Las pantallas LED podrían causar daños irreversibles en la vista

  Sabíamos que las pantallas eran perjudiciales para la vista. No es nada nuevo, nos lo decían hasta nuestras abuelas: “no te sientes tan...

Fotografía analógica: un arte que deberías probar

mailto  facebook  twitter  google+

Lucía León

La fotografía analógica, actualmente, es un vestigio nostálgico de otra época donde las cosas no eran tan fáciles, tan inmediatas, tan compartibles y pertenecían a una esfera íntima trazada por la paciencia y la confianza en uno mismo. Hoy en día, aunque suene a actividad hipster, vale la pena revisitar este arte para ver de otra manera el mundo.

Cualquiera puede ser fotógrafo

Actualmente, cualquiera tiene la suerte de poder considerarse fotógrafo aficionado: todos cargamos en nuestros bolsillos con una cámara; tal vez no precisamente réflex, pero sí lo suficientemente decente como para sacar alguna instantánea interesante. Buscar qué es lo que vale la pena fotografiar, aunque solo sea para compartirlo por una red social, crea una mirada cercada, delimitada por lo que nos puede resultar interesante, condicionada por las capacidades que tiene nuestra cámara de capturar aquello. Es decir, es una perspectiva, al fin y al cabo.

Nuestras perspectivas son el principal encuadre

Las perspectivas son tan importantes que tendemos, inevitablemente, a encerrarnos en la nuestra. Estas nos construyen realidades determinadas que dependen de nuestros matices vitales: cuáles son nuestras rutinas, expectativas, momentos favoritos… Y aquí entra en juego la fotografía, que nos crea un ojo único, pues es capaz de reducir nuestra mirada periférica a un solo detalle, o ser capaz de alcanzarnos objetos lejanos o capturar a las personas que queremos como solo nosotros las vemos.

La fotografía es una evolución de nuestra perspectiva vital, hasta conseguir crear un relato que cuenta quiénes somos.

La fotografía analógica o como autoconocerse

Pero, ¿qué ocurre con la analógica? Simple: no conoces el resultado hasta mucho más tarde y las posibilidades son limitadas (además de caras). Es decir, la analógica coarta nuestra mirada para que ella misma se restrinja. Nos volvemos, por primera vez, selectivos con nuestra propia perspectiva. Seleccionamos con cuidado aquello a lo que le tenemos tanto cariño como para querer inmortalizarlo. Con la tecnología digital, uno puede hacer 100 fotos sin apenas inmutarse. En cambio, en la analógica, hay 24 tomas por carrete, habitualmente: hay que elegir con cuidado.

La fotografía analógica nos llevará a cultivar ciertas virtudes inseparables del carrete, como lo son la paciencia, la selección y la capacidad de verlo desde diferentes perspectivas. Es probable, que de repente colocarse tras el visor y buscar ese punto exacto en el que uno encuentra lo que quiere pueda considerarse tarea titánica. Pero es cierto que, tras un visor analógico, el mundo es distinto: las luces son más cálidas, las figuras más definidas y todo cobra un poco más de valor.

Así que vale la pena coger la vieja cámara de papá o mamá, esa que hay que enfocar manualmente y mover la manivela a cada foto. Entonces, salir a pasear y descubrir qué nos interesa realmente de nuestro entorno. Cuando los recursos son limitados, ¿qué imágenes queremos conservar?

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Qué regalarle al moderno al que le tienes cariño

mailto  facebook  twitter  google+

Mike Kniec

Baby, it’s cold outside y el calendario ya marca diciembre. En las grandes plataformas ya están fundiendo la lista especial de villancicos navideños y el ambiente empieza a oler, sospechosamente, a mazapán y canela. Poco a poco, los días pasan, pero eso lo sabes bien porque respetas rigurosamente el calendario de adviento.

