Así era el rostro de una millennial del pleistoceno

Utilizando una técnica reciente de reconstrucción facial, un equipo internacional de investigadores ha hecho un retrato del rostro de una una mujer, que hoy...

Cinco libros de literatura erótica mejores que las Sombras de Grey

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Literatura erótica
Pixabay

Si de verdad quieres saber qué es la “literatura erótica”, olvida la Wikipedia. Sería como llamar “Passiflora edulis” o “maracuyá” a la fruta de la pasión. Porque el erotismo no se entiende sin ella: la pasión. Es deseo, es instinto, es pulsión. Según Bataille, lo que diferencia nuestro instinto sexual del de los animales es precisamente el erotismo, la búsqueda consciente de un fin, la voluptuosidad de la unión. Tal vez por eso, para muchos autores, la componente erótica le confiera al sexo, bien como a su representación artística, un carácter sagrado, casi divinal. Así en el cuerpo, como en la literatura.

 

Libros afrodisíacos

En estos libros, clasificados como eróticos, el tiempo suele discurrir lento, no hay lugar para la inmediatez; la contemplación es minuciosa, y los cuerpos son un fruto jugoso, cálido, acidulado, que se gozan mutuamente.

Así es la literatura erótica: te provoca, te excita, te da placer, y no me refiero a lo estrictamente literario.

Quedémonos con la reflexión de Vargas Llosa: “Un libro erótico, a la vez que produce un placer estético, es un libro que tiene también que hacer las veces de un afrodisíaco. Si no te crea una sensación de entusiasmo y de apetito sexual no termina de cumplir enteramente su función“. Para comprobarlo, te dejamos cinco ejemplos, de esos que seguro llegaron a estar prohibidos, a ser quemados o escondidos en los “Infiernos” de la Biblioteca del Vaticano…

El Amante - Marguerite Duras
Tusquets

 

1. El Amante, Margarite Duras

“Se vuelve brutal, su sentimiento es desesperado, se arroja encima de mí, come los pechos infantiles, grita, insulta. Cierro los ojos a un placer tan intenso. Pienso: lo tiene por costumbre, eso es lo que hace en la vida, el amor, sólo eso. Las manos son expertas, maravillosas, perfectas. He tenido mucha suerte, es evidente, es como un oficio que tiene, sin saberlo tiene el saber exacto de lo que hay que hacer, de lo que hay que decir.”

Las tres hijas de su madre
Tusquets

2. Las Tres hijas de su madre, Pierre Louÿs

“Como no puede alcanzarse el corazón femenino más que por tres vías… y como tengo una inteligencia prodigiosamente hábil en adivinar los más complicados enigmas… lo entendí. Pero esa nueva sorpresa me dejaba sin palabras; no contesté nada. Otorgaba incluso a ese mutismo un cierto aire de imbecilidad, con el fin de dejar que Mauricette explicara por sí misma su misterio. Lanzó un suspiro sonriendo, me echó una mirada de desesperación que significaba: «¡Dios mío! ¡Qué tontos son los hombres!», y luego se inquietó; y fue su turno de hacerme preguntas.
—¿Qué te gusta hacer? ¿Qué prefieres?
—El amor, señorita.
—Pero está prohibido… ¿Y qué es lo que no te gusta nada, nada?
—Esa manita, aunque sea muy bonita. No la quiero por nada en el mundo.
—Mala suerte que yo… —dijo ella muy turbada—… no pueda chupar… ¿Habrías querido mi boca?

El Amante de Lady Chaterlley, D. H. Lawrence
Alianza Editorial

3. El Amante de Lady Chaterlley, D. H. Lawrence

“Volvió a tomarla en sus brazos, la atrajo hacia sí y de repente se volvió pequeña en el abrazo, pequeña y agradecida. Había desaparecido, la resistencia había desaparecido y empezó a diluirse en un maravilloso estado de paz. Y mientras iba disolviéndose, pequeña y hermosa en sus brazos, se iba haciendo infinitamente deseable para él; todos sus vasos sanguíneos parecían escaldados por un intenso y tierno deseo de ella, de su suavidad, de la intensa belleza de ella en sus brazos, inundando su sangre. Y delicadamente, con aquella maravillosa caricia ausente de su mano, en un deseo puro y leve, delicadamente acarició la pendiente sedosa de sus caderas, bajando y bajando entre sus nalgas tiernas y templadas, llegando más y más cerca de su verdadero centro vital. Y ella lo sentía como una llamarada de deseo, tierno al mismo tiempo, y se sentía fundir en aquella llama. Se abandonó. (…) Cedió con un estremecimiento como de agonía y se abrió por completo a él.”

