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¡Basta! Los Simpson no predijeron una m…

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Otro fake en los Simpsons

Deberíamos hacérnoslo mirar. Cuando nos da por una cosa, la repetimos hasta la náusea. La última, o la penúltima, son las supuestas predicciones de los Simpsons. Se han convertido en un meme, en un lugar común de las redes sociales (el espacio perfecto de los lugares comunes). Y obviamente es falso.

Trump presidente

Todo empezó con Trump. Sí, el también tiene la culpa de esto. Oímos una y otra vez que el ascenso y victoria electoral de Donald Trump había sido vaticinado en un episodio de los Simpson. Incluso circuló un vídeo en el que veníamos una secuencia real de Trump que se repetía en la serie prácticamente fotograma a fotograma. Pues bien, es un fake. O al menos un montaje.

Sí hay episodio en el que Lisa Simpson asciende a la presidencia de EEUU. Al sentarse en el Despacho Oval hace referencia a su predecesor, Donald Trump. Pero las imágenes que se usaron para dar credibilidad al cuento son de un corto que no pertenece propiamente a la serie, realizado con posterioridad a las imágenes reales de Trump.

Smartwatches, iPods y Gopros

A partir de ahí, lo de las predicciones de los Simpsons ha alzando cotas de conspiranoia. Cualquier elemento de la serie se rastrea al detalle para encontrar un paralelismo con el presente. Así, se les achaca el vaticinio de los smartwatch porque en un episodio un personaje habla por el móvil. El mismo poder no se atribuye al protagonista de El Coche Fantástico, que hacía lo mismo muchos años antes.

También las cámaras GoPro porque en otro episodio Homer se pone una cámara en un sombrero para espiar a Apu. Los iPods porque en otro capítulo Flanders toca un timbre que recuerda el diseño de Apple. O una gira de los Stones varios años antes de que se produjera. Una predicción al alcance de cualquiera, viendo la longevidad de la banda. Algo similar ocurre con el vaticinio de la victoria de Alemania sobre Brasil en un Mundial. Solo que en la serie la victoria se produce en la final por 2-0 y en la realidad fue en semifinales y por 7-1. Adivinar eso sí que habría sido relevante.

Montajes descarados

Y por supuesto, las predicciones que directamente son un montaje. En los últimos días ha habido un par. La primera, de nuevo con Trump como protagonista. Circuló por Internet una imagen en las que se advertía de que la serie predecía la muerte del actual presidente. Y como prueba se adjuntaba un fotograma de la capilla ardiente de Trump… que finalmente ha resultado ser obra de un hábil dibujante.

O esa otra que dice que hace unos años apareció un partido de fútbol americano entre Falcons y Patriots que adivinaba hasta el resultado de la última Super Bowl, cuando en realidad era otro montaje. En una época en la que es tan fácil manipular una imagen, qué no podrá hacerse con meros dibujos.

 

Y una última posibilidad, la de las profecías autocumplidas. Es decir, aprovechando la ola de paranoia amarilla, puede ser que ciertos artistas aprovechen para inspirarse en la serie. Volviendo a la Super Bowl, Lady Gaga apareció volando sostenida por cables sobre el campo: En otro episodio de la serie la artista salía de modo similar. No sería raro que la extravagante personalidad de la cantante quisiera poner más carne en este absurdo fuego.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Mucha suerte con el muro, Donald

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Lugar en el que se construirá el Muro
Imagen: The Intercept / YouTube

Parece que la decisión de Donald Trump de construir un muro que separe EEUU de México no era una patochada electoralista. Parece que va en serio. Aquellos que pensaban que el millonario se relajaría cuando llegase a la presidencia, se equivocaban.

3.200 km de vídeo

Trump piensa que tiene más poder que los lobbies, que los presidentes extranjeros y que la opinión pública de su país. Ahora, Trump no va a poder con la naturaleza. Por más que se empeñe. Porque lo que seguro que no ha pensado es que su idea de separar ambas naciones con cemento para evitar la filtración de inmigrantes es simplemente inviable.

Es lo que tratan de hacerle ver Josh Begley y Laura Poitras. El realizados y la documentalista le han explicado de modo muy gráfico el desafío al que se enfrentan. A partir de imágenes de satélite capturadas en Google Earth han elaborado un vídeo en el que recorren toda la línea fronteriza. Casi 3.200 kilómetros. Para la creación de la película han unido 200.000 fotografías siguiendo una línea que va desde el Pacífico al Atlántico.

Del desierto al Río Grande

3.200 kilómetros en los que hay de todo. Sí, hay áreas desérticas, planas, en las que es más o menos fácil levantar un muro. Casualmente, La zona en la que ya se levanta un muro de más de mil kilómetros.