Pero dentro de ti, cada vez que pasas frente a una tienda, oyes la banda sonora de Tiburón y notas las palmas de las manos sudorosas: sabes que tienes que comprar los regalos. ¿Y qué comprar? Pues te propongo una lista de regalos para tus seres queridos modernos, modernillos: Sí, para tu primo que solo viste camisas de cuadros o para tu amiga que lleva dos horas hablando de Wes Anderson. De parte de una moderna (con rn explosiva), una hipster de tomo a lomo, la lista:

Hey, I just met you / and this is crazy / but here’s my wish list /so see you on Christmas

via GIPHY

Urban Ouffiters

Si te rodeas de modernos le debes mucho, MUCHO, a Urban Ouffiters. Es probable que sea lo que sea que compres en ella te lleve al éxito, pero por si acaso vas un poco perdido, no te preocupes: te traigo unas propuestas simplemente divinas. Que no lo digo solo porque las haya elegido yo, sino porque realmente esta tienda tiene unas auténticas joyitas a buenos precios que te harán quedar bien con tus amigos modernos.

1. Libretas

Hipster y libreta van de la mano. Somos una generación poeta y artista, así que una libreta es imprescindible para salir adelante día a día; o tal vez simplemente una quiere coger apuntes manteniendo el aestethic (sí, hasta para decir bonito usamos palabrejas). Mi propuesta son estas libretas estilo mármol que son, simplemente, perfectas.

libreta en mármol negro
Libreta en mármol negro
Libreta en mármol blanco
Libreta en mármol blanco

2. La taza elefante

Un moderno que se aprecie siempre tendrá una bebida caliente bajo sus barbas. Da igual si té o café, lo cierto es que, probablemente, será algo que no has oído nunca antes, como un matcha latte. Y no, no te líes a comprar matcha porque si lo quieres bueno tendrás que dejarte un riñón. En cambio, mira esta taza adorable que he encontrado. La ventaja es que es apta también para los más pequeños (porque si tu sobrino solo viste estampado de anclas, lo siento, va para moderno).

Taza elefante
Taza elefante

3. Tira de luces leds con pinzas para las fotos

Las tiras de luces se han puesto muy de moda y se han podido ver en todas las tiendas con sección de hogar. También ha empezado a hacerse habitual en la decoración el colgar fotos con cordeles. Bien, pues Urban Ouffiters nos ha hecho el favor y ha fusionado las dos ideas en esta elegante tira ¡que me encanta!

Tira de pinzas con luces
Tira de pinzas con luces

Bonus: ¡LA PIÑATA-RENO!

Este es mi guilty pleasure, lo reconozco. En realidad como regalo de navidad no sirve de mucho, porque es para colgarlo en el árbol, pero como detalle prenavideño, estilo amigo invisible, es fantástico. Sí, kitcsh. Sí, roza lo hortero. Pero mirad, qué queréis que os diga, me parece un adorno fabuloso.

Piñata - Reno para el árbol
Piñata – Reno para el árbol

Tiger

TODO, TODO EN TIGER ES VÁLIDO. Tiger es el Mundo de las Maravillas del que Alicia no habría salido; con un poco de imaginación puedes conseguir sacar un detalles para toda persona que aprecies. Pero, yo os traigo dos recomendaciones. Como comentaba, los modernos beben; sí, beben tés orgánicos y bebidas de nombres extraños, pero curiosamente el mundo está lleno de utensilios para esas bebidas.

1. Tetera pajarito

El té, bebida básica para la vida de cualquier moderno que se aprecie (y persona en general, el té es fantástico para todos), tiene una lógica en su preparación que debe ser respetada y tratada con cariño. Esta tetera será útil en su preparación, además de lo bonita y sencilla que es.

Tetera pajarito
Tetera pajarito

2. Petaca

En la web aseguran que la petaca sirve para mantener a buena temperatura tus bebidas calientes. Ya, bueno, mira, ya sabemos para qué sirven las petacas, tampoco vamos a engañarnos. Tal vez no sea algo exclusivamente para modernos, pero a todos nos hace falta una en algún momento y esta en concreto es muy chula.

Petaca de Tiger
Petaca de Tiger

Selébrities

Descubrí recientemente esta tienda online de camisetas y sudaderas y me pareció fantástica. Con diseños muy sencillos, apostando con referencias a la cultura popular y unas prendas básicas, versátiles y casual, selébrities nos permite vestir a Mia Wallace, Eleven o a Kahlo. Pero mi prenda favorita es un diseño muy sencillo en rojo, capaz de triunfar tanto para chico como para chica.

Corazón espinado
Corazón espinado

Bag Apart

Las prendas de ropa siempre triunfan. Son buenos comodines y, sobretodo en el mundo moderno/hipster/como te apetezca llamarlo, se agradece tener ropa bonita, exclusiva y que nos recuerde a nuestras pasiones. En la misma línea que selébrities, pero con un catálogo más extenso y enfocado a las audiovisuales, tenemos Bag Apart. De esta web recomiendo especialmente las tote bags, que son de telas resistentes, con diseños muy chulos y precios fantásticos.

Tote Bag de Vincent Vega
Tote Bag de Vincent Vega

Rad.co

Esta tienda es oro. Es la cultura moderna hecha ropa. La culminación de ello está en la colaboración con el artista FlyArt, consiguiendo camisetas simples pero fantásticas. Perfecto para fans de la música actual, especialmente para fans de Beyoncé.

Diseño de FlyArt para Rad.co
Diseño de FlyArt para Rad.co

Flavita Banana

Flavita Banana es, como poco, mi ilustradora favorita de todos los tiempos y hace poco abrió su tienda online, donde se pueden comprar algunos prints, una tote bag y un parche, siendo este último lo mejor de toda la tienda. Sí, es simple hasta decir basta, pero es que la gracia de esta artista radica en la verdad de su simpleza. Además, a cualquiera la quedaría ese parche de puta madre en su chaqueta vaquera. Pero vaya, que si no conocíais a esta artista, os puedo asegurar que os he hecho un favor.

Parche Hasta Nunqui
Parche Hasta Nunqui

Y si no os convence nada de esto… siempre os quedará un libro de Murakami.

 

Imagen de Mike Kniec, Creative Commons en Flickr.

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Los increíbles dibujos a lápiz y bolígrafo de Joaquín Rodríguez [Galería]

mailto  facebook  twitter  google+

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera

¿Quién no ha hecho dibujitos con un boli en un papel? Pero seguro que difícilmente a la altura de este artista madrileño, de formación arquitecto, y que es capaz de vender sus obras en agencias de publicidad,  que demuestra una gran maestría con la técnica de dibujo usando un simple lápiz o rotulador.

 

Ahora la galería La Fiambrera expone las últimas obras de Joaquín Rodríguez, retratos de mitos del cine y la música, que puedes comprar también en su web. Y si para los originales no te llega, hay reproducciones firmadas por el autor a un precio muy asequible.

 

Disfruta nuestra selección.

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

 

wolf_joaquin_rodriguez

 

Joaquín Rodríguez - La Fiambrera
Joaquín Rodríguez – La Fiambrera

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

Temazos, temazos (y Chenoa, POR SUPUESTO)

mailto  facebook  twitter  google+

Temazos de discoteca
Pixabay

Estás en una fiesta de un piso de estudiantes, en una discoteca un poco alternativa o simplemente tomándote una copa con tus amigos en un bar con hilo musical. Alguien pide cambiar la lista de canciones a una más movidita. Y, entonces, deja de sonar ese género comercial que ya tienes aburrido para que empiece, ni más ni menos, los temazos.

Me estoy refieriendo a los temazos, temazos. No a esa canción que tanto te gusta que está sonando últimamente en la radio. No. Si eres un buen hijo de los noventa sabrás a qué me refiero: Porque yo quiero bailar… y no me toques las palmas que te conozco, porque cuando tú vas…

Los temazos y su fisonomía

Efectivamente: LOS TEMAZOS. Que vienen acompañados de la cara-temazo: esa que ponemos al segundo y medio de que empiece la canción, esa en la que abrimos mucho los ojos y la boca y buscamos rápidamente a alguien con quien hacer contacto visual, que tenga la misma cara que tú. Acompañada, cómo no, del gesto-temazo, que también es importante: con los brazos en alto, pidiendo que todo el mundo pare lo que sea que este haciendo, porque no hay nada más importante que escuchar ese temazo, temazo.

via GIPHY

Y si eres hijo de los noventa, conoces bien esa gloriosa época para las canciones con coreografía ridículas relacionadas, sabes bien qué es un temazo; porque los noventa dieron de sí, pero los 2000… ay, los 2000.

Los temazos inmortales

Porque hablemos de las coreografías de los temazos, porque los temazos lo son en gran parte por su coreografía relacionada: El Aserejé ¡EL ASEREJÉ! Que ni idea de la letra, ¡pero la coreografía, por Neptuno! Y ninguna fiesta de pueblo está completa sin el Saturday night: dedo izquierdo, derecho, molinillo pa’lante, p’atrás, delante, delante, detrás, detrás y ¡salta! ¡salta! ¡salta! ¡salta!

Y hay temazos que no necesariamente tienen coreografía, pero con tu ya inmensa sabiduría en grandes temazos y tu prolongada experiencia en pistas de baile (y lugares más ridículos) te han llevado a la creación de tus propias coreos. Porque vamos, si cuando empieza a sonar Hips don’t Lie de Shakira no te posee una bailarina de la danza del vientre… algo estás haciendo muy mal en tu vida.

via GIPHY

Gracias Operación Triunfo por existir

Pero la gran fábrica de temazos en España fue Operación Triunfo. Hay que pararse un momento a apreciar cuánto bien hizo este programa a nuestra vida como adultos en el 2016: porque yo aún me emociono profundamente cantando Dos hombres y un destino y porque OT parió a Bisbal: qué sería de nosotros sin el Ave María ni el Bulería. Gracias a OT Europe estaba living a celebration: Aún no he superado que Rosa no ganara Eurovisión en 2002. Jo, encima iba con todos los triunfitos. Es que es para echar unas lagrimillas, de verdad.

Pero de OT 1 lo mejorcito que salió fue Chenoa y punto. Y atrévete a negármelo mientras suena de fondo cuándo tu vas. Pero qué pedazo mujer: de pies a cabeza. Respeto, de verdad, respeto. Todo el mundo recuerda su “momento chándal”; pues mira, olé ella por salir así. Y olé ella por seguir adelante y olé ella por las pedazos actuaciones que se ha marcado en OT El Reencuentro. Y no, no voy a entrar en el tema de la cobra, porque la actuación lo vale más. Qué bonita estaba Chenoa y cuánto arte. Y pedazo temazo.

 

En conclusión, larguísima vida a los temazos, porque son lo que lo valen, por las fiestas increíbles bailando Everybody  de los BSB y por la falta del sentido del ridículo que eso conlleva. Ser millennial será todo lo criticable que queráis… pero los temazos: LO PETAN.

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Antes de la Realidad Virtual estaba el Videoarte

mailto  facebook  twitter  google+

©Leequid/JCLD

¿Realidad Virtual? ¡Yo, soy tu padre! Antes de que pudiéramos experimentar otros mundos con unas gafas de VR, antes de que los medios se hubieran hecho audiovisuales para no desaparecer y fueran el contenido más consumido por el público. Antes incluso de que cualquiera con un simple móvil y una conexión a internet pudiera tener su propio canal de vídeo… nada más nacer un soporte electrónico — que no digital— llamado vídeo, nació su utilización como forma de expresión artística.

Y es que los humanos en cuanto encontramos algo con lo que expresarnos, lo hacemos. Bien grabando en una piedra con otra, bien encontrando un pigmento para darle color, o bien juntando imágenes que capturamos con artilugios inventandos.

Y a esa forma de expresión artística la llamaron Videoarte.

Una forma de comunicación que no sólo utiliza las imágenes grabadas, lo que no sería mucho más que un nuevo formato de cine, sino que integra el espacio en la obra. A eso entonces, lo llamamos videoinstalación, y permite al artista decirnos no sólo qué tememos que ver, sino cómo.