¿Qué es Teresa? Es... los castaños en flor, José Pierre
Tusquets

4. ¿Qué es Teresa? Es… los castaños en flor, José Pierre

“Y, en un momento dado, jugando, me puso entre los labios una cereza en orujo. Lo que siguió se produjo con tal rapidez y precisión que nos quedamos un instante como heridos por un rayo: en el mismo momento en que mis dientes se cerraban sobre la cereza, el pulgar y el índice de mi mano derecha llegaban a la punta del seno izquierdo de Teresa con una seguridad tanto más sorprendente cuanto que ella, de espaldas a la chimenea, única fuente de luz, era para mí sólo una silueta a contraluz de trazos indiscernibles en la oscuridad. Y como el gesto de la recolección hizo madurar repentinamente el fruto, la cereza que tenía en el extremo de mis dedos tenía casi el mismo tamaño que la que mordía.”

Lolita
Anagrama

5. Lolita, Vladimir Nabokov

“Yo permanecía en mi estrecha franja, fijando los ojos en su pelo revuelto, en el brillo de su carne de nínfula, en la media cadera y el medio hombro confusamente entrevistos, tratando de sondear la profundidad de su sueño por el ritmo de su respiración. Hice una mediocre imitación de alguien que despierta. Permanecimos acostados, sin movernos. Después le acaricié el pelo, y nos besamos suavemente. Su beso, para mi delirante confusión, tenía algunos cómicos refinamientos de ondulaciones y sondeos. Como para comprobar si yo estaba satisfecho y había aprendido la lección, se apartó para observarme. Sus pómulos estaban enrojecidos, el labio inferior le brillaba, mi desmayo era inminente. De pronto, con un ímpetu de rudo entusiasmo (signo de una nínfula), puso su boca contra mi oreja… pero durante un rato mi mente no pudo analizar en palabras el cálido trueno de su susurro, y ella rio, y se apartó el pelo de la cara, y volvió a intentarlo, y a poco la curiosa sensación de vivir en un insensato mundo de sueños recién creado donde todo era lícito, se apoderó de mí, a medida que comprendía lo que mi nínfula acababa de sugerirme. Respondí que no sabía qué juego habían inventado ella y Charlie.
—¿Quieres decir que nunca… ?”

 

Artículo remitido por: Lou S.

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Comer en una estrella Michelin [Guía de Viajes]

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[CC] EricMacGregor - Flickr

¿Cómo es eso de comer en un restaurante con estrella Michelin? Tal vez pienses que nunca podrás hacerlo, pero en realidad no es tan difícil. Desde luego no es para todos los bolsillos y la mayoría no podremos ir todos los días. Tampoco es algo divertido si lo haces a diario. Sin embargo, no es algo que sea imposible. Juan Mari Arzak, uno de los chefs más conocidos de todo el Mundo y que tiene un restaurante con tres estrellas Michelin desde 1989 (el más antiguo de España), explicó una vez que a su casa en Donosti, van familias y obreros, que ahorran durante todo el año para ir a probar sus platos. Esto, hay que tenerlo en cuenta, ocurre en la región donde más se aprecia la gastronomía como cultura, Euskadi.

Pero sin llegar a ese extremo, hay cientos de restaurantes distinguidos con al menos una estrella por la guía francesa en los que probar la alta cocina no es mucho más caro que otras opciones de ocio. Por ejemplo, en Hong Kong, está el más barato del mundo, en la cadena Tim Ho Wan puedes comer por sólo 10€.

Desmontando mitos de la alta cocina Michelin

Existen varias ideas preconcebidas sobre este tipo de restaurantes, una es el precio y otra la cantidad de sus raciones… hay quien piensa que se quedará con hambre y bromea con ello. Vamos a desmontarlos muy fácilmente.

