La Luna tuvo su propio campo magnético

Antes de nada, este artículo no es apto para aquellos que sostienen que las misiones Apolo no pisaron la luna a finales de los...

¿Qué demonios es esto?

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Restos de ballena encontrado en Indonesia
Imagen: Patasiwa Kumbang Amalatu

Lo que nos queda por ver. Como en realidad no tenemos ni idea de lo que ocurre en el mar, de vez en cuando nos sorprendemos y entendemos nuestra propia ignorancia. Venimos del mar, pero hace tanto de eso que nos perdemos. Así que cada cierto tiempo, los océanos nos pega un susto de muerte.

¿Es un monstruo marino?

Como por ejemplo la pasada semana. Una enorme masa orgánica apareció en una playa de Indonesia. Una masa realmente asquerosa, hasta por las fotos se aprecia, sin una forma definida. Y con un tamaño colosal. Nada menos que quince metros de masa informe que nadie sabía lo que era. Los vecinos de la zona se apresuraron a hacer fotografías y vídeos de semejante montaña de carne putrefacta.

Durante varios días se publicaron toda clase de teorías. Las más intrépidas aseguraban que se trataba de un calamar recién salido de las aventuras del capitán Nemo. Otros, claro, empezaron con el rocanrol del monstruo marino que por fin salía a la superficie.

¿Es un calamar gigante?

Lo cierto es que los científicos, por las imágenes, tampoco se ponían de acuerdo. Así que, claro, la cosa se fue poniendo interesante. Sobre todo porque por los colores la teoría del calamar iba ganando enteros. Que jamás se haya registrado un calamar de ese tamaño no es algo que arredre a los amigos del misterio.

Pero finalmente, en una barca, llegaron nuestros amigos los expertos. Con unas buenas pinzas en la nariz, porque a esas alturas la cosa ya olía que tiraba de espaldas, echaron un vistazo.

¿Es una ballena?

Y así, de una ojeada somera enseguida cayeron en qué era la masa de carne que tenían delante eran los restos de una ballena jorobada. Es imposible, dijeron los amigos del misterio. Las ballenas, cuando mueren, se hunden en el mar donde son devoradas por los peces.

Pero esta pobre ballena no. En ocasiones, la descomposición llena de gases los cuerpos inertes de los animales y estos derivan hasta la costa más cercana. Y esto es lo que sucedió aquí. Ni calamares del capitán Nemo ni monstruos del Lago Ness. Otra vez será.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Snap pierde 2.200 millones en el primer trimeste

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Snap, en su primer trimestre como empresa que cotiza ha sufrido algunos de los males de las empresas que aun no ganan dinero, pero que se suponen que lo harán en el futuro.

2.200 millones de pérdidas, 2.000 de esos son por compensación a los directivos

El CEO se lleva 600 millones por la salida a Bolsa. Evan Spiegel se lo lleva calentito nada más salir a bolsa. Esta práctica no es que sea rara. Normalmente se da una compensación a los directivos que consiguen sacar a Bolsa una empresa y hacerlo con éxito, hay que recordar que la empresa al salir a bolsa se puso en una valoración de 24.000 millones.

Una comparativa justa

Evidentemente no podemos comparar Snap con Ford o Apple, pero si comparamos Snap con Twitter o Zillow  podemos ver que la valoración de la compañía se puede hacer sobre ventas (no decimos beneficio que no existe en ningún caso). Solo hablamos de ventas al coste que sea. En estos casos en Twitter la valoración es de ventas x 6, en el caso de Zillow x 9 y en el caso de Snap Chat es de ventas x 41.

¿Es una compañía con futuro?

Puede ser una empresa con futuro, pero la valoración es tan alta que las expectativas de ventas o crecimiento de usuarios tendría que ser tan exponenciales que será muy complicado de conseguir.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

La confrontación con el éxito

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A pesar del titulo del articulo, que bien es cierto que puede inducir a engaño, lo cierto es que desconozco como es confrontarse al éxito, pues igualmente desconozco qué es el éxito.