El videoarte tiene por tanto mucho de performance, y de espectáculo, y de museo. Es difícil disfrutar del auténtico video arte en tu casa., salvo que puedas adquirir una de las obras (que no es un DVD) y pedirle al artista que la instale en ella.

Al mismo tiempo y al contrario de lo que ocurre con el consumo audiovisual en los hogares ahora, en eso que llamamos multipantalla y que consiste en mirar muchas cosas a la vez, el videoarte exige del espectador su atención plena.

Las primeras obras de videoarte eran, claro está, sólo exploración de una herramienta que tenía limitaciones en la calidad de fotografía con respecto al celuloide, pero a cambio contaba con otra frescura, facilidad de producción y gama de efectos visuales propia que atrajo a los artistas a experimentar con ello. Estamos hablando en realidad del formato televisión, puesto que los equipos empleados estaban concebidos para ese medio y por supuesto, era necesario un televisor para ver las obras.

La televisión en la sala de exposiciones.

Se considera a Wolf Vostell el creador de la primera obra en vídeo que incorpora un televisor. Se expuso en la galería Parnass y consistía en una habitación oscura con paredes pintadas de negro en donde colocó tres televisores. Se llama La Habitación Negra y actualmente se expone en el MUseo Berlinische Galerie, de Berlin. Era 1963 y ese mismo año expuso en la Smolin Gallery de Nueva York una instalación llamada 6 TV Dé-coll/age. Esa obra pertenece ahora a la colección permanente del Museo Reina Sofía.

Una forma de arte basada en vivir la experiencia.

Lo que estaba claro es que estirar las posibilidades artísticas del nuevo formato no se iba a quedar en contar historias. Eso sería, insistimos, sólo cine o televisión —telefilms que dicen los americanos— y pretender que un espectador se siente en una galería o museo “solo” a ver una historia, no es plan. Así que inmediatamente el videoarte giró hacia imágenes conceptuales y sobre todo, experiencias completas, muchas de ellas inmersivas. Montajes multipantalla, envolvente… algo parecido a lo que ahora hacen algunos con la realidad virtual, pero en plan Lego.

Una retrospectiva en Madrid.

Si no viviste aquella época o quieres revivirla, estás de suerte. El Centro de Artes de Vanguardia La Neomudéjar, una sala autogestionada que se suma a la oferta museística de la capital extendiendo el “Paseo del Arte” más allá de Atocha, en sentido contrario al Reina Sofía, exhibe hasta el 13 de noviembre la muestra  Cruces y Convergencias. Una retrospectiva de los últimos 40 años de videoarte. 32 artistas y más de 100 piezas que son todo un homenaje y un esfuerzo por la difusión de esta especialidad. Y lo mejor, es que las obras se integran como un guante en el espacio, una vieja nave taller de la industria ferroviaria que por sí sola es una maravilla si te gusta la arqueología industrial, los lugares especiales y las atmósferas únicas. Pocas veces continente y contenido se funden como en esta exposición. No podemos más que recomendarte que la visites, y como aperitivo, te dejamos nuestro granito de arena videoartístico. Ponte la pantalla completa y los audífonos para escucharlo bien, y que lo disfrutes.

 

Web de la exposición: Cruces y Convergencias.

La Neomudéjar

C/ Antonio Nebrija, s/n
28007 Madrid
teléfono 915 283 349

Horarios de apertura:
Miercoles, Jueves, Viernes, Sábados y Domingos de 11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00.
*Los horarios de la librería son los mismos que los del Centro de Artes.

Precio Exposiciones:

Regular: 4,00 Eur.
Reducido: 3,00 a (parados, estudiantes, mayores de 65 años y familia numerosa)
Gratuito: Miembros del ICOM acreditados.
Horario de libre acceso Miercoles 11:00 a 14:00h.

José Carlos León

Contando historias desde que recuerdo. Creo en la comunicación como agente de cambio y en que hablando se entiende la gente.