmundicia”, cualquier cosa puede esperarse. Al principio no resulta demasiado impresionante. Escorpiones y serpientes, dos gogós entradas en carne y un escupe fuego. Lo normal. Pero es entrar un simpar faquir desdentado y la cosa gana enteros. Le queman el culo, se atraviesa cara, cuello y lengua con pinchos morunos y finaliza levantando un peso con el micropene. Digno de verse.

No debes de ver este v
ídeo si: no has superado algún trauma infantil con el circo.

El vinilo mola más y ahora vende más

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Disco de vinilo
Foto: Tomasz Sienicki

Lo moderno es postmoderno, premoderno y antiguo a la vez. El tiempo vuelve y revuelve. Gira y gira. Gira como un disco. Como un disco de vinilo. Esos discos que desaparecieron durante la década de los noventa. Primero por la eclosión de los cedés. Después, ambos formatos barridos por los .mp3. Pero el vinilo ha vuelto. La cara B de esta época.

El número 1 en ventas

Y poco ha poco ha ido ganando terreno, contra todo pronóstico. Hasta alcanzar el número 1 del hitparade. Por primera vez desde que el enorme formato plástico compite con el etéreo sistema de archivos digitales, la industria ha generado más ingresos por venta de vinilos que por descargas.


Lo afirma la Entertaiment Retailers Association, la organización británica que reúne a los establecimientos comercializadores de soportes de entretenimiento y culturales. Y ha aportado datos claros. La pasada semana las ventas de vinilos generaron 2,8 millones de euros. Frente a esto, las descargas de música supusieron un total de 2,4 millones.

Como claro síntoma de la enorme evolución de las ventas de vinilos, en la misma semana del pasado año, las ventas de vinilos fueron de 1,4 millones de euros, frente a los más de 5 millones de las descargas.

Un objeto fetiche

Son varios los factores que hay detrás de estos números crudos. Por un lado, cada venta de un disco en vinilo supone más desembolso que la compra de música para descargar. Prácticamente el doble.

Por otro lado, la descarga de música previo pago ha ido cediendo terreno no solo ante el vinilo. Las plataformas de música en streaming han ocupado este espacio de la música virtual.

Pero el resurgimiento del vinilo incluye factores difícilmente cuantificables. Aspectos que tienen que ver con la psicología de los compradores. Personas que buscan tener un formato físico que poder palpar. Y un disco de 30 centímetros es un objeto perfecto.

Tanto es así, que según una encuesta de la BBC, muchos de los que escuchan un disco en streaming acaban comprándolo en vinilo. Y el 48% jamás lo escucha en el formato físico. Es más, un 7% de los compradores ni tan siquiera disponen de un plato en el que escuchar el vinilo que acaban de adquirir.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

¡Basta ya de usar estas 5 canciones en comerciales!

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Beatles. David Bowie. Steppenwolf. Marvin Gaye. Queen
Imagen: Badgreeb / AVRO/ ABC Dunhill Rocords / Electra records

Si hay un negocio en el que debería primar la imaginación, la creatividad y el pensamiento rompedor es la publicidad. Al fin y al cabo de trata de sorprendernos, de llamar nuestra atención, de emocionarnos o hacernos sonreír con los comerciales. De conseguir, por ese método, que vayamos como zombies a comprar tal producto o contratar tal servicio.

Pero toda esa imaginación se va por el sumidero cuando llega el momento clave de elegir la banda sonora del spot. Ahí los creativos vuelven a los clichés. Y ya cansa. Ahí van cinco canciones que nunca más deberían sonar en un anuncio.

‘All you need is love’ – The Beatles

O Get back, o Hey Jude, o Across the universe o Revolution. O en general cualquier maldita canción de los Beatles. Ya está bien.
Que sí, que todos entendemos que es un medio muy fácil de captar la atención y de atraer al público. De asociar la marca o el producto a una imagen de éxito. Al desenfado y el talento.
Especialmente lamentable es utilizar All you need is love para relacionarse al mensaje hippy y buenista del tema. Para transmitir amor y solidaridad. Al final, el único mensaje que se filtra es el de “no me lo puedo creer, ¡otra vez esta canción!”

