Qué dice un selfie de ti

Que nos encanta hacernos un selfie no es ninguna noticia. Pero a veces nos cuesta entender porqué nos empeñamos en hacernos fotos a nosotros...

La depresión crece un 18% en la última década en todo el mundo

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Pixabay

La depresión afecta ya a 300 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este organismo de las Naciones Unidas alerta además de que entre 2005 y 2015 el número de casos se incrementaron en más de un 18 por ciento, y denuncia que las faltas de apoyo a los afectados y el estigma que rodea esta enfermedad condiciona el acceso a su tratamiento.

Para mejorarlo, indica el centro, uno de sería abordar las cuestiones relacionadas con esos prejuicios y discriminación. Por eso han activado la campaña ‘Vamos a hablar’, porque para alguien con depresión, hablar con una persona en la que confía es a menudo el primer paso hacia la recuperación. También se propone aumentar la inversión para afrontar esta patología, ya que, de media, media sólo el 3 por ciento de los presupuestos sanitarios tienen una partida específica para salud mental, y muchos países no cuentan con planes para ellos. Y según la OMS, por cada dólar invertido para ampliar el tratamiento de la depresión se consigue un retorno de cuatro en la mejora de la salud, y una mayor capacitación para trabajar.

Diabetes, cardiopatías, suicidios

El organismo recuerda además que existen fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos o enfermedades no transmisibles, ya que aumenta el riesgo de problemas por consumo de sustancias o de enfermedades como la diabetes o enfermedades del corazón. También es un factor de riesgo importante para el suicidio, de ahí la necesidad de avanzar en ampliar la cobertura de los servicios de salud mental.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Encuentran restos de una nueva pirámide en Egipto

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Restos de la pirámide encontrados en Egipto
Foto: Ministerio de Antigüedades de Egipto

Cuántas generaciones humanas han vivido fascinadas por las pirámides de Egipto. Esas construcciones que seguimos sin comprender del todo y desde las que nos contemplan 4.000 años, que diría Napoleón. Y lo que todavía nos queda por describir en un terreno en el que le das una patada a una piedra y aparece un vestigio milenario.

Una pirámide de 3.700 años

Eso es lo que ocurrió la semana pasada. Las autoridades arqueológicas egipcias anunciaron el descubrimiento de una nueva pirámide. Al menos de sus restos. Una construcción con más de 3.700 años de antigüedad. Los expertos han datado el hallazgo en la décimo tercera dinastía.

Los restos fueron localizados al norte de la pirámide escalonada del faraón Seneferu, en la necrópolis real de Dahshur, a 40 kilómetros de El Cairo.

Enterramiento de la corte

Los investigadores estiman que esta construcción es uno de los primeros intentos de hacer una pirámide lisa, como las que actualmente se admiran en el Valle de los Reyes. El paso siguiente a las pirámides escalonadas de las anteriores dinastías. También han identificado como el lugar de enterramiento de la corte y los altos funcionarios del faraón.

Este tipo de pirámide, con las paredes rectas, fue el último utilizado por los grandes faraones del Imperio Antiguo. Después de las pirámides escalonadas y las que cambiaban el ángulo de inclinación desde los 55 grados iniciales a los 43 de las partes más altas. Este cambio era debido a la necesidad de que las paredes de la pirámide no se desparramaran.

Sin rastro de extraterrestres

Adel Okasha, el máximo responsable de la necrópolis, asegura que los restos encontrados corresponden al pasillo de la pirámide y a otras estructuras interiores. Otras formas halladas revelarían la diseño del enterramiento.

Lo que no ha transcendido es si en los alrededores han sido encontrados restos que permitan determinar la construcción de esta pirámide por inteligencias extraterrestres. Es, sin duda, una de esas teorías conspirativas que más nos divierten.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

La pizza cuanto más grande mejor. Una explicación matemática.

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Un día del año pasado, un ingeniero y yo fuimos a un lugar de pizza para comer. El ingeniero me dijo que no estaba muy hambriento, pero dijo que iba a pedir el tamaño mediano de pizza en lugar del pequeño, porque la pizza mediana era más del doble de grande que el pequeño y sólo costaba un un poco más. ¿La mediana era el doble de grande que una pequeña?

Pedir pizza pensando en las matemáticas

La matemática de por qué las pizzas más grandes son un buen negocio para ti como cliente es simple: una pizza es un círculo, y el área de un círculo aumenta con el cuadrado del radio.