En cuanto al precio, ya hemos dicho que existen numerosos restaurantes con un precio por persona asequible si de verdad quieres probarlo. Encontrarás menús por el precio de una noche de hotel, o de una prenda de ropa. Puedes disfrutar de la gastronomía por el precio de una entrada a un concierto de una estrella internacional… al final, todo se reduce a las ganas que tengas de vivir esa experiencia. Porque lo que pagarás, como te contaremos más adelante, es una experiencia completa. La comida está bien, pero es el entorno y la atención lo que hace que durante dos o más horas, vivas un momento inolvidable.

Y eso nos lleva a desmontar el otro mito, el tamaño de los platos. Como chiste está bien reírse de esas porciones tamaño canapé que nos sirven en un plato enorme, o en una pizarra o en recipientes cada vez más creativos, pero es que a un restaurante así no se va a matar el hambre. Aquí no se trata de llenarse el estómago para una larga jornada de trabajo. Ni es el mismo tipo de experiencia que el de ir a un asador a comer carne por kilos. Eso también hay que vivirlo, pero es otra cosa. La comida de Chef es artesanía, más aún, es Arte. Y no solo por la estética, que no es un factor que defina algo como arte, sino por la capacidad de sorprender, de emocionar, de innovar, de romper moldes…

Las recetas de los grandes chefs buscan saciar tu cerebro de emociones, inundar tus cinco sentidos; que descubras sabores, texturas y sensaciones que nunca antes habías imaginado.

De todas formas, muchos restaurantes de alta gastronomía, con estrella o sin ella sólo ofrecen menús cerrados que constan de siete, diez o más platos, que te irán sirviendo durante horas… hambre, lo que se dice hambre, no se pasa.

¿Son tan caros estos platos?

No es lo mismo caro que costoso. Cuando conoces un restaurante así por dentro, y lo pruebas, entiendes sus tarifas. Los costes de producción son elevados por diversos factores. Aunque no estén en una calle principal de una gran ciudad y el local no cueste mucho, suelen ser de aforo reducido. La preparación de cada plato lleva mucho tiempo —incluso tecnología— y suele haber un cocinero por cada plato concreto, así que sólo se puede servir a unas pocas mesas. Cuando hay pocos clientes cada día, el precio medio sube. En cualquier negocio. Además, los ingredientes no son precisamente de supermercado. Actualmente muchos chefs con estrella utilizan productos de sus propias huertas, o de granjeros muy seleccionados, ecológicos, exclusivos… y que el plato tenga una pequeña cantidad no significa que pagues solo por lo que te comes. Por ejemplo, para servirte el mejor solomillo, han tenido que comprar toda la pieza y seleccionar sólo unos gramos que realmente sean gloria bendita.

Por ejemplo, Montia

Todo lo que os hemos contado lo pudimos comprobar en un pequeño restaurante en la sierra de Madrid. A pocos metros del Monasterio del Escorial que es visita obligada para cualquier turista que viaje a la región y escondido en un rincón de una callejuela, este restaurante que se conoce por el boca oreja de sus clientes ha conseguido su estrella Michelin sin hacer mucho ruido. El secreto: la pasión por lo que hacen. Montia.

Empecemos por el principio. Para reservar en fin de semana tendrás que llamar varios meses antes, porque es de esos con lista de espera. Entre semana es más fácil, porque no todo el mundo puede ir a 50 kilómetros de la capital a cenar, o quedarse a dormir allí. Y no beber durante esa experiencia, es complicado.

Al reservar con tanta antelación, el restaurante exige que reconfirmes por teléfono 48 hs antes. Si no lo haces, pueden disponer de tu reserva. Ten en cuenta que sólo tienen ¡8 mesas!

Ya hemos llegado ¿Qué se come hoy?

Lo que el chef diga. Literalmente, porque no tienen carta para elegir. Se trata de menús cerrados en los que sólo puedes elegir la cantidad de platos y postres. Hay tres tamaños, pequeño, mediano y grande. Nosotros nos lanzamos a la piscina y optamos por el completo para cenar. “Vaya, parece que sois de buen comer” Nos dijo el chef, y no era exagerado. Acabamos como en una bacanal sin sitio ni para una miguita más.