 

‘Changes’ – David Bowie

Una constante en la publicidad es que todos los productos son nuevos, diferentes, innovadores. Claro, no vamos a intentar vender algo que ya existe. No, lo que llega va a cambiar nuestras vidas. Nada va a ser como antes cuando lo compremos.
Pero cómo decirlo de manera inequívoca. ¡Ya está! El cha-cha-changes de Bowie no falla. Es sonar las primeras notas y ya se nos abre un horizonte desconocido y cautivador.
Pero pretender anunciar algo como novedoso tirando de una canción de 1971 que ha sonado antes en media centena de spots es, cuando menos, contradictorio.

 

‘Don’t stop me now’ – Queen

La publicidad tiene 20 segundos para captarte. Hay que ser ágil e impactante. Y siempre transmitir una sensación optimista. Además, ha de, como se dice ahora, empoderarte. Hacerte sentir poderoso, capaz de todo. Así que nada mejor que decirte que nada puede detenerte.
Si compras ese producto te vas a convertir en una máquina. Vas a arrasar. Nada se va a interponer en tu camino. Antes eras tímido. Ahora eres arrollador.
El problema es que miles de personas antes que tú han pensado lo mismo cuando han visto todos los anuncios anteriores que les prometían lo mismo. Y de la misma forma.

 

‘Born to be wild’ – Steppenwolf

Quién no ha querido dejar todo atrás. Subirse en una Harley y recorrer la Ruta 66. Pero para eso hay que tener valor. Hay que ser un tipo duro. O una mujer de armas tomar. Así que el himno de Easy rider aporta ese marco aspiracional perfecto.
Aunque sea para vender una aspiradora. Porque hoy en día todo nos hace más radicales. Todo nos promete sacar lo mejor de nosotros mismos. Ese espíritu inconformista y rebelde que se esconde detrás de nuestros trajes de oficinistas. Aunque sea solo durante el fin de semana. Y aunque lo hayamos oído tantas veces que sea un mensaje manido y falso.

 

‘Ain’t no mountain high enough’ – Marvin Gaye

De nuevo el mensaje de que estás por encima de todo. O mejor dicho, que necesitas este producto para superar las montañas más altas y los ríos más anchos.
En este caso, el asunto tiene un tono más emocional, romántico, que para algo la canción es una especie de conversación entre Gaye y Tammi Terrell. Nada se interpondrá en nuestro amor. Por encima de cualquier obstáculo iré a tu lado perdiendo el culo.
El problema es que si el mensaje vale lo mismo para eso que para hablar de esa compañía que te hará llegar tu paquete por encima de cualquier contratiempo, la cosa pasa de romántica a ridícula.

Desde luego no son las únicas. Porque aunque solamente en Spotify haya más de 30 millones de canciones, parece que el repertorio de los publicitarios es cada vez más limitado. Seguro que tú has pensado lo mismo al escuchar una canción en un anuncio por enésima vez. ¿Cuál crees tú que debería figurar en esta lista?

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Entrevista

Nunatak: “Si de verdad crees que hay un problema ambiental serio debes alzar la voz e intentar aportar lo que esté en tus manos” [Entrevista]

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Nunatak  está de gira con su segundo álbum, Nunatak y el pulso infinito, y la banda, que siempre se ha caracterizado por hacer un pop folk de letras vitalistas y con conciencia ambiental, ofrece al espectador la opción de pagar un sobrecoste en la entrada que se destinará a una asociación que trabaja por el Mar Menor, cuyas aguas bañan la tierra de la banda, Murcia.

¿En qué consiste la entrada verde que activáis para vuestra gira de conciertos?