Personalmente, creo que es imposible considerarme una persona exitosa. Al menos, no según los estrictos parámetros de éxito que nos acechan. Sin embargo, si consideramos la supervivencia un éxito, tal vez podamos cambiar esa opinión; aunque nunca se negará el auténtico éxito de la mismísima casuística.

Pero hay algo que conozco bien, consciente y racionalmente: la ambición. A decir verdad, la ambición y yo podemos presumir de una estrecha relación. No siempre buena, cierto, por no decir nunca; pero esta me ha impulsado a querer conocer qué es el éxito, aunque el resultado tenga esa fastidiosa tendencia de ser un fracaso doloroso y apabullante.

La toxicidad del “tú puedes”

El positivismo posmoderno que nos lanza a decir tres veces sí es un cáncer único en su especie, pues también incluye en su definición un sentido sectario. La sociedad, con el pecho hinchado de un optimismo injustificable, se llena la boca con la seguridad de que si te esfuerzas lo suficiente todo es posible. Es una lógica sencilla que se basa en creer que todas las sonrisas abren al menos una puerta.

Y aunque es innegable que una buena actitud tiene una influencia más que positiva en los resultados, ¿son siempre los resultados como deberían ser? En caso negativo, ¿es siempre culpa de uno mismo que salga mal? Me explico, tras recibir una lluvia de mensajes apelando tus capacidades, animándote a conseguir lo que haga falta por el simple hecho de que tú puedes, porque tu tienes la actitud correcta para enfrentarte a ello… ¿Qué ocurre si no es así?

No está bien negar todo aquello que no depende de ti y que nos has podido ni siquiera intentar controlar. No, no somos el centro del universo, no todo gira entorno a nuestras aspiraciones y deseos. En ocasiones, las cosas salen mal porque salen mal, sin que esto sea un ataque personal a tu persona. Y punto. No hay justificación. Por eso es tan terrible culpabilizarse.

El miedo al fracaso

Íntimamente ligado a ello, se encuentra el miedo al fracaso. Qué narices ocurre en esta sociedad como para que nos de tanto miedo hacer las cosas mal. Nos encontramos en una sociedad construida básicamente en el método ensayo-error que, aun así, se machaca por no hacer bien las cosas. Todos señalamos el error y aceptamos el éxito como algo natural.

Pues muy mal, queridos seres humanos en una sociedad demasiado autoexigente.

Fracasar no es malo, ni siquiera repetir el fracaso es realmente malo, sino que es una señal explicita de que el método aplicado no funciona. El errar no es mas que la experiencia más constructiva que podemos recibir. No recuerdo quién lo dijo, creo que un bailarín, que siempre se repetía a si mismo: mira, hazlo mal, vuelve a mirar, simplemente hazlo.

Tener miedo al fracaso es como aquel que tiene miedo a la experiencia personal. Pero la necesidad del éxito nos ha obligado a ser perfectos y ha eliminado la posibilidad de hacerlo mal, aunque solo sea una vez. De ahí el miedo y, personalmente, la estupidez.

La difícil tarea de reconocer

Es por todo esto que nunca nos paramos a pensar si realmente podemos llegar a aquello que otros llaman éxito, si de verdad queremos o si quiera si nos conviene. Tiramos hacia delante como si ese fuera el único camino, perdiendo la posibilidad de simplemente borrar ese camino.

Es importante para la salud mental reconocer que uno no es capaz de llegar a ciertos niveles, que sobrepasarse es malo y que tampoco hay necesidad de hacerlo. Sin embargo, cuando nos vemos ante esta situación, nos cargamos de pesar y presiones, nos sentimos inútiles, un fraude y como si hubiéramos fallado.

No hacerlo no es fallar, es no dar la oportunidad y esta, probablemente, no nos convenga tanto como siempre queremos creer.

