Kuslansky Electric

Trabajos increibles de arte digital / instalaciones – http://www.kuslanskyelectric.com/work.html Relacionado

Enamorarse a la millennial: ¿Mucho o bien?

mailto  facebook  twitter  google+

(CC) Pixabay

No puedo ni siquiera intentar no parecerlo. Millennial, quiero decir (odio la palabra). Con las Pumas desgastadas, mi moño peinado a lo despeinado y mi taza de café junto al portátil. Soy una caricatura de la juventud actual: estudiante de Comunicación y feminista. Me falta un tatuaje de aires post-modernistas en la parte interior de mi antebrazo. Pero me sobran amores no correspondidos.

Enamorarse y los sentimientos frivolizados

Mi tesis es que hoy en día lo normal es no corresponderse, pero que también es normal enamorarse mucho (y de muchos). La sociedad ha banalizado las grandes emociones a base de repeticiones hasta el absurdo y contextos frívolos: hemos comercializado nuestros sentimientos (Hollywood, sin ir más lejos) y también hemos frivolizado las grandes causas (vemos en tercera persona los desastres, mediante telediarios, por ejemplo). Por lo tanto enamorarse no es más que un sentimiento que ya no sabemos diferenciar del capricho, de lo que nos hace gracia, de lo que nos consume. Y cuanto más jóvenes, más se agrava.

Decir me he enamorado de ti ya no es sagrado. Es más, buscamos dentro de una lógica consumista el mayor número de oportunidades para poder decirlo. Nos han enseñado que enamorarse y que se enamoren de ti es mejor que nada, que dentro de una lógica individualista de la sociedad cuando se es más fuerte es en pareja: para crear un único individuo capaz de todo.

He oído decir que ya no se enamora como antes. Tal vez sea cierto. Lo que creo es que ahora cualquier cosa nos parece enamorarnos. Veo a gente con 15 años buscando primeros amores porque eso es lo que hacen los adultos, cuando en realidad lo que tienen es curiosidad. Veo a gente de 20 años conformándose, porque la comodidad prima en un mundo donde decir que no al amor es acto revolucionario. Pero sobretodo veo que las personas somos objetos de deseo.

El enamoramiento y el deseo: una fina línea

Dice una reputada feminista española, Yolanda Domínguez, que las imágenes educan inconscientemente. De lo que vemos, seremos. Y hoy en día vemos deseo: se buscan cuerpos a los que sexualizar, historias cargadas de un nuevo género: el erotismo romántico, construimos nuestra forma en función de ser deseados. Entonces es totalmente normal que hoy deseemos por encima de nuestras posibilidades. Que establezcamos inconscientemente cánones propios que nos lleven a desear a determinadas personas, de ahí a que nos enamoremos fácilmente: cualquiera que cumpla el canon es apto.

Nos encerramos en la idea de que nos hemos enamorado o, al menos, de que deseamos algo lo suficiente como para crear una historia de amor. Somos pobres en cariños y mimos, porque nuestra lógica social nos lleva a querer cantidades ingentes de todo lo que creamos bueno, entonces buscamos amor. Amor como fuente de algo bueno para nosotros. Amor como algo egoísta: alguien que nos haga la cucharita porque así dormimos mejor, alguien que nos diga que somos bonitos cada mañana, alguien que nos tenga en cuenta.

No todo está perdido: aún es posible enamorarse bien

Pero cuando algo cambia, siempre queda la Resistencia. El amor (amor, amor, el de quererse con locura) aún existe. Tal vez sea una búsqueda del Santo Grial: muchos conocen de su leyenda, otros tantos lo buscan y siempre cabe la posibilidad de que exista un Perceval en tu interior capaz de encontrarlo.

Lo cierto es que no hay que enamorarse tanto, como dice la famosa frase, sino enamorarse bien. No creo en las medias naranjas ni en las almas gemelas, pero sí creo en la posibilidad de que dos personas se miren la una a la otra simplemente con amor. Pero para ello, antes hay que sortear cientos de obstáculos que empiezan por uno mismo.