N: La iniciativa consiste en poner a la venta un segundo tipo de entrada: la entrada verde, la cual tendrá un sobrecoste de 2€ sobre la entrada normal. Lo recaudado durante toda la gira irá destinado a la Asociación de Naturalistas del Sureste y su campaña de protección del Mar Menor.

La gira los llevará por Zaragoza, Huesca, Madrid, Barcelona, León, Lugo, A Coruña, Murcia, Málaga, Segovia, Salamanca, Granada o Santa Cruz de Tenerife.

 

Os distinguís por una fuerte conciencia y mensaje verde. ¿El arte ha de ser comprometido?

N: A mí en general no me gustan las obligaciones en esto del arte, así que diría que más bien es conveniente ser honesto y coherente.

Si de verdad crees que hay un problema ambiental serio o de cualquier otro ámbito, creo que debes expresarte en ese sentido, alzar la voz y e intentar aportar lo que esté en tus manos.

 

¿Qué sensaciones os causan la política medioambiental del actual gobierno español y la representación de un partido verde, Equo, por primera vez en el Parlamento?

N: Brilla por su ausencia, en un país donde la política del ladrillo ha campado a sus anchas, lo último que faltaba era no solo desproteger las energías limpias, sino gravarlas y castigar a los ciudadanos y emprendedores con conciencia ambiental a base de impuestos al sol.

 

En este nuevo disco, el nombre de la banda está otra vez en el título, a modo de saga de aventuras, ¿no?

N: Si totalmente (risas). Somos realmente fans de las pelis de aventuras de los 80, y de ahí salió la idea de la saga, que pretendemos llevar hasta el final, por cierto.

 

Se suele definir vuestra música como pop – folk. ¿Está revitalizado este estilo en España, y en la música en general?

N: Huimos bastante de las etiquetas, la verdad es que esto, si no te importa, lo dejamos en vuestras manos.

 

Vuestras letras suelen ser muy positivas o de superación, aunque en este nuevo disco os ponéis algo más oscuros ¿no? ¿Por qué ambas cosas?

N: Porque creemos que la vida está llena de estos contrapuntos, y en este disco hemos madurado en todos los sentidos y las letras han surgido de esta manera. Aun así he de decir que siguen ganando las letras esperanzadoras, también en este disco, se puede decir que ya es marca de la casa.

 

Al principio solo componía Adri, pero ahora también firma Gonzalo.

N: Musicalmente Adri suele llevar un tema al ensayo y entre todos se termina, eso sigue siendo así. En las letras antes las hacía todas Adri, pero en el último disco Gonzalo y el resto de la banda han tenido gran parte de culpa. La razón es que hemos visto que llegamos a letras más ricas cuando componemos en grupo.

 

¿Qué canciones del álbum creéis que os han quedado más redondas?

N: Esta es difícil… Pero si tengo que elegir un par, serían La primera luz y Solos. Son mágicas para mí y creo que muestran fielmente el sonido Nunatak

 

Sacasteis el disco por crowdfunding, ¿qué ventajas y qué inconvenientes tiene este sistema?

N: Las ventajas pasan por no depender de nadie a nivel económico, y por entablar una relación más cercana con tus seguidores, conocerlos de cerca, ver que les gusta que no,  y esto último la verdad que ha resultado ser muy positivo.

Lo malo es la incertidumbre de no saber si llegarás al objetivo, pasamos algo de nervios durante esos 40 días, pero por suerte todo salió bien, y sobrepasamos nuestra meta.

 

Participáis en numerosos festivales. ¿El directo, y los festivales, salvarán a la industria musical?