El menú corto incluye 5 aperitivos, 4 platos, degustación de quesos y un postre, por 40€ El Largo, 7 aperitivos, 5 platos, degustación de quesos y 2 postres, por 54€. El menú XL son 7 aperitivos, 6 platos, degustación de quesos y dos postres por 58€.

¿Y de beber?

Una de las cosas más interesantes de este restaurante es que además de un menú cerrado te ofrece la posibilidad de pedir el maridaje. Si lo haces, tampoco leerás la carta de vinos, porque el Sumiller te irá sirviendo con cada plato, o entre ellos, la bebida más adecuada para cada uno. Excelente elección que te recomendamos a ojos cerrados. Además, volviendo al mito del precio, en este caso el precio de esa posibilidad equivale a lo que cuesta una botella en un restaurante medio, y sólo probarías uno. Aquí, te sorprenderán con vinos de todo el Mundo, blancos, rosados, tintos, dulces… también cerveza artesana o sidra natural… según el número de platos, sale entre 22 y 28 euros más. No lo dudes.

Lo demás, es otra historia

Sólo ocho mesas, sólo tres opciones de menú. Si quieres el largo, te avisan que llegues puntual a la hora que te han dado o no podrán servirlo. El nivel de detalle y atención, tanto en la cocina como en la sala, lo requiere. No hay camareros, cada plato te lo sirve el cocinero que lo ha hecho. En Montia, con un nivel de simpatía e ilusión que de verdad llegan a dar envidia. Se nota que les gusta hacer lo que hacen y se sienten orgullosos de lo que te han cocinado para ti. El trato es elegante y refinado, pero nada estirado. Cercano, pero haciéndote sentir un rey, casi como el mismísimo Felipe II que construyó el monasterio vecino.

Ahora es cuando a algunos les da la risa. Porque cada vez que te traen una nueva sorpresa, te la cuentan, te la explican, te la adornan con esas descripciones tan poéticas tipo…

“Lomo de trucha salvaje ahumada en casa con madera de barrica vieja de vino amontillado, que compramos en bodegas de Jerez y traemos hasta aquí nosotros mismo, acompañado de…”

Y qué decir de las instrucciones para degustar cada plato diferente. Por ejemplo, lo que ves en la foto es una sopa:

©Leequid

 

Primero te explican lo que lleva, luego te vierten el caldo desde una jarrita que traen aparte, te piden que lo remuevas bien y que bebas directamente del recipiente por la parte estrecha… ¡y se produce la magia! Luego, colocan una mesita auxiliar junto a la mesa y sale el jefe de cocina a prepararte “live cooking” unos tallarines de pasta fresca recién hecha, con una retahíla de ingredientes a cuál más exótico y te pide que te lo comas cuanto antes, que la pasta así no hay que dejarla reposar… y vaya si dura poco, por despacio que quieras ir (no por la cantidad, en serio).

Cuando hablo de exotismo, en el caso de Montia no significa que venga de países lejanos. Al contrario, presumen de carta de temporada elaborada con ingredientes locales, sólo de la zona. Eligen pequeños productores de Madrid, Ávila o Segovia, de cultivo ecológico y muy cuidado. En otoño, aseguran que las setas las recogen ellos mismos.

Y cuando llegan, los postres aquello es una orgía

Con perdón. Y si quieres café también es de un tostadero local, te lo traen la cafetera italiana y para endulzarlo descubrirás variedades de azúcar de las que nunca has oído hablar.

En definitiva, comer en un restaurante con estrella Michelin o similar, no es comer. O no es sólo comer. Como ir a un cocnierto no es escuchar música que tienes en un CD, o asistir a una representación de teatro no es leer el libro o verla por televisión. Vivimos en un mundo en el que pedimos experiencias. Queremos vivir cosas nuevas, que nos sorprendan. Si mides lo que te gastas por el tiempo que lo disfrutas, ya sea una prenda de ropa o un smartphone, la alta gastronomía se disfruta en el momento, y mucho tiempo después en el recuerdo. Pero como todo, es cuestión de gustos.