Pero en el resto de los 2.000 kilómetros la cosa no es tan sencilla. Hay sierras, valles, áreas pobladas y, por supuesto, el Río Grande. Además, muchas de las tierras pertenecen a propietarios privados. Va a ser curioso ver cómo acaba el conflicto entre la obsesión de Trump y la sacrosanta propiedad privada en Estados Unidos.

Quién paga cuánto

Y por último está otro inconveniente, también muy propio del país. Su coste y quién lo paga. Aunque el nuevo presidente se ha cansado de asegurar que lo pagará México, está por ver cómo lo conseguirá. Por lo pronto, tendrá que ser sufragado por el contribuyente norteamericano. Y no será barato. Aunque Trump asegura que costará 12.000 millones, los expertos elevan la cifra hasta los 25.000 millones. Y eso solo en la construcción. El mantenimiento y el personal necesario para controlar toda la frontera, puede hacer que el desembolso sea simplemente inabordable.

Así que sí, Trump va a necesitar mucha suerte con el muro.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

El año de la posverdad (es decir, de la mentira)

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Brexit, el triunfo de la posverdad
Foto: DAVID HOLT

El cambio climático es un invento de los chinos. Lo dijo, una y otra vez, Donald Trump. Y muchos le creyeron. Tantos que llegó a ganar las elecciones. Si Gran Bretaña sale de la UE, el dinero ahorrado será invertido en la Seguridad Social del país. Lo dijo Nigel Farage con insistencia en la campaña por el Brexit. Y muchos le creyeron. Tantos que el Brexit ganó el referéndum. Pero ambas afirmaciones eran mentira. Perdón, ambas afirmaciones eran posverdad.

Post-truth

El prestigioso diccionario Oxford (lo más parecido que tienen los anglosajones al DRAE hispano) ha elegido posverdad como palabra del año (post-truth, en realidad). Es sin duda uno de los términos que más hemos escuchado en 2016. Y todo parece indicar que será igual en el que vamos a comenzar.

Posverdad hace referencia a aquellas afirmaciones que no se basan en hechos contrastables, es decir, que no son necesariamente verdad. Sino que apelan a las emociones, a los instintos más primarios. Para, de este modo, soslayar el análisis objetivo y convertirse en verdades viscerales. Convertir la creencia personal en algo en un hecho irrebatible.

Ya lo dijo Goebbels

El concepto, o mejor dicho, el significado, no es algo nuevo. De hecho, podría establecerse su origen en aquello que predicó Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Pero es ahora cuando la posverdad está cada día en los medios.

Porque está sucediendo precisamente lo que definía el ministro de propaganda nazi. Las redes sociales están actuando de altavoz a estos racionamientos (quizá la palabra racionamiento no sea la mejor). Los mensajes falaces se están infiltrando a todos los estratos sociales y son repetidos una y otra vez por voces distintas. La misma idea se transmite por cientos, miles de fuentes. Y se convierte en una verdad.

Y también por el signo de los tiempos. Cuando la viralidad se ha vuelto más importante que la veracidad. Lo importante es que una noticia, un comentario o pensamiento, llegue al mayor número de personas. Es lógico pensar que muchas veces la verdad no es suficientemente atractiva para ello. Hay que edulcorarla un poco. O inventarla.

#pizzagate

Lo peor es que da igual qué peregrina sea esa idea expresada. El pasado mes un chaval de 28 años entró armado en la pizzería Comet de Washington. Lo que pretendía Edgar Welch era liberar a los niños encerrados allí.

No, Welch no era el clásico loco norteamericano que monta una masacre. Simplemente era presa del #pizzagate, la teoría conspirativa según la cual destacados miembros del partido demócrata habían instalado en el interior del establecimiento una cámara donde torturaban y violaban a menores. Una mentira absurda que cuenta con sesudas explicaciones en miles de cuentas de Twitter. Pura posverdad.

 

 

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

2016, vete a la Mierda

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2016 explota en el programa de John Oliver
Foto: YouTube

2016. Ha ganado el Brexit en Gran Bretaña. Ha ganado Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Ha perdido el sí en el referéndum al Proceso de Paz en Colombia. En España todo cambió para que todo siguiera igual. Marine Le Pen lleva casi diez puntos de ventaja en las encuestas en Francia.

Un año malo

La guerra en Siria. El drama de los refugiados. La inacción de Europa. Los atentados. En Bruselas. En Niza. En Estambul. En Ankara. En Bagdad. En Lahore. En Kabul. En Múnich. En Dacca. La población rehén de la guerra en Alepo y en Mosul.

Muy malo

El CO2 en la atmósfera superó las 400 partes por millón. Las temperaturas fueron las más altas de la historia. El hielo ártico descendió un 11%. Terremotos en Italia, en Taiwan, en Japón, en Ecuador. Más de mil muertos tras el paso del huracán Matthew por el Caribe. Sequía severa en Etiopía.