Así que sí, tengo muchos amores no correspondidos y otros tantos imposibles. Me enamoro en el metro, me enamoro de mi pareja de baile, me enamoro del que fue mi novio una y otra vez (en acto de estupidez), me enamoro y pocas veces la historia acaba bien.

Sé que de cierta manera enamorarse tanto acaba quitándole importancia. Pero al final, la gracia de todo este escrito y de la experiencia en sí, es que nos hemos basado en una reacción química que tu cerebro decide hacer a los 7 segundos de haber conocido a alguien. Pero después llega la artillería pesada: el querer y el amar. Somos lo suficiente ricos en emociones, aunque las tengamos adormiladas, como para poder más allá del enamoramiento y crear algo bello y único.

Así que enamórate, pero hazlo bien. Cuando lo hagas bien, quiere. Y si te atreves, ama. Pero enriquécete de la otra persona, no de las cantidades ni de los deseos.

Lucía León Bennasar

Estudiante de Comunicación Audiovisual en la UPF. Videoblogger, inquieta y milennial

Cómo ir a un partido de la NBA

mailto  facebook  twitter  google+

©Marcos del Valle

Esta semana te proponemos disfrutar de uno de los mayores espectáculos en vivo a los que se puede asistir, el baloncesto de la NBA. Si te gusta verlo por televisión, seguro que más de una vez te has preguntado cómo será estar en el estadio. Pues como siempre, en Leequid te lo ponemos fácil gracias a los trucos y consejos en primera persona de Marcos, nuestro viajero favorito.

Todos los detalles para no perderte nada

Desde cómo saber si estamos en temporada a de qué equipos son más fáciles de conseguir las entradas y algunas dudas sobre lo que te puedes encontrar:

“Lo bueno es que en Estados Unidos la reventa es legal. Cosa que favorece a la hora de poder comprar billetes sin arruinarse o arriesgarse a ser timados”

Gracias a que la guía la ha escrito alguien que ha vivido la experiencia, sabrás lo que hay que hacer para no perderte nada, desde cómo conseguir las camisetas de recuerdo, qué hacer en el descanso y qué no puedes dejar de hacer si de verdad quieres divertirte y vivir un partido de la NBA a tope. Porque con Leequid el Mundo y la NBA ¡se ve bien!

 

No dejes de leer: la Guía completa para Ir a un partido de la NBA.

©Marcos del Valle
©Marcos del Valle

 

 

Colaboradores

Firmas Invitadas y contenido elaborado libremente por diferentes colaboradores que enriquecen Leequid.

¿Cómo se blanquea dinero?

mailto  facebook  twitter  google+

Antes de entrar en materia, unas cifras sobre el efectivo que circula en España

  • En España circulan unos 60.000 millones en efectivo. Una cifra parecida al presupuesto de sanidad.
  • De todo este efectivo, casi 40.000 millones se supone que son billetes de 500 euros.
  • Hay mucha mística sobre esta cifra de billetes de 500 euros, pero según estadísticas de Europa, 1/4 de todos los billetes de 500 euros están en España lo cual no se corresponde ni con el tamaño de la economía ni con el tamaño de la población (en términos de población España no llega a ser el 10% de Europa).

Estas historias deben empezar con una frase tipo: “Conozco a un amigo de un amigo…” para básicamente encubrir una historia en primera persona.

Supongamos que alguien te dice que puede dar 180.000 euros en negro para tu blanquear. Lo primero que puedes pensar es que te ha llegado la oportunidad de tu vida. Pero ahora vayamos a los detalles y veamos lo complejo que pueden llegar a ser estas cosas.