 

A dormir, como una reina

Después de una cena así, es imposible conducir. En una ciudad tomarías un taxi. Pero en San Lorenzo del Escorial, aunque también podrías, vamos a recomendarte otra experiencia única. En antiguas dependencias cortesanas, con vistas únicas al Monasterio y a la Sierra, permanece abierto su hotel más antiguo, el Miranda & Suizo. En 1846 era la Fonda de San Luis antigua Casa de Comediantes. Aquí se hospedó Isabel II camino del destierro y el genial Isaac Albéniz, aún niño, tocó sus primeras obras escapando en tren sin decir nada en casa. Sus habitaciones abuhardilladas completarán una jornada increíble, y al despertar, puedes demostrar que en viajes y gastronomía no siempre hay que ir a lo más sofisticado y caro, desayunando sus famosos Picatostes con Chocolate.

©Leequid

 

Imagen de portada: Creative Commons by Eric McGregor en Flickr.

Alejandro Jiménez

Redactor e investigador, ratón de biblioteca y observador activo de la realidad. Creo que el mundo cambia según se cuenten las cosas.

El deporte y el turismo: una alianza triunfadora

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C.O.

Hablando de viajes y vacaciones es importante hacer referencia a una forma particular de turismo, es decir el turismo deportivo. En los últimos años este sector está viviendo un fuerte crecimiento, hasta suponer el 11,2% del PIB en España y representar el 25% de los ingresos turísticos en el mundo. Además, a nivel mundial, se estima un gasto anual de alrededor de 600 millones de dólares en la búsqueda de estas actividades. Lo que diferencia este tipo de turismo es su capacidad de romper la limitación estacional abriendo así el abanico de posibilidades a un publico diferente. De hecho, quien prefiere esta forma de turismo no se agrupa a los visitantes en las zonas de playa sino que se dispersa por todo el país generando movimientos económicos en varios puntos mientras disfruta de una manera diferente su tiempo libre.

Acerca de la oferta del turismo deportivo, cabe destacar dos posibilidades: el Turismo deportivo Activo y el Turismo de Eventos Deportivos. De hecho, hay quien quiere vivir el deporte en primera persona, y luego también están aquellos que prefieren ver a sus deportistas favoritos lucirse.

El Turismo de Eventos Deportivos

Primero hablamos de aquellos que prefieren recorrer estadios de fútbol y sus museos, como aquellos que desean ver en primera persona a su ídolo en una cancha de basquetbol o de futbol. Compartir la afición o el deseo de acompañar a un deportista profesional también es una manera de hacer turismo deportivo. Otro rasgo de este tipo de turismo es que, generalmente, las personas amantes de algún tipo de deporte, buscan comprometerse íntegramente con la practica del mismo.

Disfrutan no solamente del evento en si, sino también de las ciudades que lo auspician que generalmente brindan características especiales para los mismos.

Entre los diferentes acontecimientos deportivos a los que atender uno muy conocido en Europa es el Giro d’Italia, que este año celebra el centenario. El evento tendrá lugar en el mes de mayo y recorrerá distintas etapas, empezando en Cerdeña y terminando en Milán. Se trata de una ocasión perfecta para hacer un viaje a Italia y visitar las ciudades que lo acogen; para participar en este evento deportivo siempre es conveniente realizar las reservas con anticipación en webs como Musement, que además en este caso es la patrocinadora, para disfrutar al máximo del evento sin contratiempos.

El Turismo Deportivo Activo

Es verdad que no siempre es necesario ser un profesional del deporte para animarse a practicarlo, como lo es el senderismo o participar en una carreras multitudinaria como es el caso de Nueva York, Boston o París. El campo de acción es casi infinito, ya sea en temporada invernal para realizar actividades en la nieve como el esquí o el snowboard en los Pirineos o en Sierra Nevada. O deportes como el submarinismo o más de playa como el Kitesurf o el windsurf también se pueden disfrutar durante todo el año. Además, como no hablar del ciclismo, toda una pasión a nivel internacional, ideal para recorrer nuevos caminos y paisajes a lo largo y a lo ancho de la geografía.
Tanto en España como en Europa la oferta para este segmento de mercado es muy amplia.

Por que tiene tanto éxito

Dado por las nuevas corrientes de mejorar la calidad de vida, hábitos más sanos y saludables, el deporte se refiere a un nuevo publico en cuanto a turismo y es aquel que busca ambientes naturales para recorrer, disfrutar desde la practica de actividad física solo, en familia o en grupos. Este tipo de personas de desplaza en distintas temporadas del año ya que posee otros intereses. Generalmente este turismo prefiere aprender de la cultura del lugar y lograr mezclarse y disfrutar como un integrante de la misma.