Mortalmente malo

2016 ha golpeado a la música. Ha muerto David Bowie. Prince. Leonard Cohen. George Martin. José Menese. Manolo Tena. Sharon Jones. Juan Gabriel. Black. Alan Vega de Suicide. Paul Kantner de Jefferson Airplane. Glenn Frey de The Eagles. Pete Burns de Dead or Alive. Keith Emerson de Emerson, Lake and Palmer. Maurice White de Earth, Wind and Fire. Phife Dawg de A Tribe Called Quest.

Pero no solo a la música. También hemos perdido a Muhammad Ali. Andrzej Wajda. Gene Wilder. Alan Rickman. George Kennedy. Zaha Hadid. Umberto Eco. Harper Lee. Johan Cruyff, Cesare Maldini y Carlos Alberto.

Desde luego, sin que lo anunciara ninguna profecía, el año 2016 ha sido realmente un asco.

Lo malo es que todavía queda más de un mes para que acabe. Lo bueno es que ya solo queda poco más de un mes para que termine.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Nostradamus predijo la victoria de Trump mejor que las encuestas

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Nostradamus y Donald Trump
Imagen: Dominio público / Gage Skidmore

Desde la madrugada del miércoles, el mundo se mueve entre la sorpresa, el estupor, la incertidumbre y el miedo. Lo impensable sucedió. Nadie pudo vaticinar la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas. Las encuestas fallaron, los analistas fallaron. Parece que solo una persona acertó el pronóstico. Una vez más, fue Nostradamus.

Ya lo dijo Nostradamus

Vale, puede sonar fantástico, pero estamos entrando en un tiempo en el que necesitamos de todos los resortes posibles para explicar la realidad. Aunque sea un adivino francés del siglo XVI. Cada vez que un gran acontecimiento ocurre en el mundo, hay quien encuentra la predicción que Nostradamus hizo del hecho en su obra poética Les Prophéties, publicado en 1555.

En esta caso, la predicción parece estar encriptada en el verso XL de su centuria I (el definición es algo compleja, pero así estructuraba sus poemas).

La trombe fausee dissimulant folie
Fera Bisance un changement de loix:
Istra d’Egypte qui veut que l’on deslie,
Edict changeant monnaies & alois

Es decir:

La falsa tromba, ocultando la locura
Hará que Bizancio cambie sus leyes.
Saldrá de Egipto, que desea que se desate
Con un edicto que cambiará la moneda y el valor.

A simple vista parece que nada tiene que ver. Pero los exégetas de la obra de Nostradamus lo ven claro. Dicen que las predicciones de Nostradamus tienen mucho de parábola, pues para alguien que escribió hace más de 500 años, es complicado dar nombres, fechas y ubicaciones exactas. Pero la interpretación da miedo.

“La trombe fausee/La falsa tromba” tienen una evidente similitud con el nombre del presidente electo y con su modo de actuar. Pero Nostradamus no se caracteriza por describir hechos puntuales, si no sobre todo sus consecuencias.

Es ahí donde entra el cambio de leyes. La radical transformación que se aventura durante la presidencia de Trump. No solo legal, si no sobre todo de valores. La caza al inmigrante, el desprecio por las minorías y la falta de respeto a las más elementales normas de comportamiento que ya exhibió durante la campaña y, que si hacemos caso a Nostradamus, se extenderán al mandato.

Expulsar al enemigo

Pero eso no es todo. En el verso LXXVI de la centuria X dice:

Le grand Senat discernera la pompe,
A l’vn qu’apres sera vaincu chassé:
Ses adherans seront à son de trompe
Biens publiez, ennemis dechassez.

Traducido:

El gran Senado ordenará el triunfo
Y después será vencido y perseguido
Sus seguidores harán sonar la trompeta
Las mercancías y los enemigos expulsados.

Aquí la referencia a Trump es doble. En la palabra “trompe” y en “pompe” que se traduce por “triunfo”, como el apellido del presidente electo. Nostradamus parece anunciar el papel del Senado (y del Congreso): proclamar el triunfo de Trump y después ser marginado por el dirigente. Y se interpreta algo que ya ha ocurrido. Cómo Trump y sus seguidores se rebelan contra las grandes corporaciones y pretenden expulsar a los que consideran enemigos, es decir, los inmigrantes.

En realidad, una vez más, en las profecías de Nostradamus se unen traducciones forzadas o interesadas, interpretaciones a toro pasado y aquello que decía Proust de “hay sospechas que crean certezas”. Pero en unos tiempos en los que la lógica y la razón parecen funcionar cada vez menos, no hay nada más humano que recurrir a la fantasía para explicar lo que sucede. Porque de otro modo, ¿quién puede entenderlo?

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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