Necesitas conseguir 100.000 euros en billetes pequeños sin marcar

Lo primero que necesitas es tener mucho efectivo que puedas mover. La persona que tiene dinero en B (supongamos 100.000 euros en billetes de 500 de dudoso origen) necesita dinero en A a cambio de si dinero en B. Por tanto tu debes reunir mucho efectivo legal que le deberás entregar a tu compañero de viaje. Esta tarea no es nada sencilla. Puedes ir al banco, pero necesitas tener todo ese efectivo disponible. Puedes sacarlo del banco, pero te quedas sin liquidez. Al banco no le hará ninguna gracia y pierdes la posibilidad de disponer de ese dinero en tu cuenta corriente.

Debes guardar mucho efectivo “debajo del colchón”

Desde el momento actual hasta que te lo puedas gastar todo, deberás disponer de mucho dinero debajo del colchón. Esto de entrada es poner en riesgo tu integridad personal. El dinero en el banco está seguro. El dinero debajo del colchón puede despertar mucho interés por muchas personas. De entrada tu amigo del B sabe que tu tienes mucho efectivo disponible.

Debes transportar mucho dinero en efectivo del “Día D”

El día D deberás transportar 100.000 euros en una maleta, mochila o similar hasta el punto de encuentro. Supongamos un hotel o similar. Ese trayecto cuando menos será tenso. Deberás transportar mucho dinero que puede ser robado.

Llegas la sitio de encuentro. ¿Sabes como se identifica un billete falso?

Ahora llega un momento muy tenso. Contar el dinero y comprobar que no sea falso. En este momento en la mesa hay 200.000 euros. Los tuyos y los suyos. Debes contar los billetes. Debes comprobar que no son falsos. ¿Qué ocurre si falta dinero? ¿Qué ocurre si son falsos? ¿Cómo se detecta? Debes llevar a alguien de seguridad. Debes llevar a alguien que sepa detectar billetes falsos. Más y más gente sabe que tienes mucho dinero en negro.

Haces el intercambio. Todo sale bien y vuelves a tu casa.

¿Y ahora qué? ¿Cómo te gastas dinero en negro?

El problema empieza ahora. Se supone que has llegado a casa sano y salvo con tu dinero en B. ¿Cómo sabes que los billetes no están marcados? ¿Cómo te gastas este dinero en B? Puedes hacer algún capricho, pero lo más sensato es comprar alguna vivienda para alquilarla. De esta forma puedes blanquear dinero de una forma sencilla. Otra cosa es comprar un negocio (Bar, Restaurante, etc…). Cualquier cosa que maneje mucho efectivo te servirá para poder volver a recuperar dinero legal mientras tu te has gastado el dinero en B en alguna operación encubierta.

En concreto, la circulación en efectivo es un tema muy doloroso para hacienda, ya que todo el efectivo no se controla y por tanto no se liquida con hacienda.

Redacción

Equipo de redacción de Leequid. Noticias frescas para hidratar la mente desde 2016.

Fundación Telefónica disecciona el cine de Hitchcock

mailto  facebook  twitter  google+

 

Hasta el 5 de febrero, el Espacio Fundación Telefónica exhibirá, en su local de la madrileña calle Fuencarral, Hitchcock, más allá del suspense, una exposición que analiza con vídeos, fotos, dibujos o storyboards (incluido el de Samuel Bass de la secuencia de la ducha de Psicosis) algunas de las claves del cine del director de Vértigo.

Alfred Hitchcock es hoy un icono de la cultura de masas, más allá incluso del cine, al que aportó títulos a menudo más visuales que narrativos, maestría en el thirller psicológico y un retrato de su época. Comenzó a producir películas en su Inglaterra natal, en los inicios del cine sonoro. A partir de 1934, un grupo de películas como El hombre que sabía demasiado o 39 escalones, le permitió dar el salto a Hollywood. Eran ya películas de suspense, desde el principio sintió fascinación por el género, según dejó escrito, por su carácter taciturno, alimetnado por la prematura muerte de su padre y la estancia en internados, donde sufrió castigos que pudieron traumatizarlo.

