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Jóvenes y mayores, compañeros de piso en Holanda

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Foto: Humanitas - Boudewijn Bollmann

Uno de los grandes retos de las sociedades desarrolladas es la integración de los ancianos. Su papel dentro de la comunidad. Cómo hacer que sigan activos y, sobre todo, como no apartarlos de los procesos sociales, de los que ellos son parte aunque a veces se les dé de lado.

De 22 a 90 años

Una vez más, es en Holanda donde encontramos una iniciativa ejemplar. En la localidad de Daventer, cerca de Amsterdan funciona una casa en la que jóvenes y ancianos conviven, compartiendo habitaciones, conversaciones y vivencias. Chicos de 22 años, estudiantes, que pasan sus días junto a ancianos de más de 80 con los que hablan incluso de sexo, como ellos mismo admiten.

Dos problemas resueltos

El proyecto partió de la organización Humanitas y busca resolver dos problemas en una única solución. Por un lado, las dificultados de los estudiantes para encontrar casa y, por otro, el aislamiento y la soledad en la que viven muchos ancianos. Además, los jóvenes colaboran en el cuidado y atención de los mayores, más aún después de que el gobierno holandés recortara las ayudas para este campo.

“La influencia no puede ser más positiva”, recalca Gea Slipkes, presidenta de la asociación. “Ya no se habla solo de enfermedad o muerte. Ahora la juventud, las fiestas y las relaciones de pareja son los temas de debate más frecuentes”.

Amigos íntimos

Por encima de la brecha generacional, los jóvenes y mayores que conviven en esta iniciativa se han convertido en íntimos. “Las cosas son mucho más divertidas ahora”, admite Annie Middelburg, de 84 años, quien ha aprendido a utilizar la tablet gracias Jurrien Mentink, de 22, su compañero de piso. E incluso se ha abierto una cuenta en Facebook.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

El año sin verano en que nació Frankenstein

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Imagen: escena de 'Remando al viento'

Así lo retrató la película Remando al viento (1988): un verano de hace 200 años, el de 1816, una pandilla formada por el poeta –y entonces súper estrella- Lord Byron, el poeta y ensayista Percy Bysshe Shelley, su novia de 19 años Mary Shelley, y el médico y escritor John William Polidori, se reunieron en Villa Diodati, en Génova para pasar unas semanas.

Era un verano muy raro en lo climatológico, que tenía muy poco de estival: debido a los movimientos del volcán Tambora de Indonesia, nevó hasta mitad de junio y se sufrieron heladas que echaron a perder cultivos de Europa y Norteamérica, causando una extendida hambruna de alcance intercontinental.

Curiosidad científica

Los amigos se refugiaban de las tormentas charlando a cubierto, repasando la literatura gótica de fantasmas que entonces estaba cayendo en decadencia, y sobre ciencia. Era una época de grandes descubrimientos, a punto estaba de descollar la Ley Faraday, y uno de los interrogantes que se planteaban era si gracias a la electricidad se podría crear vida.

Una noche, Byron propuso un juego, consistente en que cada uno de ellos escribiera una historia de terror. Polidori sorprendería a todos con The Vampire, un relato que, en adelante, se convertiría en el arquetipo de las narraciones de vampiros del Romanticismo. Y Mary Shelley presentaría Frankenstein. Un Prometeo moderno, la primera novela de la ficción científica de la historia.

El monstruo rechazado, el rechazo a la ciencia

Una novela expresiva de las inquietudes de la autora y sus amigos, que más allá del terror que causa su argumento del científico que juega a crear vida y abandona a su criatura sin nombre a la vista de su horrible apariencia, algo de lo que ésta se venga sembrando muertes, es un discurso moralizante sobre la responsabilidad de lo que creamos, y una lectura de los desencuentros sociedad-ciencia vigentes en su contexto histórico.

Mary Shelley, progresista y feminista, no pudo firmar la primera edición de su libro, que salió en 1818, ante la negativa de sus editores, que temían el rechazo del público si éste veía a una mujer figurando como autora. Sí firmó la segunda, la de 1823. Para entonces, aunque el libro tenía detractores en los sectores más conservadores, Frankenstein ya había marcado un hito, y en adelante inspiraría a Stevenson o a las muchas historias de mad doctors que se han sucedido en la historia de la ficción, hasta hoy.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Por fin un programa para quemar calorías practicando sexo

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Imagen: YouTube

Admitámoslo. Estar en forma es un infierno. Horas de gimnasio haciendo movimientos repetitivos, agotadores y absurdos, tablas de ejercicios cansinas, dietas que provocan ansiedad, cintas para correr que te hacen sentir como un hamster en una rueda. ¿No hay una manera mejor de estar en forma?

Un buen modo de quemar el michelín

Evidentemente sí: practicando sexo. Es divertido, placentero, se queman calorías y, como suele decirse, se conoce gente. Ahora, es esencial para motivarse en esto de hacer ejercicio controlar cuántas calorías estás quemando, más que nada para saber si has conseguido quitarte del michelín la hamburguesa que te has zampado en el almuerzo. Es la clave en la que se basan las aplicaciones para móviles relacionadas con el ejercicio que tanto éxito han tenido en los últimos años. Ahora por fin hay una que te dice cuántas calorías has consumido en función de tu actividad sexual.

