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La imagen del asesino del embajador ruso en Turquía, World Press Photo 2016

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Imagec ganadora World Press Photo

La fundación World Press Photo, ubicada en Amsterdam y que cada año selecciona las mejores fotos realizadas en prensa para exhibirlas en exposiciones por todo el mundo, ha hecho ya su selección de 2016, de su sexagésima edición, y ha coronado como mejor imagen la que muestra al asesino del embajador ruso en Turquía justo después del crimen, hecha por el fotógrafo turco Burhan Ozbilici parala agencia Associated Press (AP).

Fue el pasado 19 de diciembre cuando se produjo el impactante asesinato. Ozbilici estaba presente en aquella inauguración de una exposición de arte en Ankara, en la que un policía turco sacó de improvisto un arma y disparó contra el embajador Andrei Karlov, al grito de “íNo olvidemos Siria!”, antes de ser a su vez abatido por agentes de seguridad.El jurado del certamen ha elogiado la foto como una “imagen explosiva que expresa el odio en nuestro tiempo”.

Ocho categorías

La foto se ha elegido entre más de 80.000 imágenes presentadas. En total, han participado en el concurso más de 5.000 fotógrafos de 125 países. Además de Ozbilici, se han premiado 45 fotógrafos en ocho categorías distintas. El estadounidense Jonathan Bachman se ha impuesto en Temas Contemporáneos con la imagen de Iehsia Evans, una enfermera negra enfrentada a la policía antidisturbios en Luisiana durante las protestas contra la muerte de un hombre.

Otra de las imágenes premiadas

En Actualidad General el ganador ha resultado Laurent Van der Stockt, por la instantánea de una niña aterrorizada por la guerra en la ciudad iraquí de Mosul. Santi Palacios ha quedado en segunda posición con una imagen de dos niños inmigrantes llorando en una patera.

La imagen de Laurent Van der Stockt

El premio a la mejor foto del año asciende a 10.000 euros (unos 10.600 dólares).

Las fotos premiadas serán exhibidas a partir del 14 de abril en Ámsterdam, y después, de manera itinerante, en 45 países.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Peter Hujar, el fotógrafo que retrató el Nueva York underground

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Peter Hujar

 

Peter Hujar (Trenton, 1934-Nueva York, 1987) pudo haber sido una figura destacada de la fotografía en el Nueva York de los años ochenta. Tiene categoría para ello. Pero no figura en los libros historiográficos de fotografía. Hemos visto sus fotos en portadas de discos de Antony and The Johnsons o de libros de Hanya Yanagihara. Retrató –incisivamente- a Susan Sontag, Andy Warhol o William Burroughs. Inició su carrera en la década de 1950 en el terreno de la fotografía comercial, pero pronto se alejó de los ambientes comerciales para consagrarse a la práctica de la fotografía artística. Con sus creaciones en blanco y negro, fue el fotógrafo de la pobreza en Nueva York, y de la contracultura –ambientes gays, barrios de negros…-, hasta que murió en 1987, a los 53 años, por una neumonía complicada con el SIDA que padecía. Nunca trató con grandes galerístas, ni vendió sus fotos por grandes sumas. Es más, vivió gran parte de su vida en la pobreza. Años después de su muerte, convertido en un antihéroe, su arte trascendió. Nan Goldin o Robert Mapplethorpe se han declarado influidos por Hujar.

Desde el 27 de enero y hasta el 30 de abril de 2017 podrás descubrir. Ahora, en la Fundación Mapfre en Barcelona se puede descubrir, hasta el 30 de abril, Peter Hujar: A la velocidad de la vida, una exposición que contiene “la narración más detallada hasta la fecha del trabajo del fotógrafo estadounidense”, señala la organización, que ha desarrollado la muestra en colaboración con The Morgan Library & Museum, Nueva York.

 

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Otro ojo sobre el deshielo ártico

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Imagen del deshielo ártico por Timo Lieber
Foto: Timo Lieber

Cada vez con mayor frecuencia y conciencia, los artistas están tomando partido por el medio ambiente. Cada uno dentro de su disciplina realiza propuestas que nos convocan a proteger la naturaleza o combatir el cambio climático. En el caso de los fotógrafos, para ser sinceros, también se une las impactantes imágenes que el fenómeno está generando. Ya os hemos hablado de ello en varias ocasiones.

Una vista aérea

Ahora nos llega el trabajo del fotógrafo británico Timo Lieber. Lieber también utiliza la fotografía aérea para captar paisajes del mayor tamaño posible. Porque solo de esa manera puede tomarse conciencia del impacto del cambio climático. Para su última exposición Lieber ha recorrido el Ártico para tomar instantáneas del deshielo.

Para Lieber, THAW, que así se llama el proyecto “es más que fotográfico. Es la unión entre la foto y la ciencia”. Se refiere el artista a que antes de despegar en helicóptero armado con sus cámaras, se reunía con científicos que trabajan en la zona. Ellos le explicaban los fenómenos que se están produciendo en plataformas heladas o glaciales. Y luego ahí iba él a inmortalizarlo.

El ciclo del deshielo

La imagen más impactante muestra un ojo azul. En realizad se trata de uno de los miles de lagos que se están formando a causa del deshielo polar en Groelandia. Un lago en el que se acumula el agua que va escurriendo sobre la superficie helada.

Es solo una muestra de las más de 380.000 millones de toneladas de hielo que se están perdiendo cada año, como Lieber ha aprendido de los expertos en el área. Lieber trata de mostrar el proceso acelerado de este deshielo. Cómo el agua al pasar a estado líquido, contribuye a que el fenómeno se acelere, erosionando y drenando la capa de hielo, hasta escurrirse en el mar. Y allí, todo continua al afectar a las zonas de los glaciales que están en contacto con el océano.

 

Foto: Timo Lieber

 

Imagen: Timo Lieber

 

Foto: Timo Lieber

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Fotografía analógica: un arte que deberías probar

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Lucía León

La fotografía analógica, actualmente, es un vestigio nostálgico de otra época donde las cosas no eran tan fáciles, tan inmediatas, tan compartibles y pertenecían a una esfera íntima trazada por la paciencia y la confianza en uno mismo. Hoy en día, aunque suene a actividad hipster, vale la pena revisitar este arte para ver de otra manera el mundo.

Cualquiera puede ser fotógrafo

Actualmente, cualquiera tiene la suerte de poder considerarse fotógrafo aficionado: todos cargamos en nuestros bolsillos con una cámara; tal vez no precisamente réflex, pero sí lo suficientemente decente como para sacar alguna instantánea interesante. Buscar qué es lo que vale la pena fotografiar, aunque solo sea para compartirlo por una red social, crea una mirada cercada, delimitada por lo que nos puede resultar interesante, condicionada por las capacidades que tiene nuestra cámara de capturar aquello. Es decir, es una perspectiva, al fin y al cabo.

Nuestras perspectivas son el principal encuadre

Las perspectivas son tan importantes que tendemos, inevitablemente, a encerrarnos en la nuestra. Estas nos construyen realidades determinadas que dependen de nuestros matices vitales: cuáles son nuestras rutinas, expectativas, momentos favoritos… Y aquí entra en juego la fotografía, que nos crea un ojo único, pues es capaz de reducir nuestra mirada periférica a un solo detalle, o ser capaz de alcanzarnos objetos lejanos o capturar a las personas que queremos como solo nosotros las vemos.

La fotografía es una evolución de nuestra perspectiva vital, hasta conseguir crear un relato que cuenta quiénes somos.

La fotografía analógica o como autoconocerse

Pero, ¿qué ocurre con la analógica? Simple: no conoces el resultado hasta mucho más tarde y las posibilidades son limitadas (además de caras). Es decir, la analógica coarta nuestra mirada para que ella misma se restrinja. Nos volvemos, por primera vez, selectivos con nuestra propia perspectiva. Seleccionamos con cuidado aquello a lo que le tenemos tanto cariño como para querer inmortalizarlo. Con la tecnología digital, uno puede hacer 100 fotos sin apenas inmutarse. En cambio, en la analógica, hay 24 tomas por carrete, habitualmente: hay que elegir con cuidado.

La fotografía analógica nos llevará a cultivar ciertas virtudes inseparables del carrete, como lo son la paciencia, la selección y la capacidad de verlo desde diferentes perspectivas. Es probable, que de repente colocarse tras el visor y buscar ese punto exacto en el que uno encuentra lo que quiere pueda considerarse tarea titánica. Pero es cierto que, tras un visor analógico, el mundo es distinto: las luces son más cálidas, las figuras más definidas y todo cobra un poco más de valor.

Así que vale la pena coger la vieja cámara de papá o mamá, esa que hay que enfocar manualmente y mover la manivela a cada foto. Entonces, salir a pasear y descubrir qué nos interesa realmente de nuestro entorno. Cuando los recursos son limitados, ¿qué imágenes queremos conservar?

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Una imagen de 2 km para mostrar el Universo

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Imagen del Universo visible del Pan-STARR
Foto: Pan-STARR

Las medidas del Universo son tan descomunales que, por lógica, cualquier representación ha de serlo. Más aún si se trata de una fotografía que capta todo el espacio visible desde la Tierra. El Pan-STARRS acaba de presentar la primera imagen del Universo visible. Y los datos marean.

Una fotografía de 2 millones de Gb

Pan-STARRS es la abreviatura de Panoramic Survey Telescope And Rapid Response System. Básicamente es un enorme telescopio situado en Hawaii que monitoriza sin cesar el espacio. El sistema toma, archiva y analiza imágenes y está operado desde el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawaii.

Los últimos 4 años ha estado ocupado en crear esa monstruosa imagen del Universo. Para ello, ha realizado y unido medio millón de fotografías de unos 45 segundos de exposición. El resultado es una única imagen de dos millones de gigabytes. El equivalente ha mil millones de selfies o a cien veces todo el contenido de Wikipedia. Si se imprimiera esa imagen, tendría una anchura de 2 kilómetros. Se ha realizado con un telescopio de 1,8 metros equipado con la cámara digital de mayor definición construida hasta la fecha. Nada menos que 1,4 gigapíxels.
Ahí queda eso.

Tres mil millones de objetos

La fotografía muestra el gran arco de la Vía Láctea. A su alrededor, las nubes de polvo espacial como filamentos rojos. Y de fondo, otras estrellas y galaxias. En la imagen se pueden apreciar tres mil millones de objetos individuales. Galaxias, soles, planetas y todas las diferentes formas que existen en el Universo.
“Esperamos que esta fotografía transmita una imagen fiel del Universo visible”, espera el astrónomo del Pan-STARR Eugene Magnier. “Al menos de las tres parte de él que se pueden captar desde Haleakala”, la montaña en la que está situado el observatorio.

Sin asteroides a la vista

Pero la función del telescopio y de la cámara es mucho más prosaica que hacer buenas fotos del Universo. La precisión y definición de imagen es clave para encontrar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra. “Sabemos que ningún asteroide supone una amenaza para la Tierra en el futuro conocido”, ha tranquilizado Magnier.

Por cierto, aquí te puedes descargar la imagen en alta resolución y 18 Mb de peso.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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