Kuslansky Electric

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Tres libros para empezar la semana

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Ed. Astiberri

“El lector se transformó en el libro, y la noche de verano era como el ser consciente de ese libro.” Harold Bloom se sirve de estos esos versos de Wallace Stevens para explicar, en su libro Cómo leer y por qué, la experiencia totalizadora de la lectura. Completando su pregunta con otra, Por dónde empezar, proponemos un trío de títulos para comenzar la semana.

De qué color es Berlín. David Wagner.

Ed. Errata Naturae.

Un viaje a pie, una guía literaria por el Berlín actual, de un flâneur que camina entre calles, parques, jardines, bares y restaurantes. Wagner, autor alemán, ya nos sorprendió con otra mirada, la de la infancia, en Cosas de niños.

Disparen al humorista. Darío Adanti.

Ed. Astiberri.

Desde que ocurrió el atentado contra Charlie Hebdo, no paramos de darle vueltas a los límites del humor. El ilustrador y humorista argentino Darío Adanti, uno de los viñetistas más importantes de la prensa española actual, teoriza al respecto en su nuevo y completo libro ilustrado, criticando la presión que sufre su profesión por la falta de contexto con la que a menudo se interpretan los chistes, o por la corrección política.

Ed. Astiberri

 

La furia de las imágenes. Joan Fontcuberta.

Ed. Galaxia Gutenberg.

Mucho se ha hablado de la postverdad, pero Joan Fontcuberta hace gravitar este ensayo en torno a la posfotografía, describiendo la omnipresencia y sobredosis de la imagen de nuestro tiempo, y pensando en cómo hemos pasado de utilizar la fotografía fundamentalmente para observar, a usarla principalmente para exhibirnos a base de selfies.

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Reportaje
©Leequid

Viajes literarios: Cuenca y el Quijote

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Si con los libros viajas, viajar al mundo de los libros es aún mejor. Existen lugares en los que pueden respirarse las hojas de un libro, y sentirse blanco sobre negro. Si hay un libro por excelencia, ese es El Quijote. Si existe un viaje literario, es su ruta. Las autoridades de turismo de la región han creado un trayecto organizado que, aunque no se puede recorrer como el Camino de Santiago, sí es muy asequible para realizar en coche. Además, no está pensada como un único trayecto, sino que se limita a señalizar los puntos de interés basados en la inmortal novela, para que el viajero sea consciente de por qué escenarios transita, y deje volar su imaginación.

Nosotros hemos recorrido un punto céntrico por nuestra cuenta que consideramos muy representativo del mundo de El Quijote. Y podemos asegurarte que el viaje al pasado está asegurado. Bienvenidos a un lugar de la Mancha de cuyo nombre sí podemos acordarnos: Cuenca.

Cuna de escritores

El punto central de la ruta, la base de operaciones, no está elegida al azar y sí en función de su valor literario. Nos alojaremos en Belmonte, villa natal de Fray Luis de León, uno de los escritores místicos del Siglo de Oro y otra cumbre de las letras españolas. En su honor, las calles del pueblo exhiben azulejos en sus paredes con retazos de su poesía. Y no acaba ahí su relación con la literatura, pues cuentan las crónicas que su imponente castillo —del que hablaremos luego— comenzóse a construir por Don Juan Manuel, Señor, Duque y Príncipe de Villena, sobrino de Alfonso X el Sabio y como él autor insigne de nuestro idioma gracias a, entre otras, El Conde Lucanor.

Por tanto, algo tendrá el lugar cuando tan buenas letras produce. Y lo tiene.

En su entramado de callejones intramuros, aún se respira por las noches la paz encalada entre sombras y gatos. Casonas blasonadas saludan al pasar con la eterna mirada vigilante de su baluarte, al alimón con la colegiata.

Y es que el castillo de Don Juan Pacheco, primer marqués de Villena y por tanto señor de Belmonte, ha sobrevivido en uso desde el siglo XV hasta nuestros días salvo un periodo en el que, abandonado, casi cae en ruinas. Habiendo sido monasterio y cárcel, recuperó su esplendor con la presencia de su ilustre huésped la emperatriz Eugenia de Montijo, curioso personaje de la historia de España, muy desconocido pese a las coplillas en su honor y haber sido regente de Francia por tres veces. De su estancia queda una decoración afrancesada que le da un toque kitch a la construcción medieval.

Hoy el castillo no cumple funciones defensivas, salvo las de las garras del olvido del pueblo. Gracias a la restauración y puesta en valor de sus propietarios privados en colaboración con las instituciones, puede visitarse como museo, está disponible para eventos y celebra cada año una de las pruebas del Campeonato Mundial de Combate Medieval. Sí, es un deporte, y son peleas con armaduras, espadas, mazas… ¡Ya te dijimos que viajarías al pasado!

A todo confort

Gracias a estas iniciativas, Belmonte cuenta con plazas hoteleras que han sabido aprovechar el patrimonio igualmente, rehabilitando casonas y palacios. Uno de ellos, el más significativo, es el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel. Un cuatro estrellas con Spa en lo alto de la villa que en una loable restauración ha respetado los restos arqueológicos sobre los que se asienta, el primer palacio de Don Juan Manuel, también convertido posteriormente en convento.