N: No me aventuraría a decir algo así, pero sí que es cierto que hoy en día en una banda emergente es la primera fuente de ingresos. El mundo festivales, está en periodo de transición, creo que hay más de los que puede sostener el público español. Por otro lado creo que esta proliferación de festivales ha dañado el circuito de salas de invierno. Quizás haga falta algo de pedagogía al respecto, para salvar este circuito.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Temazos, temazos (y Chenoa, POR SUPUESTO)

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Temazos de discoteca
Pixabay

Estás en una fiesta de un piso de estudiantes, en una discoteca un poco alternativa o simplemente tomándote una copa con tus amigos en un bar con hilo musical. Alguien pide cambiar la lista de canciones a una más movidita. Y, entonces, deja de sonar ese género comercial que ya tienes aburrido para que empiece, ni más ni menos, los temazos.

Me estoy refieriendo a los temazos, temazos. No a esa canción que tanto te gusta que está sonando últimamente en la radio. No. Si eres un buen hijo de los noventa sabrás a qué me refiero: Porque yo quiero bailar… y no me toques las palmas que te conozco, porque cuando tú vas…

Los temazos y su fisonomía

Efectivamente: LOS TEMAZOS. Que vienen acompañados de la cara-temazo: esa que ponemos al segundo y medio de que empiece la canción, esa en la que abrimos mucho los ojos y la boca y buscamos rápidamente a alguien con quien hacer contacto visual, que tenga la misma cara que tú. Acompañada, cómo no, del gesto-temazo, que también es importante: con los brazos en alto, pidiendo que todo el mundo pare lo que sea que este haciendo, porque no hay nada más importante que escuchar ese temazo, temazo.

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Y si eres hijo de los noventa, conoces bien esa gloriosa época para las canciones con coreografía ridículas relacionadas, sabes bien qué es un temazo; porque los noventa dieron de sí, pero los 2000… ay, los 2000.

Los temazos inmortales

Porque hablemos de las coreografías de los temazos, porque los temazos lo son en gran parte por su coreografía relacionada: El Aserejé ¡EL ASEREJÉ! Que ni idea de la letra, ¡pero la coreografía, por Neptuno! Y ninguna fiesta de pueblo está completa sin el Saturday night: dedo izquierdo, derecho, molinillo pa’lante, p’atrás, delante, delante, detrás, detrás y ¡salta! ¡salta! ¡salta! ¡salta!

Y hay temazos que no necesariamente tienen coreografía, pero con tu ya inmensa sabiduría en grandes temazos y tu prolongada experiencia en pistas de baile (y lugares más ridículos) te han llevado a la creación de tus propias coreos. Porque vamos, si cuando empieza a sonar Hips don’t Lie de Shakira no te posee una bailarina de la danza del vientre… algo estás haciendo muy mal en tu vida.

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Gracias Operación Triunfo por existir

Pero la gran fábrica de temazos en España fue Operación Triunfo. Hay que pararse un momento a apreciar cuánto bien hizo este programa a nuestra vida como adultos en el 2016: porque yo aún me emociono profundamente cantando Dos hombres y un destino y porque OT parió a Bisbal: qué sería de nosotros sin el Ave María ni el Bulería. Gracias a OT Europe estaba living a celebration: Aún no he superado que Rosa no ganara Eurovisión en 2002. Jo, encima iba con todos los triunfitos. Es que es para echar unas lagrimillas, de verdad.

Pero de OT 1 lo mejorcito que salió fue Chenoa y punto. Y atrévete a negármelo mientras suena de fondo cuándo tu vas. Pero qué pedazo mujer: de pies a cabeza. Respeto, de verdad, respeto. Todo el mundo recuerda su “momento chándal”; pues mira, olé ella por salir así. Y olé ella por seguir adelante y olé ella por las pedazos actuaciones que se ha marcado en OT El Reencuentro. Y no, no voy a entrar en el tema de la cobra, porque la actuación lo vale más. Qué bonita estaba Chenoa y cuánto arte. Y pedazo temazo.

 

En conclusión, larguísima vida a los temazos, porque son lo que lo valen, por las fiestas increíbles bailando Everybody  de los BSB y por la falta del sentido del ridículo que eso conlleva. Ser millennial será todo lo criticable que queráis… pero los temazos: LO PETAN.

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial