Kuslansky Electric

Trabajos increibles de arte digital / instalaciones – http://www.kuslanskyelectric.com/work.html

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

Bitácora de la víspera de la Mercè de Barcelona

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Fotro: Börkur Sigurbjörnsson (Flickr CC)

Viernes, 23 de septiembre, 2016. Vispera de La Mercè.  Barcelona, España.

Las provisiones escasean

17:00h: La ginebra se ha acabado en los supermercados. Dicen que en alguno aún queda alguna que otra botella huérfana de Beefeater que los bolsillos más jóvenes y estudiantiles no han podido permitirse.

17:15h: El saqueo ahora se reparte entre la estantería el whiskey y del ron. Los refrescos son supervivientes natos: están aguantado bien los ataques y reponiendo fuerzas rápidamente.

18:09h: Botellas de agua en busca y captura para ser vaciadas y rellenadas de nuevo. Se reporta que en más de una casa se entra en pánico por no poder encontrar ninguna.

18.22h: Botellas con líquidos de colores sospechosos se meten en el congelador. Las autoridades informan de que probablemente sean mezclas de alcohol con refresco.

La fiesta de La Mercè pende de un hilo

20:37h: Cae el diluvio universal sobre Barcelona. Muchos empiezan a plantearse desempolvar la canoa. Dicen que Santa Eulàlia está celosa.

21:18h: Los conciertos empiezan a cancelarse. Pánico general. Muchos están en casa comiendo macarrones para “hacer pared”.

22:55h: Con un cubata en la mano y el móvil en la otra se busca cómo van los conciertos. Estrella Damm ha caído en batalla pero el Fórum sigue en pie.

 

23:16h: Entrar en el tranvía hacia el Fórum está empezando a considerarse deporte de riesgo. Se divisan personas con carritos de la compra llenos hasta los topes de bebida. Las mochilas pesan más de lo que deberían. Hay gente con camisetas de groupie.

23.23h: Llega el tranvía y sucede el caos. Nadie ha podido pagar su billete porque es imposible llegar a las máquinas. Se llena hasta los topes. La gente grita.

23.32h: El tranvía frena en un semáforo y casi se mata la mitad de la gente porque la otra mitad empieza a ir muy borracha.

23.40h: Las inmediaciones del concierto acogen proporciones bíblicas de gente. Las malas lenguas dicen que el Apocalipsis Zombie tendrá ese aspecto.

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Nos adentramos en la jungla

23.43h: Control de bolsas, no se pueden entrar vidrios.

23.47h: Más gente. Mucha. Muchísima.

23.53h: La zona del escenario empieza a llenarse. La gente canta canciones. Los técnicos prueban por 756ava vez el juego de luces.

00.00h: Se divisan botellas por todos lados. El whisky con el refresco congelado entra fácil. La gente empieza a conglomerarse. En medio de todo hace calor.

00.16h: El logo de La Pegatina se proyecta en la pantalla. Expectación.

00.25h: ¡Empieza el concierto!

Después de la calma, el caos.

00.32h: Primer pogo.

00.33h: Pogo

00.34h: Otro pogo

00.35h: Más pogos (¿La gene no se cansa?)

00.36h: Pogo (¿en serio?)

*Muchos pogos más tarde*

01.16h: Hay tanta gente tan apretada que muchos empiezan a agobiarse. Los pisotones no cesan y el respeto se va perdiendo.

01.32h: Salir de ahí en medio es la mejor decisión que se puede tomar. Detrás de la pantalla se disfruta más el concierto.

¡Solo nos queda bailar!

01.40h: Espera, ¿Es ese el de Bongo Botrako? ¡Hey, chipirón!

01.54h: MARICARMEN, MARICARMEN, TU HIJO ESTÁ EN EL AFTERHOUR.

02.03h: Acaba La Pegatina. Ha sido un buen concierto. Se nota el subidón general.

02.18h: Empieza La Raíz, ¡hoy la luna se queda borracha y callejera!

 

02.41h: La gente empieza a quedarse sin voz. La Raíz remueve sentimientos poderosos de lucha. Hay emoción en el ambiente.

03.05h: El público canta A Capella Suya mi guerra. Pelos de punta.

¡Hasta el año que viene!

04.08h: Acaba el concierto. La gente empieza a desplazarse. ¡CORRED, INSENSATOS, CORRED! Salir de ahí es MUY complicado: mucha gente a la vez y no todos especialmente lúcidos.

04.16h: Transporte público = NOPE.

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05:58h: ¡CAMA! ¡GRANDIOSA CAMA! ¡TE QUIERO!