Pegado al hotel, se encuentra la colegiata. Un edificio religioso notable, del siglo XV pero levantado sobre una iglesia visigoda, que entre otros tesoros cuenta con la primera sillería de coro tallada en madera que se hizo en España. Curiosamente, fue hecha para la catedral de Cuenca y acabó aquí.

Existen más puntos de interés en Belmonte, pero dejaremos algo a la aventura del lector.

La aventura va guiando nuestras cosas, mejor de lo que acertáramos a adivinar…

Con esa cita del Quijote y hablando de aventuras, es momento de subirse en Rocinante para recorrer en pocos kilómetros siglos de historia. Y sin dudarlo, acometeremos contra los gigantes. A tan solo 15 kilómetros, se encuentra Mota del Cuervo, Balcón de la Mancha. Y allí nos veremos las caras con los imponentes molinos de viento que inmortalizara Cervantes. Nuestra recomendación es que vayas al atardecer, para disfrutar de la puesta de sol y hacer el momento mágico. Aunque pueden ser más famosos los de Alcázar de San Juan o Campo de Criptana (ambos en Ciudad Real), estos no te defraudarán en absoluto.

Desde allí, puedes completar la ruta quijotesca con un salto a El Toboso, cuna literaria de la sin par Dulcinea.

«Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla ‘Dulcinea del Toboso’ porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.»

En el Toboso aseguran que Aldonza a su vez está inspirada en su vecina Ana Martínez Zarco de Morales, cuya casa reconstruyeron en la década de 1960 y hoy puede visitarse como museo. Sea cierto o no, en la visita aprenderás cómo era la vida en su época, incluyendo un palomar en activo en el que puedes entrar.

Otras excursiones que puedes hacer desde Belmonte fácilmente en un largo día de verano o en dos días de escapada, puede ser la quijotesca Cueva de Montesinos (ya en Ciudad Real a 83 kms) o retroceder más en el tiempo y visitar Segóbriga, una de las ciudades romanas más importantes y con mejores restos visibles de la península Ibérica. Desde allí, también puedes ver Uclés, la sede de la Orden de Santiago, los caballeros del Camino y que pocos saben que su encomienda se hallaba tan lejos de Galicia.

Comer y beber como Don Quijote

Pero si algo no puedes dejar de hacer en un viaje como este es disfrutar de su gastronomía, más como Sancho Panza que como su adusto señor. A los platos típicos que debes probar, como las gachas de pastor, el morteruelo o el ajo arriero, los platos de caza o los zarajos, pondrás en todo lo alto su producto más famoso, el queso manchego. Por más que en Europa existan miles de variedades, el sobrio queso de La Mancha nunca defraudará. Aprovecha tu viaje por la zona para probarlos y comprarlos en las numerosas fábricas artesanales que encontrarás, sin ir más lejos, en Belmonte (increíble su variedad curada en manteca de cerdo a modo de corteza).

Además, el viajero de hoy debe ser responsable y aportar su granito de arena a la economía local para hacer sostenible la vida rural. Te recomendamos que consumas y adquieras productos de la tierra, aquí y donde sea que vayas.

Y nada mejor para acompañar esos manjares de origen pastoril que un buen vino, y de eso, La Mancha está sobrada. Tan sobrada que es el mayor viñedo del mundo por superficie cultivada. Sin embargo, hasta hace poco casi toda la uva se vendía a granel y acababa embotellada en otras D.O como Rioja o Francia. Con el boom de la enología en España y la llegada de los vinos de pago o autor, prestigiosos bodegueros que habían triunfado en Ribera del Duero, Toro o Rioja, decidieron apostar por esta zona de buenos caldos y están consiguiendo situarlos en el lugar que les corresponde. Puedes visitar muchas bodegas, algunas ya preparadas para enoturismo como en cualquier otra zona, y sería imperdonable que en tus comidas o cenas no pidieras un vino local. Nosotros probamos varios, y nos sorprendió muy gratamente Finca Antigua, elaborado en las proximidades de Belmonte, en Los Hinojosos. Acabamos esta parte gastronómica proponiéndote otro tesoro para el paladar, sus aceites de oliva, que también encontrarás en almazaras de la zona. Por ejemplo en Puebla de Almenara, a 28 kms de Belmonte.

©Leequid

Plus: vivir el pasado en sus tradiciones

Dependiendo de la época en la que vayas, tendrás ocasión de asistir a alguna de las numerosas fiestas y tradiciones ancestrales que perviven desde tiempos de El Quijote y más atrás. Siempre sorprendentes, emocionantes, intrigantes y con capacidad para ponerte la piel de gallina. Por ejemplo en agosto, por las fiestas patronales de Nuestra Señora de Manjavacas, los mozos de Mota del Cuervo llevan en hombros a la Virgen, los siete kilómetros que separan la ermita del pueblo, a la carrera en la “traída y llevada”.

Nosotros tuvimos la suerte de estar en la zona por la Candelaria y San Blas, y ser testigos de una tradición que mezcla lo pagano con lo cristiano en una celebración de enorme interés antropológico llamada “La Endiablada”, en el cercano pueblo de Almonacid del Marquesado. En ella, todos los hombres del pueblo disfrazados de diablos recorren las calles hasta entrar en su iglesia y celebrar un atronador rito con los enormes cencerros que portan a su espalda. Simplemente, apasionante.

 

No queremos ponerte más nervioso, seguro que ya estás mirando la agenda y las distancias. Sólo añadiremos esta galería de fotos para que te hagas una idea más aproximada. Aunque los viajes son como los libros, cada uno los vive a su manera y citando a Cervantes en su obra:

“Cada uno es artífice de su propia aventura”. El Quijote.

 

Datos prácticos:

Turismo de Belmonte

Ruta del Quijote

 

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

Fotogalería

Los 30 mejores anuncios de libros Gandhi

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La tienda de libros Gandhi ha conseguido convertir su publicidad en memes de éxito durante más de 15 años, especialmente con sus anuncios de carretera o “espectaculares” como se llaman en México. Un gran trabajo de redacción y de creación de marca, siempre con su toque irónico y provocador. Aquí te seleccionamos los 30 mejores desde 2001 hasta hoy. Todos los demás puedes verlos en su web.

Cómo nos cambia el cerebro leer

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Pixabay

 

Leer no solo es bueno para ampliar vocabulario y expresividad, aprender experiencias, disfrutar de aventuras… Leer nos cambia el cerebro. Aumenta la densidad de la materia gris en áreas como el giro angular, que transforma las palabras escritas en un código auditivo, y el área de Wernicke y el área de Broca, que interpretan lo leído a partir del conocimiento propio.

Además, leyendo creamos procesos cognitivos codificando al mismo tiempo ortografía, semántica y fonología, y creamos imágenes mentales, para cuya elaboración mental se activan partes diferentes del cerebro, que también reaccionan a las palabras según el significado y las sensaciones que éste nos provoque.

Empatía, concentración y memoria

Por otro lado, la lectura fomenta la empatía, que también tiene un reflejo cerebral, y la dificultad o características de la lectura, según sea esta, por ejemplo, más o menos rítmica, plantea distintos retos de actividad a nuestro cerebro.

Por último, con la lectura entran en juego la concentración y la memoria, sobre todo si practicamos estrategias como anticipar el final de una frase cuando los ojos aún están palabras anteriores, o perseguimos una lectura más global, que busque todo el sentido de un texto sin detenernos en el sentido de cada palabra y frase.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Sorpresa: Los jóvenes de hoy leen más libros y en papel

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(DP) Pixabay

Pues sí, ni son tan perezosos ni tan incultos como pensaban muchos. La etiqueta de Millennial se empezaba a considerar negativa pensando en jóvenes que sólo jugaban videojuegos y chateaban sin parar con sus móviles. Pero no. Resulta que dos estudios recientes demuestran que los jóvenes entre 18 y 29 años han sido los que más libros han leído durante el pasado año. Según la encuesta sobre lectura del Pew Reseach Center, concretamente, el 80% de ellos leyeron un libro en 2016. Más que los mayores entre 30 y 49 años, de los cuales solo leyeron libros el 73% (lo cual tampoco está tan mal para lo poco que pensamos que se lee actualmente). Después los porcentajes son similares, pero bajan según aumenta la edad: el 70% de las personas entre 50 y 64 años y el 67% de los mayores de 65.

 

Cuánta gente lee según su edad
@Leequid

 

Y si estás pensando en que los jóvenes leyeron libros por obligación en sus estudios, te equivocas también: Datos del National Endowment of the Arts revelan que el 43% de los jóvenes de 18 a 34 años leyeron literatura, novelas, teatro, cuentos o poemas sin ser exigido en sus trabajos escolares. Tan solo los mayores de 65 años superaron esa media.

El 75% de la población leyó un libro el año pasado, la mayoría en papel.

Y por mucho que nos empeñemos en considerar a los millennials como digitales, el papel sigue siendo el formato preferido para leer, también en esa edad.

El año pasado el 72% de los americanos leyeron un libro impreso, muy por encima de los eBooks (35%) o los audiolibros (16%). Otro estudio en estudiantes demostró que el 92% de los jóvenes preferían leer en libros impresos.

Es más, si el precio de un libro impreso fuera el mismo que en la versión ebook, el 80% elegiría papel.

 

Y el futuro pinta igual para los “nativos digitales” un último estudio asegura que en 2014 el 65% de los menores en tre 6 y 17 años leían en papel, más del 60% de años anteriores.

Y tú, ¿cuánto lees y en qué formato? ¿Nos ayudas con esta encuesta?

RESPONDER ENCUESTA HÁBITOS DE LECTURA AQUÍ (4 PREGUNTAS. MENOS DE UN MINUTO).

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

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