Los cincuenta, la época dorada

En 1938, firma un primer contrato con David Selznick, productor que le facilitaría sus primeros éxitos, como Rebeca. Es la época del conocido como cine clásico, cuyos cánones Hitchcock empieza a desmontar con su peculiar sentido del ritmo cinematográfico. A partir de 1948, y tras su paso por 20th Century Fox, ingresa en Transatlantic Pictures,donde comienza la ruptura que está a punto de producirse en la década de los 50, con la llegada de la modernidad del cine. Es en esta época cuando Hithcock comienza la que es quizá su mejor época. Es la época de las famosas rubias como Grace Kelly, Kim Novak o Eva Marie Saint, aunque también de Cary Grant, James Stewart, Gregory Peck y Henry Fonda. Es la época de Extraños en un tren, Crimen perfecto, Atrapa a un ladrón, Vértigo, Con la muerte en los talones o La ventana indiscreta. Fue la época de sus programas de televisión en la CBS, Hitchcock presenta y Sospecha. Fue la época de sus excentricidades públicas, que no hicieron sino agrandar su mito.

Los años sesenta marcan la definitiva ruptura con el cine clásico, y Hitchcock, que ya había preludiado algunos de los cambios, produce tres de sus obras maestras: Psicosis, su mayor taquillazo que sin embargo hizo a bajo precio ante la desconfianza de la productora (no creían en un guion tan experimental que acaba con la protagonista a los 30 minutos de metraje), Los pájaros y Marnie la ladrona. Se publica el célebre libro de Truffaut El cine según Hitchcock, y la Nouvelle vague consagra a Hitchcock desde el punto de vista de la crítica, después de que la industria y el público ya le hubieran hecho conocer el éxito. En 1976 filma La trama, su última película.

Paloma F. Fidalgo

Periodista especializada en cultura. Escríbeme a palomafidalgo@hotmail.com

Encierra tu móvil un par de horas

mailto  facebook  twitter  google+

©Distractagone/YouTube

Lleva poco entre nosotros, pero ya ha dado pie a muchos lugares comunes. El más extendido es ese de una conversación, una comida, una clase o una reunión saboteada por él. Por el teléfono móvil. En realidad no es el dispositivo, si no el poseedor el que, encorvado como un monje, no aparta la vista del móvil, pasando del entorno y de la gente que está físicamente a su lado.

DistractaGone. Un candado digital

La cosa está llegando a unos límites que iniciativas como esta se vuelve rápidamente viral. El DistractaGone es una simple caja. Pero con algo muy importante. Un candado. Digital en este caso, pero eso da igual.

En ella se introducen hasta cuatro móviles durante una comida o una reunión. Y se programa el tiempo que va a durar, más o menos. Después se cierra. Y no puede volver a abrirse hasta transcurrido ese tiempo. Es de desear que los poseedores, antes de meterlos, les hayan quitado el sonido, eso sí.

Una cuestión mental

En principio bastaría la educación y el sentido común para que dispositivos como este no tuvieran sentido. Pero todos sabemos que no es así, ni de lejos. Por eso surgen soluciones que parten no solo un desarrollo tecnológico. Realmente hace referencia a procesos mentales. Estamos dispuestos a aceptar un esfuerzo siempre que veamos que todos los que nos rodean se implican de igual modo.

DistractaGone es un proyecto que busca financiación en el popular portal de crowdfunding, Kickstarter. De momento su éxito en redes sociales no se ha visto reflejado en un ascenso de la recaudación, como suele suceder. Al final resulta que a todos nos hace mucha gracia pero no estamos dispuestos a despojarnos de nuestro móvil por un tiempo determinado. Es que ya sabes, qué pasa si hay una urgencia.

Hugo Gañán

Periodista, publicitario. Inquieto. Más en Twitter: @hugoganan

Ver últimas noticias