 

 

Imagen original: Börkur Sigurbjörnsson en Flickr (CC)

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

The Literary Man o el paraíso del amante de los libros

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©Leequid

Lo mismo que seas amante de los libros en el rol de lector o que formen parte de tu vida como autor —y en esto nada tiene que ver que hayas visto publicadas tus obras— es seguro que sentirás debilidad por bibliotecas o librerías y las visitarás con frecuencia. Si eres de los que decoras tu casa con estantes llenos de libros y ocupas la mesilla de noche con más de un título empezado o esperando su turno, sabrás disfrutar de este hotel como si del mejor Spa del mundo se tratara pues The Literary Man es, sin dudarlo ni un momento, lo más parecido al paraíso de cualquier amante de los libros. Un lugar de visita obligada como la librería Lello e Irmaõ en Oporto, la Cuesta de Moyano en Madrid y tantos lugares en los que se rinde culto idolatrado a las letras impresas. Y no es casualidad que The Literary Man esté donde está, pues Óbidos es una de las Ciudades del Libro que salpican sobre todo la vieja Europa y que elevan el concepto de Turismo Cultural a la máxima potencia, clasificadas por la UNESCO como Ciudad Literaria.

 

Conocida por su castillo y la ginginha, una ciudad que huele a papel impreso y libros viejos

Óbidos, pequeña población medieval a poco más de una hora de Lisboa, 75 kms de distancia, cuenta en el interior de sus murallas perfectamente conservadas con un puñado de establecimientos donde los libros son una religión. Hasta el punto de que una de sus iglesias del Siglo XIII, ha sido reconvertida en la Librería Santiago. Antiguos almacenes como la Livraria da Adega o este hotel, completan el escenario en el que cada año se celebra la feria literaria Folio. Y si el pueblo entero se rinde a los libros como uno de sus atractivos ¿qué mejor lugar para dormir que el mayor hotel literario del mundo?

The Literary Man transformó un antiguo convento, que ya fue posada en otra época, por el entusiasmo de sus fundadores Marta Garcia y Telmo Faria. Éste último, escritor que fue alcalde de la villa.

Se consideran antes de hoteleros, narradores y han reunido hasta la fecha más de 22.000 libros en su espacio, aspirando a la cifra de 100.000.

Todas sus estancias, las comunes como el gran salón con chimenea que hace las funciones de comedor también, los pasillos y por supuesto las habitaciones, están forradas de libros.

Libros para leer, comprar, soñar y comer.

Nuevos, usados y rarezas o la sección específica de gastronomía, que no sólo está permitido ser consultados a placer, sino que pueden ser adquiridos. Un aliciente capaz de secuestrarte y privarte de visitar las maravillosas calles empedradas y sin tráfico, que aunque a las horas centrales se llenen de turistas, recuperan la paz y la magia al caer la tarde o llegar la primera hora de la mañana. Y como no podía ser de otra forma, un hotel lleno de libros, dedicado a ellos, no sólo aprovecha las cualidades de insonorización de semejante tapizado en las paredes, sino que alberga a huéspedes amantes de la lectura que, por naturaleza, son silenciosos y discretos. Tan sólo puede alterarse en contadas ocasiones la quietud de tu lectura con momentos de animada charla al calor de una copa de vino, de su excelente carta de caldos locales con denominación de origen—no dejen de probarlos—, o un Gin Tonic de autor a elegir entre su asombrosa variedad de destilados a la vista en un rincón de la biblioteca.

 

¡Libros hasta en la sopa!

Completa su oferta de élite, pero no elitista, una cocina con recetas tradicionales modernizadas muy del gusto del comensal actual, cosmopolita pero con afición por los sabores locales y la cocina de temporada. Y todo ello, con una relación calidad precio ajustada, no diríamos que económica, pero sí al alcance de la mayoría, si tienen el gusto por disfrutar de un lugar como este que para algunos, no tiene precio.

Óbidos no es una excepción en Portugal. A la citada y célebre librería de Oporto, hay que sumar cualquiera de sus tiendas de viejo en el barrio Alto o el Chiado de Lisboa, empezando por Bertrand considerada por el libro Guinness de los Récords como la más antigua del Mundo. Y eso, querido lector, apreciado autor, es motivo más que suficiente para enamorarse de Portugal.

Web del hotel The Literary Man.

 

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.

Burning Man. El festival de la espiritualidad y la imaginación

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Burning Man
Foto: Dana Wilson, BLM

Durante el verano se celebran cientos de festivales en todo el mundo. Reuniones de miles de personas normalmente en torno a la música. Pero hay uno muy diferente, quizá el más espectacular y emocional de todos: el Burning Man Festival en el desierto de Nevada de Estados Unidos que comenzó ayer.

Una ciudad efímera

Burning Man es un encuentro en el que lo principal es la espiritualidad, la creatividad y el contacto con la naturaleza, aunque esta sea en la versión más agreste del paisaje lunar de la zona. Durante una semana, una auténtica ciudad surge de la nada. Los asistentes, llegados de todo el globo, forman un semicírculo con sus caravanas y camionetas para delimitar este nuevo enclave. Desde entonces no vuelven a utilizarlos más. Todo el mundo se desplaza en vehículos que funcionan sin combustible y que son adornados de las formas más extravagantes e imaginativas.

En el interior de la ciudad se suceden instalaciones artísticas delirantes. Montajes efímeros que constituyen hitos dentro del recinto. Y todo alrededor de la figura del Burning Man, una gran estructura sobre la que sobresale un hombre de pie. Una imagen que arde el último día de la celebración, como una invitación a renovarse.

Los 10 principios de Burning Man

El festival se estructura a través de los 10 Principios:

La inclusión radical: todo el mundo es bienvenido.

El regalo: en Burning Man no existe la moneda y todo se regala y se acepta.

El rechazo a las marcas: no existe patrocinio ni presencia comercial alguna que pueda pervertir el espíritu de la fiesta.

El autodescubrimiento radical: se invita a que cada participante realice un viaje interior para conocer a sí mismo.

La expresión: en el festival la creatividad y la imaginación de cada uno ayuda a construir el espacio.

El esfuerzo común: de esta exploración y expresión individual, se forma una comunidad en la que se crean fuertes vínculos.

La responsabilidad civil: todos los participantes y especialmente los responsables del evento, se preocupan por el bienestar de los asistentes.

No dejar huella: todos los que participan tienen el compromiso de recoger hasta la última mota de polvo que depositan sobre el suelo del desierto, de manera que tras la multitudinaria celebración, el espacio quede tal y como estaba antes.

La participación: aprender por la experiencia. Todos están invitados a participar de un modo u otro, a jugar, a bailar o a expresar su mundo interior.

La implicación: la experiencia es la base de esta cultura, el contacto con la naturaleza y con el resto de individuos de manera activa.

El primer ‘doodle’

Burning Man se empezó a celebrar en los años ochenta. Sin embargo, su gran explosión se produjo a finales de los noventa, cuando los altos ejecutivos de las compañías digitales comenzaron a visitarlo como un medio de esparcimiento, pero también de contacto con una cultura más primitiva y auténtica. De hecho, el primer doodle de Google, esas imágenes que a veces sustituyen el logo del buscador, fue la imagen de hombre ardiente.

Larry Page y Sergey Brin, creadores del imperio, pensaron en una forma de poner un mensaje de “fuera de la oficina” mientras ellos acudían al festival en 1998. No se sabe hasta qué punto aquel viaje espiritual de los dos gurús supuso el punto de inflexión que ha llevado a la compañía a lo que es hoy. Lo cierto es que ambas iniciativas se ayudaron mutuamente.

Foto: Dana Wilson, BLM
Foto: Casey Bryant, BLM
Foto: BLM Nevada
Foto: Anne Gomez
Foto: dvsross
Foto: Christopher Michel

 

Foto: BLM Nevada
Foto: BLM Nevada
Foto JH Fearless

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Nace Fueu!, el antifestival venido del más allá de la música popular

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“Todo puede aprenderse, especialmente las cosas peligrosas” decía Ballard. El colectivo artístico La Secta nos plantean un nuevo concepto de festival de música, que ellos han calificado de ‘antifestival’. Se llama Fueu! y se celebrará el próximo 12 de agosto, noche de perseidas, en la Terraza del Jardín Botánico de Gijón. Así que será especial en lo astronómico y en la ubicación, aunque cada vez hay más festivales que se celebran en mitad de un jardín.

Pero también será singular en que no habrá food trucks ni mercadillos, solo estará el público experimentando frente a la música. Y no se tratará de una sucesión de bandas sino de reunir a tres en un mismo escenario. Tres cuyas propuestas musicales, por cierto, también son poco comunes. Hablamos de GALGO, que consigue su neofolk utulizando elementos cotidianos como instrumentos, y con la improvisación y el cine como aliados. También de MELANGE, ocupados en darle una vuelta de tuerca a los sonidos sesenteros. Y el indescriptible PABLO UND DESTRUKTION, cuyo sonido sugiere la tondada asturiana y el rock de autor, pero con un estilo muy personal.

Fueu! es el más allá de la música popular. Las entradas se pueden adquirir en el siguiente ENLACE o el día del concierto en la taquilla del Jardín Botánico (de 10 a 21 horas).

 

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

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