 

Artículo remitido por C.O.

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‘El fundador’, una película sobre los controvertidos orígenes de McDonalds

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El fundador, de John Lee Hancock, indaga en la figura de Ray Croc (que aquí interpreta Michael Keaton, nominado al Oscar por Bird), que, por una argucia legal, se hizo con la idea y los derechos del puesto de comida rápida que montaron en los años 40 los hermanos McDonald, Richard y Maurice. Un exitoso puesto de hamburguesas de la pequeña población de Arcadia (California) acabó, así, convirtiéndose en una de las mayores cadenas de alimentación del planeta, icono de nuestro tiempo. Pero su expansión no estuvo en manos de sus ideólogos, que inocentemente se desprendieron de ella en favor de quien le daría un giro radical como modelo de negocio.Hoy existen casi 40.000 McDonald’s en 118 países.

De héroe a villano

Así, Hancock, hasta entonces un vendedor de batidoras cincuentón con los sueños y la autoestima hechos puré, construyó uno de los imperios más sonados del siglo XX. Con la estructura clásica del relato del hombre hecho a sí mismo y gracias a la interpretación de Keaton, en esta cinta se explica la evolución del magnate, de un personaje con ansias emprendedoras a un individuo detestable, llegado a ese punto final por un combinado de falta de escrúpulos y ambición desmsurada.
En el reparto de El Fundador, que es también una mirada ácida sobre el llamado sueño americano, también figuran Laura Dern (Star Wars: Episodio VIII); a B.J. Novak (Al encuentro de Mr. Banks); o Patrick Wilson (Expediente Warren 2).

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Las mejores imágenes científicas del año

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Una de las mejores imágenes de la ciencia de 2016
Foto: Eric Clarke, Richard Arnett and Jane Burns. Wellcome Awards

Son muchos los adjetivos que podemos aplicar a la ciencia. Interesante, esencial, innovadora, sorprendente. Incluso otros como divertida y atrevida. Pero seguro que habría muchos términos que le aplicaríamos antes de reparar en belleza. En la capacidad que puede tener la ciencia para quitarnos el aliento con solo una imagen. Pero los premios Wellcome Images no demuestran que puede ser así.

Wellcome Images Awards

Los Wellcome Images Awards reconocen aquellas fotografías que reflejan la ciencia desde una perspectiva no solo investigadora sino también estética. La más espectacular celebración de la ciencia, la medicina y la vida, como ellos mismos declaran.

Hace unos días se publicaron las imágenes seleccionadas como las mejores del año pasado. Son todas fotografías que nos permiten ver la investigación desde dentro. Con perspectivas que parecen imposibles que y que nos hacen preguntarnos cómo es posible conseguir imágenes así.

Nuestro desconocido cuerpo

Fascinantes estructuras de nuestros propios cuerpos. Cuando estamos casi familiarizados con los paisajes lunares, y lo que sucede dentro de nuestra propia piel nos parece tan extraño y ajeno. La belleza que puede encerrar incluso un proceso cancerígeno en una mama.

Son imágenes que nos llevan a estos lugares a los que normalmente no tenemos acceso. También dentro del reino animal. Desde el ojo de un cerdo pigmeo, el sistema circulatorio de un loro o la retina de un ratón.

Resultado de la investigación

Los premios no solo tratan de reconocer la calidad de las imágenes. También pretenden transmitir la importancia de la investigación. Muchas de estas imágenes no se captan solo por su atractivo, sino que son producto de procesos de análisis o diagnóstico. Elementos que nos demuestran que la ciencia se mueve en muchos sentidos distintos y que todos esos caminos encierran estimulantes resultados.

Las imágenes ganadoras formarán parte de una exposición itinerante que se iniciará el próximo día 16 de marzo y que recorrerá 13 espacios distintos. Una muestra que podrá verse desde África a Rusia.

Foto: Joao Conde, MIT. Wellcome Images

 

Imagen: Gabriel Galea, UCL. Wellcome Images

 

Foto: Gabriel Luna. Wellcome Images

 

Foto: Peter M. Maloca. Wellcome Images

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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