Así, por ejemplo, una pizza de 16 cm es en realidad cuatro veces más grande que una pizza de 8 cm.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Crónica de una maleta sin hacer (con GIFs)

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Imagen de Andreas

La madre que me parió. Con perdón, pero, de verdad, la madre que me parió. Vuelvo a casa por las vacaciones de semana santa y me muero de ganas: dejar esta ciudad enorme y volver a mi pequeña ciudad mediterránea, solo para descansar. Pero, antes, antes de plantearme cómo llegar al aeropuerto o empezar a planear cosas más allá; antes de eso tengo que hacer una maleta.

UNA MALETA.

Desconozco si para el resto de la humanidad el drama es el mismo, pero para una servidora la sola idea de tener que preparar ese artilugio me llena de una mezcla de vagancia y nerviosismo que desconozco en cualquier otra situación. Como decimos por aquí, que me da tol palo, tío. Que no me inspira gana alguna.

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Los cálculos no salen nunca

Es que por no tener, no tengo ni la capacidad de pensar seriamente qué voy a llevar durante mis días fuera, da igual la cantidad de estos. Porque, vamos a ser sinceros todos, no es humanamente posible calcular qué vas a necesitar durante aproximadamente 15 días, mucho menos en una estación como la primavera que es, básicamente, IMPREVISIBLE, lo que añade una presión PRESCINDIBLE, valga la rima.

Pero la maleta sigue ahí. Es gris, cuadrada, de bordes redondeados y de cabina, es decir, pequeña, reducida: que hay que pensárselo bien, pues ahí dentro no cabe todo lo que quieras. Limitada, leñe. Una mirada rápida al armario, o ni siquiera eso, y una ya se resigna a aceptar que va a tener que hacer selección de la ropa. En voz alta, llevo una cuenta, como si fuera una regla de tres: si me voy 15 días eso significa que voy a necesitar unas 7 camisetas, o tal vez son muchas, o quizás me mancho… y dos pantalones, pero tal vez me aburro de ellos o me los mancho también, porque soy un desastre… pero en casa hay lavadora así que eso no es un problema…” y calculas y calculas y descubres que por motivos prácticos no puedes llevarte tu ropa preferida, porque es lógico que si te vas a llevar ropa que sea la cómoda, ¿o mejor con la que te sientes bien?

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Pero lo peor de la maleta aún no ha llegado

Es imposible no gruñirle a la maleta que sigue vacía. Mejor me bebo una cerveza antes. Con resignación y una lata en la mano coloco las camisetas que han alcanzado la virtud: cómodas y bonitas a la vez. Lo mismo con los pantalones. Y la doy por acabada, pero luego recuerdo que lo único que me he acabado es la cerveza porque en la maleta no he puesto ni la ropa interior, ni el portátil, ni cepillo de dientes ni esas cosas que te hacen un poco más persona.

Pero la ropa interior, ay señor, eso es siempre un drama. Bueno, todo el concepto de hacer la maleta lo es, pero con la ropa interior los síntomas empeoran porque hay una única ley universal: NUNCA TENDRÁS SUFICIENTES BRAGAS. Pero yo lo intento: cuento y multiplico, luego divido, hago trampas a ver si los números me dan. Por un momento espero poder hacer una especie de panes y peces, como un Jesús actualizado, pero no ocurre. Acepto, colocando todas las bragas que puedo en la maleta, que existe una pequeña posibilidad que algún día tenga que ponerme unas del revés. Intento ser optimista y lo llamo reciclaje; Pepito Grillo grita por el fondo de mi conciecia que es ser guarra.

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El punto de duda

Coloco el resto de las cosas. Reviso la lista que he hecho préviamente para asegurarme de que está todo y parece que sí. Aún así, aparece el familiar tirón en el estómago que deja un eco molesto y persistente: “te olvidas de algo”. Lo reviso todo treinta veces, por lo menos. Me dejo algo seguro, algo que nunca apunté en la lista, algo que aún ni si quiera sé que necesito, algo muy determinado y muy necesario… Se establece un rum rum semi-ansioso que me hace odiar, aún más si cabe, hacer la maldita maleta.

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Pero ya está hecha. Lo hice. Ahora, a casa. Esperemos que no exceda el peso que exigen las aerolínias porque os aseguro, de verdad que sí, QUE ME OIRÁN.

Imagen de Pixabay en CC por Andreas

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

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