El éxito, a su manera, debería ser fácil y, a lo largo de su recorrido, satisfactorio. Sufrir entra dentro de las posibilidades, pero se debe saber decir basta al sadismo impuesto por nuestra sociedad.

Imagen en CC de Pixabay de Ahkeem Hopkins

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Un porro al día mantiene la mente joven

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Un porro al día mejora la mente
Foto: Monotoom

Ay, pilluelos. Estas son las noticias que os gustan leer, eh. Que encima vienen con un informe científico detrás, ahí con su letra pequeñita llena de palabros raros y definiciones de principios activos. Y más un viernes. Pero antes de lanzaros de fiesta solo con el titular, leed todo el texto.

Menos de un porro en realidad

Un porro. Un canuto. Uno. Y ni tan siquiera eso. Menos. Es lo que los investigadores de la Universidad de Bonn en Alemania aseguran que alarga la vida del cerebro. Y cualquiera con cierta experiencia diría lo contrario. Porque según hemos oído, lo de fumar te deja el cerebro para allá. Pierdes la atención, la capacidad de concentrarte. Y de la memoria ya mejor no hablamos. Hey, colega, ¿dónde he dejado mi coche?

Lo que dicen en Bonn es que pequeñas dosis de THC, el principio activo del cannabis tienen en personas mayores justo el efecto contrario. Les ayuda con la memoria y con los procesos mentales que implican rapidez. Maravillas de la química de nuestros cuerpos.

Pero ojo que de momento hablan de ratones, ¡eh! El estudio se ha realizado con varios grupos de roedores a los que se administraba THC. Después se analizaba el sistema endocannabinoide de los animalitos. El caso es que a los ratones con mutaciones que desactivaban ese sistema eran más torpes y lentos. A los que les funcionaba iban como motos.

Ratones que saben colocarse

Los expertos emplearon ratoncillos de diferentes edades. Y además, esto os va a chafar, les administraban tan poco THC que no tenía efectos psicoactivos. El caso es que los ratones mayores que tomaban placebo eran más lentos en realizar diversas tareas que los más jóvenes. Pero a los que les daban THC iban gradualmente equiparando sus habilidades a las de los más jóvenes para realizar labores cognitivas.

A ver, que eran ratones. No es que se pusieran a hacer cálculo. Pero sí eran más capaces de hacer pruebas como encontrar la salida en un laberinto y reconocer a otros ratones y estas cosas que les hacen a los ratones en los laboratorios, además de drogarlos.

Ahora viene lo bueno. Los científicos alemanes están buscando voluntarios para hacer pruebas en humanos. Y muchos nos tememos que la cola va a dar la vuelta a la universidad.

Hale, ya podéis salir a divertiros. Y a mejorar la memoria.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

‘Night Moves’, ecoactivismo derivado en terrorismo

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La -bastante desconocida- directora Kelly Reichardt, creadora River of GlassOld JoyWendy y Lucy o la fantástica Certain Women, pasó, en 2013, por el Festival de Venecia y el de Toronto con su quinto largometraje, Night Moves, que ahora se estrena online. Una mirada a Josh (Jesse Eisenberg), Dena (Dakota Fanning) y Harmon (Peter Sarsgaard), tres ecoactivistas que entienden su actividad de manera muy distinta. El primero, que reside en una comuna ecologista, es callado y reservado. Muestra cierta ambigüedad, capaz de parecer tranquilo y sosegado a la par que dominante y seguro de sí mismo.

La construcción de un thriller

El grupo toma la decisión, no sin controversia Harmon, antiguo militar, es el impulsor de la idea, mientras que Dena teme por el acto, especialmente cuando éste amenace complicarse-, de volar una presa hidroeléctrica, símbolo de la cultura industrial que desprecia los recursos naturales.

El escritor Jonathan Raymond es coguionista de esta producción de imágenes oscuras y tono severo, que se va convirtiendo, por momentos, en thriller, y se estructura en dos partes diferenciadas por la preparación del acto y sus consecuencias, y donde el paisaje tiene un papel protagónico.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

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