Activar antes de la actividad

Se trata de Bang Fit. Es una aplicación web a la que se debe acceder antes de practicar sexo. Se elige la modalidad solo, dúo o trío y según el movimiento de los participantes, va computando las calorías quemadas por la actividad a través del movimiento del giroscopio del móvil. Sí, tiene ese pequeño inconveniente, hay que practicar sexo con el móvil encima. Ya han ideado la BangFit Band, una especie de riñonera en la que se mete el móvil durante el acto. Muy sexy no es, pero todo sea por perder peso.

30′ de sexo igual a 5km. de bici

Los creadores aseguran que su método es definitivo. Por no entrar en muchos detalles, exponen que, en la postura del misionero, el hombre quema 13 calorías cada 10 minutos mientras que la mujer, 43 calorías en el mismo tiempo. Como visión general, las mentes detrás del invento dicen que 30 minutos de sexo equivalen a 5 kilómetros en bici o lo que es lo mismo, a quemar las caloría ingeridas con dos perritos calientes.

Un último apunte. Detrás de BangFit esta la conocida web de vídeos pornográficos PornHub. Puede decirse lo que se quiera de un sitio así, pero no puede negarse su autoridad para hablar de este asunto.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Libertad vs seguridad en lo nuevo de Jason Bourne

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Quinta entrega sobre Jason Bourne, cuarta con Matt Damon. Y esta edición de una de las mejores sagas del género de los últimos años, es de las buenas, con espectaculares escenas de acción y una sólida trama internacional vinculada al ciberespionaje, en la que se ve envuelta el torturado detective. Un argumento que a todos nos suena cercano, actual y atemorizador, con referencias expresas a Snowden o al debate sin resolver de Libertad vs Seguridad que obsesiona en esta era al mundo Occidental, y en especial a Estados Unidos, así como a las peleas por el control del Big Data entre el gran gigante americano y Oriente Medio. Una vez más, el cine adelantándose a los conflictos del futuro, a los basados en el dominio de la información.

 

Como en las películas de Bond, mantiene el periplo por todo el mundo

Entre las novedades de esta ocasión, la interpretación de Tommy Lee Jones y Alicia Vikander en el bando enemigo: la CIA. A la dirección, de nuevo Paul Greengrass (Capitán Phillips, United 93), recuperando su mejor saber hacer y su precisión  y complejidad tras la cámara. Como recurso conocido, la película nos hace girar una vez más por varios países. Empezando por la plaza Sintagma de una Grecia en la vorágine de las protestas populares derivadas de las fricciones con la Unión Europeo por el rescate económico, escenas que en realidad se rodarán en la española isla de Tenerife. Después, iremos a Berlín, Londres, Beirut, Washington, Reikiavik o Las Vegas. El útlimo tramo de la película es memorable.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Una escuela para crear los líderes en sostenibilidad del futuro

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Foto: Green School

Siempre que se trata el asunto de la sostenibilidad, ecología y respeto al medio ambiente se habla de un “cambio de mentalidad”. Sin embargo, todos sabemos por experiencia propio que muchas veces cambiar hábitos y prácticas consolidadas es un proceso complicado, lleno de obstáculos y retrocesos. Mucho más fácil y efectivo es crear esa mentalidad desde cero.

Crear la mentalidad verde

Ese es el objetivo de Green School. Esta institución busca inculcar en los más pequeños esa mentalidad cuando sus perspectivas y hábitos se están formando. Green School es el resultado de la idea de John y Cintya Hardy, un norteamericano y una canadiense, radicados en Bali. Allí han puesto en marcha este proyecto que definen como una “comunidad de alumnos para hacer el mundo más sostenible”. En ella educan en sostenibilidad a través de una comunidad integrada, dentro de un espacio abierto rodeado de un entorno natural con el objetivo de transmitir una enseñanza holística hacia el medio ambiente que cree líderes de conciencia para el futuro.

Aprender con la práctica

También buscan cambiar el sistema de enseñanza. Aplican a rajatabla el “aprender con la práctica” convirtiendo las clases en espacio de juego y participación para prepararles no solo en lo que a la conciencia medioambiental se refiere, sino también para darles las armas que les permitan crear sus propios proyectos sostenibles en el futuro. Las matemáticas, la lengua o las ciencias sociales también tienen su lugar, pero son impartidas en aulas abiertas donde se pone el acento en la naturaleza y la creatividad.

“Una verdad incómoda”

John Hardy admite que quedó impactado tras ver el documental de Al Gore “Una Verdad Incómoda” sobre la clase de mundo que iba a heredar sus hijos. Dejó su próspero negocio de joyas y empezó este sueño, que no ha estado exento de problemas, entre ellos el de conseguir una homologación oficial para los estudios que se imparten.

Green School cuenta con programas para alumnos desde los tres años hasta la edad universitaria y trata sobre todo, de atraer a los padres de todo el mundo para que se decidan a trasladarse a vivir a Bali con el objetivo de darles a sus hijos una educación que no solo cambie a los pequeños, sino que sirva para cambiar el planeta entero.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

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